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Summary

Tori Vega y Jade West tenían problemas para convivir; ya sabes, en conjunto; pero, ocurren cosas y situaciones “inesperadas” para ambas que insisten en juntarlas.

Genre
Lgbtq
Author
WNLesb
Status
Complete
Chapters
14
Rating
n/a
Age Rating
13+

Capítulo 1

Narrador:

Sonó la campana de Hollywood Arts.

—¡Hooooli!— Gritó Cat

—¿Qué hay Tori?— Saludó André.

—Hola chicos.— Tori sonrió. -¿De casualidad han visto a Jade? Recuerden que, Sikowitz nos pidió que trabajáramos juntas en el equipo audio visual, para la obra de la próxima semana y no la encuentro por ningún lado, estoy frustrada.

—Debe estar en su clase de escritura teatral.— Contestó André.

—Oigan.— Llegó Robbie llamando la atención de los demás. -Pueden decirle a Rex que si un hombre compra maquillaje para verse bonito, es normal.

—Tienes complejo de chica.— Rex se burló.

—¿Es natural cierto?— Robbie volvió a preguntar.

—Eeh… Claro.— Todos dijeron con un poco de vacilo.

—Yo sólo digo que, Robbie no debería contárselo a el todo mundo. Me avergüenzas hermano.— Habló Rex.

—¿A alguien más le parece extraño cada que ellos dos pelean?— Preguntó André.

La campana que anuncia el inicio de la siguiente clase sonó.

—Los veré en el almuerzo.— Dijo Tori.

Cuando la castaña llegó a su siguiente clase, se dio cuenta de que Jade ya estaba sentada en el aula en su lugar de siempre. Fue a sentarse con ella.— Hola Jade.

—Vega.— Dijo seria.

—¿Cómo estás?— Tori estaba muy animada.

—Ve al grano, Vega.-Jade estaba molesta.

—Ya sabes que… Sikowitz nos asignó trabajar juntas ¿cierto? Quería preguntarte si podíamos comenzar a practicar con el equipo.

—Si no sabes hacerlo, pídele ayuda a Sinjin, o molesta a alguien más.

—Pero…— Jade ignoró a Tori.— Bien.— Tori se sentó en un lugar alejado de su compañera de trabajo.

Para el término de la clase, Tori caminó hasta el patio de la escuela, donde sus amigos ya la esperaban con sus almuerzos.

—¿Por qué traes esa cara?— Preguntó André.

—Es su cara de siempre.— Comentó Cat riendo, pero luego se calmó.

—Es por Jade.— Contestó Tori.— Me parece que no le agrada trabajar conmigo. Por mucho que llevemos conociéndonos, aún parece que no me

termina de aceptar.

—No creo que sea eso.— Dijo Cat.— Jade ha estado muy molesta desde que Beck la dejó para irse a grabar una serie en Londres.

—¡Pero eso ya tiene más de 4 meses!— Tori recordó.-¡¿Cómo alguien puede estar enojada mucho tiempo?! ¡Debe superarlo ya!

—Aquí viene Jade.— Anunció Robbie.

—¡Oye, Jade!— Cat la llamó. Jade llevaba su almuerzo en manos buscando un asiento dónde comer.

—Hola.— Jade siempre hablaba con el tono de fastidio que ya la caracterizaba.

—¿Cómo estás Jade?— Preguntó Cat.

—Podría estar mejor.

—¿Qué harás luego del almuerzo?— Volvió a preguntar la pelirroja.

—Ir a la misma clase del tipo raro de Sikowitz con ustedes.— Partió su emparedado.

—¿Iras al primer ensayo de la obra mañana?

—Andas muy preguntona.— Jade regañó pasivamente a la pelirroja.

Luego de eso, el almuerzo se lo pasaron comiendo tranquilamente.

El timbre de la escuela volvió a sonar, todos los chicos debían de ir a su siguiente clase con Sikowitz.

—André, Robbie, pasen al frente. Ambos son dos viejitos en un asilo de ancianos jugando póker, ambos están casi sordos y sufren de artritis.

—¿Tienes un cinco?— Dijo André dentro de su rol.

—¿Qué?— Contestó Robbie.

—¡Que si tienes un cinco!

—¿Que si quiero ir al circo?

—¡No! Que si tienes un cinco.

—Sí.— Contestó Robbie.

—Te lo cambio por el tres.— Dijo André. Robbie tomó su cinco pero sus dedos fallaron y la carta cayó al suelo.

—La carta se mecayó.— Robbie se levantó de su silla e intentó agacharse. — ¡ay mi espalda!

