[°𝗣𝗢𝗥𝗡𝗦𝗧𝗔𝗥°] 🔥📹

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Summary

Jisung un chico por ser diferente siendo un actor novato en el mundo de la pornografía, que hace una colaboración con su actor porno Lee Know que ambos terminan en una aventura demasiada placentera y erótica. ᴍɪɴsᴜɴɢ ᴏs 𝑪𝒐𝒏𝒕𝒆𝒏𝒊𝒅𝒐: ~𝑆𝑚𝑢𝑡𝑡 ~𝐿𝑒𝑛𝑔𝑢𝑎𝑗𝑒 𝐼𝑛𝑎𝑝𝑟𝑜𝑝𝑖𝑎𝑑𝑜 ~𝐷𝑖𝑟𝑡𝑦 𝑇𝑎𝑙𝑘 ~𝐵𝑜𝑦𝑝𝑢𝑠𝑠𝑦 ~𝑃𝑟𝑜𝑛𝑜𝑚𝑏𝑟𝑒𝑠 𝑓𝑒𝑚𝑒𝑛𝑖𝑛𝑜𝑠 ~𝐵𝐷𝑆𝑀 ~𝑀𝑎𝑠𝑜𝑞𝑢𝑖𝑠𝑚𝑜/ 𝑆𝑎𝑑𝑜𝑚𝑎𝑠𝑜𝑞𝑢𝑖𝑠𝑚𝑜 ~𝐽𝑖𝑠𝑢𝑛𝑔 𝐶𝑒𝑛𝑡𝑟𝑖𝑐 𝖤𝗌𝗍𝖺 𝗁𝗂𝗌𝗍𝗈𝗋𝗂𝖺 𝖾𝗌 100% 𝗆𝗂𝖺, 𝗇𝗈 𝗍𝗋𝖺𝗍𝗈 𝖽𝖾 𝖽𝖺𝗇̃𝖺𝗋 𝗅𝖺 𝗂𝗆𝖺𝗀𝖾𝗇 𝖽𝖾 𝗅𝗈𝗌 𝗂𝖽𝗈𝗅𝗌.

Genre
Lgbtq
Author
Nicole
Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 1 review
Age Rating
18+

~ᴜɴɪᴄᴏ🌸 📸


/Boypussy/ Jisung centric/ Dirty talk / BSDM / Masoquismo /sadomasoquismo / Sobreestimulacion/



Narra Jisung

Mis estilistas me preparaban para la sesión de fotos de mi próximo video, que sería publicado mañana. Aunque estaba muy nervioso, tenía que dar lo mejor de mí: ser la cara perfecta, el cuerpo perfecto que nadie más podría tener. Soy diferente a lo que todos piensan; pocos podían imaginar que un chico como yo tiene vagina. Lo sé, es demasiado caliente para mis seguidores… y también para mis pretendientes, que me han llevado a la cama solo porque mi cuerpo es diferente al de los demás; eso es lo que los excita.

Ese día llevaba un lindo conjunto de seda tan delicada: un babydoll rojo con la tela cayendo justo a la mitad de mis muslos, ligeramente acanalada, acompañado de unas medias negras que guiaban la mirada directamente hacia mis bragas. Se veía increíble, pero lo que más resaltaba era mi trasero gordo, ese que a todos les encanta y que nunca pasa desapercibido.

Mis maquillistas estaban dándole el último toque a mi rostro. Me miré en el espejo y quedé satisfecha con su trabajo. Me levanté y me acerqué al espejo de cuerpo entero para revisar si había algún detalle fuera de lugar en mi babydoll, cuando escuché un toque en la puerta. Sabía perfectamente quién era.

—¡Pasa! —grité sin apartar la vista de mi reflejo, admirando detalladamente mi sexy vestuario.

Y ahí entró mi director, Christopher Bang, aunque normalmente lo llamo Bangchan. Frunció levemente el ceño mientras traía esa maldita sonrisa que tan bien conocía.

—Mi pequeño modelo… —se acercó hacia mí sin borrar esa sonrisa—. Te tengo buenas noticias, Jisung.

—¿Qué pasa? ¿Qué son esas noticias, Bang?

—El último video que subimos de ti hace una semana tuvo muchísimas vistas y se volvió bastante viral —dijo orgulloso, mirándome fijamente—. Al parecer, alguien quiere comunicarse conmigo… o contigo. Hasta comentó en el último video que quiere una colaboración.

—¿Colaboración? ¿Y quién quiere colaborar conmigo? —dije mientras tomaba mi bata de seda para acercarme a mi director—. ¿Y sabes quién es?

—Pss… nada menos que Lee Know.

—¿¡Qué!? ¿E-es en serio? —La noticia me hizo casi atragantarme con mi propia saliva—. ¿Cómo que Lee Know? Mi actor porno favorito… Eso quiere decir que le gustan mis videos… ¡Oh Dios! Voy a desmayarme.

Siempre había soñado con tener una oportunidad de colaborar con él, y más aún en mi contenido pornográfico. Todos querían una colaboración conmigo, pero a veces las había rechazado… Sin embargo, él jamás. Hablamos de Lee Know: uno de los mejores y más populares actores porno dentro de la página web que usualmente se llama “Webcam Porn”. La mayoría de los seguidores adora su contenido. Su cuenta se llamaba “Lee2610.Know”. Yo veía algunos de sus videos de vez en cuando, pero ese gran cuerpo… Mierda, babeo por él. Al solo imaginarlo me excita, me muero por ser tocado por él.

—Claro, quiere participar en uno de tus videos, Jisung.

—¡De verdad! Siempre había querido que Lee Know, uno de los mejores actores más sexys y guapos que haya conocido, colabore conmigo.

—Pues prepárate, precioso, que dentro de unos días quiere reunirse con nosotros para hablar de la colaboración.

—Genial, así voy a poder conocerlo en persona…

—Okey, ahora concéntrate en la sesión de fotos, Jisung.

Asentí y vi cómo Bangchan salía. Yo hice lo mismo porque ya me esperaban para la hora de la sesión.

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Durante la sesión todo fue muy normal para mí. Las cámaras estaban frente a mí como siempre las ponían. Lo único que tenía que hacer era dar mi mejor imagen, esa que a mis seguidores les gusta y a algunos les excita profundamente. Eso me da mucha confianza con ellos. Aunque en mis videos siempre uso antifaz para no mostrar la mayor parte de mi rostro —me gustaría hacerlo, pero por precaución lo mantengo así, y además Bangchan lo prohíbe dentro del set para evitar malentendidos—.

Después de una larga sesión me sentía agotado; lo único que quería era llegar a mi apartamento y darme una larga ducha. Una vez que me vestí con mi ropa casual de siempre, me fui junto a mi director hacia su oficina.

—Bueno, eso es todo por hoy, Jisung —dijo entregándome un pequeño sobre que contenía el dinero que siempre me daba al mes; hoy era mi día de pago.

—Está bien —sonreí y tomé el sobre para guardarlo en mi bolso.

—Mañana hablaré con Lee Know —suspiré solo de escuchar su nombre; ya me volvía loco por él, necesitaba conocerlo en persona—. Para que puedas contactarte con él y ponerse de acuerdo entre ustedes sobre cómo será su próxima colaboración.

—Okey, lo tomaré en cuenta.

Pasaron las horas y ya estaba en mi apartamento, recién duchado después de un día de trabajo como siempre. Había sido un día muy conmovedor para mí al recibir esa noticia: por fin iba a colaborar con uno de los mejores actores porno que hayan existido. En mi habitación, con mi computador, navegaba en el sitio web de mi propia cuenta “Quokkaboy_14”. Al ver mi último video —que por cierto fue un éxito total—, me sentía orgulloso de mi trabajo. Antes era muy tímido para mostrar más de mi cuerpo, pero con el tiempo me fui acostumbrando.

