De Temporada ✧⁠*⁠。

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Summary

Me vas a volver loco, Bill... no sΓ© quΓ© demonios tienes, pero me haces olvidar hasta mi propio nombre.

I

Me encuentro demasiado frustrado, harto de tener que trabajar para la viuda esposa de mi difunto padre (que en paz descanse). La odiaba demasiado porque me tenΓ­a de un lado a otro trabajando como la sirvienta de la casa con un atuendo ridΓ­culo que no iba conmigo. Yo no tenΓ­a dΓ­a libre como mis demΓ‘s compaΓ±eros. Trabajaba las veinticuatro horas de los siete dΓ­as de la semana. El ΓΊnico tiempo de mi descanso era cuando ya tenΓ­a que dormir. En la casa Γ©ramos tan solo cuatro trabajadores: La cocinera, el chofer, la lavarropas y yo que tenΓ­a que hacer todo lo que mis hermanastras decΓ­an, ser su acompaΓ±ante social en las fiestas de alta sociedad a las cuales me gustarΓ­a pertenecer algΓΊn dΓ­a, debΓ­a peinarlas, elegir su vestimenta, tender la cama, entre otras cosas mΓ‘s.

HacΓ­a un gran esfuerzo, no tenΓ­a pago alguno, pero ese no era el punto.

Las chicas de la casa estaban vueltas locas y la razΓ³n era porque estaba el increΓ­ble anuncio de un gran baile en el cual el prΓ­ncipe Tom ya cumpliΓ³ la edad de veintidΓ³s aΓ±os. Edad exacta en la Γ©poca donde deberΓ­a contraer matrimonio con una joven y dulce mujer que estΓ© a su altura y para ser sincero ninguna de mis hermanastras lo estaban. ΒΏPor quΓ© decΓ­a eso? Porque Maya llevΓ³ a la ruina todos los negocios y eran pobres viviendo en una casa rica.

-- ΒΏCrees que Γ©l se fije en mΓ­, Bill?

Actualmente me encontraba en la habitaciΓ³n de Sophie, la gemela que mejor me caΓ­a algunas veces. La estaba peinando muy bella porque fue una de las invitadas al baile junto a Sabrina, la otra gemela y Maya, la madre de ambas.

-- Por supuesto. -- respondΓ­ con una sonrisa de oreja a oreja. -- Vas a ser la chica mΓ‘s bella de la fiesta, eso te lo aseguro.

-- Eso ni tΓΊ te lo crees. -- entrΓ³ diciendo Sabrina con una sonrisa de absoluta arrogancia que me hizo rodear los ojos. ΒΏAlguna vez, por alguna extraΓ±a razΓ³n... han visto un caso entre gemelas que una es mΓ‘s linda que la otra? Pues este era el caso de mis hermanas. Sabrina era un poco mΓ‘s simpΓ‘tica y sexy a diferencia de Sophie quien solo tenΓ­a una voz dulce, cara ingenua y le decΓ­a: β€œSΓ­, madre” a todo lo que la bruja le ordenaba.

Nada mΓ‘s por eso me caΓ­a mal.

A veces.

-- Se lo preguntΓ© a Bill. -- entonces Sophie me mirΓ³ con unos ojos brillantes y yo traguΓ© saliva.

-- Ni siquiera Γ©l siendo hombre es capaz de darte una respuesta creΓ­ble, hermanita.

-- Oh... -- Sophie agachΓ³ la cabeza con tristeza mientras Sabrina reΓ­a a carcajadas. Pronto vi las lΓ‘grimas de la gemela menor asomarse en sus mejillas y suspirΓ©, tomando su mentΓ³n.

-- Pero si ya te respondΓ­, nena. Sabes lo que pienso de verdad. -- sonreΓ­ mientras limpio sus mejillas bajo la atenta mirada asqueada de su hermana.

-- Quiero oΓ­rlo de nuevo, por favor.

--- Eres una chica muy hermosa, una bella princesa que se robarΓ‘ el corazΓ³n del prΓ­ncipe con toda la dulzura que reflejas en tu mirada.

-- ΒΏY si no se fija en mΓ­?

-- Pues Γ©l es un tonto. -- y ambos nos reΓ­mos por lo bajo.

-- ΒΏNos vas a acompaΓ±ar a la fiesta, Bill?

-- No. -- entra diciendo Maya logrando que los tres la miremos en silencio. -- ΒΏCΓ³mo crees que Bill va a ir a la fiesta de los Kaulitz, Sophie por dios? -- suspirΓ© profundo mirando a cualquier lugar menos a las tres mujeres. -- Hoy por primera vez Billie va a tener su noche libre con los demΓ‘s chicos. -- seguido de sus palabras sonriΓ³ con malicia, haciendo que yo suspire.

Maldita sea, yo si querΓ­a ir y ella sabΓ­a. No me importaba ir como acompaΓ±ante, pero disfrutaba tanto que me sentΓ­a de clase alta y no un sirviente.