André intentó ayudarle.

-¡ay mi brazo!— Se quejó al levantar a su amigo.

—Muy bien chicos, es suficiente.— Dijo Sikowitz deteniendo la escena improvisada.

Segundos más tarde, el profesor comenzó a contarles historias de actores que usaron la improvisación cuando olvidaban sus respectivos diálogos, para así evitar arruinar la obra de teatro.

El timbre volvió a sonar.

—Jade, Tori. — Las llamó el profesor.

—¿Qué pasa?— Preguntó Tori.

—He escuchado que no están trabajando en los efectos.— Recordó Sikowitz.

—No es necesario. Yo ya sé qué hacer.— Dijo Jade con desdén.

—Pero Tori no sabe. Jade, esto es un trabajo en equipo, y un trabajo en equipo requiere de ayuda mutua. Tu ayudas a Tori y ella te ayuda a ti.— Comentaba el profesor.— No me hagas hacerles lo de la vez pasada en la que tenían que trabajar juntas.

—Está bien.— Dijo Jade resignada.— Vayamos a la sala de medios audiovisuales.— Salió del salón de clases sin esperar a su compañera de trabajo.

—¡Jade, espera!— Tori corrió detrás de la otra chica.— Das, pasos, muy, largos.— Hablaba con falta de aire en sus palabras.

—Tú eres la que tiene piernas muy cortas.— Jade se quejó.

—Yo no tengo piernas más cortas. Mido casi lo mismo que tú.

—Como sea.— Dijo Jade.

—¿Por dónde empezamos?— Preguntó Tori al llegar a la mini sala de teatro de la escuela.

—Ven.— Jade le mostró el equipo y le explicó básicamente qué era lo que podía hacer con cada uno de los botones que había en la consola de efectos.— Yo tengo algunas fotos que nos pueden servir como fondos para proyectar.— Mostró su USB

—Creí que no te interesaba trabajar en esto.— Comentó Tori.

—Que no quiera trabajar contigo no quiere decir que no quiera trabajar en la obra de Sikowitz.

—¿Por qué siempre te molesta trabajar conmigo?

—Porque eres tan buena persona y eso te hace ver fastidiosa.

—Yo no soy fastidiosa.— Tori se cruzó de brazos.— Yo pienso que en realidad te caigo bien, y eso no te agrada.

—¿Y decías que no eres fastidiosa?

—Bien, quizás sí soy un poco fastidiosa.— Tori se acercó a Jade, la primera tocó la mejilla de la segunda con su dedo índice.

—¿Qué haces?-Dijo Jade confundida.

—Dices que soy fastidiosa, así que te fastidio.

—Eres igual de molesta de tu hermana.— Jade retiró el dedo de Tori de su cara con molestia.

—Trina sí es molesta.— Tori secundó, causando una pequeña sonrisa en Jade. Aquello alegró a la castaña.— Oye, ven.— Tori tomó la mano de Jade y la llevó hasta el escenario.— Ayúdame a poner el fondo de proyección.

—Está bien.— Dijo Jade con fingido cansancio.

—¿Por dónde podemos empezar?— Preguntó Tori.

—Empieza por soltar mi mano.

—¡Oh! Lo siento.

—Escucha, subiré allá arriba para bajar la lona blanca de proyección, y tu la atorarás en el clavo que esta debajo ¿de acuerdo? — Tori asintió ante la propuesta de Jade.

—¿Crees que debamos probar el proyector? — Preguntó Tori luego de que pusieran la lona.

—Al parecer tienes buenas ideas, Vega.

—A veces soy muy lista.— Tori reía tras el sarcasmo de Jade..

Las chicas trabajaron juntas hasta poder dejar listo todo para el primer ensayo de mañana.

—Me voy.— Dijo Jade luego de que tomar sus cosas, lista para irse.

—¡Jade, espera!

—¡¿Qué?!— Contestó Jade molesta.

—Vamos a tomar algo. Creo que lo merecemos luego de trabajar mucho. ¿Qué dices?

—No.

—Anda, yo invito.— Tori propuso, para entonces la otra chica lo reconsideró.

—Bien.— Jade aceptó.

—¡Yei!— Tori celebró de la emoción.

—No te alegres tanto, o me iré.

—Yei.— Tori hizo su voz genérica de hombre, sin emoción alguna.

—Creo que lamentaré esto mas tarde. — Dijo Jade saliendo con Tori detrás.

Ambas fueron a tomar un café a la tienda de conveniencia. Estaban sentadas en una de las bancas que el establecimiento colocaba para que sus

clientes pudiesen sentarse.

