Un latido tomo II

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Summary

El amor no siempre salva. A veces despierta monstruos, rompe juramentos y obliga a elegir entre la sangre que corre por las venas… y la que se derrama por quien amas.

Status
Ongoing
Chapters
26
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Autor:

Bienvenid@ a este mundo —o de vuelta a él.

Si este es el primer libro que tomas, detente: este no es el inicio. Sin el Tomo I te faltarán piezas, nombres y cicatrices; estarás tan incomplet@ como quienes aún no se han encontrado. Aquí el dolor crece, el amor duele y lo que creías certeza se rompe para dejar a la vista lo que de verdad muerde.

Empieza por Un latido Tomo I y vuelve cuando estés list@ para sentir cómo el corazón late más fuerte.

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Capítulo 1:

Despertar parte 1

Estefan Anderson

Despierto en un cuarto con paredes rojas, no sé por qué, pero me hace pensar en Las 50 sombras de Grey, me incorporo en cuanto los recuerdos con Clara llegan a mi mente.

—Tranquilo, chico guapo todos están bien y a salvo —dice la chica del bar, Blue, creo que se apoda, aunque no creo que ese sea su nombre, la verdad y no me fío de ella ni de nadie en este momento.

—¿Dónde están las demás?

—Bueno, la verdad eres el primero en despertar. Isabela está en la otra habitación, aún dormida, con esa chica muerta no sé qué hacer, así que la tengo en un cuarto frío, tú entiendes, cuerpos en descomposición no son buenos para el negocio, el olor —me dice como si fuera lo más casual y normal del mundo— Y Cassandrita está en mi cama, por suerte, su cuerpo se está recuperando bastante rápido, tenía muchas heridas internas, pero mejora bastante bien, tal vez aún no despierta porque se me pasó la mano con el tranquilizante, no lo sé, no leí la dosis o tal vez le puse un poquito más —queda pensando — Es que, entre nos, estaba un poquito loca cuando la encontré. Me miró con cara de querer comerme y no de la forma que me gustaría, la verdad — Sigo mirándola sin expresar ninguna emoción, necesito saber dónde está —Tu amiguita, en cambio, está en una de las jaulas que tengo en este edificio.

—¿Cómo te atreves? — Me acerco amenazante, pero veo que me apunta con un arma.

—¿Cómo me atrevo? Ja, debe ser una broma, ¿verdad? Me atrevo porque quiero y porque puedo. Mira, guapo, cuando Cassandra despierte ella decidirá qué hacer con esas dos, Ah y agradece que no le contaré que querías huir ¿Dónde pensabas ir? Es como un amor de colegio ¿verdad? Aunque si lo pienso bien, es como La dama y el vagabundo, pero al revés —ríe de su comentario y no deja de apuntarme.

Enfoco mis sentidos, escucho su corazón latir, su sangre circular por las venas, su respiración. Esta tipa es humana, pero ¿quién es? ¿Y por qué nos tiene aquí? ¿Qué quiere? ¿Será otro lobo encubierto?

—No estás contra tu voluntad, pero no te puedes llevar a la lobita. No hasta que Cassi decida qué hacer con ella, ¿capisci?

—¿Puedo verla?

—No —me responde tajante— Bien, para que no pienses en hacer ninguna estupidez y no me odies, aunque sé que eres algo celoso con sus amigas y supongo con tu cachorrita —se vuelve a reír — tengo un sistema integrado de cámaras, sensores de alta gama, expulsores de gases tóxicos para ti a base, lógicamente, de plata y armas en puntos estratégicos apuntando para que te llegue un dardito, espero no llegue a tu corazón ¿Qué más? ¿Qué más? Olvido algo, estoy segura, Ah, sí, si yo sufro algún tipo de accidente, por así decirlo, la jaulita donde tengo a tu lobita explotaría al instante — Me sonríe. Maldita bruja tiene una linda sonrisa, pero detrás de ella algo se esconde. No me queda más que mirarla y seguirla para salir del cuarto. Nos vamos a una sala con cómodos sillones en el centro del departamento, estamos encima del antro, de eso estoy seguro, pero este edificio es grande ¿En qué piso estará…? ¿Por dónde puedo comenzar a buscar?

