Antes de la graduación
¡Saludos, queridos lectores!
Después de mucho tiempo, retomo esta historia, la cuál se quedó en mi vieja cuenta, y recientemente la suba a esta. Sin embargo, en lugar de subir lo que ya tenía y algo nuevo, la estoy retomando desde el principio.
En su momento, la historia no tuvo público, o muy poco, por eso, aunque me gustaba escribirla, la dejé para darle atención a la historias que sí estaban teniendo recepción. Sin embargo, saber que había alguien que deseaba ver la continuación, me animó no sólo a retomarla, sino ha hacer correcciones y subirla de nuevo.
Para quienes ya leyeron esta historia en mi vieja cuenta o en fanfiction.net y quieren ver lo nuevo, tendrán que esperar hasta el capítulo ocho para leerlo (a mitad del capítulo verán texto nuevo); y para quienes son nuevos, les doy la bienvenida a iniciar la lectura.
En mi vieja cuenta, como no la pude recuperar, la historia sigue tal cuál la subí inicialmente, y en fanfiction.net la encontrarán igual, así que si no quieren esperar a la siguiente actualización, pueden buscar las viejas publicaciones para poder adelantarse en la historia.
Sin más por el momento, los dejo con este reinicio, el cuál espero que les guste más ahora que se han hecho las correcciones pertinentes n.n
Emocionada, Karin leía animada una novela de su autor favorito, y con cada párrafo se reía, maldecía, gritaba emocionada, lloraba y cualquier otra emoción que le transmitieran las líneas de la historia.
No prestaba atención al tiempo que pasaba mientras leía, por lo que ni siquiera notó que la habitación ya estaba bañada por el sol en colores rojizos.
Quien quiera que fuera ese autor, era un genio en su opinión, y para ella, era una lástima que usara un pseudónimo para ocultar su identidad.
Según decía su editor, la familia del autor no estaría contenta de saber que contaba con tal fama.
—Si tan sólo supiera quién es…
Un suspiro soñador se le escapó de los labios cuando al terminar la novela, abrazó el libro tratando de imaginar cómo sería ese hombre tan sensible, apasionado y diestro con la pluma como para escribir historias románticas sin ser melosas, pero que al mismo tiempo atrapaban con los misterios que envolvían a los personajes.
Las propias librerías no sabían si poner las novelas en los estantes de romance o misterio de tan buen equilibrio que había en sus relatos entre ambos géneros.
—¿De nuevo ese libro? —bufó Sasuke al entrar a la sala y ver el objeto que su novia abrazaba con emoción.
—Lo amo —contestó Karin sonriendo con ilusión, recibiendo un nuevo resoplo.
Sasuke sabía que esa frase podría referirse al libro o al autor.
—Vamos, Sasuke. Deberías darle una oportunidad. Te prometo que te gustará —Karin se sentó en el sillón extendiéndole el libro, pero él ni siquiera lo miró. El azabache se sentó en otro sillón abriendo su laptop en la mesa de centro— ¿Qué puedo hacer para que leas aunque sea un único libro de él?
No era la primera vez que ella le insistía para que leyera alguno de los libros de aquel autor.
—Nada —respondió parco, sin despegar la mirada de la computadora, a pesar de que apenas estaba cargando.
—Por favor, sólo dale una oportunidad. Estoy segura que te atrapará —insistió la chica, pero el joven, de nuevo sin inmutarse, dio un rotundo no. Karin hizo un puchero y después de pensarlo un poco, ella sonrió— Si lees este libro por mí, te despertaré con un oral por una semana.
La propuesta fue bien pensada por la pelirroja. A ella no le gustaba mucho la actividad por el sabor que le quedaba en la boca al final, y sabía que a Sasuke le gustaba. Él, sin embargo, era consciente de que a ella no le agradaba darlo y entendía sus razones, así que ni siquiera se lo pedía.
Al oír la propuesta, Sasuke la miró de reojo, pero ni siquiera tuvo tiempo de pensar su decisión, porque el resto de sus compañeros de piso habían entrado a la sala.
—Yo acepto la propuesta —la voz de Suigetsu irrumpió y le arrebató el libro a Karin.
—¡Devuélveme mi libro! —la pelirroja exclamó tomando de vuelta su pertenencia.
—¿Cuál es el problema? Ya te dije que yo acepto la propuesta —el albino soltó un resoplido recibiendo una mirada inquisidora del azabache.
—¡Imbécil! ¡Nadie te hizo la propuesta a ti! —Karin mostró asco en su rostro mientras abrazaba su libro.
