Cicatrices - SoniiaGarciia

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Summary

Dulce y Anahí son un matrimonio que vive una situación de monotonía y desamor, donde el principal afectado es su pequeño hijo Danielito, quien ve a sus madres en una lucha interminable por demostrar quién tiene la última palabra en el hogar. Los insultos pasan a golpes, a la disputa legal, la patria potestad, las demandas y un sin fin de situaciones que complican más la relación entre ambas. Lo peor de todo es que como siempre, en estas situaciones los hijos son los que se llevan la peor parte. Advertencia: Esta es una obra de ficción. La historia muestra situaciones de maltrato físico y emocional. Bajo ningún concepto deben romantizarse estas conductas ni creerse que el amor puede “cambiar” a alguien violento. Nadie merece insultos ni golpes, y siempre es válido alejarse.

Genre
Drama
Author
WNLesb
Status
Complete
Chapters
13
Rating
n/a
Age Rating
16+

Cap. 1 La Fiesta de Cumpleaños

POV Omnisciente

Hoy era un gran día para la familia Espinosa Puente, pero especialmente para el pequeño Daniel. Pues hoy cumplía 6 años y estaba realmente emocionado. Daniel vestía un traje de su personaje favorito de las guerras de las galaxias; Darth Vader. Niños corriendo por toda la sala de la casa mientras perseguían al payasito que animaba aquella fiesta. Todos los pequeños estaban disfrazados de algún personaje de una película de superhéroes o de cualquier otra película.

Anahí servía los refrescos a los invitados cuando escucha el tan conocido y molesto chiflido de su esposa; volteo a verla y vio que esta le hacía señas con las manos para que se acercara, se volteó y se disculpó con las personas para después retirarse y acercarse a donde estaba su esposa.

-¿Qué quieres? -pregunto Anahí mientras apretaba los dientes.

-¿Cómo que, qué quieres? - pregunto una Dulce molesta. -¿Qué hiciste con el dinero que te di para esta mugre fiesta? No va a alcanzar el chocolate. - dijo molesta.

-Bueno qué quieres que haga, vino más gente de la que invitamos. - contestó Anahí.

Dulce solo maldijo por lo bajo, cuando alza la mirada y se encuentra que por la puerta venía entrando su cuñada Marichelo y su esposo Jorge con sus dos hijos; Santiago y Patricio.

-Lo que nos faltaba -dijo Dulce irónica -La serpiente de tu hermana y el mandilón de su esposo, ¿tú los invitaste? -pregunto Dulce irritada.

-No le digas así por favor -dijo Anahí mientras apretaba la mandíbula.

-Yo le digo como quiero, además es la verdad, es un mandilón pobre hombre míralo. -dijo Dulce como si sintiera lastima.

-¡Ay! Ya -alzo Anahí la voz un poco molesta.

-Ningún hombre que sea hombre se deja tratar así por una mujer -dijo Dulce.

-Siempre hablas mal de mi familia -dijo Anahí molesta.

-Estas segura que es tu hermana -dijo Dulce con un risa burlona.

-Hermana... -Saludo Anahí a su hermana.

-Any... -contesto Marichelo.

-¡Que gusto! -dijo Anahí mientras saludaba a Jorge y a sus sobrinos.

-Dulce... -saludo algo seca Marichelo.

-Hola -dijo simplemente Dulce.

-¿Dónde está el festejado? -pregunto Marichelo mientras buscaba a su sobrino.

-Por ahí anda, -dijo Anahí -¡Danielito! - grito el nombre de su hijo.

-A ver si te apuras con lo del chocolate, no te vayas a ir a aplastar. -dijo Dulce tronando los dedos mientras se retiraba.

-Dulce -Saludo Jorge, Dulce solo lo vio y siguió caminando hacia las escaleras para subir a la parte donde estaban las recamaras.

-Niños váyanse a jugar. - le dijo a sus sobrinos -¡Danielito! -volvió a gritar el nombre de su hijo.

Los niños seguían corriendo y jugando mientras Anahí seguía buscando a su hijo, cuando logro divisar al pequeño Danielito, grito ¡allá va, allá va!, mientras su hermana y cuñado se acercaba a donde estaba el pequeño.

-Este niño no ha parado de correr en todo el día. -dijo Anahí mientras reía

-Pues como, si hoy es su día, hoy es cuando. -dijo Marichelo también riendo.

