La Cita

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One shot. Inspirada en el verso de una canción. Qué tan importante puede ser, la comunicación en una relación. Qué tan importante puede ser el sexo en un matrimonio. HopeMin

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ONE SHOT

-Eres un golfo ¿Lo sabías?

Jimin levantó la cara para ver a Nam, el bartender, con una risa ladina, levantó su vaso y brindó.

-Dime algo nuevo.

Jimin siguió bebiendo de su vaso, donde los hielos tintineaban. Nam continuó secando los vasos con un paño, a su espalda el bar back, repleto de cristalería, expuestas las botellas, con el fondo de espejo y bien iluminado, se echó el paño en el hombro y se acercó a Jimin.

- ¿Qué no le tienes miedo a una infección?

- ¿Acaso no conoces los condones? Se crearon en el año mil quinientos y pico. Hay de varios tamaños, marcas, colores y hasta hay de sabores.

- ¿Y tu esposo? ¿Qué dirá Hoseok cuando se entere?

Jimin chistó y se llevó otro trago a la garganta.

-Si hiciera bien su trabajo de esposo, no tendría que estar bajo estas circunstancias. ¿Crees que en verdad me siento bien al venir aquí?

-Nunca he visto que te quejes.

-Ja, Nam, estoy en mis años más follables, cuando sea viejo ni eso podré hacer, no tiene nada de malo tener un apetito sexual excesivo. Me casé para poder tener sexo cuantas veces quiera, y resulta que al tipo no le gusta el sexo.

-No es que no le guste, tiene trabajo, trabajo que hace que tú estés bien.

-Yo trabajaba, me pagaba mis cosas, nunca he necesitado que nadie me mantenga, ya te lo dije, si me casé fue para poder coger con una sola persona las veces que quisiera… pero mira cuánto me equivoqué.

Jimin volvió a tomar de su vaso y se lo ofreció de nueva cuenta a Nam, éste solo meneó la cabeza y le sirvió de lo mismo que estaba tomando.

- ¿Acaso no me quieres aquí?

-Eres un buen cliente, sin decir que, los mismos clientes, te ofrecen más bebida, más lo que ellos consumen, sin duda tienes una gran tolerancia al alcohol, pero me preocupa el hecho que a veces no sales en todos tus sentidos.

-Eres bartender y no sabes que lo que se intenta al tomar, es matar un poco más las neuronas, para olvidar lo que uno hace. Olvidar que uno no es deseado por su propio marido.

-Entonces deja de hacer lo que haces si tan mal te pone. Habla con tu esposo y pídeselo.

Jimin volvió a chistar, dejó el vaso en la barra y se giró para ver a los clientes que estaban en el bar, sabía que varios tenían el ojo puesto en él.

-Como si no lo hubiera intentado.

Vio a uno que le llamó la atención, giró su cara, tomó el vaso y lo levantó brindando de nueva cuenta, pero ahora con un cliente del bar. A los pocos minutos Jimin estaba saliendo del bar con un nuevo amante.

Jimin llegó a su casa cerca de las nueve de la noche, estaba cansado, se duchó, cenó algo y se fue a dormir, las caricias en su mejilla lo hicieron despertarse.

-Mmm llegaste…

Jimin se llevó la mano de Hoseok a la boca y le dio un beso, al abrir los ojos vio como le sonreía su esposo, el respondió de la misma manera, se incorporó y se acercó para besar a Hoseok.

-Mmm amor, lo siento, tengo trabajo.

Jimin sintió una punzada en el pecho, por un nuevo rechazo, giró su cara para ver el reloj de la mesita de noche.

-Son las tres de la mañana… por qué.

-Lo siento, traje un poco de trabajo, en una hora lo termino y regreso a acostarme contigo, duerme.

Jimin no se volvió a acostar, solo vio como su esposo, se levantaba de la cama, le daba un beso en su cabeza y salía de la habitación.

Jimin se tumbó en la cama, abrazó su manta y sus lágrimas cayeron, al final como cada noche dormía solo, esperando a su esposo.


