Calliope

All Rights Reserved ©

Summary

Ella siempre fue una mujer solitaria. Aprendió a no mostrar emociones, a no confiar, a mantenerse fría frente a un mundo que la moldeó para resistir… y para destruir. Durante años creyó que el amor era una debilidad que jamás formaría parte de su vida. Su corazón estaba cerrado, protegido por cicatrices que nadie podía ver. Pero todo cambia cuando algo —o alguien— aparece de forma inesperada. Lo que parecía imposible comienza a romper sus muros, obligándola a enfrentar sentimientos que nunca creyó capaces de existir dentro de ella. En un camino lleno de sombras, secretos y luchas internas, descubrirá que incluso alguien hecha para sobrevivir puede aprender a amar…

Status
Ongoing
Chapters
53
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Roman

No se en que puto momento fue que termine aquí, siendo acorralado a tiros mientras disfrutaba de mi delicioso y exclusivo wiski de diez mil dólares, que dicho sea de paso esta regado por todo el puto suelo, no es que me importe, puedo comprarme todos los wiskis que se me den la puta gana. ¿Dinero?, me sobra, ¿porque? porque soy el jodido Pakhan de la mafia rusa.

Soy Roman Volkov, tome mi lugar como Pakhan luego de que mi padre Vasily Volkov me delegara el mando, que por herencia me corresponde, claro que en realidad nunca se salen por completo, siempre están para recordarte que la mafia no es un puto juego. Hay reglas que seguir, y no son simples reglas son ley, y como Pakhan que soy debo hacerlas cumplir. Y claro, cumplirlas yo también, pero ese es otro tema. Nunca fui de seguir reglas ni mandatos impuestos por los demás, yo solo sigo mis jodidas reglas. Y podría decirse que eso me llevó a donde estoy ahora, rodeado de vidrios, cuerpos y balas volando por todo el jodido lugar.

-¿Cuando van a llegar estos imbéciles?- le pregunto a Sergei mi mano derecha, el es uno de los pocos que tolero y que me conoce como nadie - Ya tiene que estar llegando- dice, apenas termino la frase cuando aparecieron mis hombres e hicieron estallar el puto lugar, terminando de derribar a las pocas ratas que quedaban.

Solo entonces salimos para admirar el reguero de cuerpos y sangre que nos rodeaba - fueron los noruegos- dice Sergei, - te dije que no tardarían en venir por ti-

- si bueno, no esperaba que me mandaran flores después de matar al imbécil de Hansen- le respondo con sarcasmo- lo que sí me sorprende es la potencia de las armas y además, ¿cómo carajo supieron dónde encontrarme?

Sergei suspira - no lo se, pero lo que si se es que tal vez los subestimamos

-Si también lo creo, pero eso no volverá a pasar- lo miro y no hace falta que diga más, con solo una mirada él sabe lo que debe de hacer.

Salimos de ese lugar y nos dirigimos a la mansión para cuando llego ya hay el doble de hombres vigilando la casa, me voy directo a mi habitación, todo con el que cruzó baja la mirada, siempre es así, no se atreven a mirarme a los ojos.

Aquel que lo hace, evita sostenerme la mirada, porque hacerlo sería verse arrastrados a mi infierno y nadie quiere quedarse atrapado con el diablo, porque eso es lo que soy para todos, un monstruo sin alma que no duda en hacer lo que sea para conseguir lo que quiere.

Me meto al baño abro la ducha me quito toda la ropa y me meto en ella dejó que el agua se escurra por todo mi cuerpo necesito relajarme un maldito segundo.

Cuando descubrí que el idiota de Hansen estaba metiéndose en mis negocios y que me estaba traicionando no lo dude, lo maté. Así es la mafia, si decides traicionarnos no hay perdón, solo muerte. Sabía que al matarlo iba a hacer que vinieran detrás de mí, pero esta no es la primera vez que me emboscan, ya es la tercera en lo que va del mes es demasiado y no puedo dar con quién demonios es que está dando mi ubicación, tengo un traidor en mis filas y tengo que encontrarlo.

Termino de ducharme y salgo del baño envuelto con una toalla en la cintura y para nada me sorprende encontrar a mi padre sentado en una esquina de la habitación en un sofá

- Qué carajos Román esta ya es la tercera puta vez en el mes que te emboscan, casi te matan, como carajos es que todavía no encuentras a la maldita rata

- Lo sé, lo sé, ya voy a descubrir quién es la rata - le digo mientras voy al vestidor para cambiarme, me pongo unos calzoncillos y tomó uno de mis trajes y me lo pongo

- Eso llevas diciendo hace semanas y nada que lo encuentras- grita mientras se pasa una mano por el cabello - ni siquiera te has casado, no tienes un maldito heredero, no se que carajos estabas pensando al matar a ese imbécil

Suspiro y doy vuelta los ojos ya hastiado del asunto del casamiento y el heredero - ¡ ya sales con esa maldita mierda otra vez!, - le digo - no quiero casarme, no me interesa estar atado a ninguna maldita princesa malcriada- escupo mientras salgo de la habitación y me dirijo a mi despacho.

