TUYA PARA AMAR

Summary

Más que un matrimonio, Kim Jennie y Kim Jisoo son una sociedad. Llevan dos años casadas bajo las reglas de un estricto contrato prenupcial que las ha convertido en lo que ambas consideran el matrimonio perfecto: sin discusiones, sin sentimientos de por medio; solo una sociedad basada en la imagen pública y en el beneficio mutuo. Jennie es plenamente consciente de que cualquier sentimiento podría desestabilizar el delicado equilibrio que ambas habían creado. Las emociones eran variables peligrosas en la dinámica perfecta de su relación y, sin embargo, no pudo no exigir respuestas al recibir un vídeo de Jisoo besándose con alguien más en su despacho. A pesar de que las cláusulas de su contrato les permitían tener relaciones externas a su matrimonio siempre y cuando no afectaran su imagen pública, Jennie se ve a sí misma exigiéndole a la Alfa que termine aquel romance. Para su sorpresa, Jisoo cede a su petición; pero no sin antes pedir algo a cambio: Un trato que les enseñaría a ambas lo que verdaderamente significa ser la una para la otra. Omegaverse. Alteración de edades. Adaptación autorizada por @dongetstress en wattpad.

Genre
Lgbtq
Author
Ana
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

Prólo Jennie Kim no es el tipo de persona que asiste a bodas, más bien, es quien aconseja divorcios sumamente lucrativos que resultan beneficiosos al menos para una de las partes involucradas. No es de las que cree en el amor, menos en el destino o en las relaciones amorosas.

El afecto, el sexo y el compromiso son cosas que se pueden obtener fácilmente en otros ámbitos de la vida. Jennie disfruta del afecto de su familia, está comprometida con su trabajo, obtiene sexo maravilloso de las personas que le resultan atractivas.

Quizás su pensamiento es demasiado racional, más no le encuentra sentido a entregar todo de ti a alguien que no sabes si te corresponderá de igual manera. Una copa de vino en el balcón de su apartamento mientras observa el atardecer es la adicción más dulce y estimulante, mucho más que una cena romántica en un restaurante caro, más que un beso bajo la lluvia.

Jennie percibe las emociones de otra manera: son innecesarias e invalidantes, siempre nublando el buen juicio del que todos deberían gozar.

Su perspectiva de la felicidad está atada al dinero; Jennie Kim ama el dinero y ciertamente es la única relación a largo plazo que le gustaría mantener.

Viste con la elegancia sobria de una abogada de éxito: un conjunto de chaqueta y falda lápiz color marfil, el cabello rubio recogido en una coleta baja que deja su rostro despejado. Desde su lugar en una de las mesas reservadas para los socios, cuenta ansiosa los minutos que le restan para poder escapar de aquella tediosa boda. El amplio salón está repleto de personas que se mezclan en el espacio mágico que crea la luz suave de las lámparas de araña.

La decoración es exquisita, Jennie tiene que reconocer el buen gusto del organizador, consciente de que la pareja de recién casados no cuenta con la gracia suficiente para hacer de aquel espacio algo digno de admiración.

La copa se apoya en sus labios, obtiene un pequeño sorbo del cóctel sin alcohol que le permitirá regresar por su cuenta a su apartamento antes de colocarla suavemente sobre la mesa elegantemente decorada con centros de mesa florales. Observa su reloj y verifica que le quedan menos de veinte minutos en la boda.

Como si se tratara de un magnetismo, su mirada se alza y se detiene sobre la persona que, más que la propia pareja de casados, parece ser la sensación de la noche.

Kim Jisoo es una mujer imponente, es imposible que las miradas no vayan a ella donde quiera que esté. Su traje azul marino de corte impecable se ajusta a su cuerpo atlético, la camisa blanca impecable, el cabello negro peinado hacia atrás. Su fortuna propiamente labrada y su estatus hacen de ella una elección perfecta para una relación; razón por la cual todos pululan a su alrededor como abejas a la miel.

En fracciones de segundos, sus miradas chocan y Jennie siente esa corriente electrizante recorrer su columna y estremecerla por completo.

Si Kim Jisoo no fuera quien es, probablemente sería una de las personas de las que Jennie obtendría un buen sexo, de quien pudiera hacer la mejor de las amantes. Sin embargo, aquella Alfa entallada en un traje caro que sonríe a todos políticamente es trabajo y la Omega tiene una política estricta sobre no enrollarse con el trabajo.

