Capitulo 1
〘 CRUSH / Dre4msCometrue 〙
Viernes al mediodía.
El día estaba soleado, aunque algunas nubes adornaban el extenso cielo celeste. Casi no se escuchaba otro sonido más que el de los pájaros cantar, y-
—¡Mamá, ¿Dónde está mi bálsamo labial?!
Bueno, solo el grito de un adolescente se escuchó casi hasta mitad de cuadra,
Rompiendo con el ambiente tan tranquilo que solía haber en ese vecindario.
—¡No lo sé! —le respondió la mujer desde la cocina, más concentraba en terminar el almuerzo que en prestarle atención al ya conocido drama de su hijo menor.
—¿¡Cómo que no sabes!?, ¡Las madres siempre saben donde estan las cosas de sus hijos! —le respondió su hijo desde su habitación.
—¡Si tú no sabes donde dejas tus cosas, entonces no esperes a que yo lo sepa, Kim Taehyung! —respondió la mujer con el mismo tono de voz cansino.
—¡Están por llegar y mi futuro esposo no puede verme sin mis labios hidratados,
Mamá!
—¡No seas exagerado, ya te ha visto hasta babeando en el sofá!
Un castaño vestido con un pantalón de jean claro que se ajustaba a sus piernas; no demasiado, una camiseta manga larga con rayas negras y blancas, estaba peinando su cabello mientras caminaba a paso apresurado hasta la sala, en busca de su tan necesario —según él— bálsamo labial de cereza, para terminar de verse bonito para la visita que no tardaba en llegar.
—¡No tienes por qué recordarme eso, ¿Sabes?! —le respondió sin dejar de buscar y peinarse al mismo tiempo—. Cada vez que lo recuerdo quiero morirme… —murmuró para si mismo.
Buscó debajo de los muebles, entre los cojines del sofá, en todos lados, pero no
Encontró nada. Lloriqueó sintiéndose aún más desesperado, y se dijo a si mismo que debía de comprarse otro, porque definitivamente lo había perdido, como los tres anteriores en lo que va del año.
Solía ser muy despistado y perder cosas con regularidad, por lo que a nadie que lo conociera le sorprendía ya escuchar que había vuelto a perder algo. Él mismo se odiaba por eso, pero simplemente no podía hacer nada al respecto, por más que tratara de no perder nada, de un momento a otro no tenía ni idea de donde había dejado tal objeto el día anterior.
—¡Mamá, no puedo encontrarlo, no sé que hacer! —gritó una vez más, yendo hasta el baño de la planta baja para buscar allí como última opción—. ¡No puedo dejar que me vea así!
Sonará exagerado para muchos, pero desde que uno de sus compañeros le dijo que sus labios eran feos y siempre se veían resecos y opacos, el miedo a que el chico que le gusta desde hace años lo viera y pensara lo mismo, lo abrumaba. Era una inseguridad que comenzó como pequeña, pero que se fue haciendo cada vez más grande luego de escuchar comentar a su hermano mayor que las chicas con labios bonitos eran las más atractivas.
¿Y si su hyung favorito creía lo mismo?
El jamás pensó que sus labios estuvieran mal hasta que ese comentario hiriente lo hizo tener una nueva inseguridad hacia su persona. Y ya tenía muchas. Lo que más odiaba de su persona, era la facilidad con la que los comentarios negativos lo hacían sentirse terriblemente mal consigo mismo. De algo pequeño, terminaba haciendo algo grande y preocupante.
Comenzaba con un; ¿Solo mis labios son feos?
¿Qué hay de mi nariz? Tampoco es tan linda como la de Hoseok hyung.
¿Y mi cuerpo? No tengo la figura que a él le gustaría, él jamás va a fijarse en mi porque no tengo nada lindo…
Y los pensamientos rápidamente se salían de control si nadie lo detenía, haciendo que él mismo fuera el que más daño le hacía a su autoestima.
—¡No seas exagerado, no necesitas eso para verte bonito, tus labios son lindos! —gritó su madre luego de suspirar.
El sonido de la puerta abriéndose y el saludo de otros dos jóvenes, solo pudo ser escuchado por la mujer, ya que la cocina estaba cerca del pasillo de la entrada, mientras que el baño estaba en la parte más alejada de esta. Taehyung se mordió el labio inferior sintiendo sus ojos humedecerse al pensar que ya no tenía tiempo para ir a comprar uno a la perfumería más cercana, y debía mostrar sus “horribles labios” al natural.
Un natural que era espantoso a sus ojos.
—¡No entiendes, no lo haces! —salió del baño y con la mirada baja se apresuró a ir hasta las escaleras camino a su habitación—. ¡No son lindos, no tengo nada lindo, no mientas!
—¡Taehyung! —gritó su madre asomándose por el marco de la cocina, preocupada ante aquél comentario y la forma en la que la voz de su hijo se escuchó. Pero solo recibió un portazo en respuesta a su llamado.
Dos pares de ojos recién llegados, también se preocuparon y buscaron una explicación en la mujer, que al verlos solo negó con la cabeza.
—Bienvenidos —saludó ella dándoles una sonrisa leve.
—¿Qué le sucede? —preguntó el de cabello bordó, quitándose los zapatos.
Su nombre es Min Yoongi, hermano mayor del pequeño Taehyung. Ambos son hijos de la misma madre, pero distinto padre.
—Perdió su bálsamo labial y estuvo como loco buscándolo —respondió la mujer acercándose a ellos para darles un beso en la mejilla a cada uno—. Al saber que Jungkook venía al almorzar, se puso ansioso y dijo que no quería que lo viera sin sus labios humectados.