—No pueden culparme por intentarlo. Yo también necesito amor —se quejó el albino— ¿Saben lo frustrante que es oírlos coger todas las noches mientras yo sólo cuento con mi mano?
Hozuki se lamentaba aún cuando la pareja lo miraba con cara de pocos amigos.
—Pensé que creías que Karin era desagradable —murmuró Juugo confundido.
—Uno agarra cualquier cosa cuando está desesperado —respondió Suigetsu burlón.
La pelirroja, que iba a responder, se detuvo recordando que tenía algo para él, así que, en lugar de estrangularlo para desahogar su ira, cerró los puños.
—Si ese es el caso, entonces te alegrará saber que una chica rubia y alta de mi grupo de ética me dio su número para pasártelo —curvó los labios sacando un pedazo de papel que sujetó con ambas manos dispuesta a romperlo— Pero creo que no te lo daré. No voy a hacerle un favor a un idiota que me habla de esa forma. Además, sería como desearle el mal a ella.
—¡No! Perdóname. ¡Oh hermosa diosa despampanante y sexy! Sé misericordiosa —el chico pidió desesperado, y tanto Sasuke como Juugo no pudieron evitar juzgarlo con la mirada.
—¿Y qué más? —preguntó Karin altiva.
—La más hermosa de todas las mujeres y sobre todo la más buena —se puso de rodillas teatralmente.
—Jamás te había visto tan patético. Hasta a mí me dio pena —resopló Karin retrocediendo un paso.
Ella le dio el pedazo de papel, y apenas recibió la hoja en sus manos, Suigetsu corrió a su habitación.
—¿Ese número es real? —preguntó Juugo confundido de que Karin hubiese cedido tan fácil.
—Sí —sonrió de medio lado, pero tanto Juugo cómo Sasuke sabían que había algo que su compañera estaba ocultando.
—Creo que no podremos contar con Suigetsu para los planes de la empresa —comentó Juugo cuando oyeron que el aludido dio un portazo para tener privacidad en su llamada.
—Podemos dejarlo fuera del proyecto. Habría menos escándalo —sugirió Karin.
Sasuke, que procuraba mantenerse al margen de asuntos que consideraba insignificantes, vio su oportunidad tras el comentario de su novia, para redirigir la charla a algo que sí le importaba.
—Tengo el esbozo de lo que ya hemos platicado —giró su pantalla y les mostró a sus compañeros los documentos en los que había estado trabajando— Tenemos que afinar muchos detalles, pero es un buen inicio.
Los jóvenes se dedicaron, sin Suigetsu, a seguir con los planes de la empresa que intentaban establecer una vez que salieran de la universidad.
Aquellos eran sus últimos meses de escuela y se estaban preparando para entrar al campo laboral más allá de ser practicantes.
Estaban siendo bastante ambiciosos, pero confiaban en la dirección del azabache y sus propias habilidades.
Terminando la planeación, al menos lo que les correspondía a los presentes, Hozuki salió con una enorme sonrisa en el rostro, pero sus compañeros lo miraron con reproche.
—Tengo una cita —anunció el albino como si sus compañeros hubiesen estado esperando por la noticia.
—Y tienes mucho trabajo aquí —Karin le señaló la laptop.
—Sólo nos falta los ajustes de tu área para tener todo listo —siguió Juugo.
—No deberían estresarse, aún tenemos tiempo —respondió quitándole importancia.
—En menos de tres meses nos graduamos, en pocos días empezarán a dejarnos los trabajos finales y nos darán fechas para exámenes. ¿Qué otro momento crees tener para hacer tu trabajo? —replicó Karin y Juugo y Sasuke apoyaban sus palabras con la mirada.
—Para hacer esa dichosa empresa necesitamos capital que aún no tenemos y antes de pensar en eso, deberíamos estar buscando donde iremos a vivir —señaló el albino— Les recuerdo que cuando nos graduemos, nos echarán de este bonito y barato departamento y no será sencillo encontrar algo así.
—El tío de un compañero de mi clase de estadística tiene un piso de dos habitaciones en renta —comentó Juugo— Tiene buena ubicación y la renta es de doce mil ryos mensuales. El fin de semana me llevarán a ver el lugar —explicaba con serenidad para luego mirar a Sasuke— Estaba pensando en proponerte ser mi compañero, pero tal vez ya tengas planes para irte a vivir con Karin.
—Sasuke encontró un lugar la semana pasada y yo no puedo vivir con él —Karin hizo pucheros para luego mirar a Juugo— ¿Puedo ser tu compañera? Está un poco fuera de mi presupuesto, pero me ajustaré.
—Lo siento, sólo aceptan hombres —Juugo fue solemne.
