Chapter 1
El golpe seco me aturdió.
Por suerte solo fue uno.
Mire a la maldita Tsumiki Fushiguro que tenía una enorme sonrisa. Megumi, Itadori y Nobara se quedaron estáticos, por un segundo yo también.
La tome por sus cabellos castaños y eso nos hizo perder el equilibrio, ambas caímos al suelo y quede encima, chocaba a cabeza de Tsumiki del suelo una y otra vez, al tercer golpe Megumi me alejo de su perra hermana mayor.
Itadori y Nobara se aseguraron de que la castaña seguía viva.
— ¡Me vuelves a tocar y te mato! — grité. Veía rojo. Quería partirle la cabeza.
—¡Eres una insolente!
— ¡Megumi suéltame! Le voy a enseñar algo de clase a esta sucia.
Megumi apretó su agarre y Justo antes de que pudiera zafarme, la puerta de entrada se abrió y todos ocupamos un asiento como si estuviese ensayando, Tsumiki aún estaba en el suelo cuando Fushiguro Toji nos miro. El individuo más imponente que había visto en mis 19 años.
— ¡Buenas tardes! — dijo en su tono serio de siempre. La maldita se puso de pie.
— Buenas tardes, padre.
— Buenas tardes, señor Fushiguro. — hablé, aunque me intimidaba siempre lo saludaba frente a ella, odiaba que yo tuviese alguna interacción con el, me dedicó media sonrisa antes de seguir su camino.
Como siempre, Tsumiki fue detrás de su padrastro.
Cuando escuchamos la puerta cerrarse, todos me miraron.
— ¿Que fue eso? — Megumi estaba molesto.
— Ella me golpeo, ¿que esperas?
— Lo siento, esta vez estoy de su lado. — defendió Itadori mientras Nobara miraba la segura marca roja en mi hermoso rostro.
— ¡Por cosas así mi padre no te soporta!
— El viejo no me soporta por ser hija de Satoru.
—Disculpe. — dijo una de las trabajadoras ingresando a la sala. — Señorita Nozomi, el señor quiere verla en su oficina.
Chasquee la lengua y seguí a la mujer. Megumi tenía razón, su padre me odiaba, no tanto como su media hermana pero si me odiaba, todo por el simple hecho de que era hija de su mas grande rival. Por lo poco que sabía era una rivalidad desde el jardín de niños.
Eso provocaba que el fuera más grosero de lo normal conmigo, pero a veces era muy cordial.
— ¿Que necesita?
— Nozomi, solo quiero saber si vas a demandar a mi insensata hija.
—¡Padre! Ella empezó todo.
— ¡Silencio! — posó sus ojos en mi. Los ojos color musgo conectaron con los míos y la frialdad de esa mirada me puso nerviosa. Tome aire.
— No voy a demandar, espero que usted no me demande a mi cuando la mate si se atreve a tocarme otra vez. — la mire esperando que se atreviera a decir algo, no me importaría que Fushiguro estuviese ahí, terminaría lo que empecé hace un rato y le rompería la cabeza.
— Tan insolente como tu padre. — Toji negó con la cabeza. — No demandaría si ella se lo busco. Puedes retirarte.
Salí de ahí y al cerrar la puerta pude escuchar como empezaba la pequeña discusión entre ellos.
. . .
— Esa mujer se ha vuelto un dolor en el culo. — Habló Raiko, el hermano mayor de los 5 que éramos. Yo era la menor de todos y también la única fémina. Mientras que mis hermanos eran la copia total de nuestro padre, yo en cambio tenía los ojos de nuestra madre, color rosa.
— Solo espero que Toji no se enoje. — se burló papá mientras leía unos papeles. Nunca tomaba nada que involucrara a Fushiguro en serio.
— Deberías demandarla por agresión. —Sugirió Mako, el tercero. También el más protector.
— Solo es una riña de niñas.
— La detesto.
. . .
Coloque las botellas de tequila para poder pagar. Mi mente estaba lejos. Fuera de mi cuerpo. ¿Que diablos estaba pasando? Sukuna me estaba siendo infiel.
No lo amaba, lo quería. Lo quería mucho. Ni siquiera teníamos seis meses y seguro está no era la primera vez que le era infiel a alguien. Solo no quería sentir más dolor.
— ¿Estas bien? — Cuestionó Nobara, lucia preocupada.
— ¡Si! Solo pensaba que debí enamorarme de Yuji.
Las carcajadas se hicieron presentes.
