Chapter 1: entre escenas
La casa estaba en silencio, pero no era un silencio vacío.
Era de esos que se acomodan contigo, que no incomodan.
Él estaba recargado en la cama, la espalda contra la pared, las piernas abiertas lo suficiente para que yo encajara ahí, como si siempre hubiera sido ese el lugar correcto. Yo me senté entre ellas con la laptop sobre las rodillas, mientras Outer Banks seguía corriendo en la pantalla, más como compañía que como protagonista.
La luz azul de la televisión llenaba el cuarto de sombras suaves. A ratos escribía cosas de trabajo, ideas de publicidad que no terminaban de cerrarse. A ratos miraba la serie. Pero casi todo el tiempo estaba ahí, sintiendo.
Él no decía nada.
Solo estaba.
Y eso era suficiente.
De pronto dejé de escribir. Cerré el archivo y giré un poco el rostro hacia él.
—Oye —dije, como quien pregunta algo pequeño pero importante—, ¿qué título le pondrías a la historia?
No aclaré a cuál historia me refería.
No hacía falta.