- ᴛɪᴇᴍᴘᴏ ᴘᴀʀᴀ ᴀᴍʙᴏꜱ

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Summary

Es realmente molesto sentir celos, ¿No es así?, y lo es mucho más cuando no estás acostumbrado a ellos. USA es directo con todo lo que siente, siempre lo dice aunque es claro que toma en cuenta no hacer daño a los demás, y es que, quedarse callado no es una opción; otra cosa que no puede callar es los sentimientos que su pareja puede despertar, tan confusos y tan únicos, solo que al momento de demostrar su aprecio todos los cables se le enredan. En la ultima discusión que tuvieron (con los celos de por medio) decidieron tomarse un respiro, se amaban pero al parecer necesitaban un tiempo para pensar mejor y para tener tiempo para sí mismos. Solo que, hubo un problema, uno de ellos entendió el ''hay que darnos un respiro''; como el punto final para la relación. Historia reescrita, título anterior: Celoso

Genre
Romance
Author
Cuyuvu
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1



He rogado mucho tiempo para poder conversar con USA, he entendido que las cosas con él no serán tan fáciles como creí. En un inicio pensé que como éramos pareja él se abriría más a mí, pero que bonito, no sucedió. Conozco cada parte de él, y me he enamorado más cuando empezamos nuestra relación, ya que el empezó a visitarme más seguido y conversábamos más, yo empezaba a ver algunas facetas que felizmente no eran muy comunes de mostrar, me sentía feliz de ser de los pocos que conocía más a fondo a mi estrellitas, y también ser el único de ver sus expresiones y emociones cuando estábamos juntos, solo que al momento de darnos amor, o sea ....abrazos, besos, y...otras cositas más, él simplemente no podía, se ponía muy nervioso, algo que para mi conveniencia es tierno, siempre intenté darle la confianza y comodidad posible al estar conmigo, y creí que estaba funcionando; pero el verdadero problema fue que me enteré muchas cosas que lo estaban estresando, y lo peor fue que él mismo no me las dijo, escuche eso de algunos compañeros de trabajo que eran muy cercanos a él. Me sentí triste. Y pucha, es algo extraño sentirme triste, no suelo estar así.

Yo le pedí que me respondiera ″ ¿Por qué no me lo había dicho? ″, dije que podía ayudarlo sí necesitaba, que me viera como alguien de confianza. Él... solo dijo que no quería molestarme, yo me sentí lastimado con eso, él es muy importante para mi, aun así pasara lo que pasara él seguiría siendo importante, ha hecho que me enamore de él, de cada parte de él, y sé que mi amor cambiara con el tiempo pero para bien, lo amaré más, porque él me ha demostrado que amarlo es muy fácil, ha demostrado ser la persona de mi entera confianza y que su amor es tan sincero y sin engaños para que yo pueda vivir con la seguridad que me da.

Y él lo sabe, se lo he dicho y he demostrado siempre, ¿por qué aun no confía?

Pensé que yo también demostraba eso, pensé que yo también significaba mucho para él.

Discutimos, no nos gritamos, hablamos, pero la discusión que conllevó a darnos nuestro << respiro >>, no pensé que terminaría...así. Él fue quien dijo que nos diéramos un descanso, para poder pensarlo, dijo que me veía un poco alterado, luego, simplemente se marchó. Al parecer la relación terminó.

Hace unos minutos me llamó México, el presidente de la gran empresa en la que trabajo, aparte de ser mi jefe es un gran amigo en donde puedo ir a llorar si es necesario. Y ya sé de lo que quiere hablar.

Era de mañana, un lindo día veraniego, con un calor horrible y los pajaritos me cantaban mientras caminaban por el borde de mi linda ventana, yo terminaba mi informe, tenia planeado que después de terminarlo iría donde America, hablaría con él y volveríamos a ser más felices de lo que éramos, aunque la linda vida me lo haga difícil, yo estoy dispuesto a dejar el maldito miedo atrás y hablarle al lindo amor de mi vida, aunque me ponga algo nervioso con su rostro, con sus ojos, su boca, su cabello... realmente era bello, hasta que tristemente Bolivia entró.

