La noche que se lo llevaron

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Summary

"El amor no siempre es suficiente para salvarte de la oscuridad." Lucas y María creían que su mayor desafío sería sobrevivir a una noche de tormenta épica, pero el destino tenía otros planes. Tras una celebración que prometía ser eterna, el vínculo que los unía se quiebra de la forma más violenta posible. Lucas despierta atrapado en un búnker, enfrentándose a un rompecabezas de supervivencia donde cada segundo cuenta y la pregunta "¿Por qué yo?" le carcome el alma. María, ante una ley inútil que cierra los ojos frente al crimen, decide que no se quedará de brazos cruzados. Dispuesta a todo, inicia un descenso a los infiernos para infiltrarse en una red criminal despiadada. ¿Hasta dónde llegarías por rescatar al hombre que amas cuando el mundo entero te da la espalda? Bienvenidos a una apuesta donde el misterio psicológico y el terror romántico se funden en una pesadilla real.

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prologo: Secuestro


Era un día normal, la lluvia azotaba las calles con sus pequeñas gotas de agua. Había poca gente en la calle y de esas pocas personas que habían en la calle estábamos yo y mi novio Lucas. Habíamos salido a dar un paseo cuando de repente empezó a llover, intentamos refugiarnos pero al no encontrar espacio para no mojarnos, nos reíamos. Nuestras risas resonaban por toda la calle vacía por la lluvia, pero pronto… las risas se acabarían.


Ese día no era un día cualquiera, cumplíamos un año de relación como novios y estábamos muy felices por ello. Decidimos ir a nuestro lugar favorito donde nos conocimos, la azotea de una casa. Allí nos tumbamos a ver las estrellas y ver cómo nos caían gotas en la cara.

—un año ya… —empieza a decirme el —recuerdo el día que te conocí, estabas sola bajo la lluvia, una lluvia igual de bonita que hoy. No te conocía de nada y tú a mi tampoco —suelta una suave risa —desde ese momento… me enamoré de ti.

—Lucas… yo… —intente hablar pero no me salían las palabras.

—tengo miedo María, miedo de algún día perderte, de que no me quieras nunca más… me diste mi vida entera desde el primer día… yo… —su voz empieza a quebrarse.

—shhh, tranquilo… no me alejaré nunca de ti —dije mientras le secaba las lágrimas suavemente.

—te quiero… —dijo mirando a la Luna brillante.

—me encanta cuando miras el cielo así y haces como si no te dieras cuenta de que te estoy viendo —lo mire a la cara, sus ojos brillando por la luz de la luna —gracias por hacerme tan feliz… te quiero.


Después de decirle eso, apoye mi cabeza en su hombro y nos quedamos un rato largo mirando las preciosas estrellas mientras escuchábamos la lluvia caernos y mojarnos encima. Fue de las mejores cosas de mi vida, nunca me había sentido tan relajada y feliz al mismo tiempo con una persona como el. Y cuando me fije, si cara estaba cubierta de lágrimas, estaba llorando cosas que nunca antes había visto en el y al final los dos acabamos abrazados baja la luz de la luna, de las estrellas y las gotas relucientes por aquella misma luz…

Pasaban las horas y no podíamos parar de ver la luna más bonita que habíamos visto en nuestra vida. Cuando se hizo muy tarde y la lluvia paraba, decidimos irnos del lugar e ir a nuestras casas cada uno. Lucas me dijo que me acompañaba a mí casa para estar tranquilo de que no me pase nada, la inseguridad que tiene siempre de que no me pase nada es lo que me gusta de él. Con el siempre me siento bien, me siento a salvo y fuera de peligro aunque se perfectamente que en realidad tiene miedo de que alguien me haga algo y el me tenga que defender pero nunca se lo tengo en cuenta por qué siempre lo intenta al menos.


Durante el camino, todo el viaje hasta mi casa se sintió silencioso, no nos dijimos nada en todo el camino, cada uno estaba pensando en lo suyo. Para intentar romper el silencio incómodo el empezó a decir…


—María, ¿Estás bien? —pregunto preocupado.

—s-si estoy bien… creo —le dije agachando la cabeza preocupada por un presentimiento que tenía.