—Si hubiese sabido que ibas a traerme aquí sólo por un café, me hubiera ido a casa.— Jade hablaba en serio.

—¿Querías que te llevara a otro lugar? No tengo tanto dinero Jade.

—La próxima yo invito.— Comentó seria.

—¿Próxima?— Preguntó Tori sonriente.

—Ni te emociones. Es sólo si llegase a suceder. Que lo dudo mucho.— Habló Jade con indiferencia.

—¿Recuerdas aquel día en el que Sikowitz nos pidió reunirnos en el restaurante de comida Japonesa?

—No.

—Ese día parecía que comenzábamos a llevarnos muy bien.

—No lo recuerdo.

—¿Por qué no podemos intentar estar siempre como aquél día?

—Porque simplemente no me caes para nada bien, Vega.— Dijo Jade a secas.

—¿Por qué no?

—Sólo no me caes bien y punto.

—Sé que no es así, Jade. Muchas veces me lo has demostrado.— Comentó Tori.— Como aquél día que la escuela no te dejó hacer tu obra de teatro y una mujer, dueña del viejo restaurante chino, te patrocinó. Aquél día te vi muy feliz, y hasta me abrazaste de felicidad.

—Es porque ese día no fuiste tan fastidiosa.— Jade sonrió. Tori lo notó.

—Mira qué bonita sonrisa, Jade. Deberías sonreír más seguido.

—Sólo sonrío con mis amigos, y cuando te veo llorar.

—No seas mala.— Tori miraba a Jade divertidamente.

~~

La semana había pasado como normalmente lo hacía. Tori y Jade habían tenido que interactuar juntas durante los ensayos de la semana ya que eran un equipo. Cada día que pasaba parecía que no se peleaban tanto; Jade estaba aprendiendo a tolerar un poquito más a Tori, y Tori estaba aprendiendo a manejar mejor el carácter de Jade.

—Así daremos por terminado el ensayo de hoy chicos.— Anunció Sikowitz.— Todos pueden ir a casa, excepto Tori y Jade. Hoy les toca limpiar el lugar.

—¿Por qué?— Cuestionó Jade.-Los raritos de Sinjin y el otro siempre se encargan de eso.

—A Sinjin se le ocurrió tener malestar estomacal el día de hoy, así que no vino y el otro… Nadie sabe dónde está… Así que… ¡Adios!— Sikowitz salió corriendo por la puerta.

—¡Hey!— Gritó Jade luego de que el maestro se escapó.— Fabuloso.— Expresó molestia, antes de comenzar a guardar cableado y otras cosas más.

—¿Esto dónde lo pongo?— Preguntó Tori.

—Ponlo en la caja de aquí, pero ten cuidado, eso es muy frágil.— Jade advirtió.

—Claro.— Tori cargó el pequeño aparato, llevándolo a la caja que estaba junto a Jade.

Mientras Jade estaba enredando algunos cables, Tori no se dio cuenta pero pisó unos cuentos que la hicieron tropezar.

—¡Cuidado!— Jade rápidamente atrapó a Tori en sus brazos. Ambas habías quedado abrazadas, pero Jade al darse cuenta quitó sus brazos del cuerpo de la castaña. -Tori.— Le llamó la atención.

—¿Hmm?

—¿Puedes soltarme?— Pidió Jade.

Tori deshizo un poco su agarre, por lo que pudo observar de cerca la expresión de Jade.

—¿Qué haces?— A jade se le habían puesto en alerta todos los sentidos al tener a Tori tan cerca de ella.

—Nada, lo siento.-Tori se terminó de separar y fue a hacer otra cosa a otro lado.

Jade sólo se le quedó mirando a Tori por su raro comportamiento. ¿Qué había sido eso? ¿Y qué había sido aquello que sintió por dentro, durante esos segundos? ¿Por qué no dejó caer a Tori, para luego reír? ¿O por que no la separó rápidamente y la golpeó? Jade bufó y lo dejó pasar.

Luego de que ordenarlo todo, Tori miró su celular y habló:

-Es hora de que me vaya a casa, el último autobús sale a las 9:45, y no tengo dinero para un taxi.— Tomó su bolsa antes de salir.— Adiós Jade.

Jade no contestó, pero sí la miró salir del aula. Seguidamente, vio su celular: era muy tarde como para que Tori regresase sola a casa. Si bien recordaba su parada de autobús aún estaba a cuatro cuadras de distancia de la escuela.

—Vega.— Jade le llamó a Tori tras alcanzarla en el estacionamiento.