— El señor México le llama, Perú.

Con todo lo que ocurre aquí y en casa no puedo estar tan tranquilo y sorprendentemente México se enteró de mi hermosa relación con el gringo, gracias a la bola esa con patas que tengo como secretario, que chévere.

— Enseguida voy.

Bolivia, mi hermano menor y secretario personal, era mi mano derecha en todo, menos para guardar secretos, carajo que suerte, gracias a Ecuador pude enterarme que en la salida que Bolivia tubo junto con México, justo ayer, se emborracharon y Bolivia hablo de más, y ahh, México se enteró de la relación que tengo. Yo quiero reír, para no llorar. 😖🔫

— Hely, hola. El señor México me mandó a llamar, puede ver si está desocupado, por favor.

— Buenas, señor Perú. Claro, ahora vuelvo.

Desesperante es la escena en la que entraré. Piedad, no quiero hablar de este tema con él, me da pena que sepa que en el amor soy tan bueno como lo soy nadando.

Hely, su secretaria salió de la oficina con un pequeño sonrojo y cuando me miró rió un poco.

— El señor te espera, Perú. Suerte jeje.

Genial, sí tiene tiempo, voy a llorar 🥹

Entré a la oficina, México me esperaba apoyado en su escritorio con una rosa en la mano, la observaba con una sonrisa.

— Antes de que empecemos con tus fracasos amorosos, ¿me veo bien con la camisa?

— La camisa está bien, pero quítate la corbata al parecer no deja que el oxigeno entre a tu cerebro.

Tomé asiento, y miré de nuevo al patán que tenía enfrente.

— Mmh, gracias por tu linda preocupación, Perucito — dijo el mexicano, mirándolo con coquetería, prestándole por fin atención al bicolor. — Aunque...claro, te gustaría verme un poco más descubierto, ¿no es así, Perucito~ ?

El tricolor rió un poco por su propio comentario, pinche pendejo que soy, pensó con una sonricita.

— Vamos al punto, México.

— Claro, claro. Un lindo pajarito me contó sobre el problemita que tienes...

— ¿No habrá sido un pájaro feo? Quizás un ibis eremita.

Perú se burló y se tiró en el gran sillón que tenía de asiento, apoyó una de sus manos en los brazos del asiento y después se sobó la cien. Demonios, canturrió molesto el nombre del pequeño boliviano.

— Ese mismo. ¿Qué comes que adivinas?

— Como mexicanos, idiota.

México se quedo en blanco por un momento.

— Pero jamás hemos podid-

— Ve al maldito punto, México. No es fácil para mi frágil corazón estar aquí sentado sin poder estrangularte. Vas a matarme.

— Ya, ya. Solo quería decirte que, esta noche tendré una pequeña reunión en mi casa con nuestros compañeros de trabajo, quiero que estés ahí, aparte, te quiero ayudar con tú ya sabes qué.

— Que lindo de tu parte. Y hace cuanto que planeaste eso, debió de ser con un buen tiempo de anticipación.

— Lo sé, lo sé, y sobre la anticipación. Lo que haré será lo siguiente: te pondré una mesa junto con el gringo, que por asares del destino será el ultimo que sabrá de la reu, igual que tú — le señaló.

— Por favor, aunque lo necesite, no por favor.

— Aun no terminé, espera, velocista; ya que sin querer les dije a los demás que no dijeran nada de nada, pues quería que todos nos reuniéramos, menos ustedes obviamente.

— <<¿Obviamente?>>

— Cállese que aún no termino, hicimos un sorteo y todas las mesas están ocupadas, y como tú y el gringo serían los últimos en enterarse, estarán mmm ya sabes en la misma mesa, podrán conversar, arreglar sus cosas; sé igual que él, sé directo, es por tu bien, él gringo siempre ha sido algo tímido con decir lo que piensa hacia ti, y es que no quiere que algo que diga se interprete mal. Así que, con esto, no tendrán otra alternativa más que hablar, tendrán que comunicarse, o sea, pondrán en practica uno de los pilares más importantes de una relación. ¿No me merezco un premio?— el bonito taquito hizo una trompita con sus labios — Dame un besito, mua mua.

