Un brindis por lo que viene
¡Saludos, queridos lectores!
En el grupo SasuKarin Month de facebook, se hizo una nueva actividad, una que probablemente ya conozcan. En esta actividad, me convertí en la Reina maga de una de las participantes de la actividad.
La persona a la que me tocó darle regalo, es aLixy-chan Sin embargo, espero que a más de una persona le guste la historia n.n
Al final de la historia, les compartiré cuál fue la descripción del regalo que ella pidió n.n
Lixy, linda, espero haber cumplido con tu deseo. ¡Felices fiestas!
Aquel era el quinto año que Taka celebraba las fiestas de fin de año junto a los empleados de su empresa, y no se trataba de una celebración cualquiera.
Levantar su propio negocio, mantenerlo a flote y, finalmente, recuperar la inversión había sido un proceso largo y agotador; sin embargo, por fin podían decir que lo habían logrado. No solo eso: estaban superando las expectativas planteadas en los tiempos de planeación.
Incluso Sasuke, que detestaba las reuniones sociales, aun cuando se justificaran en nombre de las buenas relaciones laborales, no parecía tan apático esa noche.
—Todos, escuchen un momento —dijo Karin mientras la música se detenía— Este año no ha sido fácil, pero lo logramos. Cada uno de ustedes puso lo mejor de sí, y eso nos hace fuertes —todas las miradas estaban puestas sobre ella— Sasuke nos guía con su visión, pero somos nosotros quienes hacemos que esto funcione —ella, junto a Sasuke, Juugo y Suigetsu sostenían una copa— Sigamos creciendo, sigamos mejorando, y hagamos que el próximo año sea aún más grande —levantó la copa— ¡Por nosotros y por lo que viene! ¡Salud!
Los presentes respondieron el gesto con alegría y tras el trago, le siguieron los aplausos.
La música volvió a sonar y Sasuke, Karin, Juugo y Suigetsu bajaron de la tarima para integrarse a la celebración a su manera.
Suigetsu se mezcló entre la gente buscando a las chicas solteras para invitarlas a bailar.
Juugo revisaba su teléfono esperando el mensaje de su novia, cuyo vuelo se había retrasado por el clima.
Karin, que intentaba acercarse a la organizadora para dar la indicación de que se sirviera la cena, fue detenida por un par de clientes que la invitaban a bailar.
Y Sasuke... Sasuke, para ese momento, se habría retirado.
No le gustaban las fiestas y sólo se quedaba lo suficiente para concluir la etiqueta mínima, la cual, prácticamente había concluido con el brindis. Sin embargo, esa noche tenía otros planes.
—Agradezco sus invitaciones, pero la cena está por servirse —la oyó responder a los clientes cuando quedó a un par de pasos detrás de ella— Por favor, tomen asiento. El baile se reanudará más tarde.
Uchiha asintió a los hombres a modo de saludo cuando lo voltearon a ver.
—Hay algo que debemos atender —Sasuke se dirigió a Karin sin mirar a los clientes y ella, confundida, tardó unos segundos en responder.
—Claro —dijo y se recompuso para ver al par de hombres— Con permiso.
Karin siguió a Sasuke que caminaba delante de ella hasta que salieron de la vista del público.
No había nada que atender, así que Karin intuyó que Sasuke sólo trataba de ayudar a salir de allí sin ofender a los clientes. Y quién sabe, tal vez le daría alguna indicación antes de irse de la fiesta.
Estaba segura que él se dirigía a la salida.
—¿Sabes? Deberías quedarte un poco más de tiempo. Por lo menos tras cenar —ella habló cuando salieron del salón— Sé que lo detestas, pero este año es especial, y sería significativo para todo el corporativo.
—Sí, es especial —no la miró, pero asintió. Algo que sorprendió a la pelirroja.
—¿Ya tienes planes? —Karin preguntó sin entender muy bien las palabras del azabache, pero fue lo primero que le vino a la mente.
—Sí, los tengo —le dijo deteniéndose afuera del salón y volviéndose hacia ella con una sonrisa imperceptible.
—Al menos deberías comer un platillo y fingir una llamada que te saca de aquí —ella desvió la mirada tratando de sonar mandona— ¿O es que ya vas tarde a dónde sea que vayas a ir? ¿Alguien te espera?