Minutos pasaron y todo volvía estar en silencio, la lluvia paro pero al ser muy tarde no había nadie por la calle. El momento cada vez se volvía más incómodo, como si algo nos hiciera a ambos un nudo en la garganta para no poder hablarnos. Ese silencio se acabó cuando por fin llegamos a mí casa.


—llegamos a tu casa… —dijo el contento —cuando te acomodes llámame por favor.

—lo haré, no te preocupes por mi… estaré a salvo —dije todavía preocupada.

—bueno… hasta luego supongo —dijo el incómodo antes de empezar a andar.


Tenía miedo por qué un presentimiento llevaba recorriendo todo el rato, algo malo iba a pasar pero no sé cuando. Así que para quitarme la duda y el miedo de encima lo llamé minutos después.

—¿llegaste a tu casa? —le pregunte con miedo.

—no, todavía no he llegado, ¿Por qué pregun…?

—¡PUM! ¡PUM!

—¡Lucas! ¡LUCAS!, que ha pasado Lucas… ¿me escuchas? ¿Está bien? Por favor dime algo…

Todo se quedó en silencio y justamente empezó a llover de nuevo, lo único que se escuchaba por el móvil era el sonido de la lluvia y una respiración entrecortada, hasta que de repente…

—M-María… a-ayuda… me —se escucho.

—¡CALLATE! —se escucho una voz que no era de él, era otra persona —¡CÁLLATE!, NO TIENES DERECHO A PEDIR AYUDA —se escucho como alguien pegó una patada.

—M-María… adiós… —fue lo último que escuché de Lucas antes de dejar de escuchar su respiración.

—¡¿LUCAS?! ¡¿LUCAS?!, RESPONDE POR FAVOR, ¡¿DONDE ESTAS?!... Lucas… responde por favor… por favor… —mi voz se iba rompiendo cada vez más y las lágrimas empezaban a bajar por mi cara.


De nuevo, todo se puso en silencio, la llamada seguía activa y la lluvia cada vez se escuchaba más fuerte. De fondo se lograba escuchar con un poco de distorsión varias voces hablando pero no logré escuchar que decían. Hasta que de repente alguien cogió el móvil, su respiración era normal así que no era Lucas y lo que dijo ese alguien me dejó aterrorizada…


—¿Buscas a tu novio Lucas? —empezó a decir —tranquila jajaja, lo tenemos aquí… está bien pero si no se comporta… lo matare Ja-ja-ja, tú novio ahora es mío… —fue lo último que dijo antes de colgar la llamada.

—¿Hola?, ¿Quién eres? —dije antes de darme cuenta de que había sido colgada la llamada.


“Maldición” pensé por dentro, la lluvia cada vez se iba convirtiendo en una tormenta la cual no me dejó dormir poco más de medía hora en toda la noche. Esa voz me atormentaba todo el rato. “¿Quién era?”, “¿Por qué quieren a Lucas?” me preguntaba todo el rato, no podía parar de imaginar esa horrible voz…

Grave.

Distorsionada.

Terrorífica.

Cuando amaneció un poco más y pensé que la lluvia había finalizado por fin, me empecé a vestir rápidamente para ir a casa de Lucas. No sabía porque pero tenía la esperanza de que todo fuera una broma, así que decidida me puse enfrente de mi casa y con un suspiro abrí la puerta en marcha a la casa de Lucas. Mientras más caminaba, más incomoda me sentía. Sentía algo extraño dentro de mi… como si algo me estuviera observando. Cuanto mas me acercaba a la calle donde vivía Lucas, más se iban vaciando las calles. “¿Qué esta pasando?” me preguntaba, “¿Por qué no hay gente?”. Todo dentro de mi cuerpo se estaba congelando, tenía miedo de que sea por culpa de Lucas.


Cuando por fin llegue a la calle donde se encontraba la casa de el, la sensación de observación se sentía más fuerte y lo peor de todo era que no había ninguna persona en esa calle, ahora sí que estaba vacío todo. Bares cerrados, tiendas cerradas, algo pasaba… por suerte descarte la idea de que Lucas estuviera muerto por qué no vi su cuerpo tirado en el suelo. Eso me tranquilizó muchísimo y de nuevo volví a tener esperanza de que todo fuera mentira y nadie lo haya secuestrado. Me acerqué a la puerta de la casa con paso ligero, cuando me encontré enfrente de ella tomé un suspiro profundo y toqué el timbre. “Por favor Lucas”, “por favor” pensaba mientras esperaba una respuesta, la cual nunca llegó así que volví a tocar una vez más. Espere nerviosa unos minutos pero tampoco salió nadie de ella. Por última vez, toque el timbre y volví a esperar unos minutos pero de nuevo… la espera no sirvió de nada.


