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El polvo se adherรญa a la piel de Jimin como una segunda capa, un recordatorio constante de la vida que le habรญa tocado. No era el polvo dorado de los campos al atardecer, sino el gris y pesado de los establos, de las tareas ingratas que llenaban sus dรญas.
A sus veintidรณs aรฑos, Jimin era una figura esbelta, casi frรกgil, cuya belleza natural habรญa sido opacada por aรฑos de servidumbre. Sus ojos, grandes y de un color miel, solรญan reflejar una tristeza profunda, un anhelo silencioso por algo que nunca creyรณ posible. Su piel pรกlida, a pesar del sol del rancho, conservaba una delicadeza que contrastaba con las pequeรฑas cicatrices y callosidades de sus manos, testigos mudos de una vida sin descanso. Vestรญa ropas sencillas, camisas de algodรณn gastadas y pantalones de trabajo que ocultaban la calidez innata de su cuerpo, pero no podรญan sofocar el dulce aroma a miel y flores silvestres que, a pesar de todo, emanaba de รฉl, aunque รฉl mismo intentara suprimirlo.
Jimin era el producto de una violaciรณn, un secreto a voces que su madre nunca le perdonรณ.
Desde su nacimiento, fue tratado como una mancha, un recordatorio constante de la humillaciรณn. Su infancia no conociรณ juegos ni risas, solo รณrdenes y castigos. Fue criado para estar por debajo de todos, para servir, para no soรฑar. La idea de una boda, de una familia propia, era un lujo inalcanzable, un cuento de hadas cruel que se contaba a otros, no a รฉl.
Su destino, segรบn su madre, era ser su sombra, su esclavo personal, pagando una deuda que nunca contrajo.
El dรญa de la boda de su hermana menor fue un golpe devastador. Mientras veรญa a su hermana, radiante y feliz, caminar hacia el altar, un estrujรณn helado le apretรณ el corazรณn. Todos a su alrededor parecรญan cumplir sus sueรฑos, construir sus vidas, mientras รฉl permanecรญa atado, invisible, sirviendo bebidas y aperitivos, con una sonrisa forzada que apenas ocultaba el abismo de su desesperaciรณn.
Esa noche, bajo el manto de estrellas indiferentes, Jimin llorรณ en silencio, el sabor salado de sus lรกgrimas mezclรกndose con el polvo y el amargor de su existencia.
Pero no estaba solo. Nunca lo habรญa estado del todo.
En las sombras, observando, esperando, habรญa un alfa.. Jungkook.
Un hombre rudo, fuerte, con la tierra del rancho bajo sus uรฑas y el sol grabado en su piel. Jungkook se habรญa enamorado de Jimin cuando apenas eran niรฑos, un amor silencioso y feroz que habรญa crecido con los aรฑos. Recordaba a un Jimin pequeรฑo, con los ojos siempre asustados, pero con una chispa de bondad que lo habรญa cautivado. Por eso, Jungkook se negรณ a casarse, a establecerse con cualquier otra omega.
Su rancho, sus tierras, su vida entera, eran una promesa silenciosa para el omega que un dรญa serรญa suyo.
Jungkook habรญa construido su rancho con sus propias manos, cada viga, cada cerca, cada establo, pensando en Jimin. Habรญa trabajado incansablemente, acumulando riqueza y poder, no por ambiciรณn, sino por la necesidad de ofrecerle a Jimin un refugio, un santuario donde nadie pudiera tocarlo, donde nadie pudiera hacerle daรฑo. Su mirada, normalmente afilada y penetrante, se suavizaba solo cuando pensaba en Jimin, en el dรญa en que finalmente lo reclamarรญa. Habรญa esperado pacientemente, observando desde la distancia, sintiendo el dolor de Jimin como propio, pero sabiendo que el momento de intervenir debรญa ser el correcto, el momento en que Jimin estuviera listo para ser liberado.
La noche de la boda de su hermana, Jungkook lo vio.
Vio la desesperaciรณn en los ojos de Jimin, la rendiciรณn silenciosa que lo estaba consumiendo. Y supo que el momento habรญa llegado. Sin una palabra, se acercรณ a Jimin, que estaba sentado solo en un banco, con la mirada perdida en la oscuridad. El aroma a miel y flores silvestres de Jimin, ahora teรฑido de tristeza, le apretรณ el pecho a Jungkook. Se sentรณ a su lado, su presencia imponente pero reconfortante.
โ Jimin.. โsu voz era grave, un susurro ronco que cortรณ el silencio de la nocheโ Ya no tienes que servirle a nadie. Ya no tienes que vivir asรญ.. โExtendiรณ una mano, grande y callosa, y con una delicadeza sorprendente, acariciรณ la mejilla de Jimin, limpiando una lรกgrima solitariaโ Mi rancho es tuyo. Mi vida es tuya. Siempre lo ha sido..
Jimin levantรณ la vista, sus ojos miel encontrรกndose con los oscuros y firmes de Jungkook. En ellos no habรญa lรกstima, solo una promesa inquebrantable, una devociรณn que habรญa esperado toda una vida. Y por primera vez, Jimin sintiรณ una chispa de esperanza, una calidez que se extendรญa por su pecho, disipando el frรญo de aรฑos de soledad.
Lejos de todos, por fin, podrรญan empezar. La felicidad, que siempre le habรญa sido negada, estaba al alcance de su mano, en la promesa silenciosa de un alfa rudo y un rancho que lo esperaba.
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