Soul
ÂżAlguna vez han experimentado sueños que relatan una segunda vida? ÂżNo? Si me lo hubieran preguntado en otro tiempo, dirĂa que normalmente la gente no piensa en cosas tan absurdas. Pero ahora, mi vida ha dado un giro descomunal.
En mis sueños comencĂ© a ver situaciones demasiado irreales; podrĂa decir fielmente que esos hechos estaban ubicados en Italia... oh, mi querida Italia. Al principio creĂ que mi obsesiĂłn con esta repĂșblica estaba llegando a tal punto de crearme historias tan reales que todas las emociones que se presentaban se sentĂan a flor de piel.
Para mi sorpresa, esa idea fue descartada cuando se hizo presente un chico. Uno con una hermosa sonrisa, un chico con una belleza inimaginable ante mis ojos; una belleza que jamĂĄs se compararĂa con alguien que haya visto alguna vez en esta vida. LleguĂ© a creer que era una proyecciĂłn de mi subconsciente al crear a mi tipo ideal, pero esa teorĂa tambiĂ©n fue descartada, ya que en los recuerdos ese chico me miraba con desdĂ©n... me veĂa como alguien que le podĂa dar todo lo que necesitaba en ese mundo.
Al principio eran simples imågenes; luego esas imågenes comenzaron a añadir audio. No algo perfecto, solo algo poco entendible. Y fue en ese momento en que escuché la voz de ese chico, diciendo en un ligero susurro, cargado de dolor:
"Lo siento... por favor, no me dejes..."
Las imĂĄgenes que surgieron en mi cabeza en ese momento fueron tan fuertes que no pude evitar despertar con el sudor desbordando de mi cuerpo y con un descontrol inimaginable de emociones. Los recuerdos, o fragmentos, estaban llenos de sangre y gritos. El hermoso chico estaba sosteniĂ©ndome con sus manos llenas de sangre... no lograba comprender. Todo era tan confuso para mĂ. Pero eran asĂ los sueños cuando dejas volar tu imaginaciĂłn ÂżNo?
DespuĂ©s de esa noche, mi vida siguiĂł como de costumbre: una rutina que no podĂa parar en ningĂșn momento de mi dĂa. Los sueños comenzaron a desvanecerse; ya no lograba recordar la voz de ese chico. No podĂa recordar esos labios y ese rostro que habĂan logrado que mi corazĂłn quedara deleitado por su intangible existencia.
Mi subconsciente comenzaba a buscar desesperadamente pequeños fragmentos de Ă©l, algo que me dijera que habĂa existido, aunque fuera en mis sueños... pero no pude lograrlo.
AsĂ pasĂł un mes... y de nuevo lo vi.
Pero esta vez habĂa sido diferente. Ahora podĂa verlo, escucharlo y tocarlo. Era una sensaciĂłn increĂble. PensĂ© que por fin habĂa logrado volverme loco.
Ăl se encontraba allĂ, en la orilla de ese lago. Lo veĂa con tanta paz que hizo que todo mi ser se estremeciera. Dios... estaba realmente enamorado de alguien que no podĂa ver en mi realidad. QuerĂa correr y abrazarlo, rogarle que no me dejara, que me permitiera permanecer con Ă©l en ese sueño infinito por el resto de mi vida.
Pero... ¿cómo logras enamorarte de alguien que no conoces en realidad? Ni yo mismo lo sé.
Solo puedo decir que haberlo visto por primera vez hizo que dentro de mĂ despertara un anhelo que no creĂ experimentar jamĂĄs por nadie ni por nada. Y allĂ estaba Ă©l, levantando la vista del lago y fijĂĄndola en mĂ, sonriĂ©ndome con devociĂłn para despuĂ©s decir:
"Te estuve esperando, Alteza."
TerminĂł la oraciĂłn y no logrĂ© darme cuenta en quĂ© momento habĂa llegado a mĂ con la intenciĂłn de abrazarme y enterrar su rostro en mi cuello. SentĂ que mi cuerpo respondĂa a tal acto de afecto, recorriĂ©ndose con pequeños toques electrizantes que describirĂa como emociĂłn y satisfacciĂłn.
Mis manos aprisionaron su cuerpo con fervor, y despuĂ©s de un tiempo perdidos en nuestro momento, pude articular palabras que sentĂa que no eran mĂas, pero salĂan de este cuerpo:
"PerdĂłn, la reuniĂłn tardĂł mĂĄs de lo que esperaba."