Después de un rato sentada llorando enfrente de la puerta de la casa y pensando en todo lo que me esta pasando, me vino un pensamiento que me congeló el cuerpo entero, me hizo temblar tanto… “¿Esta muerto?” solo de pensarlo me pasaba todo eso, me empezó a doler la cabeza incluso, era como un pinchazo fuerte que tenía. Cuando me medio recuperé decidí que era el momento de avisar a la policía de todo lo que está pasando. Así que me puse en marcha hacia la comisaría pero de repente…


—jovencita, ¿Le ocurre algo? —un señor me llamo para acercarme desde lejos.

—esa voz… de que me suena —dije en bajito sin que me escuchará —juro haberla escuchado antes.

—le vuelvo a preguntar, Jovencita ¿Le ocurre algo? —me volvió a decir con un tono más serio.


En ese momento dude en si acercarme a hablar con el o salir corriendo. No había nadie en la calle y de repente aparece el… además tenia una voz que me resultaba muy familiar pero no sé de qué. El hombre se veía que cada vez estaba perdiendo más la paciencia.

—¿EN qué piensas tanto JOVENCITA? —su voz era más grave y agresiva.

Lo miré fijamente a los ojos desde lejos pero no me resultaban familiares tanto como la voz. En ese momento noté como el hombre dio un paso adelante.

—¡¿EN QUE PIENSAS TANTO?!, NO SABES QUE DE MALA EDUCACIÓN NO CONTESTAR… —su tono se volvió muchísimo más agresivo que antes, tanto que incluso daba miedo.

Le seguí ignorando y cada vez las voz me sonaba más y más, y mientras yo seguía pensando el se iba enfureciendo cada vez más, me estaba empezando a insultar y hubo un momento en el que me habló de tal manera que ya sabia donde había escuchado esa voz antes…

—e-eres tú… tú voz… t-tu estabas en aquella llamada —al hablar mi voz se entrecortaba y me costaba respirar.

—HASTA QUE POR FIN HABLAS… —dijo en un tono agresivo y grave.

El se iba acercando poco a poco mientras yo me echaba hacia, empezó a acelerar el paso y yo empecé a correr, el empezó a correr detrás de mí intentando atraparme, corrí sin parar y sin mirar atrás. Poco a poco me empezó a faltar aire así que tuve que parar, al girarme para ver por dónde iba… ya no estaba, mis manos empezaron a temblar y mis piernas empezaron a temblar del cansancio. Tenía un objetivo, llegar a la comisaría.

Volví a correr por seguridad y así fui hasta la comisaría, me sentía observada por todas partes pero las calles estaban vacías otra vez. Cuando llegue enfrente de la puerta para entrar a la comisaría me gire a ver la calle antes de entrar pero no había nadie.

—¡AYUDA!, ¡¿Algún policía disponible?! —pregunte nerviosa, mis ojos se estaban poniendo rojos, tenía miedo.

Poco después de un rato apareció un policía e intentó calmarme para poder contarle bien todo.

—ya está, relajase jovencita, ¿Qué ha pasado?

—y-yo esto… por la noche, una persona, me ha erseguido y mi novio, y la persona y… y…

—shhh, tranquilízate por favor, aquí ya estás a salvo… no te va a pasar nada —dijo tranquilamente el policía —respira hondo y suelta todo el aire, te tranquilizara.

Tome aire profundamente y luego lo solté, así hice unas 7 veces hasta poder tranquilizarme y volver a respirar tranquila. El miedo se me fue y mis manos dejaron de temblar, mis ojos dejaron de ser rojos y volver a tener ese color blanco de siempre.

—así, bien hecho jovencita. Ahora dime… ¿Qué ha pasado? —pregunto suavemente el policía.

—esto… es una larga historia policía, tomará un rato contarla —le dije todavía con la voz un poco temblorosa.

—esta bien, cuénteme todo lo ocurrido con calma, estoy aquí para escucharte y poder ayudarte —sonrió el policía.

