Todavía Lleno de Ti _______ Kookmin

Summary

La historia continua... Ahora es él quien no puede escapar Segunda temporada de lleno de ti _ +18 (escenas explícitas) _ Infidelidad _ Kookmin _ Top Jungkook _ Bottom Jimin _ Omegaverse _ Mpreg

Genre
Lgbtq
Author
Magalin_97
Status
Ongoing
Chapters
12
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Antes de leer

ADVERTENCIAS

Esta es una historia con contenido explícito y temas delicados. Lee bajo tu propia responsabilidad.

- Escenas sexuales detalladas

- Lenguaje vulgar

- Manipulación emocional y psicológica.

- Venganza y traición.

- Infidelidad.

- Embarazo masculino (mpreg).

- Secuestro.

- Violencia (peleas, apuñalamientos, disparos).

- Intento de suicidio.

- Muerte de un personaje.

- Temas de culpa, trauma y arrepentimiento.

Esta historia contiene relaciones tóxicas, poder desequilibrado y decisiones moralmente cuestionables.

Disfruta la lectura ♥️

_______________________________________________

Tres meses después.

Jungkook ya no era nadie.

El título de heredero Jeon, el poder que antes le abría todas las puertas, el respeto que provocaba solo con mirarlo… todo había desaparecido como humo. Ya no tenía el lujoso departamento con vista al río, ni el auto negro con chofer, ni las tarjetas que le permitían comprar lo que quisiera. Ahora solo le quedaba una maleta vieja, ropa que olía a sudor y tristeza, y un pequeño departamento húmedo en uno de los barrios más pobres de Seúl.

Namjoon le había pagado tres meses de renta como último favor antes de que el abuelo Jeon le prohibiera cualquier contacto. El lugar era horrible: las paredes tenían manchas de humedad, el sofá estaba hundido y crujía cada vez que se sentaba, la cocina era tan pequeña que apenas cabía una persona, y desde la ventana solo se veía un callejón oscuro donde siempre había peleas y llantos.

Jungkook pasaba los días sentado en ese sofá viejo, mirando la pared agrietada. A veces ni siquiera encendía la luz. Se quedaba horas allí, con la mirada perdida, mientras el tiempo parecía no pasar. El vacío que sentía no era solo por haber perdido el dinero y las cosas caras. Era mucho peor. Era un hueco grande en el pecho donde antes había orgullo y seguridad.

Esa mañana, por fin se atrevió a volver a la casa de Soomin. La casa ahora estaba bajo embargo y tenía un letrero amarillo que decía “en venta”. Subió las escaleras con pasos pesados. La puerta principal estaba entreabierta. Entró en silencio. El olor de la casa le golpeó fuerte: el perfume de jazmín de Soomin y un leve aroma dulce que todavía quedaba de Jimin.

Caminó directamente a la habitación que había sido de Jimin. La cama estaba deshecha, igual que el día del desastre. Las sábanas aún guardaban un poquito del olor dulce del omega.

Jungkook se detuvo en la puerta. Su corazón latía con fuerza.

Y ahí, sobre la almohada, había un sobre blanco con su nombre escrito con la letra bonita de Jimin.

Lo tomó con las manos temblando. Se sentó en el borde de la cama y abrió el sobre con cuidado. Sacó la carta y empezó a leer:

---

Jungkook,

Si estás leyendo esto, significa que ya lo perdiste todo.

Hice esto porque me humillaste. Porque me follaste sabiendo que era el hijo de tu novia y luego me llamaste “error”. Porque mi madre me echó de casa y me llamó puta mientras tú la besabas frente a mí. Porque los dos me destruyeron sin pensarlo dos veces.

Nunca sentí nada por ti.

Cada gemido, cada lágrima, cada “soy tuyo” fue actuado. Cada vez que abrí las piernas para ti, lo hice pensando en este momento. En el momento en que te quedaras sin nada.