Jimin como cada tiempo llegó al bar, se sentó en la barra, viernes en la noche, Hoseok le dijo que llegaría tarde, que tenía una cena de negocios.

- ¿De nuevo aquí?

Jimin se limitó a levantar los hombros, en lo que Nam se acercaba con la misma botella y un nuevo vaso, él veía los prospectos que tendría para esa noche.

La platica comenzó como siempre, sin un punto definido, hasta que Nam le acercó una nota. Jimin la leyó y sonrió.

“Hermosa boca, ¿Qué sabes hacer con ella?”

Jimin miró a Nam para que le indicara, quién había enviado la nota, este levantó un poco la cabeza, indicándole la mesa y al cliente, Jimin se giró sonriendo, a los pocos segundos el cliente estaba en la barra, acariciando la espalda de Jimin, acercándosele, susurrándole al oído palabras que a Jimin, le hacían sonreír y sonrojarse. Bastó con decir que a los pocos minutos salieron del bar, pagando el cliente sus copas y las que Jimin había consumido.


En otra noche como tantas…

- ¿Y Nam?

Jimin preguntó cuando en la barra estaba otro chico de bartender.

-Atrás desempacando botellas.

Jimin solo asintió y pidió lo de siempre, el bartender se acercó y le sirvió en su vaso, el tintineo de los hielos, era un bien conocido sonido para él, tenía muchos deseos de acostarse con alguien, llevaba semanas sino es que meses sin coger con su esposo, sin embargo, se ha acostumbrado a la rutina de llegar al bar e irse con un completo extraño, solo era coger, con pocos se besaba, casi nadie le hacia sexo oral, por el contrario lo pedían, pero al menos en cada ocasión tenía buenos orgasmos.

Una nota no tardó en llegar, el bartender se la extendió.

“Que bella es la luna, con sus rayos de ternura, ilumina todo el cielo, con sus brillos y luceros. Que afortunada es la noche de tener tan fiel acompañante, que brilla en la oscuridad, un hermoso diamante… Como hermoso eres tú”

Jimin sintió que este amante era diferente, una luna dibujada en la hoja, le hizo suspirar, el placer ya lo sentía en todo el cuerpo, su estómago se estrujó de manera agradable, sonrió, guardó la nota y le pidió al bartender que le dijera dónde estaba el cliente.

-Me dijo que te espera en la habitación quince del motel de la esquina.

Jimin se puso nervioso, no era usual que hicieran algo así, pero en la nota se percibía que sería un amante diferente. Jimin se tomó de un solo trago la bebida de su vaso, pagó y salió del bar, al entrar al motel, se dirigió a la habitación quince, no había un auto, pero sin tocar entró, la penumbra lo recibió, adelantó sus pasos, su nuevo amante estaba sentado en una silla, alejado de las ventanas, por lo que no podía distinguir su rostro.

-Buenas noches. –Saludó Jimin.

Jimin entró más a la habitación, dejó su chaqueta en la silla y fue directo a la lamparita de la mesa y encendió, el desasosiego que sintió, le hizo callar, sintió como el piso se partía en dos y él caía precipitadamente.

-Pasa y siéntate, tranquilízate, al fin ya estás aquí, qué más te da, imagínate que yo, no soy yo, que soy el otro hombre que esperabas ver, un desconocido que te ha escrito un verso y te dibujo la luna en un trozo de papel, un amante improvisado, misterioso, apasionado, que te dio una cita en este hotel. Desnúdate ahora y apaga la luz un instante, y hazme el amor como lo haces con esos amantes, te juro que hoy es la última vez que te buras de mí, que me engañas y me hieres. Fueron mis manos las que te escribieron la carta, han sido mis celos lo que te pusieron la trampa, es mi corazón que llora de pena por dentro, pero te dejo y me marcho para siempre.

Jimin no soportaba las palabras que le decían, el estómago lo sentía completamente aprisionado, temblaba su cuerpo de miedo y de frustración, sus ojos se hicieron agua, una vez que Hoseok se levantó y se acercó a él.

