01
En una de las escuelas más prestigiosas de Shibuya, en el área de medicina, las clases habían comenzado para aquellos alumnos inscritos en dicha área.
Para los jóvenes todo era nuevo, nuevas experiencias y un ambiente completamente diferente que en el instituto. A pesar de eso, para muchos fue fácil adaptarse a este nuevo paso en sus vidas, no tardaron en verse grupos de jóvenes que comenzaban a charlar y volverse amigos, pero también a despedirse de esos nuevos amigos ya que no todos se quedaron después del primer semestre y hubo demasiados cambios, otra vez.
Para gente muy sociable, como Shinya Hiiragi, no era un problema el hablar con todo el mundo. La gente se le acercaba ilusionada de mantener más de dos palabras con uno de los grandes Hiiragi; y Shinya no se negaba a darles la ilusión de compartir más de dos palabras con él.
Sin embargo, esto era diferente si hablaba de sus únicos dos amigos. Mito Jujou y Goshi Norito. Alfa y omega respectivamente.
Los había conocido antes de las clases, en el día de la inscripción a la unidad académica. Fue una enorme casualidad que les tocara en el mismo salón durante ambos semestres, pero desde entonces eran el trío del que todo mundo hablaba, al cual querían acercarse.
Pero, no solo los rostros de sus amigos fueron conocidos para Shinya una vez que empezó el segundo semestre. Había ciertos compañeros cuyas caras recordaba haber visto. Entre ellas, estaba la cara de aquel chico distante, sentado siempre alejado de las bolas parlantes llamadas compañeros de clase; siempre estaba ahí, callado.
Recuerda que eventualmente una vez cruzaron miradas. Fue solo un breve momento, no duró demasiado, pero fue suficiente para que tuviera un solo pensamiento en mente:
“Mmh... Ese chico se ve tan misterioso... Pero es muy guapo”.
Y aunque para él quedó como un simple choque de miradas casual, su contraparte también pensó en algo luego de bajar su mirada al libro, lo más rápido y natural que pudo.
“¿Es un albino? Nunca creí ver uno tan de cerca, que bonito es”.
Pronto los amigos de Shinya se dieron cuenta de que, sin importar qué, la mirada de Shinya terminaba cayendo, aunque fuera un segundo, sobre aquel compañero de clases del cual ni siquiera sabían el nombre.
Fue así que Goshi comenzó a llamar a aquel sujeto “el crush de Shinya Hiiragi”. Claro que siempre cuando estaban los tres a solas, porque si algo como esto salía a la luz, la gente no dejaría de hablar y molestar. Porque al parecer la vida de Shinya era más importante que cualquier otra cosa.
Shinya solo creía que era una tontería. No tenía interés en él, era absurdo.
Solo se preguntaba, ¿por qué estaba tan solo y tan... triste?
—Bueno, esta vez he decidido formar los equipos yo. Quiero que sepan que no hay cambios, así que cualquier queja... —La voz del profesor se perdía a lo lejos.
A Shinya no podía importarle menos.
Él estaba centrado en escoger el lugar al que iría a comer después de clases. Porque claro, volver a su casa temprano nunca era una opción.
Sus amigos charlaban en voz baja en los asientos a su lado. Ni siquiera los estaba escuchando, a pesar de que Mito se quejaba de que nuevamente la seguían cortejando alfas, creyendo que ella era una omega.
Tonterías típicas entre ellos.
—Entonces, el equipo número cinco es... Guren Ichinose y Shinya Hiiragi. —.
Todo se detuvo para absolutamente todos los presentes. Ante el silencio, y la clara mención de su nombre, Shinya alzó su mirada y observó los nombres de equipos en la pizarra.
“¿Guren Ichinose? ¿Eseno es...?”
Sintió su mirada.
Giró la vista a ese punto del otro lado del salón. Vacío y solo como siempre, estaba Ichinose con su mirada seria observándolo sin interés, como si solamente quisiera saber quién sería su compañero, y no estuviera realmente contento con la persona.