-¡Mi regalo! ¡Mi regalo! -llegaba gritando un Danielito feliz mientras tomaba su regalo de las manos de su tío Jorge.

-Saluda a tus tíos primero. -regaño Anahí.

-No te preocupes, así son los niños. -defendió Marichelo mientras se agachaba para saludar a su sobrino.

-Hola mi amor, ¿cómo estás?, ¡Felicidades! - saludo Marichelo a un Danielito que trataba de abrir su regalo.

Los tres observaban al pequeño tratando de abrir su regalo y al notar que no podía, Marichelo volteo a ver a su esposo.

-Ayúdale papá. -dijo señalando al niño.

-Bueno yo pensé... -habló Jorge pero fue interrumpido

-No pienses, ayúdale. -dijo su esposa

-Si mi amor -dijo agachándose -A ver déjame. - dijo ayudando al pequeño. Jorge rasguñaba el papel pero tampoco podía abrir el regalo.

-¿Tu tampoco puedes abrir el regalo? Jorge, papacito, ¡por favor! -dijo Marichelo incrédula.

-Marichelo, por favor, déjame abrir el regalo, me pones nervioso. -dijo Jorge.

-Voltea la caja al revés, mi amor. -dijo Marichelo exasperada.

-El que está abriendo el regalo soy yo, por favor no te desesperes. -dijo Jorge

-¡No me hables así! -le gritó Marichelo

Jorge terminaba de abrir el regalo para sacar de la caja un bonito avión de color gris, el pequeño Danielito lo tomo mientras sonreía de la emoción.

-¡Un avión! ¡Un avión! ¡Ehhh! -gritaba Daniel emocionado por su regalo mientras se iba jugando con él y haciendo ruidos de avión con su boca.

Anahí y Marichelo miraban sonriendo al pequeño que estaba todo emocionado, cuando se volvió a escuchar el chiflido molesto de Dulce, haciendo que a Anahí se le borrara la sonrisa y volteara hacia arriba para encontrar a su esposa haciéndole señas nuevamente para que subiera.

-Que mensa eres, Por qué dejas que te trate así, pareces su sirvienta. -dijo una molesta Marichelo.

Anahí no contestó simplemente caminó hacia las escaleras para subir hasta donde se encontraba Dulce y dejando a su hermana con la palabra en la boca.

Marichelo solo se le quedo viendo a Dulce claramente molesta para después bajar la vista hacia su esposo.

-Jorge tráete la caja si papá. -dijo Marichelo

-Marichelo mi amor, ¿para qué quieres la caja? -pregunto confundido

-A ti que te importa para qué quiero la caja. Mira el moño ya me lo echaste a perder, yo sé para qué quiero la caja -dijo molesta Marichelo para después darse la vuelta e irse.

-¿Qué te dije que hicieras? --pregunto una Dulce molesta.

-Ya lo iba a hacer pero por favor no me chifles, sabes que me choca que me chifles. -dijo Anahí rogándole.

-Pues entonces muévete, muévete. -grito Dulce -Nada más viene tu familia y te alentas -dijo Dulce.

Anahí no respondió, simplemente se fue molesta.

-¿Qué? -pregunto Dulce al aire.

***

Dulce se encontraba en la cocina con Jorge, mientras le preparaba una bebida a este.

-¿Poco Brandi verdad? -pregunto Dulce.

-Sí, Dulce, gracias. -contestó él.

-¿Con mucho hielo o poco hielo? -pregunto Dulce

-Con dos, está bien. -dijo Jorge

-¿Y cómo has estado? -pregunto Dulce mientras bebía de su Brandi

-Bien, con mucho trabajo, como siempre, Dulce. -contestó

-¿Con mucho trabajo? -volvió a preguntar Dulce

-Ajá -dijo él mientras comía su sándwich

-¿Labores domésticas? -pregunto burlona

-No, que paso... -dijo indignado Jorge

-Por allí tengo un mandil que te va a quedar divino. -dijo Dulce

-No, Dulce, ya, como crees -dijo Jorge

-¿No lo quieres? -pregunto burlona

-¡No, ya! -dijo Jorge

-Yo ni lo uso, es más nunca lo he usado. -contestó burlona

-¡Bueno ya! -dijo él molesto

-Bueno -dijo ella -A ver, ¿Qué tal quedó? -pregunto Dulce dándole la bebida

-Pero deja este sandwichito hombre... - dijo quitándoselo de las manos y poniéndolo en la mesa.