Tenerlo frente a frente, mirarlo a los ojos, hicieron que sus lágrimas bajaran, Hoseok las limpió con el dorso de su mano, Jimin cerró los ojos y empuñó las manos, no podía decir una sola palabra, Hoseok acarició su brazo con ternura con una mano, mientras con la otra acariciaba la cintura de Jimin, se acercó un poco más y beso con ternura los labios de Jimin, al ver que éste no le correspondía, le besó el cuello, pequeños sollozos salían de la boca de Jimin, Hoseok levantó ligeramente la camisa de Jimin, por la cintura, cosa que hizo a Jimin bajar el brazo impidiéndoselo.

Hoseok frunció un poco el entrecejo y miró a Jimin dubitativo, regalándole después una sonrisa forzada, Jimin ya no puso resistencia, la forma en cómo Hoseok demandaba su cuerpo, lo besaba, lo desnudaba, era una que nunca había sentido.

Empujó a Jimin ligeramente para sentarlo, le besó las manos y empujó un poco más para que cayera acostado en la cama, le quitó el pantalón, el bóxer, aprisionó sus piernas, se puso de rodillas y las abrió para estar entre ellas, las besó suavemente hasta llegar a su miembro el cual besó, lamió y chupó.

Los jadeos de Jimin, su piel erizar, sus gemidos eran lo único que se escuchaba en la habitación.

Jimin se quitó la camisa, en lo que Hoseok se desnudaba por igual, dos amantes que en casa no se encontraban, pero que ahora lo hacían con más sentimiento que como nunca lo hubieran hecho.

Hoseok nuevamente chupó el miembro de Jimin, el cual se deshacía de placer, lo giró en un movimiento rápido y sutil, le dio una fuerte nalgada, que hizo a Jimin gritar del susto y del dolor, escondió su cara en la cama.

Hoseok dejó el cuerpo de Jimin a media cama, dejándolo con los pies en el suelo, abrió su trasero y se hundió en él, chupando, lamiendo, introduciendo su lengua una y otra vez, al poco tiempo introdujo uno de sus dedos, escupiendo en el aro de Jimin, los gemidos que Jimin producía, eran obscenos, llegando a un placer inimaginable.

Fueron los gritos llenos de lujuria, placer y dolor lo que ahora se escuchaba en esa habitación, el cinturón de Hoseok daba con cierta fuerza en las nalgas de Jimin, una vez habiéndole dejado sus nalgas rojas, tomó su cintura y se introdujo en él.

Fueron horas las que desgastaron sus cuerpos, horas en las que el placer, la satisfacción, el dolor, la angustia reinaba en esas cuatro paredes.

Un Jimin sollozando, un Hoseok vigoroso, llegaron al placer, donde todas las zonas erógenas fueron tocadas, donde la excitación desbordó como nunca antes había ocurrido.

Hoseok se vistió, recogiendo sus prendas una por una, poniéndolas en la cama, sin mirar a Jimin.

Jimin por su parte, se acercó la sábana para cubrirse el cuerpo o por lo menos su intimidad.

- ¿Por qué?

- ¿Por qué te dejé la nota? No es más fácil que preguntes el cómo me enteré.

-No, no me interesa saberlo, quiero saber, por qué… por qué jamás me tomaste como lo has hecho hoy, será que en verdad querías a otro amante en esta cama.

-… Sabía que era a ti a quien dejaba la nota… sabía que vendrías.

- ¿Por qué?

-… Qué más da.

Jimin siguió mirando a Hoseok, tratando de cubrir su desnudez, viéndolo vestirse, tomar su cartera, en lo que él trataba de soportar su peso en su brazo, con tal de no apoyar su trasero en la cama. Una vez que Hoseok estaba vestido y listo, miró a Jimin, con una profunda tristeza.

-He sacado mis cosas personales de la casa, en unos días recibirás la visita de mi abogado. Está por demás decirte que pediré el divorcio.

Hoseok se acercó a la puerta, pero antes de salir se giró para mirar por última vez a su esposo.

-La habitación está pagada y en el cajón te dejé tus honorarios.

Y salió por esa puerta sin voltear atrás.

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Esta historia fue borrada en la otra app, iré subiendo poco a poco por aquí mis historias. Gracias por leerme.