—Deja de pensar, es imposible que ubiques dónde la tengo, pero mira, para que no creas que te miento o que soy una mala persona —prende el televisor y presiona unos botones en su celular, es allí donde tiene el control de todo. Justo en la pantalla se reproduce una imagen donde se encuentra una jaulay dentro de ella, está Clara profundamente dormida en el suelo. No se ve nadie más en ese lugar, se visualizan las paredes blancas, sin ventanas, solo con luz artificial.

—¿Por qué la tienes en esas condiciones tan precarias? — Mi sangre hierve al verla así.

—Bah, están acostumbradas, siempre han dormido en el piso, así se sentirá como en casa, tranquilo —me dice.

—¿Cómo sabes tanto? ¿Cómo sabías de nosotros?

—Esa es una pregunta que no puedo contestarte, lo sabrás a su debido tiempo, solo ten en cuenta que no soy el enemigo, solo soy alguien que está aquí ahora y ya —no la entiendo.

—¿Quieres algo de comer? Ya llevas una semana así, que me imagino que tienes hambre.

—¿Una semana? ¿Cómo que una semana?

—Oh sorry, tal vez se me pasó la mano con el tranquilizante, es la primera vez que lo uso en vampiros —me lanza mi teléfono, el cual está con la pantalla quebrada, pero sí, allí se divisa la fecha, ha pasado una semana desde la pelea en la cueva — Las lobas despertaron antes, con ellas sí usé la dosis exacta. Lo siento, pero si lo ves desde un punto positivo, tus heridas se han curado bastante —me dice sonriendo, es que esta mujer no se cansa de sonreír

Una semana y Clara despertó varios días antes o sea que ha estado allí sufriendo todo este tiempo, una semana y Jeanet está en una cámara de frío y no despertó, no logró convertirse, una semana y Cassandra e Isabela aún no despiertan. Mierda, mierda, nuestro mundo se vino al piso en tan poco tiempo.

Al día siguiente, la que despertó fue Isabela y fue simplemente desgarrador cómo tomó la noticia de Jeanet. Destruyó todo el cuarto en el que estaba y estuvo a punto de recibir otro dardo para dormir, pero Blue no jaló del gatillo, solo esperó con paciencia, hasta que ella pidió ver el cuerpo —Mi pequeña — Fue lo único que logró decir, tuve que ponerme mi traje de hermano fuerte y pedir que la sacaran de ese lugar frío, para comenzar los trámites de un funeral digno, aunque después de una reunión se llegó a la conclusión de que se debía bajar el frío, una semana era mucho tiempo para sacarla a un ambiente más templado —Lo siento mucho —le digo, poniendo mi mano en su hombro. Isabela ni siquiera es capaz de mirarme, sus ojos están pegados al piso.

—Tenemos que limpiarla y vestirla —le digo.

—No, yo lo haré sola —solo dice eso y se va. Una semana para que el brillo de sus ojos y su alegría desaparezca.

Pedí que trajeran a María, ella siempre supo qué hacer o qué decir en los momentos más difíciles de nuestra existencia y junto a ella también llegó Jaimito, ambos demostraron preocupación por no saber nada de nosotros en todo ese tiempo. Blue fue precavida y distante con ellos, hasta que probó la comida que preparó María, en ese momento, todo lo olvidó y se dejó conquistar por el carisma y la tranquilidad que nuestra nani transmite.

—¿Podrías ser un poco más humana, no crees? — Ya me encontraba cansado de verla en esas condiciones, cada vez que miraba esa pantalla, estaba ella allí, acurrucada en alguna esquina y no era la única, el televisor emitía las dos piezas, sin privacidad y con luz todo el día, era una tortura para las chicas. Mi pequeña se veía completamente agotada y aterrada y en cuanto a Samantha ella no se encontraba bien de salud y eso resaltaba en la pantalla, aun así, había golpeado las paredes y la puerta, se transformó muchas veces intentando derrumbarla, pero nada daba resultado. Gritaba y hacía gestos obscenos contra la cámara, que estaba completamente fuera de su alcance. En cambio, Clara solo lloraba y se acurrucaba, atemorizada. Me sentía impotente, inútil y enojado.

