(PARTE 1) Capítulo 1
Se ve a alguien de cabello rosa corriendo hacia la salida de Konoha. Sin embargo, se choca con alguien.
–¡Auch! ¿Qué fue eso? -preguntó Boruto tirado en el suelo junto con Sakura, quienes se chocaron.
–¡Qué bueno que te veo, Boruto! -se levantan-. Tengo que salir rápido en una misión importante y estaré un tiempo fuera, pero no tuve tiempo de decirle a Sarada. ¿Le podrías avisar a Sarada que me fuí, por favor?
–Claro tía Sakura.
Después de que Sakura se fuera, Boruto se dirigió a la casa de Sarada, sin embargo, la encontró por el camino. Boruto la saluda.
–¿Qué quieres tonto? -dice enojada Sarada al momento de abrir la puerta.
–Es que la tía Sa…
–¿Sabes qué? -lo interrumpe-, mejor vete. Necesito hablar urgentemente con mi mamá, ¿entendiste? -se va hacia su casa.
–Mierda,¿ahora que hago? -piensa, mientras se dirige también a la casa de Sarada.
–¡Ya sé! -dice, estando enfrente de la casa. Hace el jutsu de transformación y…-. Solo tengo que hacer que la propia Sakura le avise.
Boruto/Sakura toca la puerta.
–¿Quién es? -sale de malhumor Sarada, pero le cambia la expresión al notar que es su madre.
–¿Te pasó algo, cariño? -preguntó nervioso Boruto/Sakura.
–¡Por fin llevas! -Sarada la arrastra a dentro de la casa. Cierra la puerta.
–E-Es que -empieza Sarada-... ¡Papá se fue de nuevo! -se pone triste, estando las dos en el sofá.
–¿Eh?
–Es que creí que esta vez se iba a quedar mucho más tiempo -hunde su cabeza en una almohada.
–Oh, cariño -Boruto/Sakura trata de consolarla-. Sasuke-kun tiene una misión importante -pone su mano en su cabeza.
–¡Siempre lo está!
Vaya, jamás creí ver así a Sarada -confiesa Boruto.
–Vamos, no estés así. ¿Qué puedo hacer? -esto último dijo susurrando Boruto/Sakura, pero Sarada alcanzó oír.
–¿Quieres hacer algo por mí? -saca su cabeza de la almohada.
–P-Por supuesto
–¡Bien! -Se levanta ya animada-. ¡Ya vengo! -se retira, dirigiéndose a su cuarto.
–¿Eh? -se queda sorprendido.
¿Qué acaba de pasar? -se pregunta Boruto/Sakura-. ¿No que estaba triste? -En eso vuelve Sarada a la sala, pero algo diferente.
–¿Te gusta? -preguntó Sarada en pose de modelo, dejando ver un conjunto de lenchería negro y de mayas.
–¿Eh? ¡¿P-Por qué te pusiste eso?! -preguntó nervioso Sakura/ Boruto, todavía estando sentado en el sofá.
–Creo que ya es hora de terminar lo que empezamos ayer -comienza a acercarse a Sakura-, ¿no lo crees? -se pone encima del regazo de Boruto/Sakura, y la comienza a besar apasionadamente.
¿Q-Qué sucede? -piensa Boruto/Sakura nervioso,todavía en el beso-. ¿Tía Sakura y Sarada hacen este tipo de cosas?
–Vamos, también quiero que me toques -dice Sarada, moviendo el brazo de su madre al culo de ella, mientras ella mueve su mano a la entrepierna de su madre, pero…
Mierda… n-no puedo aguantarme más -piensa, sin quitar su mano del trasero de Sarada.
–¿Eh? ¿Hay un bulto? -dice Sarada al sentir un bulto en la entrepierna de su madre. Para el beso, le baja el pantalón a Sakura y ve un enorme pene-. ¿¡Ehhhhhh?! -Se cae al suelo sorprendida-. ¿C-Cómo tienes un pene?
Ya no hay vuelta atrás -piensa Sakura Boruto.