-Acuérdate que vas a manejar -recordó una molesta Marichelo mientras entraba a la cocina.

-Pero mi amor, si es la primera que me tomo. -comento él

-Yo nomás te digo. -repitió ella molesta

Dulce solo observaba la escena mientras se reía haciendo que una Marichelo volteara a verla y se fuera molesta de ahí.

-No dámela mano, sino se va a quitar el cinturón y te va a cuerear enfrente de todos los niños. -dijo Dulce quitándole el vaso mientras se reía de él.

-No como crees -respondió el indignado y tratando de quitarle

-Es muy vergonzoso -dijo riéndose

-Devuélvemela Dulce -dijo él.

-No te la voy a devolver -respondió una Dulce burlona.

-No seas payasa -dijo él un poco molesto.

-¿Payasa? Que no has oído de la liberación masculina -dijo ella burlona

-¡Ya! Cállate por favor -dijo Jorge irritado.

***

-A ver niños, acérquense vamos a partir el pastel -gritó la señora Blanca; madre de Dulce.

Al decir eso, todos los niños seguidos por la payasita se acercaron rápidamente hacia la mesa para rodearla y esperar a que el cumpleañero se acercara.

-Anahí, pero si los niños están felices jugando -dijo Marichelo al ver a todos los niños jugar

Anahí se acercó hasta donde estaba su suegra para decirle que el pastel lo partirían hasta que los niños se cansarán de jugar.

-Niños, no, sigan jugando, sigan jugando al ratito lo partimos, sigan jugando -dijo Anahí mandando otra vez a los niños hacia la sala -Señora, vamos a partir el pastel cuando los niños se cansen de jugar -dijo mientras mostraba la poca paciencia que le quedaba.

-Al que no se acerque no le toca rebanada de pastel -dijo la señora, mientras ignoraba a Anahí y chocaban entre sí los cubiertos para llamar la atención de los niños.

Los niños después de lo que gritó la abuela de Daniel, se acercaron corriendo y gritando ¡Queremos pastel! Y el pequeño Danielito llegó segundos después para posicionarse al lado de su abuelita y enfrente de su pastel.

-¡Vieja Bruja!, ya me tiene harta, me choca que venga a mangonear mi casa. -dijo una molesta Anahí.

Hace tiempo que Anahí había perdido el control de su casa y eso era gracias a que Dulce había permitido que su mamá se metiera entre su matrimonio y nunca darle el lugar que le correspondía a ella y la culpa también era de ella al permitirlo.

-A ver Danielito, ven mi amor. -dijo la señora Blanca mientras abrazaba al pequeño por los hombros -Pide un deseo y luego apagas las velas. -le dijo, en ese momento Dulce llegaba donde ellos y abrazaba a su pequeño.

-¿Ya lo pensaste? -pregunto Dulce, el solo asintió.

El pequeño soplo las velitas y todos gritaron felices, los niños gritaban;

¡Que le muerda, que le muerda!, Dulce lo tomo por la cintura y lo alzó para que el pequeño pudiera morderle al pastel. Cuando el pequeño mordió el pastel, sintió el beso de su abuela y el de su mamá Dul, en sus mejillas y esa imagen era digna para una fotografía pero solo si en vez de la señora Blanca, hubiera sido Anahí, como en años anteriores, cuando todavía era Feliz al lado de su “ardilla bebé” como ella llamaba a Dulce en los años de preparatoria.

Anahí vio esa escena y sintió ganas de gritarle y golpearla, pero simplemente recordó aquella vez que el pequeño Danielito cumplía 3 años y Dulce después de que el pequeño apagara las velitas prometió que “para siempre” la amaría y que “jamás” le haría daño, pero como todos sabemos, las promesas se rompen y ella no lo vendría sabiendo hasta años después.

Flash Back Anahí 3 años atrás

Hoy era el gran día de mi pequeño Danielito. Dul yo estábamos emocionadas, pues era el tercer cumpleaños de nuestro pequeño primogénito.

Dulce estaba en la recamara del bebe mientras lo vestía con un disfraz de Buzz Lightyear que lo hacía ver súper adorable. Dulce estaba tan entretenida poniéndole el disfraz al pequeño que no se dio cuenta que la estaba observando con una sonrisa, desde el umbral de la puerta de la recamara. Trataba de no reírme al ver que Dulce le estaba colocando las Alas del disfraz al revés pero fue algo imposible, lo que ocasionó que Dulce volteara y me viera con sus ojos entrecerrados.