—¿Olvidé algo?— Preguntó la castaña.

—No. No es eso.

—¿Entonces?-Tori preguntó nuevamente. Jade no habló de inmediato.— Tengo que alcanzar un autobús.— Al no recibir respuesta, se dio la media vuelta para comenzar a caminar.

—No dejaré que vayas sola a casa a esta hora.— Jade dijo; cosa que hizo a Tori darse la vuelta y mirarla con incredulidad.— Así que… deja que yo te lleve.

—No tienes que hacerlo.-Tori caminaba otra vez hacia la salida.

—No lo diré de nuevo.

—¿Lo estás diciendo en serio? ¿No estás bromeando conmigo?— Tori detuvo su caminata para volver a mirar a Jade.

—¿Acaso me ves la cara de payaso?

Tori sonrió.

-mmm…

—Bien, entonces te quieres ir sola.— Jade se dio la media vuelta, yendo directo a su auto.

—Jade, sí iré contigo. Sólo intentaba bromear. - Tori corrió hasta el auto negro de su compañera.

Jade la miró un momento y luego suspiró.

-Sube.

—¡Woohoo!

—Bájale a tu emoción.

—No woohoo.— Corrigió Tori.

Jade sonrió ligeramente. Aquellas pequeñas hazañas, Tori no las dejaba escapar. Las dos habían subido al auto y emprendieron camino.

—¿Puedo poner música?— Preguntó Tori.

—No.

—buuh…-Tori se cruzó de brazos.

Jade le miró.

-¿Qué no vas a insistir hasta que te permita hacerlo?

—¿Me dejarás hacerlo?

—No. -Jade sonrió al ver enojo en la castaña.

Luego de la pequeña broma de Jade, hubo silencio en el auto, pero eso permitió que se escuchase el rugido del estómago de Tori.

—Rayos.

—¿Qué te ocurre?— Cuestionó Jade.

—Tengo hambre. ¿Qué tu no?

—No, y no permito que mi estómago me moleste, asi que no hace ruidos raros jamás.

—Eres sorprendente.— Expresó la castaña.

—Ya lo sé. Pero, ¿a qué te refieres tú exactamente?

—Digo que: no sudas nunca, tu estómago no te molesta por comida, ¿hay algo mas sobre tu cuerpo que deba saber?

—¿Quieres cenar algo?-Preguntó Jade sorpresivamente.

—Jade, no tengo dinero. Trina tomó mis ahorros y casi toda mi mesada para comprar cosas innecesarias sin decirme. -Tori se veía molesta.

—Mira, allí está el restaurante Japonés. Vamos. — Jade ignoró a Tori.

Cuando llegaron al lugar, la dueña de éste las reconoció inmediatamente.

—Ah, miren todos… Pero si son las chicas que dejaron colgada a mi hija.

—Ya supérelo.— Contestó Jade.

—Una disculpa.— Dijo Tori, antes de que la señora se retirara.

—No te disculpes por alguien que sabes que no tiene talento.

—No seas así, Jade.

—Admite que fue gracioso.

—Bueno, si lo fue, pero…-Tori sonrió. Odiaba estar de acuerdo con Jade.

—¿Qué desean oldenal?-Llegó el mesero. Cada chica pidió lo que mas les gustaba y luego el chico se fue.

—¿Por qué siempre ordenas sopa? Si sabes que hay muchos otros platillos.— Cuestionó Jade con el entrecejo fruncido.

—Sólo quieres evitar que sorba la sopa, para que no te moleste como la última vez.

—Eres una adivina.— Contestó Jade.

—Y tú eres muy linda cuando quieres.-Al mencionar aquello, Tori se sorprendió del tono en el que sus palabras salieron.

—Yo siempre soy muy linda.— Jade se alagó a sí misma.

Tori le sonrió a Jade, pero la segunda desvío su mirada a algún otro lado.

Cuando llegó la comida ambas se pusieron a cenar.

—¿Qué no tenías hambre?— Cuestionó Jade, cuando su acompañante dejó su plato y miró a la nada.

—Sí, pero… me estaba preguntando, el porqué de tu amabilidad conmigo. Eso es nuevo, al menos para mi.-Tori expresó.— Siento como si me fueras a asesinar en cualquier momento.

—Tuve piedad de ti, es todo. No seas exagerada. — Comentó Jade sonriendo.— Al menos no sucederá nada por el momento.

Tori miró a la chica ruda con cierta desconfianza, pero luego su rostro cambió a una sonrisa y dijo:

-Para mi, que tienes un buen corazón y en el fondo yo te agrado.

