Capitulo 1: donde empieza el ébano
Capítulo 1: Donde Empieza El Ébano
Kartenj surcaba el cielo con una velocidad inquietante, como si el aire mismo intentara detenerlo. Sus ojos, firmes y tensos, estaban fijos en un solo destino: el edificio negro con un logo, un engranaje y el número 731 que se alzaba en el horizonte.
Sin dudarlo, aterrizó con un golpe seco. Los pasillos eran oscuros, interminables... un laberinto que parecía susurrar secretos en cada esquina. Pero Kartenj no dudaba. Sabía exactamente a dónde ir.
Avanzó con paso firme hasta llegar a la oficina.
La puerta se abrió de golpe.
Vacía.
El silencio lo golpeó más fuerte que cualquier enemigo. Ella siempre venía aquí después de un trabajo. Ella estaba aquí. Siempre.
Todo estaba normal, solo que su figura no estaba en su lugar.
Su respiración se volvió irregular.
-No... -murmuró.
Salió de la oficina con furia, azotando la puerta tan fuerte que las bisagras crujieron peligrosamente. Corrió por los pasillos hasta encontrar a un científico desprevenido. Lo levantó del cuello sin esfuerzo.
-¿Dónde está... mi madre? -exigió, su voz cargada de una desesperación que apenas podía contener.
El hombre, pálido y tembloroso, apenas logró responder:
-E-en el piso 6... haciendo experimentos...
Kartenj lo lanzó con la furia y ansiedad que mantenía. Levantó la mirada.
“El piso 6... donde empieza el ébano.”
Sin pensarlo más, inhaló profundamente... y se lanzó hacia arriba.
Los pisos se rompían uno tras otro bajo su impulso, concreto y metal estallando a su paso, hasta que alcanzó el sexto nivel. El aire le quemaba los pulmones, pero no se detuvo. Corrió, buscando, sintiendo que cada segundo era demasiado tarde.
Encontró a otro científico.
Lo tomó del cuello con más fuerza de la necesaria.
-¡¿Dónde está?! -gritó, perdiendo el control.
El hombre intentó hablar, pero el aire no le alcanzaba.
-E-ella... está...
Kartenj apretó más.
-¡DIME!
-...muerta...
El mundo se detuvo.
Por un instante, todo el silencio quedó atrapado en su mente.
Sin darse cuenta, suelta al científico mientras su mente seguía atrapada en su madre. Ni siquiera siente el viento.
-Ya volviste, mi niño-. Pensó que escuchó su voz; entonces, al instante, volteó hacia atrás.
Solo un pasillo vacío y negro. Nadie lo estaba esperando. Nadie. Ahí debería haber alguien, ella.
Hasta que empieza a toser, al estar demasiado ocupado en sus pensamientos. Entonces respiró el ébano con el que estaban revestidas las paredes.
Su garganta empieza a raspar, sus pulmones arden demasiado, casi quemando su interior, y empieza a sacar aire aún más rápido.
Kartenj cae al suelo y sigue tosiendo y, con sus últimas fuerzas, se apoya contra la pared y salta.
Sin mirar atrás, se lanzó contra una pared de vidrio, rompiéndola en mil fragmentos al escapar del edificio.
Ya en el aire, finalmente puede volver a respirar. Pero no había alivio... solo un vacío que crecía. Seguía escuchando diferentes frases de ella.
-Cariño-, -mi niño-. Tantos pensamientos así inundan su mente hasta que llega hasta su falta en su oficina. Ahora hay algo extraño en el aire, en todo.
Aún en el aire, simplemente abre la boca, pero no sale nada hasta que suelta un grito que parece que le rasga la garganta.
Descendió frente a un puesto de periódicos, suspendido en el aire por su propia inercia. Tomó uno.
“SE ENCUENTRA LA GUARIDA DEL CRIMINAL BIOLÓGICO ‘EL INVISIBLE’.
AL INVESTIGAR LA ZONA, NO SE ENCONTRÓ A NADIE.”
Sus ojos se endurecieron.
-
En una casa modesta, un hombre y una mujer jugaban cartas.
-¿Cuántas tienes? -preguntó él con calma.
La mujer iba a responder...
Cuando algo aterriza del cielo.
El techo explotó. La mesa se hizo pedazos.