El verano que me destruyo

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Summary

Apolo regresa a sus 16 años en Grecia a su isla natal, donde pasó buenos y malos recuerdos, donde bailó con las estrellas, donde sonrió sin parar, donde comenzó a amar y donde empezó a odiar, donde dio su primer beso y donde le rompieron su corazón por primera vez. Después de haber huido durante años del lugar donde más ama y donde más le dolió. El mar sigue ahí, las calles siguen iguales, pero nada es realmente lo mismo desde la muerte de Lucas, su mejor amigo. Volver significa enfrentarse a los recuerdos, a la culpa y a un silencio que nunca aprendió a nombrar. Durante un año entero, Apolo aprende a quedarse. A vivir con las miradas de la isla. A entender que hay dolores que no desaparecen, solo cambian de forma. Cuando cumple 17 años, Alai vuelve a la isla para celebrar su cumpleaños número 16. Ella también se fue. Ella también perdió. Pero eligió regresar antes. Su reencuentro no es inmediato ni sencillo: está hecho de silencios, de cosas no dichas y de un pasado que todavía pesa. En una isla donde se cree que el mar se lleva lo que más amas y deja a los vivos para cargar con el recuerdo, Apolo y Alai deberán decidir si el amor puede ser una forma de quedarse... o si algunas heridas están destinadas a marcar para siempre. El tiempo les dará tiempo o el verano terminará antes de ver si ambos pueden volver a amarse o perdonarse.

Genre
Drama
Author
Melanie
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

La isla

Antes, la isla era simple.

Yo solía decir que el mar tenia distintos colores según el humor del día. Lucas se reía y decía que eso no existía. Apolo nos miraba desde la orilla, fingiendo que no le importaba, pero entrando siempre último al agua, por si alguno necesitaba ayuda. 

Éramos tres.

Eso era todo lo que importaba. 

Pasábamos las tardes corriendo por las calles blancas, con la sal pegada a la piel y las risas llegando antes que nosotros. Lucas siempre iba adelante. Yo hablaba sin parar. Y Apolo se aseguraba de que nadie se quedara atrás. 

El verano parecía  infinito. 

Y nosotros también.

La isla siguió ahí , pero ya no fue la misma.

Y con ella,  nosotros tampoco. 


Después de eso, nada volvió a encajar. 

Lucas dejo de estar. Y su ausencia ocupó demasiado espacio. 

La isla se llenó de silencios incomodos, de miradas que evitaban preguntar, de pasos que ya no sabían a donde ir. El mar siguió sonando igual, pero ya no invitaba. 

Yo me fui primero.

No me despedí. 

No mire atrás. 

La ciudad me trago como si nunca hubiera pertenecido a la isla . 

Apolo se quedo un poco más. 

Demasiado.

Suficiente para entender que quedarse también podía doler.

Un día, hizo la valija y se fue sin explicaciones, 

La isla no lo detuvo. 

Desde entonces, ya no fuimos tres. 

Ni dos.

Ni siquiera uno. 

Solo recuerdos repartidos en distintos lugares.