LA TIERRA DE NOD

All Rights Reserved ©

Summary

La Tierra de Nod: El Despertar del Exterminador Cuando 200 querubines, los Vigilantes de Elohim, sucumbieron a la belleza de las hijas de los hombres, el destino del mundo cambió para siempre. Traicionando su misión divina, estos ángeles descendieron para saciar sus deseos prohibidos, engendrando una estirpe de gigantes insaciables que sembraron el caos y la sangre sobre la tierra. Ante el clamor de una creación devastada, surge Azrael, el ángel exterminador. Armado con una velocidad insuperable y su espada de justicia, Azrael deberá cazar a sus hermanos caídos y enfrentar a las bestias nefilim antes de que el Gran Diluvio borre todo rastro de esta era de impiedad. Una batalla donde el arrepentimiento llega tarde y el destino se escribe entre fuego, cadenas y la formación de las estrellas.

Genre
Fantasy
Author
Ccoello
Status
Complete
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

EL DESPERTAR DE LOS VIGILANTES

Cuando la raza humana empezó a multiplicarse, las hijas de los hombres eran tan hermosas que los vigilantes las deseaban. Aquellos eran una tropa de doscientos ángeles enviados por Elohim, para que vigilen a los humanos y no les permitieran cometer barbaridades o interrumpir la paz en la tierra. 

El rango de estos seres celestiales era de querubines con armaduras de plata, tenían experiencia en guerra y batalla, siendo partícipes de esta misma. Aquellas mujeres los provocaban. Su tierna juventud, su hermosura, su esbelto cuerpo los enloquecía llevándolos al punto de reunirse y jurar entre ellos que pase lo que pase estaban dispuestos a ser anatemas con tal de saciar sus oscuros deseos y placeres.

Shemihaza, el capitán de todos sus soldados hizo el juramento. –Mis fieles combatientes los he reunido con el simple propósito de llevar a cabo nuestro plan de engendrar hijos con las hijas de los hombres y procrear; si el ser humano tiene ese derecho por qué no nosotros tener también ese grandioso privilegio. – Los ángeles estaban de acuerdo con lo que su líder decía a pesar que sabían las consecuencias que esto acarrearía…

–Estamos conscientes de los acontecimientos que puedan suceder, sin embargo, nos arriesgaremos y trataremos que esto sea beneficioso y no produzca caos. Porque si sucedería así, el ángel exterminador de Elohim nos perseguirá hasta castigarnos. Tratemos que hacer las cosas bien.

Los vigilantes descendieron sobre la cima del monte de la tierra de Nod, al oriente de Edén. En plena lluvia observaron como en la llanura las hijas de los hombres danzaban desnudas, provocando excitación a los ángeles; estas impulsaban ese perverso deseo e incitaban a que se acerquen más y las tocasen. Iban a perder la virginidad a tan tierna edad…

Los vigilantes se embrutecieron de amor por ellas y después de conquistarlas y poseerlas empezaron a revelar muchos de los secretos ocultos del cielo. A los hombres les enseñaron el arte de la guerra, pero para dominarla tenían que fabricar espadas de hierro y corazas de cobre. Aprendieron como extraer el oro, trabajándolo hasta dejarlo listo. La impiedad crecía, Shemihaza les enseñó a las mujeres sobre el maquillaje, así enloquecerían a los hombres y les aumentaría la lujuria. Lograron hacer hechizos de brujería y aprendieron los secretos de la magia negra y blanca.

Cuando las hijas de los hombres quedaron embarazadas de los vigilantes, sus hijos no eran normales. A medida que pasaba el tiempo estos crecían destrozando todo trabajo que con sacrificio hacían los hijos de los hombres.

Al llegar a la etapa adulta ya eran gigantes, medían tres mil codos de altura, y ya no lograban abastecerse.

El caos empezó… Los gigantes se revelaron, de un momento a otro atacaron a los humanos, al parecer su apetito no se saciaba y decidieron comérselos. Los hombres corrían sin encontrar escondite alguno que evitase ser devorados.

Destruían y se comían a todo ser vivo, no respetaban ni a la propia naturaleza. Entonces un día la voz de la tierra invocó mi nombre.

–¡Azrael! Ángel exterminador, la sangre humana reclama por justicia. Es por eso que acudo a ti por ser el protector de los muertos, aquellos buenos que jamás hicieron daño, gente indefensa que vivía en armonía, animales que disfrutaban de la creación de Dios, no merecían morir de una manera despiadada por seres gigantescos que carecían de inteligencia.

Cuando llegué a la tierra de Nod, parecía un cementerio: cuerpos de personas destrozadas, las madres de los gigantes también estaban muertas; niños y niñas despedazados y esparcidos por todos lados. Esto me dio repugnancia y coraje.

–Heme aquí, fueron mis palabras llenas de impotencia. ­

–Gracias al cielo que llegaste. Fue su respuesta.

–He escuchado tu clamor y desesperación por todo lo que está pasando. Cómo es posible que interrumpan la paz y vida a los animales, a las plantas, a los árboles, a las aves; esto es inaudito, ya es hora de empezar la cacería, primero con los culpables de haber originado este desorden y después vengo por los gigantes.

Al expresar mi coraje, desde la tierra se figuró un rostro agradeciéndome por cumplir con su clamor.

–Gracias por resolver esta catástrofe y tratar de limpiar la tierra. Elohim te ha puesto como un justiciero.

Antes de dirigirme hasta los vigilantes Jehová me predijo el destino de esta era…

–Azrael, me he enfadado de ver tantas atrocidades no solo cometida por los gigantes sino también por los hombres. Es por eso que los ahogaré a todos mediante un diluvio y solo un justo y su familia se salvará para que la nueva generación cumpla con mi propósito. Serás tú quien lleves las almas de los malos al Seol y la de los niños inocentes al limbo. Espera mi orden, aunque la señal es después que castigues a los vigilantes por haber ocasionado este desastre.