Sarada se había quedado mirándolo fijamente, con los ojos abiertos de par en par, la respiración entrecortada mientras el enorme pene de su madre
–¿E-en serio planeabas… meterme eso…? —susurró Sarada, la voz temblorosa de una excitación que ya le empapaba el interior de las bragas negras. Boruto/Sakura se lamió los labios lentamente.
–Pensé en prepararte primero… con los dedos, con la lengua… pero parece que mi pequeña Sarada tiene más prisa que su madre -Sin darle tiempo a responder, Boruto/Sakura la levantó del suelo como si no pesara nada y la llevó hasta el sofá, dejándola caer de espaldas con las piernas abiertas. Las bragas de encaje negro estaban completamente empapadas. Con un movimiento rápido las arrancó de un tirón, dejando a la vista su coño mojado.
–Joder… estás chorreando —murmuró Boruto/Sakura mientras pasaba dos dedos adentro de la vagina.
–¡A-ahh! ¡Mamá…! ¡Ahí… justo ahí…! —jadeó, las uñas clavándose en los brazos del sofá. Boruto/Sakura sacó los dedos empapados y los llevó a la boca de Sarada.
—Chupalos. Prueba lo puta que estás por tu propia madre -Sarada obedeció, lamiendo y chupando mientras sus ojos seguían clavados en la polla enorme.
–No más juegos —gruñó Boruto/Sakura.
Apoyó la punta gruesa contra la entrada estrecha y empujó. Sarada soltó un grito, mezcla de dolor y placer.
–¡¡Es demasiado g-grande!! ¡¡Mamá, se me va a romper!! —lloriqueó, pero sus caderas se alzaron solas buscando más. Boruto/Sakura no se detuvo. Empujó con fuerza, hasta que la mitad de la verga desapareció dentro del coño apretadísimo.
–Amo las vaginas vírgenes… -jadeó, comenzando a mover las caderas con embestidas cortas y profundas. Cada vez que entraba hasta el fondo, la base gruesa golpeaba el clítoris de Sarada. El sofá crujía bajo ellos. Los pechos pequeños de Sarada se empezaron a colocarse suros. Boruto/Sakura con una mano cogió el pequeño pecho, mordiéndolo con fuerza mientras seguía follando sin piedad. La otra mano bajó hasta el culo de Sarada, apretando una nalga.
–¡¡Ahhh! ¡¡Mamá!! ¡¡Me estás partiendo en dos!! -gritó Sarada, mientras recorria lágrimas de placer por sus ojos-. ¡¡Más!! ¡¡Fóllame más fuerte, por favor!!
Boruto/Sakura aceleró el ritmo hasta convertirlo en un vaivén salvaje. La polla entraba y salía casi por completo, dejando el interior de Sarada completamente abierto y rojo cada vez que se retiraba, solo para volver a clavarse hasta chocar contra el cérvix con fuerza.
–Mírate… tu coñito tragándose toda la polla de mamá… ¿te gusta que te folle así, verdad? ¿Que te use como una puta?
–¡¡S-sí!!... ahhhh… ¡¡Me encanta!! ¡¡Soy tu puta, mamá!! –Sarada sollozaba de placer, las piernas temblando violentamente–. ¡¡Voy a correrme!! ¡¡Voy a correrme en tu polla!!
Boruto/Sakura embistió con más violencia, golpeando el punto más profundo una y otra vez.
–Córrete… ahhhhh… tu mami siempre estará contigo… -Un chorro caliente salió disparado, empapando el cuerpo de Boruto/Sakura y el sofá entero, mientras que la polla gruesa que seguía follándola sin parar.
–¡¡AHHHHHHHHH MAMÁÁÁÁ!! —Boruto/Sakura no se detuvo. Siguió embistiendo a través de la corrida.
–Todavía no terminé contigo –susurró al oído de Sarada–. Vamos a ver cuántas veces puedo hacerte correrte antes de llenarte hasta que te chorree por las piernas -giró a Sarada boca abajo, le levantó las caderas y volvió a entrar de un solo empujón brutal desde atrás, dispuesto a seguir destruyendo ese coñito joven hasta que ninguna de las dos pudiera más.