Las Tres Mosqueteras y Un Normie (Merlina x Reader x Enid x Agnes)

Summary

Tras los eventos de Isaac Night y los Hydes, Nevermore Academy reabre sus puertas bajo la dirección de Morticia Addams. Merlina, Enid y Agnes forman un trío inseparable conocido en toda la academia como "Las Tres Mosqueteras", un apodo que Agnes propuso en broma y que terminó siendo profético. Todo cambia un día cualquiera cuando, después de clases, las tres deciden visitar la nueva librería-cafetería de Jericó: "El Cuervo y la Pluma". Allí conocen a Tn, un normie tranquilo, amable y sin ningún poder sobrenatural que trabaja tras el mostrador. Lo que comienza como un encuentro casual se convierte rápidamente en una obsesión compartida. Tres frases inocentes sellan el destino de Tn: ya no le pertenece solo a sí mismo. Lo que sigue es una relación intensa, posesiva y profundamente romántica en la que las tres chicas deciden compartirlo sin celos entre ellas. Merlina toma la iniciativa con besos fríos y declaraciones implacables, Enid lo protege con instintos lobunos cada vez más salvajes tras su transformación como alfa, y Agnes lo envuelve en caricias invisibles que lo hacen sentir vigilado en todo momento. Tn, atrapado entre el miedo y una atracción que no puede negar, termina aceptando su lugar en el centro de este triángulo imposible.

Status
Complete
Chapters
46
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

Los bosques aún olían a sangre y a luna llena cuando Merlina Addams encontró a Enid Sinclair.

Habían pasado tres días desde la transformación. Tres días de rastreo incansable junto al Tío Lucas y Dedos, que saltaba entre las ramas como una sombra con demasiadas extremidades. Enid había salvado a Merlina de ser enterrada viva bajo tierra húmeda y maldita, había dejado que el lobo alfa la consumiera por completo para romper las cadenas de Isaac. Pero el precio fue alto: la forma humana se negaba a regresar.

La encontraron acurrucada bajo un roble antiguo, el pelaje plateado manchado de barro y hojas muertas, sus ojos mostraban una mezcla de rabia y miedo. No atacó cuando Merlina se acercó. Solo bajó la cabeza, como si reconociera que ya no había escapatoria.

Merlina no habló mucho. Sacó el diario de la Tía Ofelia que Morticia le había entregado días atrás. Las páginas estaban llenas de garabatos proféticos, dibujos de cuervos con ojos humanos y una sola frase subrayada con tinta negra que parecía sangrar: “La bestia solo regresa cuando el corazón la reclama”.

El ritual no fue bonito. No hubo velas aromáticas ni cánticos dramáticos. Solo sangre de Merlina goteando sobre la lengua de Enid, un círculo trazado con sal y ceniza de cuervo, y la voz monocorde de Merlina recitando palabras en latín antiguo que le quemaban la garganta. Dedos sujetaba las patas delanteras de la loba para que no arañara. Lucas vigilaba el perímetro, pistola en mano, por si algo más salía de los árboles.

Cuando terminó, Enid convulsionó. El pelaje se retrajo como si alguien tirara de él desde dentro. Los huesos crujieron. Y entonces, con un grito que fue mitad humano, mitad aullido, Enid Sinclair volvió a ser Enid Sinclair: desnuda, temblorosa, con los ojos poco a poco recuperando su color azul habitual.

Merlina le puso su chaqueta negra encima sin decir una palabra. Enid lloró contra su hombro durante exactamente veintitrés segundos antes de murmurar un “gracias” que sonó más a gruñido.

Nevermore reabrió semanas después.

Morticia Addams, con su vestido largo color medianoche y una sonrisa que podía congelar el sol, se convirtió en la nueva directora. Las reformas fueron inmediatas y poco populares entre los puristas: más integración con normies, clases mixtas, incluso un programa de intercambio con Jericó High. “El mundo ya no puede permitirse seguir dividido entre monstruos y mortales”, dijo en su discurso inaugural, mientras Dedos aplaudía con entusiasmo sobre el podio.

Merlina Addams, Enid Sinclair y Agnes DeMille se volvieron inseparables casi sin darse cuenta.

