🌻Pologro 🍂
A veces cierro los ojos y puedo escucharte reír.
No tu risa forzada, esa que usabas con los demás para parecer fuerte. Hablo de la verdadera. La que se escapaba sin permiso cuando te acariciaba detrás de las orejas o te sorprendía con algo dulce, aunque dijeras que no lo merecías. Esa risa que hacía que todo doliera un poco menos.
No quiero escribirte como si fueras un fantasma, porque para mí sigues aquí. En las pequeñas cosas. En los conejitos de peluche que dejaste en mi escritorio. En el aroma del otoño. En cada nota del violín que aún me sé de memoria.
Hay recuerdos que se pegan al pecho como hojas secas, crujientes, listas para volar con el viento pero aún aferradas a la rama.
Tú eres eso.
Un recuerdo que no se va.
Y aunque sé que esto no cambiará nada, quiero contarlo todo.
Porque aún te escucho.
Porque aún te espero.
Y porque, si cierro los ojos… todavía puedo volver al principio.
Al 22 de septiembre.
Cuando el otoño llegó… y contigo, todo lo demás.








