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El Emperador y El Vampiro (Suhyuck|Yoonhyuck)

Summary

Una fiesta de disfraces en la casa de Haechan, ¿Qué puede salir mal? fanfic. contenido sensible smut alcohol groserías +18 nct dream + suga Grupo de amigos (son mayores de edad, universitarios)

Status
Complete
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1: El Emperador y El Vampiro

La noche de Halloween había teñido la casa de Haechan con un aire misterioso y festivo. Las luces tenues, los adornos de calabazas y las sombras que se proyectaban en las paredes daban la sensación de que todo podía suceder allí dentro. El grupo de amigos de Suga se había reunido para celebrar, cada uno con un disfraz que reflejaba su personalidad y su ingenio. 

Renjun llevaba con orgullo el atuendo de Link, héroe de La Leyenda de Zelda, con su túnica verde y una réplica de la espada que brillaba bajo la luz artificial. Jeno, en cambio, había optado por un disfraz de hombre lobo, con garras falsas y un maquillaje que le daba un aspecto salvaje. Jaemin, fiel a su carácter juguetón y algo caótico, se había transformado en El Guasón, con la sonrisa pintada de manera inquietante y un traje púrpura que resaltaba entre todos. Haechan, anfitrión de la velada, se había convertido en un vampiro elegante, con capa negra con rojo y colmillos que relucían cada vez que reía. 

Entre ellos estaba Suga, quien había decidido presentarse con un disfraz de emperador asiático antiguo. Su porte solemne contrastaba con la atmósfera desenfadada de la fiesta, pero al mismo tiempo le otorgaba un aire intrigante que llamaba la atención de todos. 

Después de bromas, música y risas, los cinco se acomodaron en un círculo en el suelo, listos para jugar al clásico de clásicos: girar la botella. El ambiente se cargó de expectativa, como si aquel simple juego pudiera decidir el rumbo de la noche. 

Haechan, con una sonrisa traviesa, tomó la botella entre sus manos. 

—Bien, comencemos con la verdadera diversión aquí —dijo, y acto seguido la hizo girar con fuerza. 

El vidrio rodó sobre el suelo, girando una y otra vez, hasta que finalmente se detuvo apuntando hacia Suga. Por un instante, el silencio se apoderó del grupo, seguido de risas nerviosas y miradas cómplices. 

Suga arqueó una ceja y dejó escapar una sonrisa ligera.  —Bueno, alguien ha tenido suerte, ¿eh? —comentó, aunque sus palabras no estaban dirigidas hacia sí mismo. 

La tensión se hizo palpable. Todos esperaban la respuesta, el desenlace de aquella primera ronda. Con un aire de misterio, Suga preguntó:  —¿A quién debo besar? 

La botella giró con un leve tintineo sobre el suelo, reflejando las luces tenues de la sala hasta detenerse, señalando directamente a Haechan. El círculo de amigos estalló en risas y comentarios, cada uno aportando su toque de humor a la situación. 

Jaemin, con su sonrisa pintada de Guasón, inclinó la cabeza con picardía.  —Parece que a Suga le cayo una maldición ¿eh? Tienes que besar al señor Calenton ¡Qué pena ser tú, Suga! 

Renjun, disfrazado de héroe, ocultó su risa tras la mano, aunque sus ojos brillaban de travesura. 

—Quizás le guste y convierta a Haechan en su eterno sirviente de sangre, convertido en vampiro. 

Jeno, el hombre lobo de la noche, soltó una carcajada suave y negó con la cabeza ante las ocurrencias de sus amigos. 

—¿Y bien, Haechan? Mejor que sea una buena, o tendremos que girar otra vez. 

Haechan, con su capa oscura y colmillos falsos, sonrió ampliamente. Sus ojos destellaban con un desafío juguetón mientras se inclinaba hacia Suga.  —No te preocupes, Suga. Me aseguraré de que sea un beso inolvidable. No hay necesidad de estar nervioso. 