—¿Ahora qué más quieres? Ya traje a tu nani y hasta el otro hombre ¿Quieres una fiesta o algo?

—No, solo quiero que seas más digna con ellas, míralas, son personas ¿O eres tan ciega que no lo ves?

—¿Te refieres a las perritas?

—No te atrevas a hablar así de ellas.

—Ya, no seas tan amargado. Intentaré hacer un trato con ellas para llevarles comida, ¿te parece?

—Eres inhumana, llevan una semana y ni siquiera agua les has dado.

—La verdad, no pensé que podrían soportar tanto —me dice como si nada — Me pregunto qué pasará cuando despierte Cassandra, cómo querrá que las traten ¿Qué crees tú? ¿Las va a perdonar o las matará? Yo las mataría, la verdad.

Yo temo la decisión que tome. Clara no fue más que una víctima de ese malnacido y sé que hizo esa llamada solo para intentar protegerme, conozco el miedo que les tiene y aún recuerdo que casi la pierdo a manos de Cassandra. No sé qué hacer, yo juré lealtad a Cassandra cuando la conocí, juré cuidarla y protegerla y lo he cumplido desde el primer momento, pero hoy mi corazón se divide, nunca alguien me había hecho sentir así, jamás pensé en sentir celos o rabia, pero con ella lo he experimentado todo. Cada vez que un estúpido se le acercaba, yo ardía en ganas de arrancarle la cabeza, cada vez que ella se encontraba sola, yo la cuidaba desde la distancia y su aroma, ese maldito aroma a colonia barata. Cuando ella desapareció, compré miles de frascos intentando volver a sentir su aroma. Verla allí, indefensa, temerosa, maltratada y sola me rompe por dentro.

Samantha Montier Dalton

Las palabras de mi padre son como espadas atravesándome, simplemente no puedo creerlo, no puedo, pero nada me dice lo contrario. Él es el asesino, él es el demente ¿Cómo es que no recuerdo su cara? ¿Cómo es que mis recuerdos son de ella? ¿Cómo pudo hacer semejante aberración?

Intento una y otra vez liberarme para ir y acabar con él, pero no puedo, ellos me someten, con su fuerza no permiten que me libere, mis lágrimas caen al ver cómo quiere tomar su corazón. La matará, la matará y todo esto lo he provocado yo. Nuevamente intento ir —¡Tómame a mí primero! —Grito, pero solo siento un fuerte golpe y todo se vuelve negro — Cuando abro los ojos, hay un verdadero desmadre, todos atacan intentando detenerla. Sus ojos son negros, su cara muestra locura, sus palabras, sus palabras son dardos de crueldad. Los lobos caen muertos como moscas, ninguno es tan fuerte como ella. Llega a mí, pero se devuelve porque alguien le dio un golpe, vuelve a matar y no es que solo rompa cuellos, simplemente los destroza, con sus garras y dientes los descuartiza al instante y la sangre se esparce por todos lados. En algún punto Clara está justo en su camino y la atrapa, su mano le envuelve el cuello y la comienza a ahorcar. La va a matar, el rubio pide por ella, él suplica, pero no escucha. No escucha a nadie —No lo hagas, yo te traje, yo tengo la culpa —le digo, intentando que concentre su furia en mí y así suelte a Clara. Al final, ella ha sido solo una víctima más. Gracias a dios lo logro, logro que Cassi me mire ¿Sus ojos tienen odio? No es algo, algo peor, es deseo, deseo de sangre, deseo de dolor, de algún modo lo logro. Sus ojos negros me observan y analizan.

—Tienes razón, eres tú la que me despertó, eres tú la que provocó todo esto —me dice sonriendo — No tienes mayor brillo, aparte del mal olor, pero por ti todos deben morir, ¿verdad? — Por mi culpa, por no darme cuenta, por no ser valiente. Me ve directo a los ojos y espero o, mejor dicho, suplico escucharlo nuevamente, pero no sucede nada. Su corazón ya no late.