Shinya le sonrió, aunque el otro lo ignoró. No se ofendió, en lugar de eso decidió que definitivamente era mejor prestarle atención al profesor y apagar su teléfono, porque necesitaba cumplir con los puntos que pedía sobre ese proyecto.
Definitivamente era importante, ¿no?
Las personas como Shinya no tenían que esforzarse mucho para conseguir algo; eran sus privilegios como Hiiragi, eran sus privilegios de ser anhelado por todos.
Guren Ichinose no tenía por qué esforzarse, y aun así puso todo su empeño para llegar hasta esa universidad. Su carta de aceptación había sido enviada con una felicitación por su nota alta. Era una nota que siempre mantenía intacta.
Su sueño siempre fue ser médico como su padre, Sakae Ichinose, y por esa razón estaba tan lejos de su verdadero hogar, Aichi. Tuvo que viajar hasta Shibuya y mudarse a un departamento que su padre compró para su comodidad.
Pero era triste. Se sentía lejos de casa, solo. Cosas tan pequeñas, como que el té no sabía igual al que preparaba su padre, lo mantenían melancólico y sin poder conciliar el sueño.
En la universidad era peor. Todo el mundo parecía conocerse entre ellos, no había espacio para fijar el interés en alguien como él. Nadie se interesó en él. De todas formas, él tampoco quería perder el tiempo en cosas banales; solo quería enfocarse en estudiar.
Y fue así como llegó hasta ese día, hasta ese momento.
Shinya Hiiragi, ese era el nombre de su compañero. A simple vista se veía como alguien con mucha energía, de hecho, con un exceso de esa energía.
“Solo espero que no cause problemas”.
Anteriormente había trabajado con otros compañeros. Siempre terminaba haciendo todo solo, porque nadie estaba interesado en cooperar en el trabajo, a pesar de que era un beneficio mutuo.
—Bien, eso es todo. Pueden reunirse con sus compañeros para ponerse de acuerdo. —Finalizó el profesor en su explicación.
De inmediato todos se movieron hasta acercarse a sus compañeros. Shinya fue uno de esos; se levantó de inmediato y no perdió tiempo en llegar hasta la silla al lado de Guren.
No iba a tenerle miedo solo porque tuviera una mala cara.
—¡Hola! —saludó con energía, luego se apoyó en la mesa para acercarse más a Guren, buscando toda su atención. —Ya que estaremos juntos en esto, hay que ponernos de acuerdo, ¿qué quieres hacer? —.
En casos así... A Shinya Hiiragi le importaba una mierda el espacio personal.
—La primera parte es investigar. Nos dividimos los temas por igual y al final juntamos la información. —Explicó sin darle vueltas, mostrando como había separado con antelación los temas.
Shinya asintió, apuntando los temas que le habían tocado a él.
Había notado que Ichinose era alguien de muy pocas palabras, pero no le preocupaba; podía hablar lo suficiente por los dos, aunque recibiera un puñetazo por hablar de más.
—¿No crees que estaría mejor estudiar juntos? —Dijo Shinya, sin dudarlo. —Después de clases podemos reunirnos... E ir a la biblioteca. —.
Guren se quedó sorprendido. No era la clase de cosas a las que estaba acostumbrado; siempre dividían temas y terminaba haciendo solo.
Shinya Hiiragi parecía el tipo chico popular que no hace nada. Y sin embargo, ahí lo tenía, mostrando interés por realmente hacer ese trabajo juntos.
Ante el silencio de Guren, Shinya se preocupó un poco, así que volvió a hablar.
—No tienes nada que hacer, ¿verdad? Porque entonces uno de los dos tendrá que poner su casa. No me gusta trabajar si no es en conjunto. —.
“Espera, ¡¿Alguno de los dos tendrá que poner su casa?!”
¿Qué rayos le pasaba? Guren estaba seguro que, con dividir los temas de dicha forma, era más que suficiente para hacerlo cada quien por su cuenta.