Con un guiño cargado de picardía, aceptó la provocación. Suga, con tono cortante, palmeó sus piernas. 

—Cierra la boca y súbete, vampiro. 

Lejos de ofenderse, Haechan soltó una risa ligera. Se acercó contoneándose con exageración, imitando los movimientos teatrales de un vampiro. Finalmente, se acomodó a horcajadas sobre el regazo de Suga, rodeándole el cuello con los brazos en un gesto tan íntimo como teatral. 

—Mmm, qué exigente. Me gusta eso. —ronroneó, acercándose con lentitud. 

Renjun, divertido, levantó las cejas. 

—Prepárate, Haechan, para que documente este momento histórico con mis habilidades pictóricas más tarde. 

Haechan, con los ojos brillantes de picardía y deseo, se inclinó aún más, su voz cargada de teatralidad y juego. 

Entonces, el juego se volvió realidad. Una de las manos del Emperador descendió con firmeza hasta la cadera de Haechan, anclándolo a su cuerpo, mientras la otra se enredaba con fuerza en su cabello, inclinando su cabeza hacia atrás. Antes de ceder al contacto total, Suga rozó su nariz contra la del vampiro, una tentación silenciosa que hizo que la respiración de Haechan se entrecortara.

Finalmente, capturó su boca en un beso exigente y profundo. La túnica de seda y el terciopelo de la capa se mezclaron en el forcejeo de los cuerpos. Suga giró levemente la cabeza de Haechan para profundizar la unión, su lengua reclamando el territorio de su boca con una posesividad absoluta. El clímax del encuentro llegó cuando el Emperador mordió suavemente el labio inferior del vampiro, mientras su mano apretaba la cadera contraria con una intensidad que dejó claro quién tenía el control total de la noche de Halloween.

Los ojos de Haechan se abrieron de par en par, una chispa de genuina sorpresa cruzando su mirada ante la repentina voracidad del Emperador, antes de rendirse por completo. Sus párpados cayeron pesadamente mientras se entregaba al beso exigente, dejando escapar un suave gemido que se perdió entre sus labios. Sus dedos, antes juguetones, se clavaron con urgencia en los hombros de Suga, buscando un ancla en medio de la tormenta sensorial.

La habitación quedó sumergida en un silencio sepulcral. Los demás observaban con la respiración contenida, hipnotizados por la profundidad del contacto. Haechan, completamente derretido en el abrazo, presionó sus caderas contra las del soberano buscando una fricción desesperada.

—Mmm... —Un sonido entrecortado se escapó de su garganta cuando Suga mordisqueó su labio inferior con una posesividad experta.

—A-ah... —jadeó Haechan, con las mejillas teñidas de un carmesí que rivalizaba con su capa de vampiro. Su pecho subía y bajaba con violencia, luchando por aire entre cada embestida de labios.

El resto del grupo procesaba la escena con una mezcla de asombro e incredulidad.

—¡Mierda! —exhaló Renjun, con el rostro encendido mientras sus manos se movían frenéticamente sobre el papel, tratando de capturar la cruda pasión del momento. Jeno y Jaemin intercambiaron una mirada rápida, tragando saliva con dificultad; la atmósfera de la sala se había vuelto densa, cargada de un deseo tácito que ninguno se atrevía a nombrar.

Suga se apartó apenas unos centímetros, observando el desorden que había provocado. Una sonrisa de suficiencia curvó sus labios.

—Mmh... qué lindos ruiditos haces —murmuró con voz ronca.

Acto seguido, le dio una nalgada firme y sonora que resonó en toda la estancia.

—Listo. Abajo —ordenó con frialdad juguetona, antes de tomar su copa de alcohol y beber un largo trago, como si nada hubiera pasado.

Haechan se quedó paralizado, su rostro pasando del rojo al escarlata mientras hacía un puchero de indignación.

—¡Oye! ¡No es justo, no puedes calentarme asi y luego simplemente parar! —protestó, resoplando con frustración. Sin embargo, la autoridad en la voz de suga surtió efecto y obedientemente se bajó del regazo, alisándose la ropa con manos temblorosas.