-- AsΓ­ que ya te puedes ir, Bill. Tu labor ha terminado... por hoy. -- asentΓ­ con la cabeza antes de salir de la habitaciΓ³n hacia la cocina donde estaban todos reunidos, charlando de las cosas que harΓ­an esta noche y yo solo estaba enojado. TomΓ© asiento en mi lugar bastante frustrado.

-- ΒΏQuΓ© tienes? -- cuestiona John el chofer y expareja mΓ­a, en un tono bastante suave y delicado que me hizo estremecer. Lo fulminΓ© con la mirada y me levantΓ© lejos de Γ©l dando un golpe en la mesa.

-- Billie, cariΓ±o. ΒΏQuΓ© sucede? -- comentΓ³ Julieta, la cocinera.

-- No voy a ir a la fiesta con las chicas. -- murmurΓ© de mala gana y cruzando mis brazos. -- Justo hoy decidiΓ³ darme el dΓ­a libre, Β‘justo cuando tenΓ­a toda mi ropa lista, la habΓ­a hecho desde cero y con la mejor tela que pude haber encontrado! Β‘carajo!

-- Vele el lado bueno. -- comentΓ³ Lady, la mujer encargada de lavar ropa. -- PodrΓ‘s disfrutar con nosotros, pensamos ir a un bar a divertirnos. ΒΏQuΓ© dices?

-- No, yo quiero ir a la fiesta.

-- AhΓ­ va de caprichoso. -- murmura Lady.

-- Justo como lo era Gordon, su padre. -- yo rodeo los ojos con odiosidad antes de empezar a observar mis uΓ±as pensando en una posibilidad de entrar en la casa Kaulitz pasando desapercibido. Solo querΓ­a ir, enamorar algΓΊn riquillo y de ser posible ser su amante con tal de que me saque de esta casa y la pobreza. QuizΓ‘s estaba pensando como Maya y sus hijas, pero ya no aguanto mΓ‘s el maltrato aquΓ­. Muchas veces he pensado en irme, pero no sabrΓ­a a donde llegar sin una buena carta de recomendaciΓ³n que les de confianza a mis empleadores.

Estaba muy frustrado en realidad.

-- EntiΓ©ndanlo. -- hablΓ³ John en mi defensa. -- Es una fiesta en la casa mΓ‘s grande de toda Alemania y cualquiera quisiera ir a conocer a la familia real.

-- Uh, al menos alguien me entiende.

-- No te preocupes, Bill. -- seguΓ­a mi ex. -- Yo puedo llevarte a esa fiesta luego de que deje a la brujiMaya. -- yo lo mirΓ© con mucha ilusiΓ³n y una sonrisa de oreja a oreja. Estoy seguro de que me brillaron los ojos mΓ‘s de lo esperado y corrΓ­ a mi habitaciΓ³n donde tenΓ­a mi increΓ­ble traje de color negro. Se asemejaba bastante al de un hombre influyente de mucho dinero y para evitar revelar mi identidad me coloquΓ© un antifaz del mismo tono de mi traje.

TenΓ­a entendido que era una fiesta al estilo mascarada y lo tenΓ­a preparado todo, absolutamente todo.

Al estar vestido me observo al espejo con una sonrisa, por supuesto coloquΓ© un poco de brillo que me robΓ© de la habitaciΓ³n donde dormΓ­a Maya y un perfume que olΓ­a bastante dulce, la mezcla era entre frutas rojas, caramelo, vainilla y malvavisco, sin duda, una de las mejores fragancias que habΓ­a comprado mi padre para mi madrastra.

DejΓ© abierta la ventana para que se vaya el aroma y esperΓ© alrededor de veinte minutos por la llegada de John, quien al verme se emocionΓ³ bastante por lo guapo que me veΓ­a y era cierto, hasta yo lo creΓ­a.

-- EstΓ‘s precioso, no sabes lo que darΓ­a por darte un beso que dure toda la noche.

-- Si no me hubieras engaΓ±ado ahora mismo estuviera contigo... haciendo... tΓΊ ya sabes quΓ©. -- le guiΓ±Γ© el ojo y luego me subo a la carroza con una sonrisa de picardΓ­a. A John no le queda de otra mΓ‘s que suspirar rendido y llevarme con suma prisa a la gran casa Kaulitz, donde se llevarΓ­a a cabo el baile.

A todo esto, yo tenΓ­a que estar pendiente en no cruzarme en ningΓΊn momento con las gemelas y su madre si no querΓ­a arruinar mi noche y la de los demΓ‘s. Las manos me sudaban y las sentΓ­a clarΓ­simo a pesar de llevar los guantes de algodΓ³n me producΓ­a mΓ‘s sudor.

Joder, iba dispuesto a dejar esa mala vida hoy mismo.