Mientras comía un pequeño refrigerio, de repente llegó una notificación. Por curiosidad entré a la barra de notificaciones y me desplacé hasta lo nuevo en el sitio web. Y sí… era él mismísimo: Lee Know.


Lee2610.Know🔥

*Video* 🎥🔥 

“Do you want to play with me, little bitch? Play with my cock?”

—Mierda… —jadeé al darme cuenta de que era un nuevo video de Lee Know. Este hombre me matará algún día con sus videos tan… calientes… Nunca me los pierdo por nada del mundo; siempre me excito con ellos, me vuelvo loco por él.

Entré al video y ahí pude verlo sentado en una silla giratoria; solo se mostraba su cuerpo tan ejercitado. No era secreto que mi mayor fetiche era ser tomado por él, por Lee Know… Escuchaba sus roncos gemidos que fácilmente me hacían llegar al orgasmo. Estuve un buen rato viendo su video, y claro, mientras lo miraba no pude evitar tocarme el coño imaginando que eran sus dedos. Duraba como diez minutos el video y terminó haciéndome tener un buen orgasmo… En serio necesito ser tocado por él.

Cuando terminé de verlo, leí varios comentarios muy calientes. Decidí hacer mi intento y comentar su video para provocarlo un poco:

Quokkaboy_14 🌸 

I would do it but with my mouth 🔥😏

Chillé emocionado al enviarlo. No esperaba que varios comentarios empezaran a responderme con emojis calientes y cochinadas. Pero lo que nunca imaginé fue que el mismísimo Lee le dio like a mi comentario… y hasta me respondió:

Lee2610_Know🔥 

I'll be waiting for you, baby

Y bueno, los comentarios se volvieron locos por nuestras respuestas calientes en su propio video; era todo un caos. Terminé de leerlos, cerré el computador… Había sido demasiada tensión caliente por ese hombre tan espectacular.

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Pasaron los días y por fin iba a conocer a Lee Know. Estaba nervioso y ansioso. Me encontraba en la oficina de mi director esperando a que llegara. Dios… No podía esperar más tiempo; quería conocerlo, quería impresionarlo. Ese día llevaba puesto un crop top color azul con las palabras “I'm a bitch” sobre la tela en el pecho —dejando ver parte de mi cintura—, un pantalón blanco tan ajustado a mis muslos y piernas que llegaba justo a mis caderas perfectas, una pequeña boina blanca de algodón y botas plataforma del mismo color.

Era la primera vez que íbamos a mostrar nuestros rostros viéndonos cara a cara, fuera de las cámaras. Me levanté del sofá donde estaba sentado en la oficina de Bangchan y me acerqué al gran ventanal para esperar un poco más. Pasaron los minutos y de repente se abrió la puerta; escuché la voz de mi director hablando con alguien.

—Pues bienvenido a mi oficina —habló Bangchan entrando a su estudio—. Oh, aquí estás, Hanji —me nombró con mi otro nombre para no revelar el real por cualquier cosa; él me conocía muy bien—. Yo creí que no vendrías.

Sonreí y me di la vuelta.

Casi pierdo el equilibrio al tratar de caminar hacia Bangchan cuando vi al mismísimo Lee Know…

—Lee Know, te presento a mi pequeño actor… Hanji —Bangchan me presentó al hombre tan maravilloso y caliente… un Dios griego, pero con un cuerpo aún mejor.

—Mucho gusto, Hanji —mierda, su voz tan gruesa y caliente. Me sonrió con una sonrisa ladina tan sexy.

—Igualmente, al fin pude conocerte en persona, Lee Know —le devolví la sonrisa, pero con coqueteo—. Soy fan de tus videos —me contuve al no jadear solo de verlo ahí enfrente; por fin revelábamos nuestras caras frente a frente.

—Eso es lo bueno de escuchar —habló nuevamente con esa voz que me volvía loco; necesitaba que me dijera cosas sucias al oído mientras me follaba.

Nos miramos fijamente y se convirtió en una tensión que sabía perfectamente que era sexual. Tenía una atracción enorme por ese hombre; al solo verlo o escucharlo hablar, en un instante mi coño podía mojarse sobre mi ropa interior. Era tan hermoso.

—Bueno, Lee Know, entonces… —habló mi director para cortar esa tensión que se sentía en el aire—. Háblanos de ti o cuál es tu propósito de colaborar con mi pequeño chico. Ven, acompáñanos.

El hombre, sin apartar su mirada de mí —esa maldita mirada como si me estuviera comiendo completito—, se sentó en el sofá que Bangchan le indicó y aceptó la copa de vino que él mismo le ofreció.

—Me encantan sus videos, señor Bang. Me gustaría participar en uno de ellos —dio un pequeño sorbo con esa sonrisa ladina, sin dejar de mirarme—. Sería un placer colaborar con él.

—¡Perfecto! ¿Y qué piensas si empezamos a grabar mañana?

—Me parece muy bien, señor Bang —dijo levantándose del asiento—. Entre más rápido, mejor para hacerlo con él —me dio otra mirada, pero esta vez era diferente: más dominante.

—Está bien. Así que los dejo por unos momentos para que se conozcan un poco —dijo saliendo y dejándonos solos a los dos en la oficina.

Nadie dijo nada en ese momento hasta que el rubio se acercó hacia mí, quedándose a dos metros de distancia.

—Así que… ¿te gustan mis videos, precioso? —dijo mientras yo tragaba grueso al sentir el aroma tan varonil de su perfume.

—S-sí… —sentía esa tensión de escucharlo hablar; me hacía tartamudear.

—¿Y te excitan solo con verlos?

¿Que si me excito con sus videos? Más bien me mojo al solo verlos y escuchar sus roncos gemidos… Claro que lo hago…

—Y-yo…

—Por fin pude conocerte, precioso —vi cómo acortaba la distancia entre nosotros, acercándose más—. Detrás de esa máscara que escondías en tu rostro, puedo notar que eres más que un insaciable por gustarte mi contenido.

Yo no podía hablar en ese momento; estaba perdido en mis pensamientos más sucios solo de escucharlo. No me imaginaba cómo sería durante el sexo hablándome cosas sucias, sentir sus manos venosas recorrer mi cuerpo… En realidad quería todo de él: que me tuviera en su cama, mantenerme a su merced.

Mientras estaba pendiente de mis pensamientos, no me di cuenta de que Lee Know ya estaba muy cerca de mí.

—¿En qué estás pensando? —lo escuché hablar. Maldito perfume que usa… me estaba volviendo loco. Quisiera restregarme sobre él como gata en celo, una pequeña puta necesitada.

—Y-yo… —carraspeé para poder verlo a los ojos. Mierda, tan dominantes…

Quiero ser su maldito pecado.

—Mmm, creo en mí, ¿verdad? —tomó levemente mi mentón para mirarme directamente a los ojos. Yo negué—. No lo niegues, precioso. ¿Cuál es la razón de mirar mis videos? ¿Mojarte?

—Y-yo creo… que debo irme… tengo que hacer algunas cosas… —antes de intentar salir por la puerta, de repente sentí un empuje contra la pared que me hizo soltar un gran jadeo. Hasta que vi cómo fui acorralado por el hombre que me calienta tanto.