— Mátenme, mierda.

Como me hubiera gustado tirarme por la ventana que estaba detrás de México, pero si hubiera tenido la oportunidad el idiota también se tiraba solo para joderme en el otro lado.

— No, no, no. Necesito que estés en mi boda con mi linda secretaria. Ahora, justo ahora, Chile está conversando con el gringo, junto con Argentina, Uruguay y... adivina quién más.

— Llévame, Jesús.

Perú ya iba al borde de las lagrimas.

— No, no, respuesta incorrecta, yo hablo del lindo pajarito que te conté: ¡BOLIVIA!

— México noooooooo.

— México siiiiii.

Y este es un ejemplo de las hermosas mañanas que pasó gracias a mi jefe. Bendiciones familia.

— Mi otro querido mejor amigo, casi hermano, Rusia; te recogerá a las 8:00 p. m., así que usted deberá estar cambiadito y oliendo a rosas diez minutos antes de esa hora. La fiesta es a las 8:30 p. m. pero conociendo a USA estará más temprano, todos vendrán con algo cómodo, ya que también habrá piscina, pero eso será cuando sea la media noche.

México se paró y le revolvió los cabellos al pequeño pelirrojo, (este ya estaba hundido en sus pensamientos y mirando la nada, la hermosa nada).

— Eres como mi pequeño hijo, jeje. Quiero que seas feliz con quien amas, y con esto ayudo mucho, te lo digo en serio.

— Simplemente matame, ahora mismo.

— Ay jeje. No digas mamadas, y acepta esto como él milagro que tanto esperas.

[...]

No sé cómo, pero ya me encontraba en el carro de Rusia.

— Todo irá bien, Perú. — dijo Rusia, aún sin quitar la mirada de la pista; era un chico rudo, atento, y muy alegre, un amigo que Perú conoció los primeros días en la empresa donde laboraba; aparte de ser su amigo, era el chico más cercano al mexicano. — Sé que América es algo difícil de llevar, pero si vas con esos ánimos no podrás lograr nada, tienes que estar seguro.

— México te lo dijo, ¿no?

— Claro, por eso mismo me mandó.

Oe qué conchudo, carajo, y yo confiando en que México no diría nada. Si mi estrellitas se entera, estoy frito pajarito.

— Te cubriré la espalda si algo llegara a suceder. ¿No te parece genial? Hoy seré guardaespaldas, mañana seré espía, y luego actor. Voy quitando de mi lista varias cosas que quería hacer de niño, gracias puré, por fin logro lo que siempre quise.

Rió muy feliz y emocionado y me codió jugando.

Luego de aquella pequeña conversación, Rusia empezó contándome como le iba a su hermana menor en sus estudios, como saldría del país en unos meses, luego de su graduación. Espero que le vaya bien, siempre ha sido una niña con un potencial nato para la mayoría de cosas.

Solo lo escuchaba e intentaba repasar lo que diría al señor hamburguesa. Piedad señor, ten piedad. Que todo salga bien.

— Antes de entrar, ¿me veo bien?, ¿me veo guapo como el Ricolas?

Perú se colocó modo diva y empezó a modelar dando círculos pequeños con sus pies, esperaba un lindo comentario pero fue lo contrario, escuchó cómo Rusia daba un suspiro algo indignado.

— ¿Cómo puedes decir eso?— el chico se tapó la boca y achinó los ojitos— , jamás le superarás ni igualarás al Ricolas, pero no te ves mal, te ves como ... como Joel Gonzales, ¡así que dale!, ¡tu puedes! ¡ve por tu Fernanda!.

Y con los ánimos y nervios saltando en la nube de la confianza entramos, y yo ya me encontraba con América sentando enfrente mio.

La música ayudaba a que no estuviera tan nervioso por el silencio entre nosotros, el miraba su celular desde hace un buen rato, en sus lentes se reflejaba la conversación que tenia con Filip, sé que es su mejor amiga, pero no puedo evitar sentir algo de celos a la atención que le da a ella, no me sentiría así si no supiera que ella gustaba de él hace unos meses. Quién sabe, quizás ella está tomando la oportunidad de que USA estaba soltero, y está intentando tener algo con él.