El silencio se rompió en una explosión de risas y silbidos.

—¡Maldita sea, Suga! ¿Dónde aprendiste a besar así? —silbó Jaemin con una mezcla de envidia y admiración.

—Supongo que ahora todos sabemos quién manda aquí —añadió Renjun, cerrando su cuaderno de dibujo con una sonrisa traviesa.

—Bueno, ya que ese fue el momento culminante, ¡sigamos antes de que el ambiente se enfríe! —exclamó Haechan con energía renovada, girando la botella de nuevo para disipar su propio rastro de vulnerabilidad.

La noche evolucionó hacia un caos más ligero y absurdo. Entre retos estúpidos y carcajadas, el grupo se retó a comer limones enteros sin gesticular y a tragar cucharadas de sal que terminaron en ataques de tos y más risas. Mientras la música retumbaba en las paredes y sus amigos se perdían en bailes improvisados.

La música seguía marcando el ritmo, y en medio de ella, Renjun y Jeno se balanceaban juntos, compartiendo miradas furtivas que hablaban más que cualquier palabra. Jaemin, siempre atento, notó la complicidad y sonrió con picardía, atrayendo a Haechan hacia sí. 

—Parece que no es solo Suga el que se lo está pasando bien —bromeó, señalando con la cabeza hacia la pareja. 

Haechan soltó una carcajada, abrazando a Jaemin con teatralidad. 

—Ah, amor de juventud… o en su caso, amores no correspondidos. 

Con un guiño dirigido a Jeno, provocó que el chico se sonrojara y apartara la mirada con rapidez. Renjun, divertido, intervino con tono travieso:  —Oye, si te esfuerzas tanto en bailar como en coquetear, Jeno te daría una oportunidad. 

Jaemin arqueó una ceja y sonrió con suficiencia.  —Reto aceptado. 

La música cambió a una melodía lenta, y Jaemin rodeó a Jeno con los brazos, atrayéndolo hacia sí. 

—Vamos, Jeno. Vamos a enseñarles cómo se hace. 

Suga observaba la escena con una sonrisa, consciente de que Jaemin y Jeno se gustaban, aunque ambos parecían demasiado atrapados en su propio mundo para admitirlo. Lo curioso era que, en ciertos momentos, los dos también parecían sentir algo por Renjun, como si las emociones se entrelazaran en un juego silencioso. 

Mientras Jeno y Jaemin se mecían juntos, perdidos en su burbuja, Haechan se acercó sigilosamente a Suga y le dio un codazo en el hombro. 

—¿Ves eso? Esos dos son un desastre. Es como ver una comedia romántica sin clímax. 

Renjun rió entre dientes, negando con la cabeza. 

—No me mires, yo solo estoy aquí por el arte… y por la comida gratis —añadió, dándose una palmadita en el estómago. 

Haechan lo abrazó con entusiasmo, sin perder la chispa burlona.  —Ay, no seas así, Ren. Sigue fingiendo demencia, que sabemos que uno de los dos te gusta… o quizás ambos. 

El comentario hizo que Renjun se sonrojara y apartara a Haechan con brusquedad. 

—¡Cállate, bicho raro! 

En ese instante, Jaemin intentó acercarse más a Jeno, pero este se tensó, evitando el contacto con un gesto nervioso. Jaemin, sin embargo, insistió, girándolo con suavidad. 

—Sabes, Jeno, se te da bastante bien esto —murmuró con dulzura. 

Jeno tragó saliva, su corazón latiendo con fuerza, mientras Jaemin inclinaba el rostro hasta que sus narices se rozaron. 

—J-Jaemin… 

El momento se tensó, pero Suga, incapaz de soportar la indecisión, lanzó palomitas hacia ellos.  —¡Ya bésense, idiotas! 