Jisoo es la CEO de la compañía que su bufete representa legalmente, Turtle Corporation, el mejor trato que Jennie ha cerrado en sus años como abogada; no puede permitirse que aquella sonrisa arrebatadoramente coqueta le haga perder su buen juicio, por lo que ignora el tirón en su bajo vientre y revisa nuevamente la hora.

Diez minutos más y podrá relajarse con una buena copa de vino en la tranquilidad de su apartamento. Quizás ver una película. Tal vez tomar un baño de burbujas. Dormir.

La Omega está lo suficientemente encantada con la idea que no es consciente de los pasos firmes que resuenan contra el piso pulido hasta que los tiene frente a ella. Su mirada asciende, desde los impolutos zapatos de vestir, por los pantalones de corte recto hasta la chaqueta entallada al cuerpo que cubre una camisa blanca.

El traje es de un tono azul marino que resalta la piel pálida de la Alfa.

Jennie la mira a los ojos y el bullicio a su alrededor formado por la mezcla de las voces, risas y la música se hace imperceptible a sus oídos.

Jennie Kim no cree en el amor a primera vista, pero si lo hiciera, seguramente Kim Jisoo sería la persona por la que caería rendida al primer instante.

—Jennie-ssi. —El apelativo le recuerda su relación con la mujer.

Jennie se levanta y le dedica una corta reverencia en señal de respeto que a la Alfa no parece importarle menos. En su lugar, extiende su mano hacia ella y la Omega la observa durante un par de segundos, fijamente.

La invitación al baile es tentadora. Antes de pensar las cosas dos veces, está deslizando su mano sobre la de la Alfa, quien le sonríe y la Omega parpadea, esperando que el deseo no sea visible en sus ojos.

—Bailemos, abogada Kim. Ha estado sentada en esa silla toda la noche. — El sonido de la música, una mezcla de clásicos románticos llena el aire mientras avanzan hacia la pista.

Mientras observa la espalda ancha de la Alfa, el ambiente a su alrededor parece desvanecerse; el bullicio de los invitados se convierte en un eco distante que es borrado por el tacto cálido de la mano de Jisoo sobre la suya. En medio de la pista, sus manos se separan.

El tacto de la Alfa se traslada a su espalda baja, la palma le transmite calor por encima de la ropa. Jennie espera no hacer el ridículo cuando la música inicia y ambas empiezan a moverse al ritmo de una suave canción, sus pasos son ligeros y fluidos, como si estuvieran danzando en perfecta sincronía.

—¿Está disfrutando de la boda? —La pregunta es genuinamente curiosa y no un vano intento de recrear una conversación para evitar la tensión del momento.

—La verdad es que no me resultan atractivos este tipo de eventos, presidenta Jisoo. —Jennie confiesa, su sinceridad ganándole una risa por parte de la Alfa.

Baja y ligeramente ronca, acompañada de una sonrisa que fácilmente podría acabar con su perfecta actividad neuronal. En el cuello de Jisoo, apenas visible bajo el cuello de la camisa, Jennie puede percibir el bulto de su nuez, ese rasgo característico de los Alfa que siempre le había resultado intrigante.

Entonces, ¿es así como sonríe el Diablo? Es imposible que un ángel incite tanto la carne al pecado.

—¿Usted está disfrutando la boda? —Jennie pregunta, nunca abandonando su tono respetuoso, siendo dicho tono las defensas impenetrables que se alzan a su alrededor contra los encantos innatos de la Alfa.

—Ahora sí. —Jisoo responde, girando con gracia el cuerpo de la Omega. — Es imposible no disfrutar en su compañía, abogada. —Jennie traga en seco y reevalúa qué tanto le importa mantener una estricta relación laboral con esta Alfa.

TURTLE es un gigante multinacional, la compañía de ensueño que siempre quiso representar, su mayor fuente de ingresos. Sus gustos más caros han sido gracias a las generosas remuneraciones dadas por la empresa, por lo que no va a arriesgarse a perder sus lujos por una Alfa de ojos bonitos.

—Cualquiera pensaría que este tipo de celebraciones serían atractivas para usted. —Jisoo comenta curiosamente, no tardando en preguntar. —¿No está interesada en casarse, abogada Kim? Estoy segura de que hay varias personas sumamente interesadas en ser bendecidas con su presencia. —Las palabras de la Alfa son aduladoras, más Jennie presiona sus labios juntos en una sonrisa que busca contener la mueca de desagrado ante aquella pregunta.

Obviamente, Jennie no está interesada en casarse todavía. Está en el mejor momento de su vida, ¿por qué lo haría?

