Siete vidas

Summary

“Si tuviera Siete Vidas más, las pasaría todas y cada una de ellas contigo, te elegiría Siete veces Albus Potter.” “Si tuviera Siete Vidas más… Gastaría tres solo con besarte, Scorpius Malfoy.”

Genre
Fantasy
Author
Rebekab18
Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
18+

Libres para amar

La Sala de los Menesteres, también conocida como la Sala que Viene y Va, es una habitación en la que una persona sólo puede entrar cuando tienen una necesidad real. A veces está ahí, y a veces no lo está, pero cuando aparece, siempre está preparada para las necesidades del buscador. Por ello, siempre ha estado preparada y a la comodidad de dos personas en concreto. Dos jóvenes Slytherin que eternamente se han sentido dados de lado, vistos como bichos raros y unos apestados para los demás. Nunca han encajado en ningún sitio, ni si quiera en su propia casa de Hogwarts, ni con nadie más que ellos mismos. Pero en estos momentos son libres.

La Sala de los Menesteres es persistentemente la misma para ellos, una habitación normal como las suyas propias de Slytherin, no una vacía sala gigante. Tiene una gran cama con sábanas de seda verde esmeralda, muebles de madera oscura tapizados con cuero verde tan oscuro que parece negro, incluso hay baúles y cuadros simulando ser una de sus propias habitaciones.

Sinceramente, con la cama para ellos bastaba, para sus encuentros secretos. Nadie más sabía que ellos dos cada tres días se encontraban a medianoche en el pasillo en el cual se esconde la Sala que Viene y Va, para poder liberar todos sus sentimientos. Todos aquellos sentimientos que no muestran en público.

Esa noche en especial ambos se encontraban muy calientes y fogosos. Scorpius apenas entro en la sala arrastró a Albus a la gran cama, mientras el pelinegro le besaba con devoción y amor, entre jadeos y prisas se quitaron mutuamente sus pijamas, Albus besaba la mandíbula y cuello del rubio, lamía cada trozo de piel con hambre y ansía. Scorpius acariciaba la suave y blanca piel de su amante, deleitándose con los gemidos del otro, ambos necesitándose terminaron de quitarse toda prenda.

Bajo las sábanas, y sin ropa alguna, no fueron menos apasionados. Ambos se sentían arder y bebían de la boca del otro para aliviar el fuego de su interior, Scorpius descendió bajo las cobijas y fue besando el abdomen de Albus quien cerraba sus ojos por todo el placer, hasta llegar a su sexo y empezar a devorarlo con hambre. Lamía y cubría con su boca la hombría del pelinegro a su vez tocándose a sí mismo para aliviarse.

Una vez que Albus estuvo sucumbido en el placer Scorpius tomo el bote de lubricante de la mesita de noche -en verdad la Sala pensaba en todo- y empapo bien sus dedos del gel, primero tanteo con un dedo la entrada de Albus quien gimió al sentirle, Scorpius besaba el interior de sus muslos mientras introducía un segundo dedo.

-Scor… ya-a… -Decía Albus suplicante, el rubio le sonrió descaradamente-

-Me encanta que gimas mi nombre. Quizá si gimes más para mí, me dé más prisa. -Vio como su novio mordía sus labios y cerraba sus ojos avergonzado, a pesar de que han hecho esto un par de veces, igualmente se seguía sonrojando-

-Scorpius… Scorpius… -Suspiraba su nombre mientras el rubio rotaba sus dedos en el interior de él- por favor… Scorpius…

Y como Scorpius no es de piedra ya no pudo resistirse más, saco sus dedos y acarició antes su miembro para empaparlo del líquido, para luego entrar lentamente en Albus. Conforme entraba se cernía sobre el pelinegro, juntando al máximo sus cuerpos, debajo suyo Albus gemía suavemente feliz por estar con el rubio, y cuando por fin entro totalmente dentro beso el rostro de Albus; su frente, mejillas y labios, queriendo que ese instante fuera eterno.

Albus gruño y movió sus caderas, demandando que su amado empezará a moverse, Scorpius rio levemente y obedeció a las mudas peticiones del otro, lentamente movía sus caderas. Certero y profundo. Suavemente, disfrutando de esos escasos momentos, sin apartar la vista de Albus quien debajo suyo se retorcía con los ojos cerrados.

En algún momento Albus se puso encima suyo y se movía rápidamente, mientras gemía su nombre sin miedo de ser escuchado, Scorpius tenía sus manos en las caderas de él ayudándole a ir más rápido.

-Al… Albus… Más despacio… -Scorpius quería durar más aquella vez, su última vez, Albus no parecía tener el mismo plan cuando acelero el ritmo ignorando lo que le decía él-

Ambos sentían un hormigueo en el bajo vientre, un enorme calor envolverles, casi podían tocar el cielo con la punta de sus dedos. Agarrados de las manos, con Albus encima de Scorpius, en unas pocas estocadas más se vinieron. El rubio dentro de su amante, y Albus en el abdomen de este.

Jadeando en busca de aire, Albus se recuesta al lado de Scorpius, ambos se envuelven en los brazos del otro, buscando refugio y calor corporal. Scorpius se siente cansado, pero no quiere cerrar sus ojos, no quiere dejar de mirar a Albus. El pelinegro empieza a repartir suaves besos en el abdomen de él, mientras sus manos miman al otro subiendo por su brazo y bajando hasta su cintura. Lentamente, con delicadeza, como si con ello alargaran los segundos, minutos y horas que les iban a separar para siempre.

-Albus. -Le llama, enseguida alza sus preciosos ojos esmeraldas. Scorpius los adora. Brillan cada vez que le miran- Si las cosas fueran diferentes, si no fueran quienes somos, si nuestra vida no fuera esta… -El pelinegro le miraba intrigado- ¿Si tuvieras otras Siete Vidas, qué harías?

Hacía unos días Scorpius había leído un artículo sobre que los gatos tienen siete vidas, por supuesto en el mundo muggle solamente es un mito; diciendo que los gatos tienen una gran agilidad, velocidad y fuerza, consiguiendo caer siempre de pie y saliendo con éxito de todas las circunstancias peligrosas que les rodean. Pero en el mundo mágico es algo totalmente diferente. Los gatos son considerados animales sagrados, sobre todo en Egipto. Los magos egipcios de la actualidad siguen adorando muchos a los felinos, tratándolos como seres mágicos muy valorados. Debido a que atraen a la suerte. Al igual que el número siete se dice ser el número de la suerte. Al final del artículo hubo una pregunta que rondaba por su cabeza todos esos días.

¿Qué harías si tuvieras Siete Vidas?

Tras lo que pareció una eternidad Albus respondió lo siguiente: - Si tuviera Siete Vidas más… Gastaría tres solo con besarte, Scorpius Malfoy. -La respuesta del pelinegro enseguida obtuvo un premiado beso por parte de Scorpius. Después le miro con sus grandes ojos verdes esperando una respuesta por parte de Scorpius.

-Si tuviera Siete Vidas más, las pasaría todas y cada una de ellas contigo, te elegiría Siete veces Albus Potter. -Con voz suave y melosa, casi en un susurro le dijo aquellas palabras mientras acomodaba los mechones negros y rebeldes de Albus tras su oreja. El pelinegro se acercó de nuevo para besarlo en los labios, después se tumbó sobre su pecho y al poco tiempo se quedó dormido escuchando los latidos del corazón del otro.-

Scorpius se acomodó también, entre el cansancio, el calor corporal del otro y su intenso aroma fácilmente calló en los brazos de Morfeo.