—No acostumbro hacer eso, creo que con lo que dije es suficiente. —Soltó un suspiro pesado, era la primera vez que tenía una conversación tan larga con alguien de la universidad. —Además, ¿qué te hace pensar que no tengo nada que hacer? —.
Shinya sonrió, se lo estaba tomando a reto ahora que parecía evadirlo. No lo iba a permitir tan fácilmente.
—No seas tímido~ —Cantó, estirando su brazo hasta que picó con su dedo el brazo de Guren varias veces. —Seguro no tienes nada que hacer. Así que te esperaré en la biblioteca. —Sin esperar respuesta se levantó, mirándolo con seguridad. —Te esperaré ahí. Si no vas, harás que llore, de verdad. —.
Sin esperar respuestas se fue a su lugar, sonriendo con victoria.
Las clases siguieron cuando el maestro se retiró y entró el siguiente, obligando a sus estudiantes a escribir y hacer algunas actividades que tomaron el resto de la clase.
Cuando finalizaron las clases, sus dos amigos ya estaban esperando para irse juntos como siempre, pero Shinya ya tenía otro plan al que iba a ir aunque lo dejaran plantado.
—Pueden adelantarse, me quedaré en la biblioteca para estudiar con Ichinose. —Les explicó.
Sin embargo, ambos se mostraron sorprendidos. Fue Goshi el que puso una sonrisa perversa.
—¿Ehhh? Nuestro Shinya está creciendo, ya hasta tendrá una cita con su misterioso crush. —.
—¿Ah? No digas tonterías. —Shinya lo miró mal. —¿Te drogaste tan rápido? —.
Goshi guardó silencio, lo que hizo que Shinya soltara un suspiro pesado. Mito rodó los ojos y se llevó a la fuerza a su amigo, dejando que Shinya fuera por su propio rumbo.
Guren, por su lado, pensó en irse y dejarlo plantado, solo para confirmar si iba a llorar de verdad. Pero no podía librarse de él.
Solo porque lo miró decidido a trabajar, fue hasta la biblioteca. No siempre tenía un compañero dispuesto a trabajar de verdad a su lado. Le había llamado la atención saber si realmente iban a estudiar, simplemente no parecía de ese tipo de personas.
Pero también influyó que no tenía nada mejor que hacer, era ir a la biblioteca o volver a su departamento que compartía con la soledad. Aunque lo odiara admitir, no tenía más opciones.
Sin embargo, de camino a la biblioteca notó que Shinya se había quedado hablando con sus amigos, así que sospecho que el plantado sería él.
Pero, grande fue su sorpresa cuando vio que Shinya llegó prácticamente a la par que él. Shinya también lo observó sorprendido, pero al final le regaló una sonrisa orgullosa, estaba feliz de verlo ahí.
—Por un momento creí que no ibas a cumplir con tu palabra, Hiiragi. —.
—Yo siempre cumplo con mis palabras. —Exclamó con orgullo. —Me da gusto que no me dejaras llorando. —.
Ambos entraron a la biblioteca, todo mientras Guren rezaba para que Shinya no fuera alguien de hablar mucho, no quería que los sacaran de ese lugar por ruidosos.
Guren escogió un lugar apartado de la gente. Dejaron sus cosas y Shinya fue el que buscó los libros que creyó que podrían ser útiles para el tema.
No tomó muchos libros, fueron cuatro libros en específico que podrían tener todo lo que iban a necesitar para su proyecto. Quizás hasta un poco más.
Con los libros necesarios, regresó a la mesa y se sentó al lado de Guren, dejando los libros en frente de ambos.
—Creo que estos pueden servir. —Susurró. —Avísame si no es suficiente, y te ayudo a buscar. —.
Tomó uno de los libros, lo abrió y comenzó a leerlo. Eso sorprendió a Guren, simplemente no esperaba que se pusiera directamente a leer.
No se quedó atrás, tomó uno de los libros y comenzó a leer para buscar la información que creía que iba a necesitar.
No tardó demasiado en encontrar lo que buscaba, Shinya tampoco. Se puso a escribir y a tomar apuntes. Shinya hacía lo mismo.