Me habΓ­a sumido tanto en mis pensamientos que no me habΓ­a fijado que la carroza se detuvo fuera de la casa y que John estaba chasqueando sus dedos delante de mΓ­ para que vuelva a la realidad. Suelto un suspiro bastante pesado al bajar y miro a John con cierta timidez.

-- Todo va a estar bien, ΒΏde acuerdo? -- asentΓ­ con la cabeza. Γ‰l estaba muy ajeno a los planes que tenΓ­a en mente y era mejor asΓ­, no querΓ­a un problema amoroso pobre, yo me merecΓ­a algo mejor y mΓ‘s de lo que el pobre de John podΓ­a darme. -- Hasta la media noche.

Sin mΓ‘s que decir o escuchar entrΓ© a la casa a pasos lentos bajo la mirada atenta de la mayorΓ­a de las chicas que iban en busca de lo mismo que yo. RecibΓ­ halagos un en un par de ocasiones se acercaron a mΓ­ a tratar de conocerme.

Otra de las chicas que se me acerco querΓ­a bailar conmigo, pero yo no sabΓ­a bailar. TenΓ­a un par de pies izquierdos que harΓ­an el ridΓ­culo frente a todos.

El lugar parecΓ­a tan pequeΓ±o que apenas lleguΓ© al lugar donde estaban los padres del cumpleaΓ±ero pude ver a las gemelas y Maya entablando una conversaciΓ³n bastante entretenida. Ambos padres se veΓ­an de un porte elegante y en la mitad estaba Tom.

CaminΓ© un poco mΓ‘s alejado y sin perder de vista a las gemelas, tomΓ© una copa. Estaba junto a un grupo de seΓ±oritas que hablaban de Tom y lo increΓ­ble que se veΓ­a en esta noche. La verdad no sabΓ­a quΓ© le veΓ­an al tipo, de lejos se le notaba bastante engreΓ­do, grosero y un poco superficial. No serΓ­a una sorpresa de que Γ©l tambiΓ©n se estΓ© casando para que sus padres le den una buena posiciΓ³n en la sociedad junto con la elegida y todo resulte conveniencia mΓ‘s no amor.

De las familias con dinero lo puedo esperar todo, absolutamente todo.

-- ΒΏTe gusta la fiesta? -- escuchΓ© a una mujer por detrΓ‘s de mΓ­, volteo a verla y sonrΓ­o ligeramente para luego darle un sorbo a mi bebida.

-- Un poco, puede estar mejor. -- suspirΓ©. Ella sonriΓ³ dulcemente mientras arreglaba su antifaz en un movimiento coqueto.

-- ΒΏQuieres bailar?

-- Uhm...

-- Β‘Hermanita! -- gritΓ³ una voz masculina justo delante de nosotros, al darme cuenta de que se trataba del mismΓ­simo Tom Kaulitz no pude evitar sentirme tan nervioso que la copa que tenΓ­a en manos se resbalΓ³. La mayorΓ­a de los presentes regresaron a verme y yo, como tenΓ­a que pasar desapercibido, lo ΓΊnico que hice fue salir corriendo a cualquier lado, pero lejos de la gente.

-- Β‘Espera! -- escuchΓ© a la mujer de hace rato llamarme, pero no hice caso, continuΓ© con mi rumbo sin destino hasta que lleguΓ© a un increΓ­ble lugar donde habΓ­a piscina y el humo que desprendΓ­a de ella me indicaba que era de agua caliente. Me siento en una banca a respirar con tranquilidad.

Con la torpeza que cargo casi lo arruino.

-- Uff, joder. -- escucho la respiraciΓ³n de alguien cansado a lo lejos. Observo a mi alrededor una forma de escapar, pero ya no hubo oportunidad y aceptΓ© mi destino. -- Por favor, no te vayas. -- decΓ­a agitado. -- Le llamaste la atenciΓ³n a mi hermana y eso es algo sorprendente porque casi nadie llama su atenciΓ³n.

Yo no dije nada, solo mordΓ­ mi labio inferior.

ΒΏYo? ΒΏcon una chica?

Imposible.

-- ΒΏNo hablas? -- dice al sentarse junto a mΓ­. -- ΒΏCΓ³mo te llamas? ΒΏDe quΓ© familia eres?

-- No le importa. -- murmurΓ©.

-- Bueno. -- sonriΓ³ de lado, podrΓ­a jurar que hasta medio coqueto. -- Al menos me serviste de excusa para huir de mi obligaciΓ³n del compromiso inventado por mis padres.

-- ΒΏDe quΓ© hablas? -- preguntΓ© curioso.

-- Uhm... tampoco te importa. -- yo suspirΓ© rodando los ojos antes de hacer el intento de escapar. Me fue imposible ya que el agarre de su mano en la mΓ­a provocΓ³ una chispa que me hizo sentar del susto y confundido. Tom se reΓ­a divertido por mi reacciΓ³n observando el guante que me sacΓ³ en su mano.

Su risa fue bastante contagiosa que no pude evitar reΓ­r por lo bajo tambiΓ©n.