Intentaba hablar, pero por más que intentaba Estrellitas no decía mucho, sé que está nervioso, cada que cruzamos miradas la aparta lo más rápido que puede y sus mejillas toman color. Realmente es una belleza. Él seguía utilizando el celular y le había bajado el brillo, y ya no podía ver con claridad si estaba escribiendo o si se divertía con un jueguito.

Argentina pasó por nuestra mesa con una canastilla en donde teníamos que dejar nuestros celulares, ya que algunos se estaban centrando solo en eso y le quitábamos lo divertido a la fiesta.

— Hola gringo, hola puré; sus celulares por favor.

Argentina hizo una reverencia de manera juguetona y ambos dejamos nuestros celulares adentro de la canasta.

No soy ciego.

Creo.

Pero yo vi claramente cómo el mate miraba a América y le hizo una seña con la mano y Estados Unidos asintió. Como si hubieran hablado antes, y hubieran quedado en hacer algo, pareció algo raro, ya cuando Arge se iba a ir me resolvió el cabello, claro pues, como él no pasó media hora peinando un cabello más rebelde como el mio, lo despeina como si nada.

Pero existe un Dios, él me vengara.

—Te vez mejor así, puré, te ves re-guapo — me susurró en el oído, y se marchó— Che, que tengan linda noche, bonitos.

Él simplemente está medio retrasado.

— Y. . .¿como te va?— hablé y USA me miró, había dejado su celular. Ya quería tener una conversación, antes solo le había preguntado sobre algunas cosas de la fiesta, no respondía mucho, también le pregunté si el trabajo no le estresaba tanto como antes y era lo mismo. Arregle mi cabello, espero que no esté tan despeinado gracias a Argentina.

— Bien, bien— susurró algo feliz y emocionado.

Y la respuesta a esas emociones era que estaba muy feliz que ″por asares de la vida″, en el sorteo le tocara la misma mesa en la que estaba Perú, tenia la oportunidad de poderle pedir disculpas, y explicarle que lo que realmente lo había estado estresando era un regalito que quería darle para su aniversario el próximo año.

Solo tenían unos meses saliendo, pero quería darle algo especial al bicolor y si lo hacía con anticipación no estaría en aprietos después, solo que no pensó que sería algo difícil, la presión era el miedo de quizás el regalo no era muy bueno y cambiaba a otro y otro. Y pidió recomendaciones a sus compañeros y amigos del trabajo, también a sus hermanos y padres, eso sí, siempre cubriendo la relación que tenía con Perú, no quería que todos se enteraran y se formara un escándalo, y los únicos que sabían del tema eran sus mejores amigos y su familia.

Solo que Perú escuchó una de las conversaciones que tenían sus amigos sobre lo estresado que se encontraba, y como podían ayudarlo, entonces, Perú preguntó que pasaba y ellos para cubrir el regalo sorpresa dijeron que el trabajo tenia la culpa de las ojeras del estrellado.

— ¿Y tú?— preguntó mi lindo gringis, sonrojado y jugando con sus manos.

— También he estado bien, pronto viajaré a mi ciudad natal, se acerca el cumpleaños de mi mamá e iré a verla junto con mis hermanos.

— ¿Enserio? ¿Cómo ha estado?, espero que la pase muy bonito, y también que se encuentre mejor, dijiste que se había sentido más cansada de lo normal, me has hablado de ella muchas veces, y me alegro que tenga un lindo hijo como tú, que siempre está atento, siempre solidario y que la intente cuidar aún estando lejos, y...

La mirada oro del peruano se abrió, y un sonrojo suave le tiñó los cachetitos.

— ¿Y?— Perú le presionó un poco para que siguiera, eran contadas las veces que el norteamericano podía decir esos cumplidos sin tartamudear y que los dijera seguido, la mayoría de veces se ponía tan rojo por la mirada emocionada del peruano que se nerviosaba y las palabras no le salían, entonces no terminaba lo que quería decir y le decía bajito que lo quería mucho, eso era suficiente para que el peruano se le abalanzara y le llenara de besos.