—¡Perfecto! ¡Yo seré tu compañero! —festejó Suigetsu— Bueno, resuelta la vivienda, veamos ese proyecto.
—¡Yo no lo tengo resuelto! —replicó Karin.
—No es mi problema —se encogió de hombros y se sentó frente a la laptop a terminar su parte.
Una vez completada la planeación y hacer algunos cálculos, estimaron que necesitarían un mínimo de ochenta mil ryo cada uno para poder dar los primeros pasos.
Para un grupo de universitarios que estaban a punto de graduarse, la meta estaba lejos aún cuando los cuatro ya contaban con apoyo económico de sus prácticas.
El siguiente paso, era esperar que sus respectivos jefes los recomendaran para pasar de practicantes a contratados o buscar un mejor trabajo.
Los cuatro eran optimistas en sus currículums, pero tampoco eran ingenuos.
Cualquier factor podría descartarlos de conseguir trabajo las empresas dónde hacían sus prácticas, desde el presupuesto, hasta la llegada del hijo de un jefe que ocupara sus lugares.
Tampoco dejaban de lado el hecho de que el dinero que ganaran, tendrían que gestionarlo en renta, servicios, transporte, comidas y gastos domésticos. Tampoco podían dejar de lado el hecho de que una mudanza también requería dinero.
Sasuke, el que había dado el primer paso para planear la empresa a la que aspiraban, era el más empeñado en sacar adelante el proyecto. Para ello, estaba dispuesto a vivir en un cuchitril para aumentar sus ahorros.
El lugar elegido había sido una habitación diminuta en una casa de huéspedes muy barata, pero justo después de la graduación y tres días antes de tener que entregar las llaves del departamento de estudiantes, el lugar dejó de existir.
Le informaron que había habido una fuga de gas, y aunque por fortuna nadie había estado en la casa cuando ocurrió el accidente, eso lo había dejado sin vivienda.
—Podrías quedarte con nosotros hasta que consigas otro sitio —propuso Juugo al enterarse.
—Sí, si no te molesta que nos tachen de poliamorosos… —decía Suigetsu que no había dejado de bufar cuando tras firmar el contrato, él y Juugo notaron que el apartamento estaba en un área de solteros homosexuales— Al menos ya tengo una linda novia.
Su departamento tenía muy buena ubicación a un buen precio que no podían dejar pasar. Además, ya habían firmado por tres meses.
—¿De verdad te fue bien con Lisa? —preguntó Karin confundida.
—¡Claro! ¡Es hermosa, divertida e inteligente! Podrías aprender algo de ella ¿Sabes? En cualquier momento Sasuke podría…
Karin estaba preparando sus puños para golpear a Suigetsu, porque sabía de antemano que la ofendería de una u otra forma, pero antes de que él terminara su oración, alguien llamó a la puerta.
—Deja a Karin en paz —Sasuke ordenó irritado, pues no estaba de humor para lidiar con él.
Mientras tanto, Juugo fue quien abrió la puerta.
—Sasuke, es para ti —se oyó la voz del joven alto y detrás de él apareció un chico muy parecido al aludido.
—Buenas tardes —saludó educadamente el recién llegado.
—¿Qué haces aquí, Itachi? —preguntó Sasuke poco contento por la visita.
—Deberías presentarnos. Digo, es obvio que él es un pariente tuyo, pero no nos conoce —reclamó Suigetsu.
—Me enviaron un mensaje de la casa de huéspedes dónde planeabas quedarte. Supongo que ya te dieron la noticia —Sasuke bufó a las palabras del mayor quien había ignorado al albino— Según recuerdo, me comentaste que sólo tienes tres días para dejar este lugar. ¿Sabes a dónde irás?
—Ya encontraré algo —decía enfadado tomando una caja abierta al azar para meter cosas.
—Eso imaginé. Tres días no es mucho tiempo para encontrar algo nuevo y estoy seguro que el casero tardará en devolverte el depósito por el incendio —dio un suspiro cansado. No por lo que iba a decir, sino porque ya esperaba la reacción de su hermano a ello— Actualmente estoy en un apartamento con dos habitaciones. Podrías quedarte conmigo en lo que recuperas el depósito y consigues algo nuevo.
—Me quedaré con Juugo y Suigetsu.
—Bien, quédate allí con Juugo sin chicas a la vista, yo sí quiero el cuarto —intervinó Suigetsu tomando la mano de Itachi para estrecharla como si cerraran un trato— Mucho gusto, yo soy Hozuki Suigetsu, amigo de tu… ¿Qué es Sasuke de ti?
—Es mi hermano menor.
—Sí, obvio. Con gusto seré tu compañero de cuarto —sonreía el albino e Itachi levantó una ceja.