El mencionado tenía su vista fija en las escaleras, hasta que escuchó aquello y volteó a ver a la mujer con algo de culpa.
Su nombre es Jeon Jungkook, mejor amigo de Min desde que ambos tenían doce años, y el amor platónico del Kim menor. Aunque esto no lo sabe nadie más que unas pocas personas.
—Está exagerando, ¿Todo esto por no ponerse un bálsamo? —preguntó Yoongi
Rodando los ojos, soltando un suspiro irritado.
—Jiminie me comentó hace unos días que hace tiempo uno de sus compañeros le dijo que sus labios eran feos, o algo así —respondió la mujer mientras caminaba de nuevo a la cocina, acompañada de los menores—. Desde ese día cree eso, y supongo que cree que alguien que no es de la familia pensará lo mismo, por eso se pone nervioso ante Jungkook —respondió ocultando el gran enamoramiento de su hijo por el azabache que escuchaba atento.
—¿Qué? ¿Cuál de sus compañeros fue? —preguntó Min frunciendo el ceño—. Lo
Golpearé hasta que me canse.
—Tae es muy sensible con ese tipo de comentarios hacia su persona —habló Jungkook por primera vez, sin una expresión demasiado demostrativa de lo preocupado y molesto que estaba en este momento.
Era un chico de pocas palabras y demostración de emociones, pero todos en esa casa estaban acostumbrados a eso.
—La comida ya está lista, ¿Podrían ayudarme a poner la mesa en lo que voy a intentar hacer que Tae baje? —pidió la mujer.
Yoongi asintió, y cuando la mujer estuvo a punto de salir de la cocina, la voz de
Jungkook la hizo detenerse.
—¿Puedo ir yo? —preguntó observando fijo a la mujer—. Si se siente incómodo por mí, tengo que hacerle saber que no tiene que preocuparse por eso.
—¡Eso sería fantástico, Kook! —respondió ella con una gran sonrisa, acercándose a él para apretar sus mejillas con cariño—. Sabes que Tae te tiene mucho cariño, así que si le hablas vas a hacer que salga y se sienta mejor.
Jungkook asintió y miró a su amigo, como pidiéndole permiso a él también. Yoongi asintió con la cabeza sin darle demasiada importancia, para luego darle una palmada en la espalda antes de buscar los platos y demás cosas.
Sin agregar mucho más, caminó hacia la habitación con el nombre de “TaeTae” escrito en la puerta con letras de distintos colores, junto con algunas estrellas de los mismos colores. Suspiró hondo antes de atreverse a tocar la puerta, tres veces, ni muy fuerte ni muy despacio.
—Tae, la comida ya está lista —habló tranquilo, sin querer sonar como si lo estuviera presionando.
No escuchó respuesta alguna durante unos segundos, lo que lo puso un poco más ansioso. Volvió a tocar de la misma forma.
—Hace varios días que no nos veíamos, ¿No quieres verme? —preguntó igual de
Tranquilo, pero dejando notar un poco de tristeza en su voz para que tuvieran efecto en el menor.
Unos pasos se escucharon cada vez más cerca, y la puerta no tardó en abrirse dejando ver la figura un poco más baja que el azabache. Taehyung no lloraba pero sus ojos aún estaban algo rojos y brillantes, y su labio inferior era atrapado entre sus dientes. Lo miraban con algo de desesperación.
—S-Si quiero, hyung… —admitió con sus mejillas sonrojadas—. Hola…
—Hola, pequeño —saludó de vuelta, llevando una mano a los mechones castaños para acariciarlos de forma juguetona.
La pequeña pero sincera sonrisa del azabache fue suficiente para que Taehyung olvidara todas sus inseguridades, y el hecho de que sus labios no estaban “humectados y bonitos”. Sintió su corazón acelerar la velocidad de sus latidos, y esa sensación era tan conocida pero igual de intensa cada vez que Jungkook le sonreía o le daba esas pequeñas muestras de cariño físicas como acariciar su cabello o tirar de sus mejillas de forma juguetona.
Nunca consiguió más de eso y algunos abrazos no muy extensos que se atrevía a darle en fechas importantes como cumpleaños, fiestas navideñas o alguna otra, pero Taehyung sabía que así era Jungkook, y así se conformaba, así lo amaba y así era feliz.
—Tu madre dijo algo sobre un comentario de un compañero hacia tus labios —comentó el azabache retirando su mano de la cabellera contraria.
El menor se tensó en su lugar e inconscientemente llevó una mano a la altura de su boca, cubriendo ésta sin repentina vergüenza de que los viera sin su bálsamo “dejándolos bonitos”.
—M-Mamá debería guardarse algunas cosas… —se quejó en un tono bajo, pero lo suficientemente alto para que el mayor lo escuchara y se sintiera mal al escucharlo decaído.
—No deberías hacer caso a ese tipo de comentarios, Tae —regañó aún manteniendo su voz tranquila aunque muy segura—. No son verdad.
Taehyung asintió manteniendo la mirada baja, y a pesar de que no estaba del todo seguro sobre sus palabras, se sintió un poco feliz al ver que el mayor quería hacerlo sentir mejor.
—Vamos a comer o tu madre te regañará —continuó el azabache, volteando para
Comenzar a caminar hacia las escaleras.
—S-Si, hyung…
Se acercó a él con pasos apresurados, pero tuvo que detenerse cuando el otro lo hizo, haciendo que casi chocara con su espalda. Jungkook se volteó para verlo antes de comenzar a bajar los escalones, y a pesar de que su expresión no mostraba nada especial, sus palabras hicieron estragos en todo el pequeño castaño.
—Tus labios son bonitos con o sin bálsamo.
〘 CRUSH / Dre4msCometrue 〙