Cuando Guren quiso cambiar de libro se dio una pausa para ver a Shinya, se veía concentrado en lo que hacía. En clases se veía como alguien con mucha energía y despreocupado con la escuela, el típico chico atractivo y popular. Sin embargo, en ese instante le estaba transmitiendo una calma que resultaba impresionante.
Shinya sentía su mirada pero no dijo nada, solo tomó el otro libro sin molestarlo y continuó con lo suyo.
Guren había escuchado que Shinya tenía notas excelentes, pero siempre creyó que era algún rumor o algo así. Ahora sospechaba que quizás Shinya no era tan despreocupado como creyó y que el profesor no se había equivocado al ponerlos juntos en ese equipo.
—Con los libros que has traído son más que suficientes, ya encontré la información de mis temas. ¿Qué hay de los tuyos? —Se atrevió a preguntarle cuando terminó con el libro.
Shinya apuntó una última cosa y cerró el libro, alzando su mirada para verlo.
—También los he encontrado. ¿Crees que esto sea suficiente para armar el trabajo? —.
Acercó su silla y los apuntes con Guren para que pudieran intercambiar información. Shinya leyó bien lo que Guren tenía y sonrió. Era todo lo que necesitaban para seguir, solo faltaba armarlo y quizas poner algo extra.
—¡Muy bien! —Dijo sin alzar mucho la voz. —¿No te parece que somos un excelente equipo? —.
—No diría excelente equipo, pero sí algo pasable. —.
Shinya sonrió con orgullo, golpeando su hombro suavemente contra el de Guren, esto para poder captar su atención.
—Hasta dan ganas de ir a comer algo~ ¿Vamos? Di que si~ —.
Guren se sorprendió de ver que Shinya tenía su rostro cerca del suyo. Ni siquiera supo en que momento se había acercado tanto, pero, parecía que entre más lo descuidaba, más cerca estaba.
“Este chico no conoce nada sobre el espacio personal”.
—¿Ah? No gracias, tengo comida en casa. —.
Se hizo el tonto mientras guardaba sus cosas, aunque en el fondo había aprovechado esa cercanía que tuvieron para verlo a detalle.
Notó que sus ojos azules brillaban como diamantes. No sabía si el haber crecido en las montañas le hacía ver lo distintas que son las personas en Shibuya, pero definitivamente Shinya era un caso increíble.
Shinya hizo un puchero, pero no se rindió ahí. Lanzó sus cosas dentro de su mochila y tomó el brazo de Guren, jalando su cuerpo hasta llevarlo con él. No le costó mucho hacerlo.
—¡Entonces algo chiquito! Yo lo invito. —.
Por poco y no le dio tiempo de llevar sus cosas, pero por fortuna Guren pudo tomarlas mientras era arrastrado por Shinya fuera de la biblioteca, donde podían hablar mejor, sin tener que susurrar.
—¡O-oye! ¿No te han enseñado que “no” es no? —.
Shinya prácticamente lo ignoró. Se sentía con mucha energía de nuevo, y es que había estado un largo rato en silencio. Era justo que pudiera hablar y hablar una vez más.
—Conozco un maravilloso lugar donde sirven ramen o huevos con soja, ¡Oh! ¿Pero te gusta? Podemos ir a cualquier otro lugar; conozco demasiados porque siempre salgo a comer. No es que salga mucho, pero mis amigos y yo solemos comer mucho. —.
Eso hizo que Guren se pusiera pensativo. Había recordado que desde que se mudó a Shibuya dejó de estar bajo la dieta que su padre le puso.
Era el momento perfecto para aprovechar y comer un poco de la comida que más ama y disfruta, y que no podía comer debido a esa dieta.
—Bueno, si tanto insistes en que vayamos a comer, quiero comer Curry. ¿Conoces un buen lugar para eso? —.
La felicidad se marcó en cada expresión de Shinya, que lo miró con una enorme sonrisa antes de pensar en un buen lugar y no decepcionar a Guren.