SoltĂ© mientras mis manos tomaban el rostro del chico, posicionĂĄndolo frente al mĂo, y proseguĂ:
âNo pude lograr convencer a mi padre para evitar una rebeliĂłn; al contrario, Ă©l me hizo saber que un grupo de personas estĂĄ dispuesto a atacar el castillo el dĂa de mañana por la noche, iniciando ellos mismos una con el objetivo de sacar a la sangre real de este mandato âmencionĂ©, esperando lograr captar algo en su rostro. No sabĂa quĂ© estaba buscando, no sabĂa por quĂ© tenĂa miedo... estaba tan confundido.
A lo que Ă©l solo me mirĂł con esos ojos que derretĂan mi ser y dijo al fin:
âÂżSabe el rey quiĂ©nes estĂĄn involucrados? Supongo que, al tener esa informaciĂłn, considerarĂĄ detenerlos a toda costa, Âżno es asĂ?
Su rostro se veĂa preocupado, pero no una preocupaciĂłn alarmante, sino algo mĂĄs... algo que no incomprensible
âÂżEstarĂĄs bien? No puedo imaginar quĂ© harĂa si te pasara algo... âterminĂł en un hilo de tristeza.
A lo que yo solo lo mirĂ© y sonreĂ, queriendo transmitirle tranquilidad y seguridad.
âNo pasarĂĄ nada, nos prepararemos para cuando caiga la noche mañana. Todo estarĂĄ bien âdije mientras lo atraĂa de nuevo hacia mĂ.
El ambiente era agradable; solo nosotros dos, sin nadie mĂĄs que nos dijera quĂ© era lo correcto ante la sociedad y sin etiquetas de por medio que nos hicieran sentir que entre nosotros habĂa una distancia que, por mĂĄs que corriĂ©ramos hacia el otro, lograrĂamos acortar.
Yo solo acariciaba su cabello mientras susurraba pequeñas frases que tranquilizaran a mi amado; sin embargo, un ruido logró que esa paz fuera totalmente arruinada. Regresé a mi vida, a mi propio cuerpo y a mis propios pensamientos.
Esto me estaba volviendo loco. ÂżCĂłmo podĂa estar deseando que llegara la noche solo para perderme en ese sueño tan irreal? Me preguntaba cĂłmo algo tan intangible habĂa logrado tener ese efecto en mĂ. ÂżEra ese sueño mĂĄs emocionante que mi propia vida? No... no era el sueño, era la persona que aparecĂa en Ă©l.
Siempre que lograba recordar su rostro y complexión, mi corazón daba un vuelco completo, llenåndose de preocupación, añoranza y deseo.
AsĂ pasĂł el tiempo y, conforme este avanzaba, tambiĂ©n mis sueños transcurrĂan. No eran tan largos como el que tuve hace meses, pero sĂ me permitĂan conectar pequeñas partes de una historia que nunca me habĂan contado o que no encontraba en ningĂșn libro que hubiera leĂdo alguna vez.
En todo ese tiempo jamĂĄs pude saber el nombre de ese chico. Solo sabĂa cuĂĄnto juraba amarme y todos los momentos que compartimos en esos sueños que llegaban a su fin cuando amanecĂa... y con solo eso me bastaba.
Hasta que una noche volviĂł a suceder. De nuevo, no era algo simple o hermoso... era algo que inquietaba a mi ser.
AllĂ estaba yo, tomando del rostro de mi amado, que tenĂa un semblante de dolor y rogaba mi respuesta:
âLo siento, por favor... te lo pido. Ven conmigo, escapemos. AĂșn tenemos tiempo antes de que ellos lleguen âdijo mientras por su bello rostro se derramaban lĂĄgrimas sin control.
Mi corazĂłn dolĂa. Me sentĂa enojado y traicionado. No era un sentimiento dirigido a mi amado... era hacia mĂ. Algo que me hizo entender que el amor que sentĂa por esa persona habĂa cegado mis ojos, dejĂĄndome a merced de quien estaba justo frente a mĂ. Porque, al final, lo sabĂa... pero no querĂa verlo por el dolor que conllevaba esa realidad.
âÂżPor quĂ©...? ÂżPor quĂ© tĂș...? No puedo... âantes de que terminara mis palabras, un grupo de personas armadas irrumpiĂł derribando la puerta de la gran habitaciĂłn.
De entre ellos surgiĂł un hombre que traĂa entre sus manos al pequeño segundo prĂncipe del imperio.