—Jum, qué curioso… ¿Por qué de la nada quieres irte? No se suponía que nos íbamos a conocer… o que tú eres mi fan y querías estar un momento con tu actor favorito… —no podía hablar al ver cómo Lee Know me tenía acorralado; no podía respirar por su perfume—. Mm, no quieres hablar conmigo, está bien… no seguiré —dijo alejándose de mí con una sonrisa de picardía—. Te veo mañana en la grabación, precioso —me dio una última mirada y salió de la oficina de mi director. Me quedé ahí un buen rato intentando controlar mis emociones después de tener a ese hombre tan cerca de mí.

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Llegué al estudio muy temprano para la grabación que haría con Lee Know. Ay por Dios, estaba nervioso… si, nervioso por estar cerca de uno de los mejores actores porno; ya me estaba volviendo loco. Ahora me encontraba en mi camerino esperando a que llegaran mis estilistas para prepararme. No sabía cuál sería mi papel en la grabación para mi video junto a Lee Know, pero eso me tenía más ansioso y nervioso a la vez: que él estuviera en uno de mis videos.

—Jisung —escuché hablar a mi director que ya había entrado al camerino—. Ya tengo el libreto de cómo será tu papel para el video.

—Bangchan… ¿sabes cuál será mi papel? —pregunté algo curiosa.

—Tranquilo, Jisung. Sé que estás ansioso, pero tienes que calmarte.

—Lo sé, pero estar con Lee Know… espero hacerlo lo mejor posible para el video.

—Lo harás muy bien, pequeño. Tuviste año y medio para poder prepararte. Bueno, aquí está el libreto para que le des un vistazo a tus líneas y a lo que harás.

Levemente asentí tomando el libreto y luego vi salir a mi director de mi camerino. Abrí lentamente el folleto para echar un vistazo a cuál sería mi papel…

Oh por Dios…

Mi papel sería el de un estudiante rebelde al que no le importa nada de las clases y que sería castigado por su maestro. Ya sabía quién interpretaría ese papel, pero no quería imaginármelo… aunque era inevitable. Ser castigado por Lee Know, que solo con su mirada puede ponerme tan sumiso.

Después de horas aprendiendo mis líneas, ya me estaban preparando para la grabación. Estaba más que nervioso… tenía que dar lo mejor de mí y para el video. Iba a ser tan jadeante. Mis estilistas decidieron mi vestimenta: una minifalda gris que llegaba a la mitad de mis muslos, una camisa de manga larga blanca que dejaba ver un poco mi fina cintura, acompañada de un chaleco negro y corbata del mismo color, medias que llegaban justo debajo de las rodillas y zapatos de charol con plataforma baja. Mi cabello caía levemente en rizos alborotados y mi maquillaje tenía un toque rebelde, con sombras oscuras muy marcadas. Ya estaba completamente listo para la grabación.

Por Dios… 

Estoy que ardo por Lee Know… 

Me iré al infierno por ser un caliente de mierda al pensar en mojarme para él.

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Bangchan seguía dándome instrucciones sobre cómo sería mi protagonismo en el papel de estudiante de mierda que interpretaría en el video… me lo había repetido como hacía media hora. Ya necesitaba hacerlo, o no quería terminar con esto de una vez. A los segundos se escuchó el ruido de la puerta abriéndose y era Lee Know.

—Lee Know, ya te estábamos esperando para empezar la grabación —dijo Bang acercándose hacia él.

Malditas hormonas, contrólense…

No pude evitar mirarlo completamente sexy con la ropa que llevaba puesta, como si de verdad fuera un profesor. Traía un pantalón de tela color negro que marcaba perfectamente sus muslos, una camisa de manga larga color rojo vino que dejaba notar sus pectorales… tan malditamente caliente. No pasó desapercibido que se dio cuenta de que lo estaba mirando demasiado.

Mi director empezó a explicarnos las cosas que teníamos que hacer durante la grabación, detallando cada paso. Eso me puso aún más nervioso. Ambos estábamos en el set, adornado con sillas escolares, un escritorio y un gran pizarrón.

El guion comenzaba conmigo sentado en mi asiento mientras veía cómo el personaje de Lee Know, el profesor, se acercaba a mí.

—Así que… te gusta tener problemas con tus profesores mayores, jovencito —malditamente acomodó sus anteojos; se veía demasiado sexy.

—Problemas no… hacerles la vida imposible, sí —un silencio se hizo presente; claro, era parte del guion… ¿o no?—. Nadie tiene que darme órdenes, al igual que usted, profesor —leve mordí mis labios mirándolo algo disgustado.

Sabía que la tensión se estaba haciendo más fuerte. Aunque quería provocarlo fuera del guion, me levanté de mi asiento.

—Los malcriados y rebeldes niñatos como tú merecen ser castigados —con una regla de madera que usualmente usan los profesores, puso la punta sobre mi barbilla para que lo mirara hacia él.

—Castigados ¿por qué? Yo no he hecho nada malo —alejé la madera hacia un lado.

—Ve al escritorio, ahora —demandó con esa mirada tan seria y caliente.

Con el poder del guion, me acerqué al pequeño escritorio con mala cara hacia él.

—¿No entiendo por qué se pone así, profesor? —sin importarle, me subí al escritorio.

—Se puede bajar del escritorio —volvió a demandar, pero lo ignoré. Obvio, por el guion; si no lo fuera, ya me estaría restregando sobre él—. Bueno, entonces yo mismo lo haré.

Vi cómo se acercaba hacia mí con esa mirada seria. Ya me sentía mojado entre mis bragas solo de verlo con su papel de enojado.

Así que, sin esperármelo, tomé sus mejillas y estampé mis labios contra los suyos, convirtiéndose en un beso apasionado que Lee Know, bueno, esperaba con su papel.

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Después de que terminamos nuestra grabación —que nunca había imaginado que sería así—, iba a ser uno de los videos más excitantes que haya hecho. Mierda… tuve un maldito y perfecto orgasmo y eso solo para el video… Si nada menos que Lee Know lo hizo, es bueno en lo que hace.

Ya completamente vestido, estaba en mi camerino cuando de pronto alguien entró: era Lee Know, mostrando esa sonrisa ladina mientras me miraba fijamente. Yo estaba recostado sobre el umbral de la puerta.

—Así que… tan solo con mis dedos por tres segundos —cerró la puerta detrás de sus espaldas—. Te mojas, precioso.

—¿Qué te puedo decir? —hablé mientras me levantaba de mi asiento frente al espejo—. No cualquiera puede tocar mi punto en mi propio coño… ni yo mismo, querido —me acerqué hacia él—. Pero te digo algo: tú me sorprendiste en la manera en que me llegaba el orgasmo cada segundo… y eso me gusta —dije mientras arreglaba el cuello de la camisa del rubio, lanzándole una mirada de picardía.

—¿De verdad? Nadie lo ha intentado, precioso…

—No —sonreí coquetamente—. Así que me gustó… demasiado para hacer esta colaboración, Lee Know —mordí mis labios sabiendo que estaba provocando al alto, que me miró con lujuria… lo noté enseguida.

—¿Qué te parece si vienes a mi casa para celebrar nuestra colaboración? Mañana a la primera hora sale nuestro video… seguro que a los seguidores les encantará.

—Mm, sí, tienes razón. Sería muy bueno de tu parte, Lee Know… —el rubio llevó sus manos a mi cintura… mierda, sus gruesas y venosas manos, me encantan tanto—. Y así podemos hacer nuestra propia celebración —las últimas palabras se las susurré al oído para seguir provocándolo.