—Piensa lo que quieras.— Jade decía con indiferencia.

—Bien, ¿entonces qué es?— Tori preguntó.

—Considero peligroso que vayas a casa sola a esta hora, como dije: es todo.

—¿Qué no es más peligroso irme a solas contigo? ¿Acaso no recuerdas aquella vez que me llevabas al desierto con un par de palas en tu asiento trasero? — Tori le recordó.

—Las uso como adornos para asustar a todos. No lo tomes personal. Aunque si las llegase a necesitar, sé que siempre estarán allí para golpear gente odiosa.

—Adornos.-Tori rió sin gracia.

Luego de terminar de comer, ambas salieron del establecimiento de vuelta al automóvil. En el camino a Tori ya le estaba dando mucho sueño.

—Tengo el mal del puerco.— Comentó dando masajes en su estómago.

—Comiste demasiado.

—No podré dormir hasta que la comida baje.— Tori bufó.— Fue mala idea cenar contigo.

—¡Oye!— Jade se enojó.— Gasté dinero en ti, no seas mal agradecida.

—Al principio te dije que no tenías que hacerlo. — Tori se defendió. Después de todo tenía razón, por lo que Jade ya no dijo nada.

—Llegamos.— Dijo Jade en el tono frío que siempre la caracterizaba.

—¿Me acompañas hasta mi puerta?-Preguntó Tori.

—¿Qué no te funcionan bien las piernas para caminar?

—No es eso.— Tori frunció el ceño.— Trina me ha estado esperando en la puerta toda la tarde por que quiere reclamarme por no permitirle depilarse con mi cera caliente.

—Qué asco.— Jade expresó disgusto.— ¿Y yo qué tengo que ver con eso?

—Eres la única persona que podría asustarla. Todos le temen a Trina, pero tú no.

—Sólo golpéala con una pala.— Jade le pasó una a Tori.

—De acuerdo.— Tori tomó la pala y su mochila y bajó del auto. Seguidamente, caminó a paso apresurado a su entrada.

—¡Vega!— Jade gritó. — ¡Olvidaste tu celular! — Tori no le escuchó.— Juro que la golpearé por hacerme bajar de mi auto.— Jade corrió hasta la castaña.— Vega. Olvidaste esto.

Jade se lo arrojó a Tori por la puerta que aún estaba abierta. Para su sorpresa Tori y Trina estaban peleando en el suelo, frente a los sillones. El celular impactó en la cabeza de Trina, dejándola inconsciente.

—Gracias.— Agradeció Tori quitando el cuerpo de su hermana que estaba encima de ella.

—Fue divertido.— Jade permanecía neutral.- Habías olvidado tu celular, así que me voy.

—Espera.

—¡Qué!— Jade se dio la media vuelta.

—¿Quisieras llevarme a la escuela mañana otra vez?

—¿No tienes a alguien más a quien molestar?— Preguntó Jade.-Ya deberías haber conseguido tu permiso para conducir.

—Lo sé. Bueno, lo intenté.— Tori se resignó.

—¿Y qué? ¿No me vas a suplicar para que lo haga?— Jade se cruzó de brazos.

—¿Lo harás?

—Ruégame.

—Jade. Por favor, por favor. Me llevarías a la escuela mañana. Te lo suplico.— Tori fingió rogar.

—No llenó mis expectativas, pero es suficiente. — Jade sonrió.

—Toori…— Trina se estaba levantando del suelo con dificultad, pero luego se echó a correr hacia la habitación de Tori.

—Tengo que irme.— Impulsivamente, Tori depositó un fugaz beso en la mejilla de Jade y se metió corriendo a su casa, cerrando la puerta por detrás.— ¡Trina!

Por otra parte, Jade había quedado completamente estupefacta; aquello no lo había esperado de nadie y menos viniendo de Tori Vega. Tori, la chica que no le caía nada bien, le había besado la mejilla a unos centímetros muy cerca de los labios.

Fue muy rápido y quizá la castaña no se dio cuenta, pero ese beso fue suficiente como para que Jade hubiese deseado que el beso fuese dado más cerca de sus labios.

—¡En qué diantres estas pensando, Jade West!

Jade se llamó la atención y regresó rápidamente a su auto. Apenas si estaba poniendo atención a su manera de conducir; poco le importaba si atropellaba a alguien.

—Ahora que lo pienso, Tori no es tan fea.— Recordó.— ¡Calla!— Se volvió a regañar golpeando su cabeza contra el volante luego de llegar.