Mientras Guren esperaba una respuesta, sintió miradas sobre ellos. Las personas los veían fijamente; sospechó que era por la forma en la que Shinya lo tenía agarrado y lo jalaba. Parecía que estaba acostumbrado a ignorar esas miradas, porque era imposible que no las estuviera sintiendo cuando tenían esa intensidad y eran prácticamente todas las personas por las que pasaban cerca.
Shinya cambió la ruta cuando tuvo el lugar perfecto.
—Claro que sí, tú solo sígueme~ —.
Guren solamente se dejó llevar como hasta ahora, hasta que Shinya se metió por un par de calles.
Mientras caminaban, Guren se puso a pensar en lo familiar que le resultaba el apellido de Shinya, pero no encajaba con la gente de mierda que llevaba ese apellido. Quizás solo lo estaba imaginando todo; al menos, eso quería pensar.
Shinya se metió en unas calles escondidas, buscando el restaurante. Era un lugar que estaba cerca de la universidad pero escondido a la vista, así que realmente no tardó demasiado en llegar hasta el restaurante.
Al entrar, fue Guren el que caminó hasta una de las mesas más apartadas de la gente. Shinya lo siguió sin quejarse, suponía que a Guren no le gustaba estar rodeado de la gente, así que no tenía pensado forzarlo a convivir con alguien más o estar cerca de más gente.
Shinya no era mucho de platos fuertes como el curry, pero por una vez haría una excepción de lo que comería.
El mesero se acercó, así que Shinya no dudó en pedir lo que ambos comerían.
—Por favor, dos platos de curry. —Observó a Guren después. —¿Quieres algo de tomar? —Le preguntó.
—Sí, quiero té de cebada. —.
—Que sean dos, por favor. —.
El mesero se retiró para dar el pedido a la cocina. Guren se quedó emocionado por comer curry, aunque su energía social ya se había agotado hace mucho.
Aún así, ya estaba ahí, y tenía a un sonriente y emocionado chico energético en frente.
—Oye, Hiiragi. ¿Cuál es tu género secundario? —.
Podía parecer una pregunta tonta, pero la verdad es que Shinya confundía bastante con su apariencia y actitud. El era un alfa, pero Shinya lo había agarrado como un llavero hace un momento. Por más que pareciera un beta, o mejor dicho, un omega, esa fuerza y energía le hacían pensar que quizás podría ser alfa, como él.
Shinya estaba sorprendido de que quisiera preguntar y saber cosas sobre él, así que le sonrió y ladeó un poco la cabeza.
—Puedes llamarme por mi nombre. “Shinya”. No hay que ser tan formales, por favor. —.
No deseaba escuchar ese apellido fuera de la escuela. Si Guren lo repetía de nuevo, le daría algo.
Guren sintió una ligera tensión.
—Está bien, Shinya. Si ese es el caso, puedes llamarme por mi nombre también. —.
—De acuerdo, Guren~ ¿Qué crees que parezco? Podría ser un alfa. —Finalmente respondió su pregunta.
Quería jugar con su mente un poco, tomándole el pelo. No le gustaba decir como si nada que era un omega, el único omega en su familia. Lo odiaba.
Guren tuvo una pausa para observarlo detenidamente... Entonces continuó.
—Ok, mi pregunta fue estúpida. Es más que obvio que eres un alfa, es solo que tienes mucha energía. —.
Sentía que estaba hablando tonterías, así que mejor quería quedarse callado.
Su padre bien le había dicho que no debía juzgar a nadie por ningún motivo, menos indagar en sus vidas.
Shinya soltó una baja risa, ¿De verdad parecía alfa? Entonces tenía que ser el alfa más raro que hubiera en el mundo.
—Solo soy una caja llena de sorpresas. —.
Ambos se quedaron en silencio, observando el lugar durante un par de segundos, sin dirigirse la mirada.
Shinya también sentía curiosidad sobre el género secundario de Guren, pero imaginaba que podía ser un beta, debido a lo distante que era con cualquier persona.
Suponer no era bueno.
—Ejem... —Guren se aclaró la garganta, nervioso. —Ya tardó mucho el curry en venir, ¿no? —.