—Cassandra, Cassandra, vuelve —Isabela intenta hacerla razonar — Cassi, esta no eres tú, Cassi, por favor, despierta — Pero tampoco lo logra, ella solo sigue presionando mi cuello mientras sonríe y esta vez soy yo quien ya no se defiende, no puedo, no quiero, pero algo pelea en su interior, un destello pequeño en sus ojos y sin anticiparme, siento cómo reboto en el piso frío de la cueva. Todo lo convierte en un juego, el juego del miedo, le da tiempo a los que quedan de la manada para huir, pero promete buscarlos y matarlos. No puede ser ella la que habla, no puede ser ella.

Su objetivo sigue siendo mi padre y tengo una pelea interna por lo que sabía, lo que dijo, lo que soy y lo que ni siquiera soy. Mis sentimientos se contradicen, mis sentidos se nublan y salgo tras ella, simplemente no quiero que le pase nada, por eso la busco en varias cuevas y en ellas solo encuentro, mucho olor, mucha sangre, mucha muerte, hasta que la encuentro succionando el cuello de Jeanet, solo la empujo, no sé qué decir ni qué más hacer y vuelve a desaparecer. Todo pasa rápido. La mordida, el dolor de Isabela, todo se vuelve confuso y yo solo quiero ir tras ella ¿Para qué? Pero ella vino por mí. Ella me ama y estoy segura de que estoy cerca de alcanzarla. Al llegar al borde del bosque veo su camioneta y luego a ella lanzándose directo a una mujer, pero en mitad del camino se desploma, corro a toda velocidad —Tú —le digo.

—Bravo, lo lograste, despertaste su demonio, ahora me imagino que sí estás feliz —me dice con voz triste.

—¿Quién te crees tú, maldita…? — Siento un piquete y las piernas pesadas como piedras y luego solo veo oscuridad.

El piso está frío, hace mucho no dormía en un piso frío y duro, aunque no sé si a esto se le puede llamar dormir, las paredes blancas y la maldita luz titilante no dejan que entre en un sueño profundo y las pocas veces que el cansancio me vence, solo veo masacre, la masacre de mi familia, cada vez está más clara la imagen de él atacándonos. No sé cuánto tiempo llevo aquí, no sé si son días o semanas en este estado, completamente sola, aislada, sin comida ni agua y mucho menos privacidad, justo en cada esquina del techo se encuentra una cámara. Estoy segura de que me vigilan 24/7. Lo que más me desespera es no saber. No saber nada, no sé quién me tiene en este lugar, no sé dónde o cómo están los demás y sobre todo, no sé si Cassandra se encuentra bien. Aunque, tal vez sea ella la que me está castigando por todo lo que pasó.

Mi estómago ruge a cada minuto, estoy deshidratada y ya no soporto esta maldita luz titilante, mi único desahogo ha sido gritar improperios y hacer muecas y señales groseras hacia las cámaras, pero eso no es todo, mis heridas no han curado y siento dolor, estoy segura de que algunas están infectadas, porque por momentos siento cómo sube la temperatura. Me he transformado varias veces, pero me descontrolo y en vez de concentrarme en sanar, intento derrumbar estos malditos muros. Todo duele y me está costando respirar. Mierda, mierda, necesito salir de aquí.

—En dos minutos se abrirá el seguro de tu puerta —se escucha una voz que reconozco — Podrás ir a esa habitación y tendrás comida y agua. Es esa mujer, esta mujer del antro la hija de puta que me disparó —No intentes escapar, no tienes escapatoria de este lugar, lo siento, debes esperar allí — Se termina la transmisión y pasados los dos minutos, se abre la puerta. Entro a una habitación que en el centro tiene barrotes divisorios ¿Para qué? Cada lado tiene una pequeña cama en el piso, una mesa que tiene comida y agua y también hay una pequeña puerta. Con sigilo voy a ver qué hay detrás, es un WC con ducha, al fin, algo de privacidad. A los cinco minutos se abre la puerta que está del otro lado de las barras y entra una temerosa y muy asustada Clara.