Lee Know me miró por unos segundos y luego tomó mi nuca antes de estampar sus labios contra los míos, uniendo un fogoso beso. Escuchaba nuestros chasquidos por la saliva; no esperé más y llevé mis brazos entrelazando su cuello mientras él tomaba mi cintura con sus manos, pegando más nuestros cuerpos. Mierda, su boca era como el infierno, tan caliente… sus besos son tan adictivos. Cuando me besó durante la grabación ya me había vuelto adicto rápido.

Después de pasar unos minutos, Lee Know se separó de mis labios dándome una última mordida en mi labio inferior. Nos miramos por unos segundos cuando de pronto sentí su mano sobre el bolsillo de mi pantalón para sacarla.

—Ten mi número, precioso, para estar en contacto —dijo antes de darme una palmada en mi trasero que me hizo brincar por el contacto. Solo me sonrió y luego salió de mi camerino. Cuando lo hizo, inmediatamente saqué el pequeño papel que tenía en el bolsillo de mi pantalón: era su número de teléfono.

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Narra Minho:

Aquel chico me está matando. Quisiera tenerlo debajo de mí, tocar cada parte de su cuerpo dejando mis marcas sobre él, necesito tenerlo a mi merced. Desde que comencé a hacer mi contenido pornográfico me ha gustado y en lo que me he convertido.

Veía cada detalle de sus videos, tocándose, escuchando sus gemidos tan agudos y tiernos. Por culpa de él tengo mis orgasmos frecuentemente mientras me tocaba pensando que sus pequeñas manos fueran las mías. Sabía que ese chico tiene vagina, un coño tan malditamente caliente desde que lo vi tocarse por sí mismo en uno de sus videos. Ese día llegaría a mi apartamento porque lo había invitado ayer después de nuestra grabación, que dentro de dos días sería subido a la página Webcam y a nuestras cuentas.

Ya tenía todo preparado para que llegara. Después de varios minutos escuché el sonido del timbre, salí de la cocina para ir a abrirle sabiendo que era el chico sexy. Tomé el picaporte, abrí la puerta y ahí lo vi parado frente a mí.

—Hola, Lee Know —me saludó con la mano sonriendo, esa carita tan angelical. Lo miré por unos segundos viendo su vestuario: llevaba un hoodie color rosa pastel y… ¡jodida mierda!… traía puesta una minifalda color blanco que llegaba a la mitad de su muslo, medias arrugadas y zapatos negros.

—Hola, Hanji —sin soltar mi sonrisa, lo dejé entrar. El chico solo me sonrió. Ambos nos dirigimos a la sala—. Puedes sentarte, precioso, si quieres… esta es tu casa, pequeño.

—Gracias, Lee Know. Me conmueve que me hayas invitado.

—Fue un gusto, precioso, conocer a mi fan. Me alegra conocerte —noté cómo sus mejillas se habían sonrojado mientras sus manos jugaban con el borde de su falda. Se veía tan tierno, pero eso no le quitaba esa carita de ciervo—. Bueno… preparé algo de comer. ¿Te gusta el kimchi? —el chico solo asintió.

Durante los minutos mientras comíamos hablamos cosas triviales. Le pregunté al castaño si estudiaba y respondió que sí. Yo también le conté algunas cosas de mí.

Pero en ese momento la tensión se sentía fuerte. Lo miraba de reojo sintiendo esa necesidad de tomarlo ahí mismo. Ya no podía soportarlo más. El pequeño chico me miró por unos segundos cuando de repente…

—Entonces, precioso… ¿soy el único que te ha tocado? —hablé coquetamente mientras tenía al chico sobre mi regazo. No sé en qué momento lo hice, solo que no podía soportarlo más; tenerlo sobre mí se sentía muy bien—. ¿Habías hecho otras colaboraciones, Hanji? —cuestioné llevando mis manos sobre la fina cintura del chico. Dios, voy a perder la cordura al tener una belleza enfrente de mí. Quisiera hacerlo mío.

—No, tú eres el primero en hacerlo —contestó mientras tenía sus manos sobre mis pectorales—. Aunque siempre había querido tener una colaboración con alguien.

—Pero me tienes a mí —le susurré al oído para después empezar a dejar besos en su cuello, haciendo erizar su piel—. Podemos hacerlo juntos con…

—Y-yo… —iba a hablar cuando mi respiración estaba cerca de su cuello mientras apretaba su maldito hoodie queriendo quitárselo de inmediato. Me estaba desesperando ya que mi erección empezaba a despertar…

—Sé que quieres algo conmigo —le tomé su mentón haciendo que me mirara a los ojos—. Veo en tus ojos que quieres que te tome como mío, que te folle como piensas tanto —dije entre susurros.

Así que no esperé más respuesta de él. Llevé mis labios contra los suyos muy desesperado, queriendo poseer cada parte de su cuerpo solo con mi boca, solo mío.

—Lee Know… —me habló cuando yo estaba perdido en mis propios pensamientos mientras dejaba un recorrido de besos en su cuello. Lo miré y noté una sonrisa de lado. Luego se bajó de mi regazo. Con curiosidad lo observé cuando vi que se quitó su hoodie y su falda. En ese momento mi polla despertó al ver tal imagen. Lo tenía muy escondido el pequeño chico. Sí, tenía debajo de su ropa una maldita lencería que se veía tan jodidamente sexy y tierna a la vez: encaje de fondo color blanco y rosado en los bordillos, con pequeños listones del mismo color. Tan hermoso, notando como un ángel, pero sé que es un diablillo.

—¿Lo tenías planeado, pequeña putita? —cuestioné al levantarme del sofá y ponerme enfrente de él. Lo miré directamente a los ojos, que inmediatamente vi que brillaban por lujuria de ser tomado—. ¿Quieres ser mi putita?

—Hazlo, tómame… quiero ser tu puta —una sonrisa se asomó entre mis labios al escuchar aquello del pequeño. Levemente tomé un puñado de su cabello haciendo que echara la cabeza hacia atrás—. Por favor, haz lo que quieras conmigo —me suplicó, queriendo entender que puedo poseer su cuerpo yo solito.

Demasiado para mí…

Inmediatamente me senté nuevamente en el sofá para ver cómo esa mirada angelical que tiene quisiera que la restregara sobre mi polla despierta, su boquita en forma de corazón envolviéndose sobre mi falo. Me quité rápidamente mi camisa dejando mi tonificado torso y abdomen. Vi cómo el menor no dejaba de verme con esa mirada coqueta que tanto me gusta.

—¿Quién diría que a una pequeña putita le gustaría ser llenada por una polla? —dije mientras lo veía subirse sobre mi regazo. Tenía una hermosa vista de aquel chico con su linda lencería, deseando arrancarla con mis dientes.

—¿Pues no, obvio? Todos quieren tener algo conmigo —sentí cómo con sus manos suaves acariciaba sobre mis pectorales y abdomen, disfrutando la imagen que le tenía. Sus ojos brillaban de lujuria—. Soy una traviesa putita a ser tomada por su actor porno favorito.

Nuestra distancia se cortó volviendo a unir nuestras bocas, saboreando el dulce. Con desesperación levanté su crop top de la lencería dejando ver sus erectos pezones. Con demencia empecé a chuparlos.

—No sabes tantas ganas de tomarte, pequeño.

El castaño solo me dio una sonrisa de picardía y se bajó de mi regazo para ponerse de rodillas enfrente de mí. Levemente abrí mis piernas y se metió en medio de ellas.

—Te puedo demostrar qué es lo que hago con mi boca —dijo escuchando la hebilla de mi cinturón quitándola del pantalón inmediatamente con desespero. Para verlo bajar la cremallera, nuestras miradas se conectaron al sentir ese chispeante deseo—. Entonces… ¿puedo hacerlo pero con mi boca? —sonreí poniéndome muy cómodo sobre el sofá, encantado al ver el espectáculo que iba a hacer mi chico.