“Somos como las tres mosqueteras, ¿no?“, Enid soltó una carcajada. “¿Athos, Porthos y Aramis? ¿Y cuál de nosotras es el borracho?“. Agnes sonrió, desapareció medio segundo y reapareció detrás de Merlina, apoyando la barbilla en su hombro.

“Todas somos el borracho. Y el mosquetero. Y la espada”.

El apodo se quedó.

El primer día de clases transcurrió con la habitual mezcla de caos controlado y miradas de reojo. Merlina soportó las clases nuevas sin pestañear. Enid, todavía ajustándose a sus instintos de alfa, gruñía bajito cada vez que alguien se acercaba demasiado a sus amigas. Agnes simplemente... estaba. A veces visible, a veces no.

Cuando sonó la última campana, las tres se miraron sin necesidad de palabras.

“Café“, dijo Enid, con una sonrisa que mostraba un poco más colmillo de lo habitual. “Necesito cafeína. Y azúcar. Y probablemente carne cruda, pero empecemos por lo básico”.

Merlina alzó una ceja.

“Jericó tiene una librería nueva. Dicen que sirven café decente”.

Agnes se desvaneció y reapareció ya caminando hacia la salida.

“Entonces vamos”.

La campanilla de “El Cuervo y la Pluma” sonó suave cuando empujaron la puerta.

El local olía a papel viejo, granos tostados y algo vagamente a vainilla. Detrás del mostrador estaba él.

Tn.

Un normie. Gafas de montura fina. Camisa arremangada. El pelo un poco desordenado, como si acabara de pasar los dedos por él. Estaba limpiando una taza con un trapo mientras leía un libro abierto sobre la barra. Cuando levantó la vista y las vio entrar, algo cambió en su expresión: no fue sorpresa, ni miedo. Fue... reconocimiento. Como si las hubiera estado esperando sin saberlo.

Las tres se quedaron quietas un segundo de más.

Merlina sintió un frío agradable recorrerle la nuca. Enid inhaló profundamente, y sus pupilas se dilataron un instante. Agnes parpadeó y, por un momento, desapareció por completo antes de volver a materializarse, como si su cuerpo hubiera decidido que valía la pena ser vista.

“Buenas tardes”, dijo Tn, con una voz tranquila que no encajaba del todo con la forma en que las miraba. “¿Qué les sirvo?”

Intercambiaron pedidos simples: un americano negro para Merlina, un latte con canela y extra espuma para Enid, un té de hierbas que Agnes pidió sin mirarlo directamente a los ojos.

Mientras preparaba las bebidas, Tn no dejó de lanzarles miradas rápidas. Ellas tampoco apartaron la vista.

Cuando les entregó las tazas, sus dedos rozaron los de Merlina por accidente. Ella no se inmutó. Él sí: un leve escalofrío le recorrió la mano.

“Gracias”, dijo Merlina, monocorde, pero con algo nuevo en la voz. Algo que sonaba a promesa.

Enid sonrió, mostrando los dientes.

“Volveremos”.

Agnes no dijo nada. Solo lo observó. Y desapareció por un segundo, solo para reaparecer ya en la puerta, sosteniéndola abierta.

Salieron al aire fresco de la tarde.

Caminaron en silencio unos metros antes de que Enid hablara.

“Es... interesante”.

Merlina miró hacia atrás, hacia las ventanas de la cafetería donde aún se veía la silueta de Tn limpiando la barra.

Agnes sonrió, pequeña y peligrosa.

“Muy interesante”.

Y las tres mosqueteras siguieron caminando, con la misma dirección en la mente, aunque ninguna lo dijera en voz alta todavía.

El Cuervo y la Pluma acababa de convertirse en su nuevo lugar favorito.

Y Tn... Tn acababa de convertirse en algo mucho más peligroso.

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Notas de la historia:

Cómo habrán notado, está historia ocurre después de la temporada 2.

Sera una historia bastante larga, tendrá más de 40 capitulos, será como una versión mía de la tercera temporada, se tocaran temas como la visión de la muerte de Merlina, la nueva vida de Enid después de su transformación, y el rechazo a Agnes por parte de su familia.

Creo que no tengo mucho más que decir por ahora, simplemente, espero que la disfruten :)