-Se puede saber que es tan gracioso -pregunto Dulce molesta.

-Mi amor no te enojes -dije tratando de no seguir riéndome -pero le estas colocando mal las alas -dije mientras me acercaba hasta ellos y le acomodaba las alas Daniel.

-¡Perfecto! -dijo una “molesta” Dulce.

Dulce había salido de la habitación pero sabía que no porque estaba realmente enojada conmigo, la conocía tan pero tan bien que sabía que algo rondaba por la cabeza de mi pelirroja, así que deje a mi pequeño en su cuna con juguetes para que se entretuviera y después salí tras ella.

-Mi amor, ¿Qué sucede? -entre a la recamara y la abrace por la espalda.

-Nada, no pasa nada. -contestó en un susurro.

-Dul, bebé, sabes que te conozco, dime que es lo que sucede -dije mientras le daba la vuelta para que quedara frente a mí.

-Tengo miedo Any -respondió.

-¿Miedo? Pero, ¿Miedo de que? -pregunte confundida.

-Tengo miedo de ser una mala madre Any. Tengo miedo que un día ya no quieras estar conmigo porque simplemente fallé como madre y como esposa. -decía Dulce con su mirada baja y aguantando las lágrimas.

La observó con ternura, pues sabía que tener este tipo de miedos era algo normal. Pase un brazo por su cuello, mientras que con mi otra mano tomaba de su barbilla para que me mirara y ella por inercia, me tomo por la cintura.

-Mi amor, no tienes por qué tener miedo, claro que es normal que lo tengas pero no tienes por qué preocuparte, recuerda que se aprende de los errores aparte no nacimos sabiendo cómo ser madres, eso con el tiempo poco a poco lo vamos aprendiendo y lo más importante es que será juntas -dije mientras le depositaba un pequeño beso en los labios.

-Gracias por siempre hacerme sentir bien mi amor - depositó un beso sobre mi cabeza.

-No tienes nada que agradecerme bebé, además estamos juntas en esto. - sonreí -Ahora vamos que ya casi llegan los invitados.

Salimos tomadas de la mano de la habitación y fuimos por nuestro pequeño. Todo estaba saliendo perfecto. Mi pequeño, disfrutaba de la piscina de pelotas junto a sus primos y otros niños, mientras nosotras lo mirábamos con una mirada de nostalgia, pues nuestro bebé ya estaba creciendo.

Tiempo después Dulce se había acercado a la piscina de pelotas por él, pues ya era hora de partir el pastel.

-Vamos campeón, es hora de pedir un deseo y partir el pastel. -dijo Dulce mientras lo tomaba en brazos.

Dulce ya se había colocado tras la mesa con él entre sus brazos, mientras yo llegaba con los cubiertos. Todos los niños ya habían rodeado la mesa y cantaban el ¡Feliz Cumpleaños!

-Bien campeón, es hora de que le soples a las velitas -le dijo Dulce mientras lo acercaba al pastel.

Dul y yo tratábamos de no reírnos de nuestro bebé, al ver que inflaba sus cachetitos, pero no podía apagar las velitas. Cuando notamos que iba a empezar a llorar, le dijimos que lo intentara de nuevo y esta vez las apagó con algo de nuestra ayuda.

-¡Bravo! -gritaron todos cuando se apagaron las velitas.

Dulce en ese momento volteo a verme y me sonrió. Me tomo de la cintura con una de sus manos y me acercó a ella. Yo hice lo mismo, solo que pase un brazo por su cuello y con la otra abrazaba a mi pequeño, pues Dulce lo cargaba con una sola mano.

-Te amo -susurro Dulce antes de besarme.

-¿Me amas? -pregunte antes de cerrar el pequeño espacio que nos separaba.

- Lo hago -contestó Dulce

-¿Para Siempre? -pregunto Anahí

-Para siempre. -contestó Dulce -Y jamás haré algo que te lastime. -susurro con un tono de seguridad.

-¿Lo prometes? -pregunte insegura.

-Lo prometo -sonrió Dulce.

-Yo también te amo, lo hare por siempre, te lo prometo- cerro el pequeño espacio que nos separaba.