âEl rey ha caĂdo. La reina pereciĂł en su habitaciĂłn. Ahora tenemos el trabajo de eliminar a los demĂĄs descendientes de la sangre real âdijo mientras pasaba un cuchillo por el cuello del pequeño niño, haciendo que la sangre cayera a borbotones, drenando rĂĄpidamente su cuerpo.
El sol y la luna habĂan caĂdo... y con ellos se llevaron al segundo rayo de sol.
Estaba conmocionado. No podĂa asimilar esta situaciĂłn. La furia que brotaba de mĂ era incontrolable. El peso de sus muertes habĂa caĂdo sobre mis hombros.
Mi cuerpo reaccionó tratando de contraatacar, sacando mi arma personal para disparar, pero él me detuvo.
âĂl estĂĄ con nosotros, no dispares âdijo el chico mientras se posicionaba frente a mĂ y al arma.
El otro hombre lo mirĂł y luego fijĂł su mirada en mĂ.
âNo tenemos ningĂșn comunicado de que el primer prĂncipe estĂ© de nuestro lado en esta rebeliĂłn. Por favor, hazte a un lado o tomaremos este acto como un incumplimiento a tu deber âmencionĂł mientras preparaba su arma para disparar.
âNo âdijo firmemente el chico, tomando una postura mĂĄs decisiva.
Y en ese momento lo supe.
Cuando vi los ojos de ese hombre... supe que dispararĂa.
No podĂa permitirlo. No podĂa vivir sin Ă©l.
AsĂ que lo jalĂ© hacia mĂ, girĂĄndolo para que el disparo impactara en mi espalda. Fue rĂĄpido... no fue uno ni dos, fueron mĂĄs de cuatro disparos los que impactaron en mĂ.
Estaba comenzando a perder la fuerza en mis piernas. Ya no podĂa protegerlo. SentĂa mi mente en blanco y, de un momento a otro, caĂ junto a Ă©l.
Ăl me miraba con el rostro lleno de lĂĄgrimas que se mezclaban con rastros de mi sangre. Me veĂa como si fuera a desaparecer ante sus ojos... pero quĂ© extraño, porque yo sentĂa que no podrĂa ir a ningĂșn lado sin Ă©l.
SonreĂ mientras intentaba decir unas palabras, pero de mi boca solo salĂa sangre.
âLo siento... por favor, no me dejes. No puedo vivir sin ti... por favor... âdijo.
Y lo supe.
Supe que, si existiera otra vida, yo deseaba volver a encontrarme con Ă©l. Deseaba que pudiĂ©ramos estar juntos de nuevo. Que el amor que sentĂa por Ă©l era mĂĄs grande que la traiciĂłn que logrĂł darme tambiĂ©n.
Lo amaba mĂĄs que a nada en este mundo terrenal.
Era algo que consideraba normal, dado el tiempo en que pude conocerlo.
Con mi Ășltimo aliento, le pedĂ al cielo mi deseo egoĂsta: que por favor nos volviera a reunir en otra vida, en una donde fuera menos injusta para ambos...
Y asĂ fue como mi aliento se detuvo.
La Ășltima imagen que tuve de Ă©l fue que unĂa nuestras frentes mientras sus lĂĄgrimas caĂan sobre mi rostro...
La alarma sonĂł. Ya habĂa pasado medio año desde que habĂa vuelto a dejar de soñar con Ă©l. En este punto entendĂ que no era un sueño o una historia mal contada... era mi propia vida, o mi alma, contada desde otro cuerpo.
Es loco mencionar eso cuando siempre te han dicho que esas cosas no existen en realidad. Pero yo, que lo vivĂ en carne propia, siento un vacĂo inimaginable, difĂcil de describir con palabras.
En este tiempo me obsesionĂ© con el rostro que vi. Lo busquĂ© por todos lados: en redes sociales, en mis alrededores, en mis cĂrculos sociales... pero nada me daba señales de que estuviera en algĂșn lugar. QuizĂĄ el cielo no cumpliĂł mi deseo y solo me dio un pequeño karma por mi tonto enamoramiento.
Estaba saliendo de mi trabajo, como siempre acostumbraba, e iba directo a la cafeterĂa que hace unos meses comencĂ© a visitar solo para ver a las personas que transitaban por ese lugar... pero nunca daba resultados.
Mis esperanzas iban en picada conforme los meses transcurrĂan, y ya no soportaba estar buscando a un fantasma que solo habĂa vuelto a mĂ como un recuerdo, que habĂa logrado mover mi mundo y luego desapareciĂł.