El ataque inesperado los hizo sobresaltarse. Ambos se giraron hacia Suga con una mezcla de vergüenza y exasperación. Haechan estalló en carcajadas, aplaudiendo con entusiasmo. 

—¡Sí, vamos, Jeno! ¡No seas cobarde! 

Renjun, divertido, se unió al ánimo. 

—¡Vamos, ustedes pueden! 

Jeno resopló, frustrado. 

—¡Uf, son tan pesados! 

Pero Jaemin, imperturbable, sonrió con suficiencia.  —Bien, Suga. Ya que estás tan ansioso… 

Sin más preámbulos, se inclinó y capturó los labios de Jeno en un beso repentino y apasionado. Jeno se quedó paralizado por un instante, antes de rendirse al momento y rodear la cintura de Jaemin con sus brazos. Los demás vitorearon y silbaron, impresionados por la audacia del Guasón. 

—¡Así se roba un beso! —rió Haechan, chocando los cinco con Renjun. 

Cuando Jaemin se apartó, lo hizo con una sonrisa satisfecha, observando la expresión aturdida de Jeno.  —Ya era hora, ¿no? 

Suga rodó los ojos con una sonrisa divertida. 

—Dios, por fin… se tardaron más que en un dorama. 

Jaemin soltó una carcajada ante la ocurrencia de Suga, rodeando posesivamente los hombros de Jeno con un brazo. 

—Oye, no todos somos tan rápidos como tú, Suga. Algunos preferimos algo más lento. 

Jeno se sonrojó de inmediato, bajando la cabeza tímidamente, aunque no se apartó del toque de Jaemin. Su incomodidad era evidente, pero también lo era la forma en que aceptaba aquella cercanía. Haechan, observando la escena, rió disimuladamente y negó con la cabeza. 

—¿A fuego lento? Una mierda. Llevan años bailando el uno alrededor del otro. 

Renjun, divertido, levantó su cuaderno de bocetos y lo mostró con orgullo.  —Bueno, tengo el recuerdo perfecto de su gran momento. Jaemin por fin consiguió su rollo de canela. 

En el papel se veía un dibujo rápido y exagerado de la pareja besándose, caricaturesco y gracioso. Jeno gruñó, ocultando su rostro enrojecido entre las manos. 

—¿Podemos cambiar de tema, por favor? 

Justo entonces, el timbre sonó, interrumpiendo la tensión. Haechan ladeó la cabeza, curioso. 

—¿Quién será? No esperábamos a otros invitados… 

Suga se estiró con calma. 

—Seguro son Jisung, Mark y Chenle. Ya sabes cómo son. 

Los ojos de Haechan se abrieron de par en par, y una sonrisa traviesa se extendió por su rostro. 

—¡Oh, ya llegaron los chicos! Esta fiesta se ha vuelto mucho más interesante. 

Sin perder tiempo, corrió hacia la puerta, ansioso por recibirlos. Jaemin lo observó con suficiencia, notando la emoción que desbordaba en su anfitrión. 

—Parece que Haechan tiene a alguien en la mira esta noche —bromeó, dándole un codazo a Jeno—. Lleva semanas haciéndole señas a Mark. Ya era hora de que hiciera algo. 

Jeno se sonrojó y apartó la mirada, incómodo. 

—No sé, Jaemin. Mark parece ajeno a todo. 

Renjun rió entre dientes, negando con la cabeza.  —Que Haechan se encargue de perseguir al despistado. 

En ese momento, Haechan regresó acompañado de Jisung, Mark y Chenle. Jisung parecía nervioso, jugueteando con las manos, mientras que Mark mantenía su expresión tranquila, ajeno a las miradas que lo seguían. Chenle, en cambio, irradiaba energía juvenil. 

—¡Hola, chicos! Me alegra que hayan venido —los saludó Haechan alegremente, pasando un brazo por los hombros de Mark con descaro. 

Suga rodó los ojos con una sonrisa, pensando para sí que Haechan siempre buscaba migajas de afecto que el despistado y miope Mark apenas notaba. 