—¿Qué esperas?… Es todo tuyo, cariño —me incliné haciendo que nuestros rostros quedaran cerca.

Sus manos deleitándose sobre la tela de mi pantalón para bajarlo poco a poco hasta mi propio bóxer, deshaciéndose de él haciendo que mi polla diera un salto por la tela, dejándome completamente desnudo ante sus ojos. Su mirada estaba puesta en mi erección despierta. Así que solo me miró para luego ver cómo escupía con su saliva sobre mi glande; el líquido fue deslizándose sobre mi falo para dar una larga lamida.

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En la sala solo se escuchaban mis propios jadeos de cómo el chico se encontraba tomando su boquita en mi polla, haciendo que sus mejillas regordetas se ahuecaran. Así que llevé mi mano para darle caricias sobre sus cabellos castaños rizados. Se veía tan perfecto. Hice mi cabeza hacia atrás recostándola sobre el respaldo del sofá, sintiendo esa necesidad de follar su pequeña boca.

Entonces no esperé más y empecé a mover mis caderas dándole ritmo a mis embestidas, follándolo. Sentí sus manos apretar sobre mis muslos al saber que lo tenía controlado. El sonido morboso de su boca contra mi polla se hizo presente. Me miró directamente y realmente solo sonreí con ironía.

—¿¡Lo sientes!? —gemí cuestionando en respuesta sin detener mis movimientos—. Sé que te gusta esto, ¿verdad, putita? —solo escuché un gemido ahogado de su parte ya que tenía su boquita completa llena de mi polla. No aguantaba nada más, quería llegar más. Así que con mis dos manos empujé su cabeza para profundizar mi polla en su garganta, escuchando una pequeña arcada y solo gemí sintiendo esa sensación de correrme en su boca—. ¿Ves? Eso es ser una buena puta que le gusta mucho tener una polla en su boca —las sucias palabras salían de mi boca. El chico me miró de reojo; sus mejillas estaban mojadas por sus lágrimas. El castaño solo se alejó por unos momentos de mi polla para mirarme con picardía mientras movía su mano alrededor de mi falo—. Se nota lo putita que eres al ponerte así, Hanji… y eso con solo mi polla.

—Lo soy… pero contigo, baby —lamí mis labios con demencia, haciendo que perdiera la cordura. Me levanté para sentarme nuevamente en su regazo y restregarme contra él—. No sabes cómo me gusta ser tu puta, Lee Know —dije el más pequeño cuando uní mis labios con los suyos, haciendo que nuestras lenguas se entrelazaran en un beso sucio y muy morboso, mezclando nuestra saliva sin control.

Ahora estaba completamente desnudo a la vista del hombre que me tenía como una gata en celo. Sentía sus labios recorriendo toda mi piel, dejándome besos y otras marcas mientras me retorcía sobre el sofá, encantado de ser tomado por él. Entre jadeos veía cada parte del cuerpo desnudo de Lee Know; no pudo resistirse a volver a besar mis labios para después bajar hasta mi abdomen. Abrió lentamente mis piernas y no pasó desapercibido cómo me miraba con lujuria pura.

—Veo que ya estás mojado con solo mis toques, Hanji —su voz ronca se hizo presente… me estaba matando, por Dios.

Me sostuve del respaldo del sofá ya que sentía el aliento del pelinegro justo sobre mi coño. Lo miré nuevamente mientras dejaba besos alrededor de mis labios vaginales. No soporté más y moví mis caderas buscando la atención del hombre; accidentalmente choqué contra la barbilla de Lee Know. Me sentía una maldita puta por querer tanto algo de atención. Lo único que recibí fue una palmada fuerte en mi coño que me hizo gemir alto.

—¿Estás desesperado, putita? —cuestionó abriendo con dos dedos mis labios vaginales para dar una larga lamida en medio de ellos—. ¿Quieres atención? ¡Mírate cómo tus malditos jugos se derraman sobre tu coño, puta! —gruñó llevando mis piernas arriba de sus hombros para tener más acceso a mi clítoris—. Pero no te preocupes, pequeño, te aseguro que no quedará nada.

No esperé más y me acomodé cuando gemí agudamente al sentir cómo el pelinegro daba leves mordidas sobre mi coño mojado.

—¡Oh, mierda~! —jadeé al sentir un dedo entrar lentamente en mi coño. Miré al pelinegro y este solo me miró mientras movía su dedo en las paredes vaginales. Volví a gemir cuando ya tenía el segundo moviéndose adentro en forma de tijeras. No podía resistir; en cualquier momento mi orgasmo podía llegar. Siguió masturbándome ahora con tres y después con cuatro dedos mientras con su otra mano daba palmadas en mis muslos. La manera en que sus dedos y su boca maltrataban mi coño… me excitaba más. Después de unos segundos no pude aguantar: mi orgasmo llegó haciendo que mis propios jugos mojaran los dedos del pelinegro.

—Eres una puta insaciable —dijo lamiendo sus dedos llenos de mis fluidos viscosos por mi reciente orgasmo—. Tan solo eso con mis dedos… No me imagino cuando te folle con mi polla aquí mismo, pequeño.

Mi pecho subía y bajaba por la falta de respiración mientras lo veía sonreír con ironía y volver a sentarse en el sofá.

—¿Qué esperas, putita? Ven acá —ordenó—. Quiero que me montes como la buena puta que eres.

Solo jadeé al escuchar sus sucias palabras; eso era exactamente lo que más me encantaba.

Obedientemente me levanté del sofá para sentarme en su regazo. No esperé a acomodarme cuando agarró uno de mis pezones con sus dientes para mordisquearlo descaradamente. Solo gemí empezando a maltratarlo; mi coño no podía aguantar más, necesitaba ser follado por él. Lo necesitaba tanto que empecé a mover mis caderas para tener fricción entre mi clítoris y su dura polla.

—¿Estás desesperado? ¿Ah? ¿Tanto quieres mi polla? —dijo dándome varios azotazos en mi trasero.

—P-por favor… l-lo necesito… —hablé entre jadeos mientras seguía moviéndome sobre su regazo.

—Pídemelo —tomó mi mentón bruscamente para que lo viera directamente a los ojos—. Pídelo como piensas, como una pequeña puta que quiere mi polla.

—Y-yo… q-quiero tu p-polla en mi… c-coño —mis palabras salían al flote por lo excitado que estaba—. Q-quiero sentirte adentro de mi coño…

No esperé más y me encargué de tomar la polla gorda y venosa de Lee Know, que entraba lentamente en mi coño rasurado… Maldita mierda… era un trozo de carne que encajaba perfecto en mi clítoris mojado. Bajé lentamente hasta que no quedó rastro de su polla; se la tragaba completamente mi coño.

Mis gemidos eran un escándalo y ruidosos al sentir la dura y gruesa polla del pelinegro dando saltos dentro de mí.

—¿Esto es lo que querías? —tomó un puñado de mi cabello jalando mi cabeza hacia atrás—. ¿Estar lleno de mi polla… maldita zorra?

—¡O-oh! ¡Sí! —apoyé mis manos sobre los pectorales del alto mientras seguía montando en su deliciosa polla—. S-se siente b-bien.

—Bien para sentirte como una putita sucia —sus manos bajaron a mi cintura apretando mientras me movía sobre él—. ¿Eso es lo que eres?… De cómo te grabas tocándote mientras esperas que una verga te llene completamente tu coño mojado.