Shinya observó a su alrededor velozmente. Era verdad.
—Sí. No tienes prisa, ¿verdad? Seguramente no demoran. —.
Guren suspiró pesado, contrario a Shinya que se veía de excelente humor.
—No, no tengo prisa. —.
Aunque no le gustaba mucho socializar, prefería esto a simplemente quedarse solo en su departamento esperando a que un nuevo día comenzara.
—¿Me dirás cuál es tu segundo género? También me da curiosidad~ —Exclamó Shinya, buscando que no hubiera más silencio.
Guren lo pensó por un momento. Shinya no le había respondido, y se veía que le daba vueltas al asunto, ¿Acaso no le gustaba su segundo género? No lo culpaba, porque para él sí era un problema su segundo género. A pesar de ser alfa, no era merecedor de todo, como muchos dicen. Aún existían personas que continuaban marcando las estúpidas jerarquías y los estándares; si no los cumplías, no valías nada.
—Ah, ¿con que tienes curiosidad? —Vio a Shinya asentir. —Pues no te voy a decir, en vista de que tú eres una caja llena de sorpresas. —.
Shinya no pudo retener una estridente carcajada que escapó de él. Tuvo que cubrirse la boca mientras reía, admitiendo que era muy astuto; no era de sorprenderse, no por nada Guren era el mejor en todo el campus.
Pero ahí estaba otra vez esa enorme curiosidad por saber más de él.
—Buena jugada, ¿si te digo, me dirás igual? —Sin esperar respuesta a esto, apoyó sus manos en la mesa y se estiró hasta acercarse a Guren, específicamente su oído. —Soy un omega~ ¿Qué tal? ¿Te sorprendí? —.
Guren se sintió bastante sorprendido, pero en un buen sentido. No planeaba irse o rechazarlo; él no era esa clase de sujetos, hasta podía jurar que le daría igual, pero sí estaba sorprendido. Por esa fuerza y personalidad suya quería suponer, al menos, que debía ser un omega dominante.
No había otra respuesta para esa sorprendente naturaleza de Shinya.
—Me sorprendiste solo un poco, no te emociones. —Dijo Guren.
Por fortuna, la comida llegó a manos del mesero. Guren sintió sus ojos brillar de la emoción, y Shinya disfrutó de verlo así de emocionado, aunque era claro que Guren no quería hacer evidente su emoción, pero era demasiado tarde, estaba en compañía de Shinya Hiiragi, el sujeto que siempre se fija en todo.
Shinya sujetó la cuchara, pero no se movió hasta asegurarse de poder ver a Guren tomar el primer bocado y dar su opinión.
Quería saber si era lo suficientemente bueno para Guren.
Guren tomó la cuchara con algo de timidez porque no dejaba de tener la mirada de Shinya encima, sonriendo como idiota.
—Buen provecho~ —escuchó que le dijo cuando abrió su boca para dar el primer bocado.
No tuvo más opción que dar el primer bocado. Sentía mucha vergüenza de hacerlo, y aún así lo hizo. Lo masticó muy bien, aliviado de volver a probar su platillo favorito.
—He probado mejores, pero no está mal. —dijo finalmente, cuando había tragado todo.
—Te dije que conocía un buen lugar, no que sería el mejor. —Acompañado de eso, Shinya se rió de forma baja.
Guren no recriminó nada porque curry era curry, al final de cuentas. Por esa razón simplemente continuó comiendo, sabiendo que no era realmente bueno cocinando y por esa razón no podía quejarse mucho.
Shinya también comenzó a comer, aunque el curry no era exactamente su platillo favorito, era demasiado fuerte y condimentado para alguien que disfrutaba más de las comidas suaves y dulces. Lo más fuerte que comía era la soja, y eso ya era cuando se sentía muy alocado.
Aún así, no estaba mal comer esto de vez en cuando.
Mientras comía, Guren recordó que esta era la primera vez que comía en compañía de alguien desde que había dejado su hogar.