- Pues debe de importarte, es tu deber como Pakhan de la mafia tener un heredero, debes dejar descendencia para que tomen tu lugar llegado el momento- grita mientras me sigue - lo deje en tus manos para darte la libertad para que tu mismo elijas con quien casarte, pero en vista de que no lo haces, yo seré el que se encargue

Me doy la vuelta y lo miro - ¡ bien! si eso va hacer que dejes de molestarme con la misma mierda ¡hazlo! y ya deja de hastiarse la puta vida, tengo cosas más importantes que hacer que estar buscando una maldita mujer que solo sepa ir de compras- le digo mientras me sirvo un vaso de whisky.

- Perfecto - dice satisfecho - ¿ahora qué vas a hacer? porque pareciera que estas esperando que te maten- dice en tono sarcástico

- Créeme, eso es lo que menos estoy haciendo- se escucha un golpe en la puerta y entra Sergei, saluda a mi padre con un asentimiento de cabeza, entonces me mira

-Aún no encontramos a el hermano de Hansen, pero hemos localizado una escondite de los noruegos, puede que esté ahí - dice mientras me pasa unas fotos, en donde se puede ver hombres armados vigilando una especie de fábrica- o puede que no, pero al menos les daremos un mensaje solo esperamos tus ordenes - dice- ¿que quieres hacer?

-Eso ni se pregunta- me mira y sonríe, veo en sus ojos la diversión de saber lo que se viene, tomó mi beretta y mi saco, mi padre solo nos mira y suspira

-Procura mantenerte con vida- no le respondo, camino hasta el auto, todos mis hombres ya están armados y preparados.

Subo al auto y salimos, discutimos el ataque con Sergei en una hora llegamos al lugar, nos detuvimos lo suficientemente lejos para que no nos vean, es de noche asique es mas fácil ocultarnos. Una vez que damos las indicaciones a mis hombres, se ponen en posición y atacamos.

Mis hombres avanzan por todos los flancos, Sergei viene conmigo a mi lado, como siempre, acabamos con todos los que vigilan fuera de la fábrica y entramos, llueven balas por doquier, mato a un noruego que se encuentra a mi izquierda, dos disparos y cae muerto. Sergei dispara por la derecha, seguimos avanzando por la fábrica, la lluvia de disparos sigue, con Sergei logramos avanzar hasta una puerta doble, cuando la cruzamos con nuestros hombres rodeándonos

- ¡Bingo!- dice Sergei - supongo que encontramos uno de sus depósitos

Encontramos montañas de droga y mesas llenas de dinero. No llego a responder a su felicidad, cuando se escucha un estruendo y siento un ardor en el costado de mi abdomen, mis hombres enseguida responden y matan al noruego que estaba escondido detrás de una montaña de droga

- ¡Mierda!- digo, mientras me tomo la herida de la que comienza a brotar una absurda cantidad de sangre. Sergei corre hacia mí y me atrapa antes de que caiga

- ¡Mierda Roman! definitivamente hoy no es tu día - dice mientras pasa mi brazo por sus hombros - debemos ir a un hospital - comienza a llevarme al auto, mientras salimos de ahí veo el reguero de cuerpos todos muertos, también de los nuestros pero nada comparado con ellos

- ¡Jefe! - dice uno de mis hombres mientras se acerca - pudimos agarrar a uno con vida

- Perfecto, llévenlo a los galpones, interroguen a ver si sabe dónde está el imbécil de Carson o bien donde más tiene sus negocios. Ya es hora de hacer que la rata salga de su escondite.

- Quemen todo este maldito lugar ¡que no quede nada, que les quede claro a los malditos noruegos que con los Volkov nadie se mete!- le digo a mis hombres

- ¡Si señor! - dicen al unísono.

Sergei me carga en el auto en la parte trasera y sube conmigo atrás, mientras unos de mis hombres arranca, comienzo a marearme, se que Sergei me habla pero no entiendo nada de lo que dice, mi visión comienza a ponerse borrosa lo veo exaltarse, quiero hablar decirle que no es nada, pero las palabras no me salen y sin mas todo se vuelve negro.

Next Chapter