Prólogo
—¿Dónde nos encontramos ahora mismo? Bueno, estamos en un
enorme pueblo en medio de un inmenso bosque lleno de monstruos y
magia... Ese hermoso lugar se conoce con el nombre de "Baiōmu", donde
habitan una de las muchas razas que existen en este vasto mundo,
conocida como los hombres bestia, un tipo de semihumanos. Pero, a
pesar de compartir rasgos con la raza humana, no tienen ninguna
relación biológica o espiritual con ellos. Ese sitio lleno de color, belleza,
paz y prosperidad, donde ves a muchos niños jugar felices, fue
construido hace unos 5 años y es protegido por las guardianas de este
bosque a las que se les llama Dríades, los espíritus que les han brindado
su protección, así como aceptar coexistir juntos, mientras los hombres
bestia cuidan de su pueblo expandiendo su hogar sin dañar el
ecosistema, traer comida, cultivar, entrenar guerreros y magos. Las
dríades, como siempre, cuidan de su amado bosque al mismo tiempo que
conviven con los hombres bestia, quienes les han mostrado cosas
maravillosas. Mientras la gente vive feliz otro día en su amado hogar,
nos encontramos en una habitación donde vemos despertar a un joven
humano de cabello castaño oscuro, ojos verdes, complexión delgada,
pero en buena forma, también con algunas cicatrices. Se levanta de la
cama dando un gran bostezo; los rayos del sol pasan por la ventana
iluminando su rostro, quitándole el sueño. Después, procede a
levantarse y estirar los músculos.
—Bien... otro hermoso día en mi gran hogar. —Se asoma por la
ventana—. Otro año junto a mi gran familia. —Sonríe.
Antes de seguir, retrocedamos unos años para ver cómo empezó todo y
cómo nuestro héroe los conoció a todos.