Había extrañado la compañía, y extrañamente, Shinya resultaba una muy buena compañía.
Que tuviera su pila social baja no quería decir que no pudiera notar los esfuerzos que Shinya hacía para tenerlo cómodo y contento, incluyendo las pláticas o el hecho de que claramente estaba comiendo un platillo que le hacía hacer muecas.
—Yo lo hago mejor. —Admitió de un momento a otro, sin aguantar el silencio.
Había orgullo en sus palabras. No era bueno en la cocina, tampoco sabía hacer tantos platillos, pero de no haberle interesado la medicina, definitivamente se hubiera sabido defender en gastronomía.
Eso captó la atención de Guren, más que nada por la seguridad que demostró a la hora de confesarlo.
—Si aprobamos el proyecto, porque lo haremos, definitivamente cocinaré para ti. —Continuó hablando, prometiendo lo que decía. —Pero no estoy dispuesto a escuchar que has probado mejores. —Le advirtió, alzando la mirada para verlo.
Guren sonrió levemente al escucharlo. Si se trata de obtener un premio, y que sea alguien preparando curry para él; definitivamente haría su mejor esfuerzo para conseguirlo, sacando la mejor calificación.
Eso no le costaría mucho, y lo sabía.
—En ese caso, supongo que tenemos que estudiar más. Aún tenemos hasta mañana para terminarlo. —.
Para Shinya, notar la mirada segura de Guren y lo motivado que se veía, fue suficiente para llenarlo de motivación también. Definitivamente también se iba a esforzar por conseguir la nota más alta y también se iba a esforzar a la hora de preparar el curry para que fuera el mejor que Guren hubiera probado en su vida.
Guren había terminado rápido de comer, pero a Shinya aún le quedaba un poco, así que para esperarlo pensó en preguntar algo; por esa razón, lo miró.
—Hacer un mejor curry, para mí, es significado de que se te da bien la cocina. Entonces, ¿qué haces en medicina? —.
No era una pregunta en un mal sentido, simplemente que, a lo que había visto casualmente en días anteriores o ese mismo día interactuando directamente con él, juraba que tenía las vibras de estudiar para maestro, chef o, en este caso, un médico pediatra.
—Oh, ¿eso? Bueno, es porque no quiero estar en la cocina, o cualquier cosa en la que un “buen omega” debería de estar. Además, me gusta la medicina. —Forzó una sonrisa y se tomó un momento para agarrar los últimos bocados de su plato. Guren esperó. —Tampoco es que sea bueno cocinando, solamente se me dan bien algunas cosas~ Pero lo mío es ser médico pediatra. —.
Guren bajó la mirada un momento. Por la manera en la que Shinya hablaba parecía que su segundo género como omega le generaba un peso enorme que trataba de esconder detrás de su fachada sonriente.
¿Qué clase de persona era Shinya y qué escondía detrás de tanta energía y positividad?
Shinya finalmente había terminado de comer, así que dejó los cubiertos y llamó al mesero para pagarle directamente la cuenta de ambos. Después de todo, ya había estado ahí y sabía los precios; también le dejó propina al mesero, no le importaba mucho recibir el cambio.
Entonces miró a Guren, sonriendo con naturalidad otra vez.
—¿Nos vamos? —Le preguntó.
—Sí, vámonos. —.
Ambos se levantaron de sus asientos y tomaron sus cosas. Sin embargo, para sorpresa de Shinya, Guren se detuvo para decirle algo.
—Respecto a lo que dijiste antes, el mundo es una mierda, sería menos peor si no estuviéramos clasificados por Alfa, Beta y Omega. —Lo miró por un momento. —Sin embargo, no te creeré si eres bueno o no cocinando hasta probar tu curry. —.
Shinya, que había esperado a que terminara sus palabras, sonrió una vez más. Guren sabía exactamente lo que quiso decir; eso quería decir que había notado esealgodetrás de su fachada. Se sintió descubierto, pero Guren no tenía los detalles, y tampoco los necesitaba.