Estoy feliz de que hayas perdido tu imperio, tu apellido, tu orgullo.

Espero que cada noche te acuerdes de mí cuando no tengas donde dormir.

El bebé nunca existió para ti.

Y yo tampoco.

Adiós, Jeon Jungkook.

—Jimin

---

Jungkook leyó la carta tres veces. Cada palabra le dolía como un cuchillo. Cuando terminó, dejó caer el papel sobre sus piernas. No gritó. No rompió nada.

Solo se quedó sentado en la cama, mirando el suelo mientras las lágrimas caían en silencio por su cara. Una tras otra, mojando la carta.

Todo había sido mentira.

Cada beso, cada gemido, cada “te necesito”, cada lágrima de placer… todo había sido una actuación perfecta. Una venganza fría y bien planeada durante meses.

Jungkook soltó una risa amarga que terminó en sollozo. Se tapó la cara con las manos y sus hombros temblaron.

—Pequeño hijo de puta… —susurró con la voz rota—. Lo lograste. Me destruiste por completo.

Se levantó con dificultad y se miró en el espejo del armario. Casi no se reconoció. Ojos hundidos, barba de varios días, cabello sucio y ropa arrugada. El Jungkook poderoso ya no existía. Solo quedaba un hombre roto y solo.

Los siguientes días los pasó buscando a Jimin como un loco.

Fue a la casa de Taehyung, pero estaba vacía. Había un cartel de “en alquiler” y las cortinas estaban cerradas. Llamó a todos sus contactos. Nadie sabía nada. Algunos ni siquiera contestaban. Incluso fue al despacho de Yoongi.

—Park Jimin ya no existe para ti —le dijo Yoongi con frialdad—. Déjalo en paz. Si sigues buscándolo, voy a pedir una orden de alejamiento. Ya hiciste suficiente daño.

Jungkook se quedó parado en la acera, sintiendo que la última esperanza se rompía.

Empezó a emborracharse casi todas las noches en un bar barato cerca de su departamento. Bebía hasta que el dolor se volvía borroso, hasta que los recuerdos de Jimin gimiendo su nombre dejaban de doler por unas horas. A veces terminaba peleando con desconocidos solo para sentir algo diferente al vacío.

Una noche, completamente borracho, se sentó en la acera frente a su antiguo edificio de lujo. Las luces brillantes del edificio contrastaban con su aspecto miserable. Se abrazó las rodillas y lloró como un niño, con sollozos fuertes que llamaban la atención de la gente que pasaba.

Todo lo que había construido, todo por lo que había mentido y lastimado… se había ido en pocos días.

Y lo peor no era haberlo perdido todo.

Lo peor era saber que Jimin nunca había sentido nada por él. Que cada “soy tuyo” había sido una mentira. Que el omega había planeado cada caricia, cada noche juntos, solo para verlo caer desde lo más alto.

Mientras tanto, en algún lugar de Italia, bajo el sol cálido, Jimin empezaba una nueva vida. Probablemente caminaba por calles bonitas con su vientre cada vez más grande, acompañado de Taehyung y tal vez de Yoongi, respirando tranquilo por primera vez en mucho tiempo.

Y Jungkook se quedaba atrás, solo con las cenizas de lo que había sido su vida.

Se levantó de la acera con dificultad, limpiándose las lágrimas con la manga sucia. Miró por última vez el edificio donde había vivido su vida anterior y susurró hacia la noche:

—Espero que seas feliz, Jimin… aunque sea lejos de mí.

Luego dio media vuelta y caminó de regreso a su pequeño departamento húmedo. Allí lo esperaba otra noche larga, llena de silencio, recuerdos que no lo dejaban dormir y el eco de esa carta que lo perseguiría por mucho tiempo.

La venganza de Jimin había sido completa.

Y Jungkook, por primera vez en su vida, entendía lo que era perderlo absolutamente todo.

Y lo peor de todo… era que sabía que se lo merecía.