— Bueno..también...eh

— También eres muy bueno y tienes varias cualidades, América; eres bondadoso, positivo, creativo, solidario, algo que es díficil de ser.

— ¿Enserio lo crees?

— Siempre te lo he dicho, y no me cansaré de decirlo. Y le haré llegar tus saludos a mi mamá, le agradará saber que preguntaste por ella. ¿Cómo han estado las niñas?

— ¿Ellas?, bueno, han salido de vacaciones, tienen bastante tiempo para poder jugar, solo que como mis padres están ocupados y Canadá también, no han tenido con quién divertirse aparte de los muñecos, — sonrió con más confianza, el gringo también estaba nervioso en un inicio, poco a poco se soltaba y se sentía más cómodo al hablar. — así que estaba pensando llevarlas a los juegos mecánicos.

— Yo tengo algunos boletos, ayer fui a comprarlos para Bolivia pero dijo que no podría ir conmigo, te las puedo dar y quiza-

Y justo cuando iba a terminar de hablar el celular del gringo sonó, y todos se preguntarán de donde salió ese celular, lo tenía guardado en uno de los bolsillos de sus pantalones, era pequeño y se encontraba en muy buenas condiciones, y era para que si llegaba a perder el que utilizaba actualmente, (cosa que jamás pasaría), tendría un celular de reemplazo, y ya luego se compraba otro celular y le colocaba sus datos, en fin.

Lo sacó de su bolsillo y revisó el nombre del contacto que le llamaba.

— Discúlpame, es importante.

— Cl-claro, no pasa nada.

El pobrecito tuvo que esperar a que la llamada del gringo terminara, y así paso un largo rato, América sonreía de vez en cuando y también reía. El cholito se acercó un poco he intentó preguntarle muy bajito sí demoraría, y digo <<intentó>> porqué el chico estadounidense tenía la mala maña de dar vueltas para no aburrirse en la conversación y bueno, cada que quería decirle algo él muchacho se daba la vuelta sin darse cuenta del pequeño. Se sentía como un fantasmita novato intentando llamar la atención de su víctima, fracasando en el intento.

El peruano regresó a su asiento y apoyó su cabeza en uno de sus manos y miró otra vez al americano, ¿qué es lo que te trae tan contento para que me dejes esperándote demasiado?, me hubieras dicho que quizás te demorarías, así hubiera aprovechado y estaría con México y quizás con un pan con palta, tengo hambre 😩, pensó.

América volvió a los 6 minutos, solo que con la cara un poco incomoda, algo muy distinto a la cara de Perú, que pensó que ahora sí podrían conversar, él también quería decirle algunos cumplidos.

— Me tengo que ir unos minutos, Perú. Ehh, Canadá está llegando y ...

— Comprendo, ve tranquilo. Solo u-

— ¡Gracias!

USA se despidió y le gritó, casi llegando a la salida, que ''volvía en unos minutos'', Perú se hundió en el vacío junto con la soledad. No pudo terminar preguntarle si demoraría.

— ¿Por qué? y justo cuando ya estaba a comenzar a hablar—, había escondido su cabeza entre sus brazos, los ánimos y nervios que estaban saltando en la nube de la confianza se cayeron de jeta al piso cuando America salió corriendo hacia la puerta —Pachamama, me falta poco para enloquecer.

Era preferible ir a buscar al mexicano que esperar al gringo, ya que demoraría.

Me paré y me dirigí a unos de mis amigos y pregunté sobre el paradero del taquito, no lo había visto en la mayoría del tiempo que estuve, en un inicio pensé que estaba con el ruso pero tampoco estaba.

Me indicaron que estaba en el segundo piso; subí las gradas y otra vez volví mi mirada a la salida, no había rastro de mi Estrellitas. Pasé el pasadizo encontrándome con el cuarto de Mex, me sentía algo desanimado y toqué de manera suave, él se demoró en abrir y cuando lo hizo parecía algo agitado, su camisa estaba desarreglada y su cabello algo despeinado.

