Un lazo de Sangre y Sombras

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Summary

Elian Drake estaba escapando de los matones de su abusivo jefe, cuando es encontrado y salvado por Vanera Noctis, una vampira con el dominio de las sombras que se siente atraída por su sangre. Elian sin querer y sin muchas opciones acepta ser su “Banco de sangre” para pagar la deuda que se crea entre ellos, y a cambio de protección contra otros de la misma especie que Varena; pero lo que empezó como un acuerdo por conveniencia evoluciona a algo mas entre ellos.

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1: Cuando la Oscuridad se traga la luz.

Era una noche fría cuando estas dos almas se cruzaron, era ley en el mundo de los humanos que nadie debía cruzar los límites establecidos con el Dominio Umbrío, ya que las consecuencias para el desafortunado podían ser por demás terribles, muchas eran las cosas que se contaban sobre ese lugar, pero se lo que más se hablaba era de cierta líder de cierto Clan de vampiros, se decía que era tan poderosa como antigua, pero de algo podían estar seguros, nadie salía de ese bosque vivo si ella no decidía dejar al incauto irse vivo.

Pero vamos despacio y desde el inicio, como ya se dijo fue una noche fría cuando sucedió, un joven de 19 años de nombre Elián corría por las calles desiertas del pueblo en el que habitaba, su cabello estaba desordenado y su ropa estaba sucia, además de que tenía claras marcas de golpes y heridas en su cuerpo, detrás de él corrían, persiguiéndolo, los matones de su jefe, que lo perseguían para devolverlo a la mansión para que siguiera con su “trabajo”, si entretener y servir tragos a un montón de enfermos y degenerados era un trabajo que se aprovechaban de su posición de poder para pasarse de listos con los sirvientes, sobre todo los más jóvenes. Elian para este punto ya no podía correr más, sus piernas comenzaban a dolerle y se estaba ahogando ya que se estaba quedando sin aire por el esfuerzo de seguir corriendo.

No iba a mentir, cuando logró salir de esa horrible mansión tenía miedo, después de todo no era más que un huérfano, cuyo padre murió y le dejó una deuda interminable que pagar en su nombre, y lo peor, a quien su padre le debía hasta el alma era uno de los nobles más despreciables de todo el pueblo, ya que Lord Caius era todo menos un santo, Elian no podía evitar odiar a su padre por dejarlo endeudado con ese hombre. En ese momento, escucho risas detrás de él, y supo que debía seguir corriendo, ya no sabía cuánto tiempo llevaba corriendo, pero lo único de lo que tenía certeza era de que debía seguir corriendo, no podía dejar que lo alcanzaran o el castigo por escapar sería peor que los anteriores que ya se había llevado en el pasado.

Miró frente a él, y vio que ya estaba llegando a las afueras del pueblo para iniciar el camino al bosque, Elian sabía, al igual que todo humano, que no debía entrar al bosque, pero también sabía que nadie en ese mísero pueblo le iba a abrir la puerta si llegaba a alguna casa pidiendo ayuda; era lo que provocaba la influencia corrupta de Lord Caius en ese lugar, por lo que sin más opciones a las que recurrir y con ese pequeño aire que se dio al parar un momento, retomó su carrera esta vez directo a la entrada del bosque, esperando que esos idiotas no se les ocurriera seguirlo.



Varena estaba patrullando el territorio de su clan, sabía que tenía subordinados que podían hacerlo por ella, pero Varena prefería hacerlo ella misma, ya que le servía de entretenimiento, no le gustaba estar todo el tiempo encerrada, no le disgustaba pero tampoco era una ermitaña, además de que igual le servía también de cacería, nunca se sabe que humano se quería hacer el valiente y entraba a sus dominios para probarse a sí mismo lo “valiente” que era. En ese momento, estaba caminando cerca de un claro en completa tranquilidad, salvo por los sonidos naturales del bosque que era su dominio, hasta que escuchó los pasos rápidos de alguien relativamente cerca de donde ella estaba, además de la agitada respiración, parecía que la persona estaba huyendo de algo o de alguien, Varena solo sonrió y disolviéndose en las sombras se dispuso a cazar su nueva presa.

