Chapter 1 / I
Mia Carier
Estaba frente al gran portón del Bellemore Academy.
Nunca creí que sería tan grande este lugar. Tenían muros grandes, pero los suficientemente pequeños como para ver las torres de la academia.
Torres que parecían querer tocar las nubes grises del día nublado.
Tenía mi maleta a un lado, mientras mi madre; Ana Carier, me contaba algo que no escuché.
— ¿Me estás prestando atención, cachorra? — Dijo mi madre mientras me arreglaba el cabello rizado.
— Sí, mamá. — Una mentira colectiva, supongo.
— ¿Qué te acabo de decir? — Me miró con los ojos entrecerrados.
Ya me conocía mejor que nadie. Solté una risita nerviosa y ella solo suspiró.
— Recuerda beberte la fórmula, cachorra. Así tus deseos de morder no saldrán. Tienes suficiente para tu primera semana.
Repitió, mientras tomaba mis mejillas.
Habían personas entrando y saliendo de allí, las cuales veían.
Qué vergüenza.
— Mamá, no tengo dos años. Sé cuidarme. — Murmuré, pero ella no me hizo caso.
Pellizcó mis mejillas suavemente y me plantó un beso en la frente.
— Te voy a extrañar mucho, cachorra. Visítame, ¿Sí?
En sus ojos podía ver el miedo de que algo me pasara, y me ablandé un poco, sonriéndole.
— Lo prometo, mamá. Ahora ve antes de que se te dificulte el vuelo por el clima. — Ella asintió ante mis palabras.
Después de una abrazo que casi me deja muerta. Casi, porque los vampiros no mueren.
Caminé hacia el gran portón que parecía esperarme.
Al pasar el umbral, el ruido de las personas parlotear me invadió.
Era irritante.
Avancé entre la multitud, entrando a la gran Academia. Habían personas por todas partes, riendo y hablando sin parar.
Una chica rubia apareció frente a mí antes de que pudiera reaccionar.
— ¿Tú quién eres? Pareces un muerto con esa palidez.
Su voz era chillona e irritante como todos los demás.
La ignoré y seguí en lo mío.
— Pequeña ilusa. — Me susurró con molestia y siguió su camino.
Mejor así.
A lo lejos, un chico me observaba.
La corona plateada sobre su cabeza brillaba incluso bajo el cielo gris.
No sonreía.
Solo me miraba como si intentara decidir qué era yo.
Pero… ¿Qué más da?
Me guié por el correo que había recibido, así pude llegar a un pasillo.
— Sector de chicas… — Leí en un murmullo. Y avancé.
Habían solo chicas ahí, algunas paradas en el pasillo parloteando de como les fue en las vacaciones de verano, y otras simplemente desempacando.
Me detuve frente a una habitación de una litera y una cama pequeña.
Entré allí, y las dos chicas que ahí estaban me miraron.
— Hola, quería saber si hay espacio. — Forcé una sonrisa, apenada por la interacción.
— Sí, esa cama está disponible y hay espacio en el armario.
La que hablo tenía el cabello rizado hasta los hombros, peinado en una cola alta. Se veía… amigable. Así que supuse que hablaría mucho.
La otra era más morena, tenía el cabello lacio y me seguía observando.
— Amo tu estilo.
Dijo, finalmente.
— Soy Brianna, ella es Eva Maria, pero le dicen solo Eva.
Se presentó Brianna mientras se recostaba en la litera de abajo.
— Soy Mia.
Algo simple. No hay que ser tan detallados.
— Eres nueva, ¿No? El año pasado no te ví.
Eva me miró con curiosidad, y yo solo asentí.
— Sí. Soy becada.
— Deberías saber algo, Mia. Bellemore es una cárcel de oro. — Brianna se cruzó de brazos mientras hablaba. — Tendrás que acostumbrarte… o hacer que se acostumbren a ti.
Y algo me decía, que esto sería un problema.