Al final comenzó a reír por lo último dicho por él. Eso le dio los ánimos suficientes para sacar su teléfono y poner la aplicación de contactos, en contacto nuevo; con eso, le extendió su móvil a Guren.
—Entonces dame tu número. Una vez que consigamos esa buena calificación, podrás probar mi curry y comprobar por ti mismo que es mejor que el que sirven en este lugar. —.
Guren lo tomó y añadió su contacto. Shinya le mandó mensaje una vez que recuperó su teléfono, asegurándose de que Guren lo registrara de regreso.
Mientras Guren lo hacía, se dio cuenta de que realmente no tenía tantos contactos. Solo el de su padre y sus dos amigas. Pero ahora también tendría a Shinya.
—Puedes decirme qué otras cosas prefiere tu paladar e intentamos comprobar si también es de tu agrado~ Voy a cocinar para ti. —.
—A decir verdad, de momento mi paladar solo quiere curry. He estado a dieta la mayor parte de mi vida, y ahora solo quiero desayunar, almorzar y cenar curry todos los días. —Se ruborizó al confesar eso, había bajado la guardia y creyó haberse escuchado como un niño.
Sin embargo, para Shinya fue muy tierno. Fue tan tierno que sintió un calor que jamás había sentido en su pecho. Todo se atoró en su garganta, donde se forzó a guardar cualquier exclamación que pudiera avergonzar más a Guren.
Pero esto se había vuelto una meta personal. Trataría de preparar el mejor platillo de curry para Guren. Estaba decidido.
—Bueno, la salida no estuvo tan mal. —Admitió Guren, esta vez continuando con sus pasos para salir del local. —Será mejor que me vaya a casa ahora, aún no conozco bien las calles de Shibuya. —.
Guren se dio media vuelta, en dirección a las calles que tomaría para llegar hasta donde estaba su departamento. Shinya se quedó de pie, mirándolo.
—Mañana terminaremos el trabajo, hasta luego. —.
—Por supuesto. ¡Nos vemos mañana, Guren! —.
Shinya estiró sus dos manos para agitarlas con energía hasta despedirse. Pudo observar como Guren se alejaba lentamente, mientras el se quedaba ahí, mirándolo. No se movió hasta que simplemente dejó de verlo, pues se perdió en la lejanía.
Entonces borró su sonrisa y comenzó a caminar por su lado, caminando a casa. Aunque ese lugar no era exactamente algo que llamarías casa.
Conforme se fue acercando a su casa, su mirada se oscurecía cada vez más.
Al entrar, el olor a feromonas agrias de alfas enojados y el sonido de gritos fue lo que se escuchó mientras él iba hasta su habitación, subiendo directamente las escaleras.
Al entrar, cerró la puerta detrás de él porque no quería sorpresas. El ruido que hizo despertó a su gatito, el cual se levantó y maulló. Se le acercó y comenzó a ronronear y maullar hasta que Shinya lo cargó, sonriendo por ser recibido así.
—Hola, mi amado Byakkomaru~ Vamos a hacer tarea y después a dormir, ¿de acuerdo? —.
Durante el resto del día se quedó haciendo sus pendientes, acompañado de su fiel compañero.
Sin embargo, algo dentro de él deseaba que fuera ya el día siguiente. Era raro, porque odiaba su rutina, pero algo en él creía que todo sería diferente de ahora en adelante.
¡Hola a todos! Vengo en esta ocasión con una colaboración con mi preciosa bestie @Ao_Ichinose la cual está llena de talento, no solo para escribir, también a la hora de dibujar.
Esperamos que este nuevo proyecto les llame la atención, pues hemos decidido sacarlo con muchísimo cariño.
Sin más que añadir, decirles que pasen a seguirle a mi canal de WhatsApp para que puedan obtener noticias de esta y otras historias que tengo. Ahí también he publicado los perfiles de mi querida bestie para que puedan seguirla y apoyar su arte. También encuentran mis cuentas en Instagram, Facebook y X.
Sin más que decir, gracias por leer, comentar y votar. ¡Nos leemos erizillos!
[ 20/05/26 ]