Siguió al humano sin que esté la notara y se dio cuenta de que era un varón joven de 19 años, sonrió aún más, era la primera vez que cazaba una presa tan joven, para ella que era una vampira con varios siglos de edad, aquel joven era prácticamente un niño en términos de su especie que era prácticamente inmortales; pero eso no fue lo que más le llamó la atención de ese joven, sino el hecho que estaba herido, por lo que ella podía notar, había sido golpeado, además de que por sus vestimentas se daba a entender que era alguna especie de sirviente; cuando Varena estaba por invocar sus sombras para ir por ese chico que estaba segura iba a ser su próxima presa, esto debido a que su sangre tenía un olor atrayente, los miro, eran cuatro personas que lograron dar con el chico rodeándolo, riendo cuando este último intento volver a correr para alejarse de ellos.

–Estás dando muchos problemas, pequeña rata –dijo uno de los hombres con voz algo rasposa.

El joven solo se quedó callado, intentando pensar en algo para poder escapar, pero se notaba que estaba más que cansado, Varena noto como las piernas del chico temblaban a nada de dejarse caer al suelo.

–El Lord Caius no estaba contento al saber que una de sus mascotas más preciadas escapó –dijo otro de los matones que estaban empezando a acorralar al chico.

–Pues Lord Caius se puede ir mucho a la… –el chico no terminó de hablar ya que uno de los matones le propinó un fuerte golpe en la cara.

–¡Después de todo lo que él ha hecho por ti! ¡¿así le pagas?! –gritó otro de los matones de ese tal Lord Caius.

No tardó mucho para que dos de ellos tomarán al chico por los brazos y los otros dos lo empezaran a golpear nuevamente, pero lo que Varena miraba el joven les escupía palabras cuando le daban un “tiempo” para “descansar”, tenía que admitir que ese chico tenía agallas, pero pronto notó como el joven quedaba levemente inconsciente por los golpes, fue ahí cuando ella decidió intervenir.

–Están invadiendo mi territorio, caballeros –dijo con una voz por demás suave, con un tinte seductor– y a mi, no me gustan los intrusos.

Los cuatro maleantes dejaron caer al suelo a Elian que estaba entre dormido y despierto miraba todo lo que pasaba tratando de mantenerse despierto, solo pudo alcanzar a ver como unas sombras con forma de bestias enormes rodeaban a los matones de Lord Caius mientras estos gritaban, también alcanzó a escuchar el sonido de carne rasgarse y huesos romperse, no sabía muy bien lo que estaba pasando, más no le importaba, con que esos tipos desaparecieran, con eso Elian estaba bien.

Cuando todo fue silencio, Elian trato de levantarse para poder irse rápidamente, cuando en ese momento, la vio; era la mujer más hermosa que pudo ver en su vida, y había visto muchas mujeres hermosas en su vida, pero la que tenía enfrente tenía una belleza por demás sobrenatural y fría, pero antes de poder seguir contemplando a su salvadora, cayó inconsciente.

Varena, después de comer, miro detrás de ella y noto al joven desmayado; se acercó un poco a él, para verlo más de cerca, con solo acercarse pudo notar el olor de su sangre, tal y como sus suposiciones decían, su sangre era muy atrayente, tenía un olor muy peculiar, pero por el momento no se detendría en eso. Ignorando el olor a sangre fresca, lo examinó con cuidado, las ropas, tal y como había deducido con anterioridad, eran de sirviente, al parecer trabajaba para alguien por lo que pudo escuchar, el cabello de ese chico era rojo como el vital líquido con el que ella y los suyos se alimentaban, su piel era morena, supuso que trabajaba largas jornadas bajo el sol y por eso el tono de su piel al parecer, además de las pecas que salpicaban ciertas partes de su cuerpo, pero eso no quitaba que se notara que su cuerpo transmitía cierta calidez, calidez que Varena no podía sentir por más que quisiera.

Se le quedó viendo un rato más, los golpes le habían hecho derramar sangre y su rostro estaba hinchado, además de que su cuerpo estaba igual de maltrecho; esos tipo no le habían tenido ninguna piedad a ese cuerpo que se notaba estaba mal nutrido por la delgadez que se notaba por lo holgada que le quedaba la ropa ahora que miraba con más atención; Varena se quedó meditando un poco más, ese joven necesitaba ayuda urgente, eso era más que obvio y en ese bosque nadie lo iba a ayudar, era más probables que alguna bestia lo iba a devorar si lo dejaba ahí, a su suerte, por lo que suspirando tomó una decisión.

Se agacho para tomar al joven entre sus brazos, y sin más empezó a caminar a su hogar.

–Solo espero no arrepentirme de esto luego –se dijo en un susurro mientras que miraba el rostro hinchado y sangrante del joven que acunaba en sus brazos.

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