—No deberías estar aceptando propuestas que no te hacen a ti —Juugo lo regañó.
—Sasuke, deberías aceptar. No parece que vaya a cobrarte la renta y podrías seguir ahorrando —Karin le susurró a su novio— Si pudiera, te alojaría en el lugar que conseguí, pero es un sitio de puras chicas.
—No sabía que tenías amigos en la universidad. Nunca hablas de ellos —comentó Itachi sorprendido— Pensé que no convivías con tus compañeros de piso más allá de lo necesario.
—No era necesario mencionarlos —Sasuke le quitó importancia, y aunque los aludidos fruncieron el ceño, no replicaron.
—Siempre estamos muy ocupados con los deberes. No lo culpes —defendió la pelirroja y extendió su mano hacia Itachi— Hola, mucho gusto, mi nombre es Uzumaki Karin.
—No seas hipócrita, que finjas ser linda, no hará que su familia te acepte —habló Suigetsu burlón— Si no ha hablado de sus amigos, menos habrá hablado de ti con ellos.
Itachi miró a su hermano ante las palabras del albino y Sasuke, que quería ahorrarse más problemas y reclamos de su hermano, quiso desviar el tema.
—Estamos ocupados y nos quitas el tiempo —quiso dirigirse a su habitación para dar por terminada la plática, pero Itachi lo siguió y entró al cuarto encerrándose con él.
Sasuke resopló al ver la situación en la que se encontraba.
—Padre y madre están muy preocupados porque no saben nada de ti, ni siquiera les hablaste de la graduación. Entiendo que no me digas nada a mi, pero ellos…
—A padre sólo le interesa que sea sobresaliente o no quiere saber nada de mí —bufó molesto. Ahora que estaban encerrados en la habitación y su hermano no se movía de la puerta, no se iría hasta conseguir lo que quería.
—Eso no es verdad. Padre no es muy abierto, pero realmente le interesas, sólo no sabe cómo preguntar más —respondió el mayor— Sé que detestas eso, pero cerrándote a tu familia, te estás volviendo como él.
—No digas estupideces —dijo molesto para abrir el armario y sacar cosas al azar.
—¿Y madre? ¿Qué hay de madre? Ella realmente se preocupa por ti y le gustará saber que tienes amigos y… ¿Una novia?
—La llamaré en cuanto pueda.
Itachi suspiró, porque era obvio que su hermano no quería hablar más.
—Si ella es tú novia, debes ser más considerado. Aunque no se enfadó al enterarse que no la has mencionado en casa, e incluso te defendió, no puedes esperar que siempre lo haga —intentó hacerlo hablar, pero Sasuke siguió empacando sin mirarlo. Entendiendo que no llegaría a nada, Itachi sacó un juego de llaves que dejó en la cama— Bien, escucha: mi propuesta sigue en pie si tú estadía con tus amigos no funciona o se vuelve incómoda. Te enviaré la dirección por mensaje y puedes ir cuando quieras.
Sasuke ni siquiera lo miró e Itachi salió de la habitación, encontrándose con el pequeño grupo que intentaron fingir que no estaban en el pasillo queriendo escuchar.
—Eres novia de Sasuke ¿Verdad? —Itachi se dirigió a la pelirroja y ella dudó en responder.
Le molestaba que no fuera su novio quien lo aclarara y pero no sabía si confesarlo le traería problemas.
—Al menos salen y cogen. Más lo último, pero por suerte terminará pronto —intervino Suigetsu para luego mirar a Karin— ¿Lo ves? Si no te presenta a su familia no cuentas. Todo el mundo lo sabe.
—Sasuke podría casarse, tener una familia y jamás decírnoslo —comentó Itachi como una especie de consuelo a la pelirroja, aunque no mentía. Sacó una tarjeta que entregó a la chica— ¿Podrías llamarme si Sasuke está en problemas?
—Se enfadará si lo hago —ella se vio renuente a tomar la tarjeta.
Conocía lo suficiente a Sasuke para saber que se enojaría si ella pedía ayuda en su nombre, pero también sabía que él era capaz de abstenerse a pedir ayuda por orgullo sin importar el riesgo.
—Pero no puede enfadarse si tú necesitas ayuda con él —Itachi insistió con una sonrisa ladina. Le agradaba saber que la chica era tan atenta con su hermano y al mismo tiempo se preocupaba.
Karin tomó la tarjeta dubitativa y la guardó.
Itachi, con un leve movimiento de cabeza se despidió del grupo antes de marcharse.
Por el resto del día, Sasuke no salió de su habitación y Karin ni siquiera intentó hablar con él.