No decía nada porque estaba tan perdido en lo excitado que estaba. Me hacía sentir muy bien como una buena puta que me estaba haciendo por él; su polla me estaba matando. Me detuve por unos segundos cuando iba a seguir, pero el pelinegro puso sus talones sobre el sofá, encantado de lo que se venía. Entonces solo grité cuando empezó a dar estocadas bruscamente en mi coño, haciendo que mis propios jugos mojaran sobre el trozo de carne que maltrataba las paredes vaginales.

—¿Te gusta? —dijo mientras daba las estocadas cada vez más bruscas, haciéndome retorcer sobre él—. Lo bien que te follo, putita.

Pasaron los minutos cuando llegué a mi segundo orgasmo. Como mi cuerpo estaba tan excitado, mis fluidos salían al flote. Ahora estaba recostado sobre el sofá; me sentía hecho un desastre. Mi cabello rizado estaba completamente desordenado, mis mejillas coloradas, los labios hinchados y mojados por mi propia saliva, y mi cuerpo solamente lleno de marcas por él.

—Mírate —habló el pelinegro mientras daba pequeños golpecitos con su polla sobre mi coño; se escuchaba el sonido morboso que claramente estaba viscoso por mi reciente orgasmo—. Completamente hecho un desastre… ¿Te miras como una putita? De lo mojado que estás…

Sentía cómo jugaba el glande de su polla sobre la rajadura de mi vagina. Mi coño no aguantaba más, queriendo estar lleno, que las paredes vaginales apretaran su polla.

—S-sí… ¡Mmh! —contesté mientras movía mis caderas—. M-mucho…

—Veo que no fui lo suficientemente para que estuvieras lleno —seguía hablando sucio sin detener los golpes de su polla en mi coño, pero ahora más rápido, haciendo que me desesperara—. Admite que eres una puta, Hanji. Te gusta estar lleno de mi polla, ¿no?

—L-lo soy… soy una… p-puta… para ti… —gemí sintiéndome como una gata en celo buscando estar lleno—. S-solo para ti… —desesperado llevé mi mano sobre mi coño para empezar a tocarme.

—Mira lo desesperado que estás, putita —rozó descaradamente su polla entre los pliegues de mi coño, escuchando su risa al ver que se estaba divirtiendo por mi desespero—. Tanto te gusta mi polla, putita…

Arrastró mi cuerpo y abrió lentamente mis piernas para meterse entre ellas y ponerlas sobre su cintura.

Un gemido agudo salió de mi boca al sentir entrar nuevamente la polla de Lee Know en mi apretado coño; me sentía demasiado lleno.

—Me aprietas tanto, putita —gimió gustoso sobre mi oído, dando unas leves estocadas haciendo que mi espalda se curvara—. Tan bien… —siguió esta vez con embestidas más bruscas.

Lee Know daba ahora más fuerte las embestidas; no podía resistir y soltaba mis gemidos tan escandalosos. Una de mis piernas fue alzada hacia su hombro, tomando ventaja de mi flexibilidad. Mis uñas se clavaron sobre la espalda del hombre que seguía moviéndose adentro de mí.

—¡A-ahh!… —cada vez más fuertes eran mis gemidos mezclados con jadeos. Estaba perdiendo el borde del placer; me estaba sintiendo muy bien.

—Eso… gime… gime como una puta —lo escuché hablar suciamente—. Sabes lo que te gusta, putita.

Solo grité haciendo que mis ojos se pusieran en blanco cuando sentí su polla profundizar aún más en mi coño. Miré de reojo hacia abajo y vi cómo se formaba un pequeño bulto en mi vientre; al parecer Lee Know se percató de eso, porque me miró fijamente con picardía.

La manera en que este hombre me follaba era como si quisiera tener más y más de mi coño. Iba a seguir gimiendo cuando los labios del alto se unieron a los míos en un beso desesperado. Solo se escuchaba el sonido sucio de nuestros cuerpos ya sudorosos chocando.

—P-por favor… d-dámelo —dije en súplicas, queriendo su semen en mi coño. No importaba qué pasara después; lo único que quería era ser llenado por él—. D-dame lo q-que tienes…

Ya no sabía qué estaba pidiendo, pero se sentía tan bien ser follado y llenado por mi actor… por Lee Know.

Unas cuantas estocadas más y acabamos juntos al mismo tiempo. Nos miramos por unos segundos sin soltar nuestras sonrisas. Lee Know sacó lentamente su polla de mi coño; se veía cómo nuestros fluidos mezclados salían de mis paredes vaginales. En mi lugar solo jadeé al sentirme vacío… tanto me gustaba que quisiera tenerlo adentro de mi coño todo el tiempo.

—Mm, no sabes cuánto deseaba esto —mordí mis labios mientras acariciaba los cabellos negros en la nuca del alto, que estaban mojados por el sudor—. Que me follaras, Lee Know.

—¿De verdad? —asentí para unir mis labios con los suyos en un beso tranquilo—. Pero la próxima sería diferente, precioso.

—¿A la próxima? —cuestioné sonriendo coquetamente al pelinegro.

—Sí, puedo ser mejor que la otra —mordió mi labio con demencia mientras acariciaba mis mejillas coloradas por lo que acabábamos de hacer.

—Estaría fascinado con eso.

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Pasaron los días después de la colaboración de Lee Know en el video. Bueno, tampoco pasó desapercibido lo que sucedió entre nosotros al día siguiente: sí, claro, tuvimos sexo. Me dejé llevar completamente por mi actor. El video se hizo más viral de lo que esperaba; llegaron más seguidores a mí y, de paso, a Lee Know —aunque ya la mayoría lo conocía—. Fue un momento muy bien exótico.

Estaba por ir al set ya que tenía una sesión de fotos, y esta vez con Lee Know. Por el ranking del video que se hizo viral, no estaría mal hacer otro, ¿no? Pero sería diferente; nos pusimos de acuerdo los dos en cómo sería.

Ya estaba en mi camerino preparándome para las fotos. Esta vez llevé puesto un conjunto más exótico: un corset rojo que perfeccionaba mi cintura, una falda negra demasiado corta con tiras onduladas a cada lado que quedaban en las caderas, un bolso rojo para que se viera sexy y, por último, un pequeño encaje sobre mi muslo izquierdo.

Se llevaría dos conjuntos exóticos. El otro sería un tipo de vestido rojo donde la parte de abajo colgaba tiras de tela onduladas, y en la parte del pecho colgaba un collar de perlas a cada lado con dos moños color negro. Era uno de mis favoritos: siempre llevaba un corset, los tirantes junto con las mangas eran tipo mallas negras.

Me había puesto lo último: mi perfecto maquillaje. El tema de hoy era “I am yours and you are mine”; se vería genial. Lee Know y yo nos habíamos puesto de acuerdo en usar antifaces para no revelar mucho nuestro rostro —bueno, más para mí—.

Al llegar al set para la sesión de fotos, ahí estaba Chan hablando junto a Minho. Durante los días anteriores ambos conocimos nuestros nombres reales para así conocernos un poco más el uno al otro, aparte de nuestra vida normal.

—¡Hanji! Ya llegará el camarógrafo para que inicie la sesión de fotos, ¿okey? —habló mi director. Asentí para verlo irse del estudio.

—¿Emocionado? —se acercó Minho hacia mí para tomar mi mentón.

—Un poco… No puedo creer que a los seguidores les guste tanto que estemos juntos en una colaboración en un video.

—Lo sé, pero no se imaginan cómo su pequeño actor porno es conmigo cuando lo follo —sonrió el muy hijo de puta para después descaradamente llevar sus manos a mi trasero y apretarlo. Me quejé cuando le di un pequeño golpe sobre su estómago—. Bueno, eres muy bueno en lo que haces, precioso.

