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La lluvia rebota en la tela a pocos centΓmetros por encima de mi cabeza.
Un martilleo constante de pequeΓ±as balas se abate sobre el mar de paraguas negros que protegen a los falsos dolientes de la lluvia torrencial de Busan. El sacerdote estΓ‘ de pie a unos metros delante de nosotros, pero la tormenta ahoga sus palabras. O tal vez sea el sonido de la sangre que corre por mis oΓdos lo que me hace esforzarme por oΓr lo que dice.
No me importa que no pueda oΓrle. Ya conozco el discurso bien practicado que cae de sus labios. QuΓ© alma bondadosa era. CΓ³mo era una luz en este maldito mundo oscuro. Ambas cosas ciertas.
CΓ³mo Dios lo ha llamado a casa. Maldito mentiroso. Su hogar estΓ‘ aquΓ. Conmigo.
Salgo del paraguas que me cubre y parpadeo ante las nubes grises que se ciernen sobre mΓ.
Quiero sentir cΓ³mo me cae la lluvia por la cara. Quiero que el agua frΓa empape este maldito traje que me han tendido en la cama esta maΓ±ana, como si de repente fuera incapaz de vestirme solo.
Quiero sentir cualquier cosa que no sea este profundo vacΓo que me corroe, que me calsina los huesos y me devora el alma.
La sombra del paraguas se pone de nuevo sobre mi cabeza, y un gruΓ±ido de advertencia retumba en mi garganta.
Se oye un suspiro de exasperaciΓ³n. La sombra desaparece. Un gruΓ±ido ordena que me dejen en paz.
Cierro los ojos e inclinΓ³ la cabeza hacia el cielo, sintonizando con la voz del cura, que la eleva unas octavas para que se oiga por encima del sonido la lluvia que golpea en los paraguas.
El agua frΓa me resbala por la cara, me entra por los oΓdos y me baja por el cuello, empapando mi camisa.
ΒΏY si pudiera ahogarme con esto?
ΒΏAbrir la boca y dejar que el agua me llene la garganta y los pulmones mientras todo el mundo llora lΓ‘grimas falsas y se lleva paΓ±uelos a la cara? ΒΏO si simplemente abriera su ataΓΊd y me metiera dentro con Γ©l? Tomarlo en mis brazos y quedarme ahΓ toda la eternidad, como se suponΓa que debΓa hacer.
Β‘Ese era el maldito trato, Sanha! Β‘QuΓ© estarΓamos siempre! Me prometiste un maldito para siempre.
Veo su hermoso rostro, marcado por el dolor a pesar de los medicamentos que le administraron para aliviar su sufrimiento.
Sus ΓΊltimas palabras resuenan en mis oΓdos Β«mi amor mΓ‘s queridoΒ» y me abren una nueva herida en el centro del pecho, enterrΓ‘ndose como mil puΓ±ales que me desangran minuto a minuto.
Si me concentro lo suficiente y ahogΓ³ toda esta puta mierda que siento, aΓΊn puedo percibir su calor cuando lo abracΓ© por ΓΊltima vez.
Cuando se escurriΓ³ entre mis brazos. SentΓ su muerte en cada cΓ©lula de mi cuerpo, como si fuera mi propia muerte la que vivΓ en lugar de la suya. El mismo diablo me arrastrΓ³ al infierno con la pΓ©rdida de su presencia fΓsica de este mundo.
La rabia hierve a fuego lento en lo mΓ‘s profundo de mis entraΓ±as, pero estΓ‘ callada por demasiada pena, culpa y dolor como para salir a la superficie.
ΒΏCΓ³mo pude yo, el puto hombre mΓ‘s poderoso de Busan, ΒΏno salvarlo? A pesar de todo mi dinero, mis recursos y el nombre de mi familia, un nombre que puede mover putas montaΓ±as, no podΓa darle ni un momento mΓ‘s.
Nunca me habΓa sentido tan impotente, tan desesperado y solo, como cuando vi a mi esposo exhalar su ΓΊltimo suspiro en mis brazos. Porque permitΓ que sucediera. No lo detuve. No pude detenerlo.
Las lΓ‘grimas corren por mi cara, indistinguibles de la lluvia helada si no fuera por el agudo contraste de su calor.
Tal vez me uno a Γ©l, espere aquΓ hasta que se hayan ido todos y me meta ahΓ dentro. Dormirme y no despertar jamΓ‘s.
Mi corazΓ³n se estremece violentamente, recordΓ‘ndome que estΓ‘ roto sin remedio. Como si pudiera olvidarlo.
Unos dedos suaves se enroscan alrededor de mi mano izquierda, unos dΓgitos delgados se enhebran entre los mΓos mΓ‘s gruesos. Mi hermano menor, Hobi. Al otro lado a mi derecha estΓ‘ mi cuΓ±ado, Jin.
Manos ligeras y Γ‘giles contra las mΓas, pero demasiado fuertes para que pueda apartarme de ellas, como lianas en el tronco de un Γ‘rbol. Siento el peso de su preocupaciΓ³n mientras me observan, pero mantengo la cabeza inclinada hacia el cielo.
Me aprietan las manos con mΓ‘s fuerza, haciΓ©ndome saber que siguen aquΓ.
Me recuerdan que sus lΓ‘grimas son tan reales como las mΓas. Ellos tambiΓ©n lo querΓan.
ΒΏCΓ³mo no iban a quererlo? Cualquiera que tuviera la oportunidad de conocer de verdad a mi dulce y hermoso esposo no podΓa dejar de quererlo. Era la mejor persona que he conocido. La mejor parte de mΓ. Y ahora se ha ido.
Y tengo que soportar esta vida sin Γ©l. Sin corazΓ³n, con media alma y sabiendo que nunca amarΓ© a otra persona el resto de mis dΓas. Se lo prometΓ cuando cerrΓ³ los ojos por ΓΊltima vez, y es una promesa que mantendrΓ© hasta mi ΓΊltimo aliento.









LeΓ ya estΓ‘ historia en Wattpad, al igual que la saga Juramento... y se convirtiΓ³ en unos de mis historias favoritas. Es por eso que aquΓ estoy, leyendo una vez mΓ‘s. Gracias por publicarla aquΓ πππ»π«