Sabía que necesitaba su espacio cuando de su familia se trataba, pero eso no significaba que ellos no tuvieran cosas que hablar.
Al llegar la noche, la pelirroja finalmente decidió entrar a hurtadillas a la habitación de su novio y, tal como lo pensó, él estaba recostado en la cama mirando el celular con mala cara. Ella, por su parte, se paró frente a él con las manos en la cintura.
—Yo soy la que debería estar enojada y tú tratando de consolarme.
—Intento buscar un nuevo lugar —respondió Sasuke irritado.
—Tu hermano ya te ofreció un lugar gratis. ¿Qué es mejor que gratis?
—Un sitio donde mis padres no vayan a señalarme mis fracasos —se giró para quedar sobre su costado izquierdo.
La pelirroja dejó salir un suspiro, caminó hasta la cama y se acostó a un lado de su novio quedando ambos frente a frente, pero él mantenía el celular entre los dos.
—Sasuke, lo que voy a decirte es algo que sé que no quieres oír y que, conociéndote, descartarás porque yo no estoy en tu lugar, pero hazme un favor e intenta comprender el mío —pidió Karin después de haberle quitado el celular a su novio— Tienes una familia y después de ver aquí a tu hermano, intuyo que al menos él te quiere y se preocupa por ti.
—No lo creo.
Karin frunció el ceño.
—Si no tienes contacto con ellos debe ser porque hay problemas como en todas las familias, pero todos los problemas se solucionan poniendo las cartas sobre la mesa para evitar malos entendidos —Sasuke bufó— Lo que quiero decir, es que tú aún tienes la oportunidad de amar y ser amado por tu familia y lo desperdicias con problemas que, obviamente no entiendo, pero…
—En efecto, no lo entiendes —Sasuke quiso dar por terminado el asunto y voltearse, pero Karin no lo dejó.
—Escucha, cuando mamá murió, pasé mucho tiempo arrepentida de cosas que sonaban insignificantes, pero que para mí, se volvieron importantes. Iba desde el por qué a veces no la obedecía, por qué no la abracé más veces y le dije muchas más veces cuánto la amaba. Yo era sólo una niña de ocho años y aún así tenía arrepentimientos.
Sin darse cuenta, Sasuke relajó la mandíbula y su rostro se suavizó, mientras que el tono de su novia se hizo serio.
—No quiero que pases por lo mismo. Y te conozco. Sé que contigo podría ser peor por este alejamiento que no entiendo —el tono de ella se hizo suplicante— Por favor, sea cual sea el problema, intenta arreglarlo. Si no funciona, te apoyaré en lo que decidas, pero quiero que sepas que hiciste todo lo posible para arreglarlo para que no tengas arrepentimientos.
Él estaba mudo.
Aunque Karin siempre había sido mucho más abierta en sus emociones, el tema de su madre era algo que raramente tocaba, y a diferencia de él que quería alejarse, ella lo hacía porque le dolía.
No podía echar en saco roto las palabras de su novia que habían sido dichas con tanta seriedad. Sin embargo, tampoco podía sólo seguir sus instrucciones.
—No es tan fácil —fue lo único que él pudo contestar.
—¿Y desde cuándo le tienes miedo a los retos? —el bufó frustrado y ella soltó una risita.
Se conocían más de lo que aparentaban, y aunque en alguien tan hermético como Sasuke podía ser útil en ocasiones, también llegaba a frustrarlo a veces.
Después de unos momentos de silencio ella volvió a hablar.
—Bueno, hasta aquí llega mi “fase amiga”, ahora es tiempo de que mi “fase novia” haga su reclamo —se sentó en la cama con los brazos cruzados— ¿De verdad no me has mencionado en tu familia?
¿Cómo justificará Sasuke el que no haya mencionado a Karin en su familia? ¿Karin habrá convencido a Sasuke de aceptar la propuesta que Itachi le hizo o conseguirá encontrar otro lugar donde vivir? ¿Será que se irá a vivir con Juugo y Suigetsu? ¿Qué otras preguntas les han nacido al leer el capítulo?
Me encantará leer sus preguntas y sus hipótesis en los comentarios n.n
Espero de corazón que el capítulo les haya gustado con las correcciones, más aún, espero que en esta ocasión la historia reciba más público.
En cuanto a las actualizaciones de la historia, aún no estoy segura si actualizaré semanal o quincenalmente, pues necesito algo de tiempo para no saturarme con el número de historias que actualizo con regularidad. Tomaré la decisión dependiendo del número de seguidores que tenga.
Sin más por el momento, me despido n.n
¡Hasta la próxima actualización!