— A ti te gustan los chicos malos, ni con ayuda de todos los dioses eso sería posible.
Abrí la boca fingiendo indignación, Megumi tenía toda la razón, nunca me había llamado la atención un chico que realmente tuviera como mínimo buenos sentimientos, siempre los hijos de puta.
Por suerte ellos notaron mi incomodidad y empezamos a hablar de chismes de la universidad mientras que Itadori y Megumi jugaban billar y bebíamos. Estábamos en el sótano de la casa de Megumi, donde por mala suerte para su padre pasábamos una gran parte del tiempo
El alcohol fue haciendo efecto y Nobara se encontraba vomitando mientras que Megumi y yo preparábamos la mesa para Beer pong. Sería mi primera vez jugando.
— ¡Estoy nueva!
— Yo empiezo. — pedí. Lancé la pelota y cayó en un vaso, bien, tome de un sorbo toda la cerveza que estaba en uno de mis vasos.
— ¡No! — gritó Megumi — Nobara debe beber.
— ¿Por que? Yo gane, mi premio es beber.
— No funciona así.
— Mi lado de la mesa si.
Seguimos jugando bajo mis reglas y cada vez me sentía más mareada. Si no estuviese comiendo chucherias seguro ya habría vomitado todo el alcohol. Itadori y Nobara estaban en la habitación de invitados haciendo sus cosas mientras que Megumi estaba medio desmayado.
Con pura ayuda de los dioses logré subir los escalones para llevarlo a su habitación. Cerré la puerta y me hundí en el sofá de la sala. Mire el vaso fijamente, se movía. Sabía bien que el mundo estaba quieto, aunque no se sintiera así.
El reloj de mi celular marcaba la dos de la mañana. Sonreí , estaba en el punto que me gustaba del alcohol. Baje al sótano, me bebería toda la cerveza que había servida y recogería todo lo demás para largarme a casa antes de que me desmayara igual que Megumi.
Agarre el primer vaso, lo bebí todo de una y al bajarlo me encuentro con el señor Fushiguro parado en el pie de la escalera, se estaba aflojando la corbata, por el alcohol se veía más sexi de lo que ya era, el alcohol intensificaba esos atributos.
— ¿Estas bien?
— Sip.
— La gente que bebe como desquiciada no suele estar bien.
— ¿Usted que sabe? — repetí la acción anterior con el segundo vaso ante la mirada del hombre.
— ¿Y los demás?
— No soportaron. Están arriba. Yo terminaré aquí y me iré a casa, no tiene de qué preocuparse. — miré mi reflejo en la cerveza. En soledad el dolor se podía sentir aun con alcohol en la sangre.
— Parece que quieres seguir la fiesta. — asentí y se me salió una risilla. Estaba volviendo a mi punto favorito.— si quieres puedo jugar un rato contigo.
— ¿Sabe jugar?
— obvio, soy el mejor. Lo jugaba todo el tiempo en la universidad
— juguemos con sus reglas, según los demás no se juega como yo lo hago.
— Shot, te quitas una prenda o me das un beso. — Murmuró el señor Fushiguro con una sonrisa. Que locura. Incluso sonreía, era la primera vez que veía una sonrisa en ese rostro y por alguna razón me ponía nerviosa.
— ¿Cree que me va a ganar? — sonreí. Sentía mis mejillas arder, más por el alcohol que por sus palabras.
— Nena, yo iría al infierno y regresaría solo por uno de tus besos.
¿Que? El alcohol ya me estaba llegando a los oídos. Simplemente le sonreí mientras buscaba el tequila. Ella ya estaba en posición, me hizo una señal con la cabeza que interprete como ir yo primero.
Lance la bola. Cayó en uno de los vacos.
Sin refunfuñar el tomo tequila directo de la botella, sin hacer caras ni nada, ¿Tenía garganta de hierro ese hombre?
El lanzó la pelota y falló. Volvió a tomar de la botella mientras yo estaba tomando sake y preguntándome de donde había salido.
Lance la pelota y falle.
Tome también de la botella y fue como un balde de agua Fria, pero tenía calor. Sonreí y me mordí el labio.
El lanzó y acertó.
Tome la botella y Justo antes de beber recordé las otras dos cosas que podía hacer. El alcohol me controlaba y por suerte tenía un vestido.
La mesa me cubría así que al volver a levantarme me encontré con su mirada confundida, hasta que lance mi tanga de encaje a la mesa y sus ojos tuvieron un brillo diferente.
— ¿Así quieres jugar?