Llevó su mano a mi cintura, acercando sus labios hacia los míos. Iba a intentar besarme, pero me alejé.

—¿¡Ah, no!? No quiero que me arruines mi labial, querido —puse mi dedo sobre sus labios para impedir que me besara—. No sabes el trabajo que me hago para maquillarme, y más con mi labial.

Él solo se rió. No pasó desapercibido cuando llevó sus labios a mi cuello para dejarme besos mientras sostenía mis caderas con sus manos. Sentí cómo sus dientes se clavaban sobre mi piel; lo único que hice fue echar mi cabeza hacia atrás mientras suspiraba. La calidez de sus labios me hacía sentir tan fácil… Llevé mis brazos alrededor de su cuello. No sabía cuántos minutos estuvimos tan sumergidos cuando de la nada alguien carraspeó, haciendo que nos separáramos.

—Lamento interrumpirlos, chicos —habló Chan detrás de nosotros mientras tenía una ceja elevada—. Pero ya llegó el camarógrafo para la sesión.

Con un sonrojo en mis mejillas, me alejé de Minho.

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Había llegado el camarógrafo para la sesión de fotos. Lo que hice fue quitarme la bata azul que traía; lo único que llevaba puesto era un bóxer rojo ya que era la temática de las fotos, dejándome solo mi torso y mi espalda desnuda. Se visualizaban unas marcas de manos que la idea era que fueran de Jisung —hechas con pintura, claro—. Me hubiera encantado que fueran de verdad.

Sentí la mirada del chico sobre mí; lo miré de reojo al ver sus mejillas coloradas. Y no pasó desapercibido que traía un conjunto demasiado exótico; en cualquier momento me pondría duro al solo verlo tan sexy.

Fui dirigido hacia el sofá por el camarógrafo, que me indicó qué tenía que hacer para la sesión. Primero fueron las fotos en solitario; como diez minutos bastaron con las mías. Todo normal para mí. Ahora seguía también para Jisung. Lo vi empezar con las fotos…

Mierda…

Me estaba volviendo loco con esas poses que hacía; era un tono demasiado caliente, por decirlo de alguna forma. Tan solo verlo así me excitaba mucho… Pero más con la última que me hizo casi atragantarme con mi propia saliva. Y esas miradas eran hacia mí… Estaba sobre el sofá de rodillas, con las piernas abiertas y los brazos adelante. Demasiado caliente… una imagen que me estaba matando.

Pasaron los minutos para que terminaran con él. Llegó el turno de nosotros juntos, así que me senté por lo que dijo el director nuevamente: cómo teníamos que hacer la foto para la promoción.

Se inició la sesión juntos con una donde claramente tenía a Jisung sobre mi regazo; en cualquier minuto iba a tener una erección.

—No sabes cómo me provocas, Jisung —le susurré al oído—. Y más con ese conjunto… Quisiera romperlo con mis propios dientes.

—No exageres, Minho —respondió sin dejar de sonreír.

La sesión seguía en curso cuando cambiamos de posición, pero era diferente, más caliente. No, pues ya tendría una maldita erección en menos de un minuto. Estaba recostado sobre el sofá mientras lo tenía encima de mí y… vaya mierda, su coño hacía fricción con mi pene. Este chico me estaba matando; ya quisiera que terminara la sesión.

Ambos miramos a la cámara por la subida escena para la foto. Tardó una hora nuestro trabajo para la sesión. Ya estábamos cambiados.

—Uff, fue genial esta sección, Minho —lo escuché hablar.

—Sí, sé que estabas provocándome —dije atrayendo al menor hacia mí—. ¿Alguna recompensa por hacerlo… como invitarte hoy a un café, precioso?

—Um, yo creo que sería genial de tu parte, Minho —sonrió—. Para mí sería una cita.

—Está bien, podemos ir hoy en la tarde, precioso —tomé su mano para acariciar sus nudillos—. ¿Te parece esta tarde a las cuatro? Si quieres, puedo pasar por ti.

—Sí, está bien, Minho.

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Pasaron las horas y ya estaba en mi apartamento, completamente vestido. Llevaba puesta una camisa azul con botones junto con un pantalón negro de cuero apegado a mis notables muslos y mis botas del mismo color. Iba por la casa de Jisung para pasar por él e irnos juntos a la cafetería. Tomé las llaves de mi auto, salí de mi apartamento, me subí y encendí de inmediato para irme con el chico que me vuelve loco.

Al pasar los minutos llegué al apartamento del chico. Ahí ya estaba saliendo de su casa, como siempre demasiado hermoso ante mis ojos. Se subió a mi auto, pero unos segundos visualicé su vestuario: llevaba puesta una camisa blanca bordada en las mangas a la altura de las muñecas, un vestido demasiado corto de color negro cuyo diseño era entre cremalleras alrededor con un cinturón del mismo estilo más arriba de su cintura. Los tirantes eran de cadenas; entre su cuello colgaba un collar brillante… Bajé mi mirada: tenía un par de medias negras que llegaban hasta la mitad de sus muslos y zapatos Converse color negro. Con solo verlo así me ponía tan mal…

—¿Nos vamos? —salí de mis pensamientos al escuchar su voz.

—S-sí —solo tartamudeé para encender el auto y alejar mis pensamientos—. Hay que irnos.


Después de que pasó la hora del café, estábamos regresando, pero esta vez a la casa de Jisung. Fue una tarde muy divertida; hablamos cosas triviales. Cuando entramos y solo se cerró la puerta, no aguanté más: atraje al menor hacia mí para estampar mis labios contra los suyos. Él me correspondió al instante. No podía esperar más; quería tenerlo nuevamente. Tengo una obsesión con su cuerpo. Así que alcé su cuerpo cargándolo al momento en que sus piernas apresaron mi cintura para seguir con el beso.

Estaba desesperado por tenerlo debajo de mí, por apropiarme de su cuerpo. Era una adicción probar sus labios tan suaves y pequeños.

Subí junto a Jisung llevándolo a la habitación donde dormía él. Claramente conocía su hogar; obviamente, durante los días que nos habíamos conocido, había estado adentro. Al estar en la habitación, ambos caímos hacia la cama. Para después seguir besándolo; me estaba volviendo loco con sus lindos labios. Fui bajando con mis besos hasta su cuello, dejando varios chupetones. Llevé una de mis manos para acariciar su pierna izquierda; cada vez iba subiendo, haciendo que su vestido revelara más de su pierna acanelada.

—M-Minho… —lo escuché hablar entre jadeos sin detener mis besos.

Me detuve por unos segundos para deshacerme de los botones de mi camisa, revelando mi torso desnudo. Me la quité de inmediato; parecía un animal en celo por tener al chico que tanto quería ser mío. Volví a unir mis labios con los suyos creando un beso fogoso. Antes de que fuera a quitar su ropa, él me detuvo.

—M-Minho… detente… —se levantó de inmediato. Lo miré confundido; iba a hablar cuando lo vi bajarse de la cama—. Quiero mostrarte algo —sonrió con picardía el castaño antes de salir hacia el baño. Todavía seguía confundido.

Esperé por unos quince minutos. Mientras lo esperaba, estaba sentado en la cama con mi espalda recostada sobre el respaldo. Cuando lo vi salir del baño, ahí mismo perdí la cordura al ver tal imagen que guardaré en mi mente para siempre. Lo que me iba a mostrar… nada menos que algo que no esperaba ver.

