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Odio nada más que odio es lo que sentía al verlo, ese odio que cada vez se volvía más deseo por tenerlo bajo su cuerpo, tener sus labios junto a su piel y sus ojos puesto sobre los míos.
Si, odio el desear su cuerpo bajo el mío, odio estar sintiendo amor por ti.
Odio a ver roto las reglas por ti.
Sus labios son lo que más odio. Y aun así, son los únicos que me quitan el sueño.
La habitación huele a lluvia filtrándose por la ventana entreabierta, a sábanas revueltas y a algo más... algo que no debería estar pasando. Algo prohibido.
Lo tengo debajo de mí, sus piernas rodeando mi cintura como si no quisiera dejarme ir, como si esto no fuera un error. Como si yo no lo odiara.
Pero lo odio.
Odio cómo sus dedos se clavan en mi espalda, cómo su respiración se rompe cada vez que me muevo dentro de él, cómo su voz —maldita sea— dice mi nombre como si significara algo más.
—Jeon... —gime, y eso es suficiente para hacerme perder el control.
Aprieto los dientes. No debería sentir esto. No con él.
Embisto más fuerte, más rápido, como si pudiera sacarme esta necesidad del cuerpo, como si pudiera borrar lo que está creciendo dentro de mí. Pero no desaparece. Nunca lo hace.
Porque la verdad es otra.
Lo deseo.
Y eso es peor que odiarlo.
—Jungkook... —su voz se quiebra, y yo también.
—Mierda... —sale de mis labios en un susurro roto.
El mundo se reduce a ese instante, a su piel contra la mía, a ese calor que no debería existir. Y cuando todo termina, el silencio cae como un golpe.
Solo quedan nuestras respiraciones... y lo que ninguno quiere decir.
Me aparto primero. Siempre lo hago. Es más fácil así.
Me visto sin mirarlo, aunque puedo sentir sus ojos sobre mí, como si intentara entender algo que ni yo mismo quiero enfrentar.
—¿Te vas? —pregunta.
No respondo de inmediato. Porque si lo hago, si me quedo un segundo más... voy a cometer otro error.
—Sí.
Siempre es sí.
Salgo de la habitación, pero el aire afuera no es suficiente. Nada lo es.
—Mierda... jodida mierda... —murmuro, pasando una mano por mi cabello.
Miro hacia atrás. Y ahí está.
Observándome. Sonriendo apenas. Como si supiera algo que yo me niego a aceptar.
Aprieto la mandíbula.
Porque la verdad es simple... y peligrosa.
Siempre vuelvo.
Y no es por el hotel.
Es por él.
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Hola, les traigo una nueva historia, espero, y les guste.
Importante.
Me desaparecí de Wattpad debido a que no me gustaba lo que estaba escribiendo; no sentía emoción de editar los capítulos de los libros, pero ahora estoy más motivada y con más imaginación y muchas ganas de poder escribir. No diré cada cuánto subiré los capítulos de este libro porque, sinceramente, no tengo mucho tiempo libre, pero trataré de no tardarme en subirlos.
Gracias a esas personas que se quedaron conmigo; espero su apoyo, ya sea con una estrellita y algún comentario, para poder saber qué tal les va pareciendo el libro.