—Clara, Clara…—Está desorientada, está como ida —Clara, mírame, oye — Ella solo mira al piso y no ha avanzado desde que se cerró la puerta tras ella —Oye, soy yo, hey, soy Sam.

—Perdón, perdón yo no quería, pero lo iban a matar, no debí, yo no debí — Intenta explicar, pero al final termina rompiendo en llanto. Malditas barras, no me dejan abrazarla. Intento decirle que todo va a estar bien, que ya no importa, pero su llanto es alto, es desesperado y no logra calmarse, cae de rodillas y se vuelve pelotita llorando y pidiendo perdón.

—Ya, tranquila, tranquila —le digo y me acerco a la mesa por una botella de agua. Eso la ayudará. Aunque cuando llego allí, uso mi olfato para comprobar que no tenga ningún tipo de químico, no confío en nada, pero ella lo necesita, así que pruebo el agua y cuando me aseguro de no tener ningún tipo de reacción, se la lanzo lo más cerca posible —Bebe un poco de agua, te ayudará a calmarte, tranquila, que ya la probé y no tiene nada — Después de un segundo lo hace y poco a poco se va calmando —Oye, mírame, oye soy yo tu Sam y tú eres mi Clara. No somos amigas, somos hermanas.

—Una hermana no te habría traicionado así —me responde entre llanto.

—No me traicionaste, intentaste advertirme muchas veces, no podías hacer otra cosa.

—Debo morir, debió matarme.

—Oye ven, acércate ven por favor — Cuando está cerca, logro tomar sus manos, están frías, sus ojos completamente hinchados de tanto llorar. Ha perdido peso, tiene ojeras, tampoco ha podido dormir y la mugre le da un aspecto de chica muy descuidada. Intento abrazarla, es ella la que me queda, es ella mi familia y debo cuidarla. Su estómago ruge con fuerza.

—Necesitamos comer.

—Pero ¿dónde estamos? ¿Quién nos tiene aquí? Es ella ¿verdad? — Al referirse a Cassandra, tiembla de miedo.

—No tengo respuestas, no sé qué pasa, pero debemos intentar sobrevivir, veré si esa comida no está envenenada.

—Yo debería hacerlo, yo debería…

—Tranquila, confío en mi olfato.

No encontré rastro alguno de sustancias en la comida, de hecho, el olor y el sabor me dieron a entender inmediatamente quién fue la persona que cocinó esta maravilla. Así que sí, quien nos tiene prisioneras es Cassandra. Después de probar bocado, no logramos controlarnos y terminamos con toda la comida que nos dieron, el hambre era demasiada.

Ya con Clara más tranquila, solo nos dedicamos a esperar en silencio, ninguna de nosotras quería hacer comentarios de lo sucedido y la fiebre seguía subiendo, estaba notando la debilidad en mi cuerpo y aunque no quería alertar a Clara ni a nadie, el dolor se comenzó a reflejar en mi cara.

—¿Te encuentras bien? Te ves muy pálida…

—Tú tampoco te ves muy bien, así que tranquila, esto debe ser porque no hemos podido dormir —le mentí. No necesitaba que ella se estuviera preocupando por mí, con su miedo y dolor ya tenía suficiente.

—¿Qué pasa? ¿Qué es eso? —dice, apuntando a las paredes, asustada por un humo blanco que comenzaba a ingresar a la habitación.

—No respires — Solo dije eso, pero no pudimos aguantar mucho tiempo, la primera en caer fue ella y luego, todo se me volvió a ir a negro.

—Sam, Sam, por favor despierta Sam — Escuchaba la voz de Clara y sentía cómo sus manos me abofeteaban, pero no tenía fuerzas para abrir los ojos ni para decir una palabra. Entraba en sueños profundos a momentos y cada vez que despertaba, era ella pidiendo ayuda, discutiendo, suplicando, pero mi cuerpo no respondía para decirle que yo estaba con ella —Por favor te lo suplico está mal, su fiebre no baja por favor, por favor — Sollozo tras sollozo. Súplicas tras súplicas —Está infectada está mal morirá, por favor— más llanto y más negrura.

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