La sonrisa de Sasuke se estiró un poco más, pero ella no pudo verla porque mantenía la mirada en un arbusto al azar.
—Prolongué mucho la espera —aseguró— Temo que se vaya.
—En ese caso, apresúrate —le sugirió con voz temblorosa— Sólo era una sugerencia. A nadie le extrañaría tu ausencia —apretó discretamente los labios antes de volver a hablar— Debo irme.
Sin mirar a Sasuke, Karin estaba dispuesta a irse, pero sintió que la tomaron de la muñeca y por inercia volteó, encontrándose con él de frente.
—Eres tú quien no quiero que se vaya —declaró, haciendo más confusa la situación para la pelirroja.
—¿A qué te refieres? —preguntó la fémina cuestionándose si estaba entendiendo bien.
—Me quedaré en la fiesta sólo si aceptas ser mi pareja —ella quedó congelada y Sasuke la soltó arreglándose la voz— No hablo sólo de la fiesta.
Karin parpadeó un par de veces repasando las palabras del azabache por temor a haber oído mal.
Poco después de haber fundado la empresa, ella, que había estado enamorada de Sasuke, se había animado a invitarlo a salir, pero fue rechazada. Desde entonces, asumió que él no estaba interesado en ella.
El tiempo pasó y Karin salió con un par de hombres que duraron más de ocho meses, convirtiendo a Sasuke en su amor platónico de la oficina.
Con ese pasado era de esperarse que no entendiera qué estaba pasando, porque ni siquiera había sospechado de alguna actitud en él que le diera pistas de sentir interés por ella.
—Cuando me rechazaste, pensé que no estabas interesado —de entre todos sus pensamientos, esa declaración se había escapado de sus labios.
—Yo nunca dije que no estuviese interesado —cerró los ojos brevemente con un suave sonrojo en las mejillas.
Karin se sonrojó, pero sacudió la cabeza de inmediato porque todo seguía siendo confuso.
Podía entender que cuando ella hizo la invitación, quizá él no podía porque tenía algún compromiso, pero estaba segura que sí fue un rechazo porque de lo contrario, él tenía la libertad de invitarla cuando pudiera.
Si no lo había hecho porque no quería ser él quien hiciera la invitación, algo que odiaría saber, también pudo haber propuesto otra fecha cuando ella lo hizo.
—Pero...
—Junto a Juugo y Suigetsu comenzamos nuestra empresa desde mi departamento —él se apresuró a explicar— Mi prioridad era que ocurriera, y hoy tengo nuevas aspiraciones.
Karin no reaccionó de inmediato, pero cuando lo hizo, frunció el ceño.
—Quisiera decir que podíamos hacer las dos cosas al mismo tiempo, pero dijiste suficiente para saber que jamás habría sido tu prioridad —dijo molesta— Y aunque hayas reorganizado tus prioridades, no quiero competir con lo que sea que esté por encima de mi en tu lista.
Quiso dar la media vuelta para alejarse, pero Sasuke alcanzó de nuevo a detenerla por la muñeca.
—No fue sólo por el orden de mis prioridades —sintió que ella intentó soltarse, pero mantuvo su agarre sin lastimarla— Fue porque... no quería que pensarás que te estaba manipulando.
—¿De qué hablas? —replicó aún molesta, y Sasuke, al notar que ella lo oiría, la soltó.
—No... no me gustas desde que nos conocimos —desvió la mirada sonrojado— Eras mi compañera en la universidad solamente —resopló. No por enojo, sino que le era difícil expresar sus emociones— Después, una muy buena amiga —ella se cruzó de brazos— Me di cuenta de que todo cambió cuando empezamos a pasar mucho tiempo juntos.
Claro, cuando fundaron la empresa, los cuatro pasaban días enteros en el departamento de Sasuke tratando de sacar todo adelante.
El único motivo por el que no rentaron un sitio para los cuatro en aquel entonces, fue porque no encontraron un departamento con suficientes habitaciones, pero prácticamente vivieron juntos todo ese tiempo.
—No me has dicho nada que contradiga lo que ya estableciste —bufó la pelirroja, pero está vez no intentó irse, porque quería saber qué otra cosa decía.