—vera señor policía… todo empezó por la noche, estaba con mi novio celebrando que llevábamos 1 año juntos bajo la luz de la luna y la lluvia —empecé a decirle —todo iba bien hasta que el me dejó en mi casa y se fue solo a la suya, en mitad de una llamada el… el fue… —mi voz empezó a romperse y las lágrimas empezaron a bajar de nuevo por mi cara.

—recuerda, cálmate necesito que me lo cuentes todo. Respira hondo y suelta todo —dijo de nuevo el policía.

De nuevo empecé a respirar hondo y luego sacar todo el aire, pero está vez no lograba calmarme, solo se me venía aquella horrible voz y el último intento de pedir ayuda de Lucas… estaba traumatizada por aquello. También se me venía a la mente la cara de aquella persona que me había perseguido y todo eso junto había que las lágrimas saltaran todo el rato. El policía intento calmarme de todas las formas posible pero no lo lograba. Después de un rato el policía se fue y me dejó sola en la sala llorando, en vez de calmar mi lloro lo había potenciado, no quería saber nada de mi creo por qué no volvió a salir de ahí mientras yo estaba. Cuando estaba apunto de irme el sale…

—espere jovencita, creo que ya sabemos que ha pasado. Por algún motivo, ¿Tú novio a sido secuestrado? —pregunto el decidido.

—s-si señor policía, f-fue j-justo por la n-noche —mi voz temblaba por el recuerdo que se venía a mi mente.

—esta bien… lastimosamente tengo que informarle que ahora mismo no podemos hacer nada —dijo en tono serio pero triste el policía —ahí demasiados casos resolviéndose como ya sabrás por las noticias.

—p-pero… sois policías, e-es vuestro trabajo, d-da igual cuánta gente esté en p- problemas —al decir esto me empecé a poner nerviosa —m-mi novio p-puede m-morir y o-os da igual. L-las otras p-personas no están en peligro d-de muerte, m-mi novio s-si lo está…

—lo siento jovencita, yo haría todo lo posible para ayudarla pero son las órdenes que me han dado —respondió el con seriedad.

—e-entonces no h-haréis n-nada, m-me encargaré y-yo personalmente d-de e-esto.

Después de decir esto me dirigí hacia la puerta de la comisaría para salir y así hice, abrí la puerta y salí de ahí enfadada. Me senté un rato en un banco y volví a llorar recordando todo lo estaba pasándome. “¿Por qué a mí?” me preguntaba siempre, “¿Qué he hecho mal para merecer esto?” no se me ocurrirá ningún motivo para que a mí me pasase esto. Poco rato después de llorar decidí volver a mi casa pero como antes, la calle volvía a estar vacía. En el camino de regreso me sentía observada de nuevo, sentía la presencia de aquel hombre extraño por todas partes.

Cuando llegue a la calle donde se encontraba mi casa, todo se volvió a llenar de gente poco a poco y después de un mal rato pude volver a estar tranquila. Bueno no del todo por qué todavía sentía que alguien me observaba, me fui fijándome en toda la gente por si alguna era aquel hombre extraño. Por suerte o por desgracia, ninguna persona lo era; después de un largo camino estaba enfrente de la puerta de mi casa donde por fin podría estar tranquila y en paz. Una vez entre me tumbe en el sofá de mi salón donde solíamos pasar tiempo juntos, la felicidad me inundó por un momento la cabeza pero luego volvían los malos ratos que he pasado y otra vez volvía a estar triste.

Cuando me volví a relajar una vez más, fui a la cocina y empecé a cocinar algo para comer, llevaba casi 1 día sin comer. Cuando termine de cocinar me di cuenta de que había hecho muchas cantidad, estaba acostumbrada a que estuviera Lucas, el siempre come mucho y siempre está repitiendo de plato. No sé si a veces lo hace por qué le gusta mi comida o otras veces para no decirme que está mala la comida, yo siempre he creído que son ambas por qué lo conozco lo suficiente como para saber si le gusta algo o no. Al recordar esos momentos me acuerdo de su cara intentando fingir que está bueno pero luego también no puedo evitar el parar y pensar en cómo lo estarán tratando ahora. Cuando termine de comer de repente escucho el timbre de mi casa, todavía tenía el pensamiento de que fuera el así que fui corriendo a abrir la puerta pero cuando abrí la puerta…