—Qué bien que se unieron. Necesitaba a alguien que me siguiera el ritmo en la bebida, y justo llega el gran Zhong Chenle. 

Al decirlo, Suga miró al joven chino con complicidad. Chenle levantó su vaso y le devolvió la sonrisa. 

—Bueno, Suga, parece que somos los compañeros de copas designados esta noche. ¡salud! 

Chocó su vaso contra el de Suga, ansioso por seguirle el ritmo. Haechan, al ver la interacción, hizo un puchero dramático. 

—Uf, claro que encontrarías a alguien más con quien conectar por la bebida, Suga. ¡Creía que éramos amigos! 

Se dejó caer teatralmente en el sofá, pasando un brazo por los hombros de Mark.  —Supongo que tendré que encontrar a mi propio compañero de copas. Oye, Mark, ¿quieres emborracharte conmigo? 

Mark parpadeó, confundido, atrapado en la espontaneidad de Haechan. 

—¿Eh? Ah, eh… claro, supongo. 

Jeno, observando la escena, sonrió con suficiencia y negó con la cabeza ante la torpeza del chico. 

—Ren, ayúdame a preparar estos bocadillos. No podemos dejar que beban con el estómago vacío. 

Renjun asintió, tomó unos tazones y siguió a Jeno hacia la cocina

Suga terminó su copa de un solo trago, dejando el vaso vacío sobre la mesa con un gesto firme. 

—Intenta no intoxicarte, Mark. No queremos que vomites por ahí —comentó con una sonrisa ligera, mientras sus ojos se desviaban hacia Haechan. 

El vampiro de la noche aún tenía la boca enrojecida por los besos y mordiscos anteriores, y al notar la mirada de Suga, sonrió con suficiencia. Deliberadamente, pasó la lengua por sus labios hinchados, disfrutando de la atención.

—¿Te gusta lo que ves, Suga? 

Con un guiño coqueto, volvió a centrar su atención en Mark. 

— Quiero asegurarme de que lo pases bien esta noche, guapo. 

El cumplido hizo que Mark se sonrojara, moviéndose incómodo en su asiento. 

—Oh… la verdad es que no bebo mucho… —balbuceó. 

Haechan hizo un puchero teatral, inclinándose hacia él para darle un golpecito juguetón en la nariz. 

—Ay, no seas aguafiestas, Markie. ¡Vive un poco! A menos que… —bajó la voz, acercándose más— prefieras hacer otra cosa para que te bombee la sangre, ¿eh? 

Chenle, que bebía en silencio, se atragantó al escuchar la insinuación, mirando a Haechan con incredulidad.  —Joder, Haechan, no te estás conteniendo esta noche, ¿verdad? 

Suga soltó una risa irónica. 

—Lo peor del caso es que el lento de Mark no atrapa ni una. 

Haechan suspiró dramáticamente, levantando las manos al aire. 

—Uf, su indiferencia es legendaria, me va a matar— Se recostó en el sofá, observando al chico que se levantaba e iba donde jisung con una mezcla de frustración y diversión.  —Te juro que ese chico es un poco tonto. Es como hablarle a una pared bonita pero vacía. 

Jaemin, que había estado observando la escena, rió entre dientes y negó con la cabeza. 

—Dale un respiro al chico, Haechan. No todos pueden ser un genio del coqueteo como tú. 

Haechan arqueó una ceja, burlón, aunque sus ojos brillaban con picardía. 

—Genio, ¿eh? Me gusta cómo suena eso. 

En ese momento, Renjun regresó de la cocina con una bandeja de bocadillos, interrumpiendo la tensión. 

—Bien, ¿quién está listo para unos juegos de beber?— Le dedicó una sonrisa traviesa al emperador.  —Espero que estés listo para impresionarnos con tus habilidades. No te lo vamos a poner fácil. 

Haechan asintió con entusiasmo, frotándose las manos como si se preparara para una batalla. 