El matrimonio es una asociación a la que no le entusiasma formar parte. En su círculo, es extrañamente raro casarse por amor. Los compromisos son por conveniencia, por un beneficio y una ganancia mutua.

Ciertamente, a sus treinta años de edad, Jennie no espera encontrar el amor pero sí desea formar parte de un matrimonio que le dé más de lo que le quite si al final aquella unión termina en un divorcio.

—No estoy interesada en casarme. —La Omega asegura, su mirada sobre la de la Alfa. Otro giro más a su cuerpo. Esta vez es atraída aún más hacia Jisoo mientras se mueven rítmicamente. —El matrimonio es una transacción, presidenta Jisoo. Si llegara a casarme, me encargaría de hacer de él una sociedad perfecta tanto para mí como para la otra persona involucrada. Piénselo de esta forma: En nuestra sociedad, las uniones por conveniencia son cada vez más frecuentes, para no decir que son la tendencia. Son estas relaciones las que tienen una tasa más baja de divorcio, al contrario de aquellas que son por "amor". —Explicó. —Aún así, hasta cierto punto resulta molesto casarte con alguien que apenas te atrae, aunque sea la mejor opción para ti. —Jisoo alza sus cejas curiosa, su mirada sobre la expresión seria de Jennie.

Al parecer, este era un asunto que la Omega había pensado por un tiempo, su postura estaba lo suficientemente definida como, para sin importar lo que dijese, no renunciara a ella.

Centra su atención en Jennie, en su rostro de facciones elegantes, deleitándose con el movimiento de su boca mientras habla, deseando retirar los cabellos rubios que irrumpen la visión de aquellos ojos marrones.

—Si decidiera casarme...—La Omega continúa, con toda la atención de Jisoo sobre ella. —Redactaría un contrato prenupcial que hiciera de mi matrimonio algo estable y duradero. No tengo por qué someter a mi pareja a estar conmigo si no le resulto atractiva, fácilmente podría haber una cláusula que acepte relaciones colaterales al matrimonio, siempre y cuando no afecte nuestra imagen social. Obviamente, intentar tener una relación para dos personas que no están interesadas es desagradable, así que el sexo no tiene que ser algo necesario. Al menos no hasta que sea momento de garantizar un heredero. —Jisoo alza las cejas ante las palabras de la Omega.

—Sé que piensa que estoy racionalizando mucho las cosas, pero las emociones son peligrosas, presidenta Jisoo. Llevarse por ellas es un error fatal si desea estar del lado ganador.

—¿Es así? —Jisoo murmura curiosa y Jennie asiente, respaldando su postura. —Supongo que, en caso de que suceda, usted decida con quién formar esta asociación matrimonial, ¿no?

—Así es. —La Alfa murmura positivamente a sus palabras, la curiosidad brillando peligrosamente en sus ojos cuando pregunta.

—De todas las personas en este lugar, ¿a quién elegiría para casarse con usted? —La música se detuvo y con ello, sus pasos.

Las manos de la Alfa no abandonan su cuerpo: una de ellas está sosteniendo la suya propia, la otra se aferra en un agarre posesivo a su cadera. Jennie respira y el aroma fuerte, esa mezcla cítrica y amaderada que solo los Alfa poseen, invade sus sentidos. Puede sentir bajo sus dedos la textura de la chaqueta de Jisoo, y más allá, la calidez de su cuerpo, la firmeza de sus músculos. La mirada ajena pesa sobre su cuerpo y le recuerda que la mujer frente a ella aún espera una respuesta de su parte.

Jennie alza su rostro y enfrenta los ojos oscuros de Jisoo al mismo tiempo que la próxima canción comienza a escucharse y con ello, se restaura la movilidad de las personas a su alrededor. Ambas están estáticas en medio de pista, más a Jennie no puede importarle menos cuando pregunta.

—¿Soy totalmente sincera?

—Me encantaría que lo fueses. —Asegura y en ese justo momento, Jennie siente que no tiene nada que perder.

—Contigo. —La mirada de Jisoo no se muestra ni medianamente sorprendida por su respuesta. En su lugar, un brillo de satisfacción adorna sus rasgos firmes y femeninos. —Me casaría con usted, presidenta Jisoo. — Confiesa.

Jennie Kim no es del tipo de persona que se acobarda, menos de las que hacen las cosas a medias. Si estaba a punto de arruinar por completo la posible relación laboral con la Alfa frente a ella, entonces lo haría adecuadamente.

—Cásate conmigo, Jisoo.

Next Chapter