—Me estaba volviendo muy manipulador en ese entonces... Temí que si aceptaba tu invitación o intentaba algo, pensaras que lo hacía para que te quedaras a continuar con Taka —confesó. Esta vez la miraba a los ojos— Tú misma habías expresado algunas veces que querías retirarte, y no quería que se pusiera en duda mis intenciones.
Si bien Karin no bajó las brazos, si aflojó el agarre, porque si Sasuke podía sostenerle la mirada mientras decía todo eso, sabía que estaba siendo sincero.
—¿Y qué diferencia hay con él ahora?
—Que si aceptas mi propuesta, tienes la seguridad de que no es porque intento retenerte por la empresa —respondió con firmeza y manteniendo su mirada.
—¿Cómo puedo tener la seguridad? —no ocultó su tono incrédulo.
—No has expresado intenciones de irte en últimas fechas. Y aún si te fueras hoy, aunque no sería fácil reemplazarte, la empresa no se desmoronaría —dio un paso al frente y le acomodó un mechón de cabello tras la oreja. Gesto que la hizo sonrojar— Y sobre mis prioridades... Necesitaba algo qué poder ofrecer. No saldría con nadie sin tomarme enserio el futuro.
Karin echó ligeramente para atrás la cara, pero no retrocedió ningún paso. No porque rechazara el gesto completo, sino para defenderse.
Tenía miedo de decir que sí sólo porque desde hacía tiempo deseaba que eso ocurriera. Si se equivocaba, sabía que saldría más lastimada que si ese acercamiento nunca ocurría.
Por otro lado, Sasuke era un hombre pragmático, así que tampoco le parecía una locura que actuara de esa manera... Tampoco quería perder la oportunidad.
Se enderezó y estiró las manos hacia él enderezándole la corbata.
—Puedo ser tu pareja está noche —pasó la mirada de la corbata al rostro de Sasuke— En cuanto a algo más... ya veremos.
—Vamos —le ofreció el brazo— Todos deben tener hambre.
Karin sonrió y enganchó su brazo con el de él.
—Esto no cuenta como cita —advirtió la pelirroja mientras ambos caminaban de regreso al salón.
—Lo sé.
—Y si eres mi pareja, tienes que bailar conmigo —Karin continuó— No voy a quedarme sentada toda la fiesta.
Sasuke resopló, pero asintió.
Karin esperaba que él se rehusara, lo que la habría decepcionado, pero no le habría sorprendido. No obstante, aún si había expresa desagrado, que hubiese aceptado era una buena primera señal de compromiso.
No se trataba sólo de aceptar, sino que no estaba fingiendo que le gustaría hacer algo únicamente porque ella lo pide.
—Si serás así de flexible de vez en cuando, creo que podrías gustarme más —ella confesó sonrojada, y se permitió abrazarse de su brazo recargando la cabeza en su hombro.
El gesto también sonrojó al azabache, pero no respondió.
La fortaleza de Sasuke no eran las palabras, sino las acciones, y mientras ella entendiera su lenguaje del amor, él podría esforzarse en hacer algo al suyo de vez en vez.
Ambos volvieron a la fiesta sorprendiendo a los invitados, principalmente a sus socios.
Era de esperarse la reacción, especialmente cuando ellos no aclararon las dudas más obvias, aun cuando Suigetsu preguntaba sin descanso.
No fue una historia que se resolviera en una noche, ni una relación que naciera sin tropiezos. Como la empresa que habían levantado desde cero, requirió tiempo, acuerdos y decisiones difíciles.
Así como Taka Corp. había dejado de ser un proyecto incierto en un pequeño departamento para convertirse en una realidad sólida, aquella noche afuera de un salón marcó el inicio de una relación construida con la misma paciencia, compromiso y determinación que los dos siempre habían demostrado en aquello que les importaba.
Y, del mismo modo, funcionó.
FIN
¿Les ha gustado la historia? ¿Esperaban algo diferente?
Me encantará leer sus comentarios n.n
El deseo de Lixy fue:
“Deseo un one shot donde Karin sea una emprendedora junto con Sasuke (taka en gral), romance de oficina.”
¿Creen que he cumplido con el pedido?
De nuevo, espero que la historia haya sido de su agrado, pero principalmente, que haya sido del agrado de Lixy n.n
¡Felices fiestas! ¡Hasta la próxima historia!