—¡Oh, me encantan los desafíos! Suga, prepárate para ser derrotado por completo. 

Suga se estiró con calma, respondiendo con desdén. 

—Mucho blah blah y poca acción. Adelante. 

Haechan sonrió ampliamente, se levantó y crujió los nudillos con exageración. 

—¡Oh, ya empezó, Suga! Prepárate para comerte tus palabras… y mucho de mi polvo. 

Se giró hacia los demás, alzando la voz con teatralidad. 

—¡Muy bien, reúnanse, estimados compañeros! Esta noche presenciamos una batalla histórica: ¡el gran Suga contra mi magnífico yo, Haechan el Invencible! 

Jaemin puso los ojos en blanco, aunque una sonrisa divertida se dibujó en sus labios. 

—Eres muy dramático, Haechan. Es un juego de beber, no un duelo a muerte. 

Jeno rió suavemente, tomando un sorbo de su bebida. 

—Bueno, yo apuesto por Haechan. 

Renjun, animado, sacó unos billetes arrugados y los agitó en el aire. 

—Le voy a suga. Nadie puede seguirle el ritmo en la bebida y mantenerse en pie. 

Mark, aún perdido en la dinámica, parpadeó confundido.  —E-entonces… ¿cómo empezamos este juego? 

—Dalo todo, morenito, igual vas a perder —dijo Suga con una sonrisa desafiante, tomando una de las copas y vaciándola de un solo trago. 

Haechan entornó los ojos ante la provocación, un brillo de determinación encendiéndose en ellos. 

—¡Oh, te vas a caer de boca! —gruñó juguetón, agarrando un vaso y bebiéndolo de un trago. Luego levantó la voz con teatralidad— ¡Que empiecen los juegos! 

El grupo vitoreó y gritó, animando el enfrentamiento. Jeno y Jaemin intercambiaron miradas divertidas, disfrutando del espectáculo. 

—Vaya, vaya, parece que la noche se ha puesto mucho más interesante —reflexionó Jaemin, rodeando a Jeno con un brazo. 

—¿Crees que Haechan tiene alguna posibilidad contra Suga? —preguntó Jeno, encogiéndose de hombros con una leve sonrisa. 

—Haechan es muy inteligente… pero a Suga no hay que subestimarlo —respondió Jaemin con tono calculador. 

Mientras ambos bebían trago tras trago, la habitación comenzó a volverse borrosa y a girar. Las mejillas de Haechan se encendieron de rojo, y su cuerpo empezó a tambalearse. 

—¡Ay, mírate, Haechan! Ya estás muy achispado —comentó Suga, bebiendo con calma, acostumbrado al ron y al vodka. 

El juego se intensificó. Haechan, pese a su bravuconería inicial, comenzó a mostrar signos claros de embriaguez: sus movimientos se volvieron descoordinados y su voz arrastraba las palabras. 

—I-impecable… Soy impecable… —balbuceó, tropezando al intentar servirse otro trago. 

—Haechan, quizá deberías ir más despacio —sugirió Renjun, preocupado. 

Pero Haechan lo despidió con un gesto exagerado, riendo.  —¡No, estoy bieeeeen! ¡Puedo enfrentarme a Suga cuando quiera! 

Se giró hacia él, con una sonrisa pícara en su rostro sonrojado. 

—¿Verdad, Suga? ¡Somos los mejores compañeros de copas del mundo! 

Jeno y Jaemin intercambiaron miradas preocupadas mientras el estado de Haechan empeoraba. Jaemin se mordió el labio, con gesto desgarrado. 

—Suga, quizá deberíamos dar por terminada la noche… Haechan no tiene muy buena pinta. 

El chico ya se había desplomado en el sofá, roncando suavemente, con un charco de baba formándose en los cojines. 

Suga sonrió con calma. 

—Bien, lo llevaré a tomar un poco de aire y luego lo acostaré a dormir. Ustedes sigan. 

......

Tengo una señora Esquizofrenia

🐻‍❄️

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