Llevaba puesto un arnés en todo su cuerpo, color rosado. Maldita sea. En su cuello traía una gargantilla que tenía un cascabel y en su cabello una diadema de orejas de gato, un par de guantes sobre sus manos, medias que conectaban con el arnés. Lo vi subir a la cama acercándose lentamente entre gateos con esa mirada pícara. Este chico me estaba matando con solo verlo tan sexy. Se sentó a horcajadas.

—¿Te gusta? —canturreó mientras se acomodaba sobre mi regazo—. Quería sorprenderte.

—Y lo hiciste, precioso —llevé mis manos a su cintura que fui bajando hasta su trasero, pero algo percaté en ese instante. Mirando de reojo al menor, este solo sonrió coquetamente.

Tenía un plug en forma de cola de gato muy peluda color blanco con un listón rosado.

—Creí que no te ibas a dar cuenta —dijo susurrándome al oído con un tono coqueto—. Ahora solo tómame como tanto quieres, Minho… Haz lo que quieras conmigo.

—Estaré encantado.

Ahora tenía al menor boca abajo mientras empezaba a repartir varios besos desde su cuello hasta su espalda, saboreando cada parte de su piel y escuchando sus suspiros por solo mis toques. Fui bajando poco a poco.

—No sabes cómo me estás poniendo —dije mientras acariciaba su suave trasero; era una adicción. El chico solo sonrió mirando de reojo.

—Pero tú puedes hacerlo mejor —se levantó sin dejar de verme, bajó de la cama y sacó una pequeña caja de su cajón—. Y más con esto, baby —enseñó un par de esposas, una mordaza… mordí mis labios al solo imaginar eso en su boca. Y lo último que me excitó fue nada menos que un vibrador con control.

No respondí; tomé su nuca bruscamente para besarlo con desesperación y acorralarlo contra el colchón. Alcé sus brazos cruzándolos para esposarlo en el respaldar de la cama y, por último, le puse la mordaza. Solo me miró con esa mirada de ciervo inocente… Claro, inocente el pequeño…

Al ponerlo todo, mis ojos se llenaron de lujuria al ver esa imagen del menor tan sumiso. Aún puesto su arnés, empecé a jugar con sus erectos pezones mordisqueando y lamiendo con demencia. Lo miré de reojo sonriendo ladinamente. Abrí lentamente sus piernas viendo claramente su coño mojado a través de la tela de sus bragas. No resistí y se las quité de una vez; estaba desesperado por saborear los jugos de su vagina. Veía cómo el plug era tragado entre su trasero.

Jugué con mi lengua alrededor de su clítoris, pero para tener más acceso puse sus piernas sobre mis hombros. Veía cómo intentaba gemir el menor a través de la mordaza. Así que adentré más mi lengua en su coño. Segundos después escupí en sus labios vaginales; me sentía orgulloso al ver cómo se resbalaban. Le daba pequeñas mordidas en sus muslos para que se vieran mis marcas.

Escuchaba sus lindos gemidos ahogados mientras se retorcía sobre la cama al sentir las vibraciones del consolador en su coño. Sus mejillas mojadas por sus lágrimas. Cada que subía el número, eran más las vibraciones; sus fluidos caían. Nunca había imaginado que con solo unas pequeñas vibraciones tendría dos orgasmos en unos segundos. Me sorprende mucho este chico.

Sin dejar de verlo, me acerqué e incliné hacia su rostro.

—¿Qué clase de masoquista eres, putita? —dije quitando por el momento la mordaza para besarlo con desesperación—. Tan fácil te haces conmigo…

—Tú me haces así —jadeó cuando mordí su labio inferior—. Soy una pequeña puta que le gusta tu atención.

—Ya veo, putita —volví a poner la mordaza—. Sé lo que te gusta.

Después de que le quité las esposas de sus manos y lo vi subir a mi regazo, me entregó una correa que enganché a su gargantilla del cascabel. Solo sonreí, pero mis planes serían diferentes para él. Giré su cuerpo poniéndolo en cuatro; algo confundido me miró. No esperé: moví el plug entre sus nalgas jugando con el objeto. Sentía cómo Jisung lo disfrutaba; fui quitándoselo poco a poco.

Ya después de mucho tiempo no aguantaba las ganas de hacer mío al chico. Le quité la mordaza de su boca; quería escuchar sus gemidos. Estaba de rodillas enfrente de él. Puse una de mis manos en su cintura mientras que con la otra mano daba leves vaivenes para poder entrar lentamente en su apretado coño que me hacía sentir tan bien. Ambos jadeamos por lo satisfechos que estábamos. Empecé a dar leves estocadas lentamente, moviendo mis caderas sintiendo lo bien que apretaba mi polla con las paredes vaginales. Ahora había puesto la otra de mis manos para poder dar las embestidas, pero esta vez más fuertes. Escuchaba el tintineo del cascabel y más los gemidos de mi chico de cómo me hago cargo de hacerlo mío.

Poco a poco mis estocadas iban más rápidas, haciendo que los brazos de Jisung se debilitaran y que la parte superior de su torso y su rostro cayeran sobre el colchón, dejando alzado a la vista su trasero perfecto. No esperé más y embestí rápidamente, sin piedad.

—¡A-Ahh!… m-más, más, baby —pidió entre jadeos mientras se retorcía sobre las sábanas. Tomé un puñado de su cabello y jalé, escuchándolo quejarse de placer.

—Puta insaciable, me pides más solo para tener mi polla en tu coño, Jisung —saqué mi polla de su coño para girar su cuerpo, dejándolo boca arriba—. Te gusta estar lleno… completamente lleno de mi polla.

Sin esperar, metí mi pene nuevamente en su clítoris mojado de un solo movimiento.

—¡Estás tan mojado y apretado con solo mi polla, puta! Eres mi putita, Jisung.

—O-oh! Baby… —gimió mientras se tocaba con su mano la parte de arriba de su coño—. S-sí… soy tu puta, Minho… siempre lo seré… a-ahh.

Cada vez eran más fuertes mis estocadas; sentía un cosquilleo que muy pronto anunciaba mi orgasmo.

—Claro que lo eres —tomé bruscamente su mentón para que me mirara a los ojos—. Ahora que eres mío, eres mi puta… Cuando estemos follando en otro momento, tienes que hacer lo que te pida. ¿Me entiendes?

Él asintió mientras seguía gimiendo y retorciéndose sobre las sábanas.

—Ahh… M-Minho… creo que me voy a… —soltó un gran gemido agudo. Me di cuenta de que le había llegado su orgasmo con un squirt fuerte; lo único que hacía era joder su coño con mis estocadas sin parar.

Di las últimas estocadas y saqué mi polla de inmediato de las paredes vaginales del menor. Después de recuperar el aliento de su orgasmo, se acercó hacia mí para dejarme un beso antes de agacharse a unos centímetros de mi pene. Sabía exactamente lo que quería; sonreí ladinamente mientras le daba unas cuantas jaladas a mi polla antes de ver cómo el semen disparaba en su cara y en su boca… Era una imagen tan exótica. Muy satisfecho, tenía su rostro mojado por mi orgasmo.

—Me encanta ser tu puta, Minho —llevó sus dedos mojados de mi semen a su boca—. Y solo cuando me dejo por ti.

Solo negué con una sonrisa antes de recostarme sobre la cama y atraer al menor conmigo para besarlo nuevamente. Era una experiencia que jamás había tenido con un chico; me tenía loco. Tal vez era el comienzo de esta gran aventura sexual para mí y el chico Estrella Porno.

Siendo un dúo exótico…


Nuevamente traigo este OS Minsung donde ellos son actores porno.🥵

Espero que les haya gustado 😁🤭🔥