Estaba tan concentrado en mis pensamientos que no me di cuenta de que habĂa chocado con un chico, haciendo que nuestras pertenencias cayeran al suelo.
âLo lamento, no me fijĂ© por dĂłnde caminaba âdije, intentando recoger las cosas lo mĂĄs rĂĄpido posible por la vergĂŒenza que sentĂ en ese momento.
No pude percatarme del rostro del chico hasta que levantĂ© la vista para devolverle los papeles que habĂa tirado.
âLo sien... âme quedĂ© en silencio.
Allà estaba él.
Era Ă©l, sin duda. Sus labios, su rostro, su nariz... su cabello, un poco mĂĄs rubio y menos rizado, pero era Ă©l. Era tan hermoso como la Ășltima vez que lo vi.
âLo lamento, yo tampoco vi por dĂłnde caminaba âdijo con una sonrisa que hizo que me estremeciera.
SĂ... definitivamente era Ă©l.
Me mirĂł, y pude notar cĂłmo su sonrisa iba desapareciendo poco a poco. Su semblante era una mezcla de felicidad, tristeza y preocupaciĂłn.
Le entregué sus cosas y me disculpé por cuarta vez.
âLo siento por el choque...
Me armé de valor. No iba a dejar pasar la oportunidad que el cielo me estaba dando.
âDisculpa... perdĂłn si esta pregunta te incomoda, pero ÂżcuĂĄl es tu nombre?
Dije con determinaciĂłn, mientras mi mano rozaba la suya al devolverle sus pertenencias.
Me mirĂł sorprendido y luego sonriĂł.
âPark Jimin.
En cuanto escuchĂ© su nombre, sentĂ que algo que faltaba dentro de mĂ volvĂa a tener sentido. Como si una parte de mĂ regresara a su lugar... el lugar donde todo se sentĂa completo.
Verlo frente a mĂ, con esa sonrisa que jamĂĄs pude olvidar, me hizo agradecer al cielo por cumplir mi egoĂsta deseo.
Lo amaba... realmente lo amaba.
Quizå en esta vida él no sepa quién soy. Para él soy un completo extraño... pero eso no harå que me rinda. El hecho de que nos hayamos vuelto a encontrar significa que nuestras almas estån conectadas por un hilo rojo, invisible, pero imposible de romper.
âÂżY cuĂĄl es tu nombre? âpreguntĂł, aĂșn con ese rostro tranquilo.
âJeon Jungkook ârespondĂ, animado, retirando lentamente mi mano de la suya.
QuizĂĄ en esta vida podamos hacerlo mejor... quizĂĄ no cometamos los mismos errores que en nuestro pasado.
.
.
.
.
Lo reconocĂ en cuanto vi su rostro.
Era él.
No imaginĂ© que podrĂa encontrarlo en un lugar como este...
Quise abrazarlo, pero no podĂa permitir que se asustara por algo tan extraño y caĂłtico. AsĂ que solo me limitĂ© a sonreĂr.
Yo recordaba todo lo que habĂa pasado a su lado. No me sentĂa orgulloso de mis acciones pasadas. PasĂ© toda mi vida anterior justificĂĄndome que lo que habĂa hecho era lo mejor para salvar a mi paĂs... pero en realidad, haberlo perdido hizo que una parte de mĂ muriera esa noche.
No soportĂ© demasiado tiempo antes de mirar al cielo y rogar por su perdĂłn, para que me devolviera al ser amado que, por mi egoĂsmo, habĂa dejado atrĂĄs.
Pero no hubo respuesta.
El cielo se quedĂł en silencio, y mis esperanzas cayeron en picada.
MorĂ pensando que nunca lo volverĂa a ver... hasta que ahora lo tenĂa frente a mĂ.
En otra vida.
En una vida en la que yo habĂa recordado, hace menos de un año, todo lo que habĂamos vivido juntos dĂ©cadas atrĂĄs.
No iba a cometer los mismos errores.
No iba a dejar que se fuera de mi lado otra vez.
No iba a dejar que se sacrificara de nuevo.
Lo amo demasiado...
Y no dejaré que en esta vida nada nos separen jamås.
Hola, en realidad no sé qué decir. Espero que esta historia te haya gustado y haya llegado a lo mås profundo de tu ser. Si eres de las primeras personas que lo leyó espero que esta versión te haya gustado. Solo faltaba un pequeño fragmento, pero créeme creo que era lo que necesitabas para poder entender un poco mås.
Por favor, quiero saber quĂ© te pareciĂł. âšđ«