— Luego pregunto por qué estás así— lo aparté con la mano y me dirigí a su cama — Tamare’ cada que intento conversar con él algo nos interrumpe.

—¿La gorda? — asentí aunque fruncí el ceño y di una risita nasal. Me tumbé en el gran colchón calentito que estaba en medio del cuarto — ¿Por? ¿Qué sucedió?

— Intente hablarle, primero lo saludé, y cuando intentaba preguntarle algo su celular sonaba con una nueva notificación, y adivina quién le estaba escribiendo. ¡Filipinas!, y eso se repitió durante un rato, luego cuando Argentina pasó por los celulares recién pudimos hablar tranquilamente, hasta que el destino quizo verme en la desesperación y su celular sonó. Pasaron los minutos y seguí esperando y le quise preguntar si demoraría porque lo veía riendo pero cuando me acercaba se daba la vuelta, estaba en su mundo. — se escondió debajo la almohada— Soy un fastasmita, pipipipipipipi.

— Tranqui’ carnal, yo tengo una idea, ¿Recuerdas la ropa que compramos ayer? Ponte eso a ver si así se fija que existes— dio una risa al decir lo ultimo mientras se arreglaba enfrente su espejo.

—¿Tan mal me veo?, pucha. Pero le pregunte a Rusia y dijo que me veía bien.

— No estas tan mal, la verdad me gusta como te...¿Peinaste?

— Sí me peiné, me demoré como media hora y Argentina me despeinó; me di una ducha larga, pero recontra largar, estuve buscando como una hora mi ropa y busqué la mejor, me lavé la boca durante media hora, huelo como un bebé, jamás me preparé tanto, ni para mi graduación.

— Con razón olía a bebé el carro de Rusia, te has esmerado hijo mio, y eso tendrá un premio, pero si estás preocupado por tu ropa o peinado puedes agarrar cualquier cosa de mi armario, y tengo algo de ropa que compré, te va a quedar. De ese modo serás tan guapo como yo, papu. — le guiñó a su reflejo en el espejo. Si, si, estaba recontra churro y nadie lo negaría, esa camisa con los 3 botones desabotonados con mangas cortas y con diseños le quedaba de la pitri mitri, su reloj brillaba muy bonito, y su pelo también lucía muy bonito, estaba peinado de una manera que lo hacia ver muy coqueto. Señores que delicia.

El peruano se arrastró en la cama y abrazó por la cintura al mexicano.

— Muchas gracias, eres el tercero a quien quiero tanto.

— Awww, — el taquito pasó su mano por los cabellos del peruano hasta que cayó en lo que dijo el más pequeño —¿Cómo que tercero?

— ¿Me esperas abajo?

Perú se paró de la cama y empezó a empujar a su amigo para sacarlo de la habitación. Mirenloo, esquivando preguntas, sigue así, Perú como si no supiéramos.

— Espera, ¿Cómo que tercero? ¿Por qué estoy en tercer lugar? Perúuuuu.

— Hasta luego, hasta luego, no me demorare, causa.

Y le cerró la puerta en la cara.

El chico mexicano se quedó helado enfrente de la puerta.

— ¿Por qué soy tercerooooooooo? — maulló de la pena y tocó la puerta — Me olvide mi celularrrr, Perúuuuu.

El peruano se acercó al ropero del lindo tricolor, ignorando las suplicas de su amigo para que le abriera la puerta.

Comenzó por la parte de arriba, su camisa no estaba mal pero la intercambió por otra con lineas horizontales de color azul, blanco y naranja; solo se la arregló un poco; su cabello lo peinó; y cambió sus pantalones por unos cortos y de color naranja; sus zapatillas blancas estaban bien.

Se miró por ultima vez al espejo y se dio fuerza así mismo.

Al llegar primer piso, América lo esperaba con algunos batidos, lo miró y le sonrió.

— ¡Perú! ¡Aquí!

Ojalá todo salga bien. Se había propuesto pedirle a América una segunda oportunidad.

Cuyuvu 🥸 ☝️

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