Te amo porque eres mi Pequeña piedra de corazón
Una madre lloraba sobre la hierba quemada.
Miles de amores fueron olvidados; no por decisión, sino porque aquel era el mayor daño causado por los eu'spectres.
No borraban tus recuerdos... ¿Pero ? Solo aquello que podía llamarse amor verdadero. Ese amor que ni el universo, encarnado en una persona, podría vencer. Aquel amor que hace pensar a Dios... o aquel...
¿aquel? Dolorosamente, aquel amor que no sacrificaría a su ser amado, aunque eso significara el fin de todo lo que conoces y, con nostalgia, amas: el lugar donde creciste;
donde se casaron tus padres y tus abuelos; donde tus ancestros levantaron la casa por cuyos pasillos tu madre corría cuando era niña.
Y, a pesar de todo, jamás lo entenderías. O quizá sí... pero nunca lo harías.
Aquel amor que mantenía unidos a Marie y Albert Einstein; aquel amor que sobrevivía a las distancias e, incluso, al beso de la joven y apasionada Muerte.
Y... jaja, perdóname, querido lector. Sé que las palabras no son lo tuyo, pero, mientras algunos pelean, yo escribo.
Es la manera en que, aunque sea un buen hijo, desarmo personas. No para servir al mal. Hay ocasiones en que desarmarlas es la habilidad más fuerte y precisa; la única manera de alejarlas de los inocentes.
Aquel don es un ángel de dos alas que Dios me dio, pero eso no me aleja de ti. Y no quiero hacerlo.
Y en eso pecamos hoy en día. Los dones fueron hechos para servir, no para ser servidos. Hay un legado aún mayor: el de humillarse.
¿Y...? Lo lamento. Bueno, continuemos.
Poly era la bebé de diecisiete años de algún hombre que luchó por amor en La Batalla del Alma... The Soul Civil War.
Al fin olvidó el camino a casa y de quién era su corazón. Su hija no lo resistió, pero la hija de Poly aún menos. Y, aunque me duele narrar lo que sucedió, la niña desfallecía; y Poly entendió que el taciturno final, a veces, es eso.
Los libros no siempre terminan con un «vivieron felices para siempre».
A veces, ese «vivieron felices para siempre» lo encontramos en el paraíso, al volver a ver a aquellos a quienes prometimos:








