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โงโฆ โโโโโ โฆ โโโโโ โฆโง โโงโฆ โโโโโ โฆ โโโโโ โฆโง
Esa maรฑana, Rosewood despertรณ con un aire distinto.
Las campanas repicaron mรกs temprano de lo habitual, los carruajes comenzaron a recorrer las calles empedradas antes del mediodรญa y, en las casas nobles, las criadas iban y venรญan con manos ocupadas y rostros tensos. Era el primer dรญa de la temporada social y, con รฉl, el inicio del desfile de nuevos debutantes ante la mirada implacable de la alta sociedad.
En los grandes salones se abrรญan cofres sellados enviados directamente desde varias partes del mundo; vestidos cuidadosamente resguardados veรญan por fin la luz, y joyas heredadas de generaciรณn en generaciรณn eran limpiadas con esmero, como si su brillo pudiera asegurar un buen matrimonio. Las madres ensayaban sonrisas frente a los espejos, los padres calculaban dotes y conveniencias en silencio, y los jรณvenes... bueno, los jรณvenes sentรญan el peso de las miradas incluso antes de abandonar sus habitaciones.
En Rosewood, debutar no era simplemente presentarse ante la sociedad.
Era exponerse.
Era ser observado, juzgado, deseado... o descartado.
Los omegas se preparaban para ser vistos con la delicadeza que se esperaba de ellos; los alfas, para elegir, y los betas, como siempre, ocupaban ese espacio incรณmodo entre ambos mundos, observando con una lucidez que pocos se atrevรญan a reconocer.
Desde el palacio, Su Majestad la Reina Eleanor I observaba el inicio de la temporada con particular interรฉs. Nada le complacรญa mรกs que el orden social en movimiento: familias ascendiendo, otras cayendo, y destinos sellรกndose bajo el pretexto de un baile o una reverencia correctamente ejecutada.
Entre los nombres que circularรญan ese aรฑo, algunos ya despertaban murmullos.
Uno de ellos era el del joven Michael Wheeler, hermano de la duquesa de Eldoria. Para nadie era un misterio que se trataba del favorito de la Reina aquella temporada: un alfa dominante, sumamente codiciado tanto por su apariencia como por su posiciรณn.
Ser un Wheeler significaba tener un lugar asegurado en la sociedad; cercanos a la familia real, poseedores de tierras que resultaban inimaginables para la mayorรญa.
Su padre habรญa fallecido aรฑos atrรกs y, contrariamente a lo que muchos auguraron, la heredera del ducado no solo sostuvo el nombre de la familia, sino que lo elevรณ aรบn mรกs.
Esa misma maรฑana, Katherine Wheeler, o Karen como la llamaban sus hijos, se movรญa de un lado a otro por el salรณn del tรฉ de la Casa Eldoria, jugueteando nerviosamente con sus manos.
โยฟDรณnde estรก tu hermano, Nancy? โpreguntรณ Karen con la mirada cargada de preocupaciรณn, mientras observaba a su hija mayor tomar el tรฉ con una calma que ella no lograba imitar.
โNo lo sรฉ, madre. Quizรกs ni siquiera llegรณ a casa anoche; sabes lo que le gusta dormir fuera con sus โamigasโ โmarcรณ la รบltima palabra con evidente ironรญa.
No era ningรบn misterio que Michael no era un muchacho ejemplar. Se parecรญa, mรกs bien, a la mayorรญa de los hombres de su รฉpoca: le gustaba explorar, experimentar y disfrutar de su libertad antes del matrimonio, sin importarle demasiado su estatus social... ni el gรฉnero de sus acompaรฑantes. Sin embargo, su madre se negaba rotundamente a aceptar que su hijo pudiera ser un libertino. Estaba convencida de que aquel aรฑo, sรญ o sรญ, Mike debรญa desposar a un omega.
Como si aquel pensamiento lo hubiera invocado, un joven de cabello azabache y rizos desordenados cruzรณ el umbral del salรณn.
โยกMadre! Buenos dรญas. Quรฉ hermosa maรฑana hace hoy, ยฟno? โcuestionรณ con una sonrisa juguetona mientras se acercaba a Karen para besarla en la mejilla.
โMichael Wheeler, ยฟte parece educado que un jovencito como tรบ llegue a estas horas a su hogar? โmurmurรณ su madre con evidente malestar, colocando las manos sobre sus caderas.
โVamos, madre, no es para tanto. Lleguรฉ a tiempo... ยฟverdad, Nancy? โMike mirรณ a su hermana en busca de salvaciรณn, la cual, lastimosamente, no llegรณ.
โDebes comportarte, Mike. Empieza una nueva temporada y debes buscar esposa... o esposo โcomentรณ la duquesa de Eldoria sin mirarlo, demasiado concentrada en su taza de tรฉโ. O al menos compรณrtate durante esta temporada para darle un respiro a mamรก.
Mike caminรณ hasta la bandeja de postres y tomรณ uno, llevรกndolo de inmediato a su boca.
โDe ser asรญ, ยฟno deberรญas ser tรบ la que estรฉ desposada ya?
โEstoy demasiado ocupada llevando las cuentas de esta familia y escondiendo tus escรกndalos, querido hermanito โlos ojos serios de Nancy finalmente se alzaron para posarse sobre Mike.
La tensiรณn en aquel salรณn aumentรณ. No era extraรฑo en una familia llena de alfas: desde los padres hasta los hijos, todos compartรญan aquel carรกcter dominante. La รบnica excepciรณn era la pequeรฑa Holly, quien entrรณ corriendo al salรณn con evidente emociรณn, ajena por completo a la atmรณsfera cargada que se respiraba.