Aquel fue el sello de amor de la promesa que ambas prometieron. Pero como siempre, nadie sabe lo que va a pasar y lo peor es que las palabras “Para siempre” y él “Jamás”, solo fueron eso; palabras.

Fin Flash Back

-¿Qué tanto piensas Anahí? -pregunto su hermana al verla con lágrimas en los ojos.

-Nada, solo recordaba -dijo soltando un suspiro -Marichelo, ¿En qué momento todo cambió? ¿En qué momento Dulce cambio tanto? -pregunto Anahí con la voz entrecortada.

-Las personas no cambian Anahí, simplemente con el tiempo van demostrando lo que son -dijo Marichelo al ver a Dulce.

Marichelo se quedó observando a Dulce, ella también había notado el cambio en su cuñada tiempo atrás, ya no era aquella niña de 18 años que trepaba por el balcón de su hermana a las 12 de la noche porque simplemente la extrañaba. El cambio en Dulce había sido totalmente radical pero nadie sabía el porqué. Si, Dulce y ella nunca fueron muy amigas y Marichelo no la quería cerca de su hermana, pero si su hermana era feliz, ella la iba a dejar serlo.

Anahí ya no dijo nada pero sabía que su hermana estaba mal, Dulce no era así, algo había cambiado, algo se había roto en esa relación para que Dulce cambiara tanto.

La fiesta había acabado, Anahí ya había recogido todo antes de irse a dormir. Esta noche trataría de probar suerte y ver si su Dulce aún seguía ahí.

POV Anahí

El cumpleaños de mi pequeño había estado bien, independientemente de cómo se había comportado Dulce. Hoy hablaría con ella, quería saber que aun, mi Dulce seguía ahí, esa chica alocada y rebelde de la cual me había enamorado hace 12 años atrás.

Subí las escaleras y entré a mi recamara. Dul se estaba poniendo el pijama y estaba a punto de acostarse cuando le hable.

-Dulce -susurre.

-¿Qué quieres Anahí? -pregunto Dulce molesta.

-Solo quiero saber que te está pasando -susurre.

-No me está pasando nada Anahí, ¿Qué es lo que quieres? -me preguntó molesta

-¿No te está pasando nada? -pregunte irónica -Hace tiempo que estamos distanciadas Dulce, ya casi no hablamos, peleamos más de lo que se supone deberíamos, es más, ni siquiera intimidad tenemos ya -dije al borde de las lágrimas.

-Anahí, por el amor de dios, ¿Puedes dejar de ser tan dramática? -me dijo irritada mientras se ponía una almohada encima de su cara.

-No soy dramática Dulce, simplemente que desde que tu mamá casi vive con nosotras, te volviste más distante conmigo, tanto que ni recuerdo cuándo fue la última vez que estuvimos juntas íntimamente.-

-¿Le estas echando la culpa a mi mamá? -me pregunto incrédula.

-No Dulce, no le estoy echando la culpa a tu mamá, simplemente te estoy diciendo desde cuando empezaron a cambiar las cosas.-comente un poco más tranquila.

Dulce iba a decir algo más pero simplemente se quedó callada, porque ella sabía que todo lo que Anahí le estaba diciendo era cierto, ya nada entre ellas estaba bien, discutían casi siempre, Anahí siempre trataba de que las cosas mejoraran pero ella simplemente no hacía nada, y sabía que tenía demasiada culpa aún más sabiendo que le venía siendo infiel desde hace un año.

Dulce simplemente no me dijo nada, solo se levantó de la cama y pasó por mi lado pero antes de que llegara a la puerta la tomé de la mano e hice que me volteara a ver.

-¿A dónde vas? -pregunté confundida al ver que iba a salir.

-Voy a dormir al cuarto de invitados, porque simplemente dormir aquí contigo es imposible -se soltó de mi agarre y salió dando un portazo.

No dije nada, simplemente me acosté a dormir y me derrumbé ahí, lloré, grité, maldecí pero nada quitaba el dolor que sus palabras habían causado. Me di cuenta que Dulce había cambiado, ya no era mi “Dul” ni siquiera se acercaba a lo que era Dulce antes, porque Dulce jamás me había tratado así, Dulce jamás rompería una promesa, aunque como siempre dicen; “para todo hay una primera vez”.

Esa noche lloré hasta quedarme dormida, abrazada a su almohada que aún guardaba su olor a vainilla que desprendía su piel.