โยกMamรก, mamรก! ยฟYo puedo ir a presentarme ante la reina? โpreguntรณ la niรฑa, danzando alrededor de la falda de su madre.
โClaro que no, Holly โrespondiรณ Mike primeroโ. Tรบ nunca te vas a casar ni a presentarte con nadie. Tu hermano no lo va a permitir.
Mike se acercรณ a su pequeรฑa hermana y desordenรณ sus cabellos rubios de forma juguetona.
La tensiรณn que habรญa dominado el salรณn momentos antes se disipรณ entre las risas y los reclamos indignados de la mรกs pequeรฑa de los Wheeler, devolviendo a la estancia una calidez familiar difรญcil de encontrar en otras casas nobles.
Un ambiente muy distinto al que se respiraba en la residencia del conde de Whintford.
Allรญ, las pocas sirvientas que aรบn permanecรญan en la casa murmuraban en voz baja sobre el destino de aquella familia. Era un rumor ya conocido en Rosewood que el conde Loonie Byers se habรญa dejado arrastrar por las apuestas, perdiendo no solo su fortuna, sino tambiรฉn el respeto de la alta sociedad, y condenando con ello a los suyos a la desdicha.
La servidumbre habรญa ido disminuyendo con el paso de los meses, y del mismo modo las puertas de otras casas nobles se cerraron para los Byers; las mismas familias que, no mucho tiempo atrรกs, habรญan acudido a ellos en busca de favores y alianzas.
Pero si aquella situaciรณn afectaba a alguien en particular, era al mรกs joven de la casa.
William.
Un omega recesivo, frรกgil ante los ojos de los demรกs, que estaba a punto de ser presentado en sociedad.
โยฟNervioso? โpreguntรณ Jonathan mientras acomodaba con cuidado un mechรณn rebelde del cabello de Will.
โUn poco... โadmitiรณโ. ยฟY si lo hago mal? ยฟY si la reina me desprecia?
William lo mirรณ a travรฉs del espejo, con los ojos brillantes y una ansiedad difรญcil de ocultar, mientras Jugaba con volantes de la manga de su traje.
โLo harรกs bien, Will โrespondiรณ Jonathan con suavidadโ. No tienes por quรฉ preocuparte por eso...
En ese momento Will se levantรณ de inmediato del tocador y se colocรณ frente a รฉl, con el pecho agitado y la voz temblorosa.
โยฟCรณmo no estarlo? โreplicรณโ. Debe ser perfecto. Si no lo es, nunca conseguirรฉ un esposo que nos ayude... Padre me lo dijo, soy la moneda de cambio de la familia.
Las palabras golpearon a Jonathan con mรกs fuerza de lo que estaba dispuesto a admitir. Su expresiรณn se suavizรณ al instante. ยฟCรณmo no hacerlo, cuando la persona mรกs importante de su vida se veรญa a sรญ misma como un simple objeto, reducido a un valor de intercambio por las decisiones de un supuesto conde incapaz de sostener a su propia familia?
La culpa se le enroscรณ en el pecho. รl tampoco habรญa sido de mucha ayuda. Dos aรฑos atrรกs habรญa debutado sin รฉxito alguno; no habรญa encontrado pretendiente que le agradara, pero al menos habรญa tenido la opciรณn de negarse. Y eso ya era mucho, considerando que tambiรฉn era un omega.
Pero Will...
Su querido Will no tendrรญa esa libertad. No en la situaciรณn en la que se encontraban ahora.
Jonathan no dijo nada mรกs. Simplemente dio un paso al frente y rodeรณ a Will con los brazos, estrechรกndolo contra su pecho con una fuerza contenida, como si pudiera protegerlo del mundo entero con ese gesto.
Will tardรณ apenas un segundo en corresponderle, aferrรกndose a la tela de su chaqueta.
โNo eres una moneda โmurmurรณ Jonathan, con la voz baja pero firmeโ. Eres mi hermano, y pase lo que pase hoy, no estarรกs solo.
El abrazo fue interrumpido por un leve golpe en la puerta.
Ambos se separaron apenas cuando una de las pocas sirvientas que aรบn permanecรญan en la casa asomรณ la cabeza con cautela.
โSeรฑores... โdijo con respetoโ. Lady Jocelyn los espera en el salรณn principal... El carruaje estรก listo y aguarda por Lord William.
Will tragรณ saliva.
Ese tรญtulo aรบn le resultaba extraรฑo, casi ajeno.
Jonathan asintiรณ primero.
โDile que ya vamos.
La sirvienta hizo una pequeรฑa reverencia antes de retirarse, dejando tras de sรญ un silencio pesado.
Will volviรณ a mirarse en el espejo, examinando que cada detalle estuviera en su lugar.
โSupongo que... este es el momento โsusurrรณ.
Jonathan apoyรณ una mano en su hombro.
โRecuerda esto โdijoโ. Pase lo que pase frente a la reina, tรบ sigues siendo Will. Eso no pueden quitรกrtelo.
Will respirรณ hondo y asintiรณ.
Ambos salieron de la habitaciรณn juntos, dejando atrรกs la intimidad de aquel cuarto y avanzando hacia el destino que la sociedad ya habรญa decidido por รฉl.
El sonido lejano de los cascos del carruaje marcรณ el inicio de algo irreversible.
Y asรญ, mientras Rosewood celebraba la llegada de una nueva temporada, William Byers caminaba hacia su debut sabiendo que no todos los comienzos nacen del deseo.