Capitulo 1.
Los últimos meses habían sido agotadores por lo que no se negó cuando sus padres propusieron una salida a la playa. Nunca solía aceptar al no ser un lugar que le fascinara tanto pero el estrés acumulado desbordaba por su cabeza, por lo que algunas noches acompañada del suave canto que las olas producían ayudarían a qué se relajase al menos un tiempo. Se alegró mucho cuando le dijeron que se quedarían una semana, satisfecha al saber que podría relajarse mucho tiempo pero también tenía miedo por lo que podía suceder después. Decidió que lo ignoraría y se enfocaría en disfrutar esas largas vacaciones.
Salieron en la mañana de la semana anterior y se prepararon para las horas largas de viaje que siempre hacían. Tal vez por la emoción o por el hecho de que ya no hacían paradas extras llegaron más rápido de lo habitual: salieron del vehículo, se registraron y esperaron a que su habitación estuviera lista. Mientras esperaban, creyeron que era buena idea dar un paseo por la playa y, ¿por qué no?, reservar algunas actividades; estaba lista para intentar cosas nuevas y salir de su zona de confort por muy ansiosa que esto la pusiese.
-Viaje en bicicleta, kayak y snorkel ¿les parece bien? -les preguntó su madre a los demás.
-Solo la bici -dijo su hermano.
La adolescencia se comenzaba a notar en él, no solo por la voz y los cambios físicos, también por la volatilidad en la que sus emociones se disparaban. Solo había aceptado la bicicleta al ser ese un pasatiempo que le gustaba.
Su madre lo vio con reproche y comenzó a intentar convencerlo de hacer las demás actividades, pero todos sabían que no lo convencería.
-Yo evito el snorkel -dijo ella. Su madre le dió una mirada molesta. Se encogió de hombros- sabes que no me gusta.
-Es imposible con ustedes dos, reservaré en todos lados para todos nosotros e irán aunque no quieran -ordenó sin esperar respuesta. Pero tampoco ninguno quería renegar, él siempre salía de la situación y ella no tenía ánimos para hacerlo
Cuando ya habían reservado tanto actividades como restaurantes para la cena regresaron al lobby y les dieron sus habitaciones. Ella y sus hermanos se quedarían en una habitación mientras sus padres en otra; esperaron un rato a que sus maletas llegaran y cuando sucedió sacaron lo que ocuparían ese día, se alistaron y salieron a iniciar con sus vacaciones.
La noche cayó más rápido de lo que hubiera pensado, su día fue demasiado corto al haber llegado a horas de la tarde. Cuando terminó de arreglarse para la cena, salió a meditar al balcón de la habitación; miró al cielo dejando que el suave aire costero acariciara su piel y suspiraba de relajación ante el ruido de las olas. Sonrió, de las pocas sonrisas tranquilas y sinceras que podía tener de toda su rutina diaria pues el cansancio y falta de un motor de vida le complicaba sentir una felicidad verdadera, lejos de sus hobbies y sueños que veía lejanos a cumplir.
Abrió los ojos y vio la luna para después bajar su mirada mientras escuchaba como su hermana hablaba por teléfono con su novio. Se le hacía bastante tierno como siempre intentaba hablar con ella a pesar de las dificultades que de las últimas fases de su carrera conllevaba; hablaban cada noche, le preguntaba por su día, cuando estaban juntos salían lo más que podían, siempre la presumía y demostraba lo dichoso que se sentía por estar con ella. No negaba que envidiaba eso pero tampoco se detenía a pensar en su fallida vida amorosa pues no era algo importante para ella en esos momentos; sin embargo, había unos días en que no podía evitar querer algo así. Pero ese no era el momento, esas vacaciones las usaría para enfocarse más en ella misma y en sus gustos.
Escuchó el arrastre de la puerta que daba hacia donde estaba, miró por sobre su hombro a su hermana que había ido a avisar que ya todos estaban listos para ir a cenar, ella asintió e ingresó a la habitación para reunirse con sus familiares que la esperaban.
Bajaron al comedor, escogieron su mesa y después de acomodarse los demás se dispersaron en busca de su comida. Ella permaneció en su lugar para asegurarse de que nadie más lo ocupara y mientras esperaba se dispuso a escribir en su celular un par de cosas; sin embargo, no tardó unos minutos cuando escuchó una melodiosa risa que llamó su inmediata atención.
Levantó su mirada del teléfono encontrándose con la persona que se había reído: en la mesa a su lado había dos hombres; uno demasiado alto y de figura prominente; uno de baja estatura cuya mirada daba la impresión de no ser alguien paciente y lo notaba más por cómo miraba a quien se reía quién era la última que se encontraba en esa mesa y quien captó más su atención por sobre los otros dos; una mujer cabello castaño recogido, de lentes, que parecía ser la más animada de los tres pues si bien, el más alto sonreía no lo había hecho de la manera en que ella lo hacía.
Al verla, sintió una presión en el pecho, pero era una presión satisfactoria que hizo que comenzará a sentir un calor sobre sus mejillas.
-"Oh por dios, ¡es la mujer más bella que he visto!" -no pudo evitar sonrojarse ante su pensamiento. Se dió la vuelta con velocidad para que ella no pudiera verla y se puso una mano sobre la frente por la risa nerviosa que había soltado -No es posible, ¿Que me pasa? -Recostó su cabeza sobre la mesa sin dejar de reír- Van a pensar que estoy loca, por favor, tranquilízate _____ -Expresó en un susurro.
No se dio cuenta que su hermano había llegado y que la miraba con una ceja levantada. Él puso su plato sobre la mesa cuando habló.
-¿Qué te sucede? -preguntó con mirada seria y se sentó a su lado sin dejar de mirarla. _____ se sobresaltó y se sentó derecha en su lugar.
-¿Q...que? ¿Por qué? -Tartamudeo sin poder evitarlo y como pudo intentó recomponerse.
-Te ríes sola y estás roja -ante esta mención se tapó el rostro en un intento de ocultar el sonrojo.
-Ah, eso... -río una última vez y miró al adolescente- Es que... creo que me enamoré.
-Mm, otra vez. -Dijo sin importancia. _____ lo miró con reproche.
-¡¿Cómo que otra vez?! -Gritó en voz baja. Él no dijo nada y se dispuso a comer en silencio, ella lo miró un rato pensando en si continuar con la conversación o no- ¿No quieres saber de quién?
-No.
-¿De verdad?
-No.
-¿Ni si es hombre o mujer? -Hubo una pausa, parecía que dudaba.
-...No
-Que malo, igual te voy a decir -él rodó los ojos con molestia pero igual lo ignoró y se acercó para susurrarle- La mujer de cabello castaño que está en la mesa de atrás, con el chico rubio y el pelinegro.
Él chico volteó, para nada disimulado, dirigió su atención hacia quienes hablaba su hermana, más por curiosidad que por interés. Ella se apresuró a voltear su cabeza rápido, avergonzada por que se dieran cuenta que hablaban de ellos.
-¡Pero no los veas! -Grito bajo. Él chico apartó su mano con brusquedad pero ella estaba muy ocupada sonrojándose como para molestarse- No quiero que se den cuenta que los vemos.
-Creo que es un poco tarde para eso -mencionó de la nada. _____ levantó su mirada y lo vio con confusión- Porque ella está mirando hacia acá en este instante.
Se sentó por la sorpresa y decidió mirar de reojo hacia la mesa a su lado, encontrándose con la mujer de lentes quien miraba a su dirección con una mueca divertida. _____ volteó de nuevo hacia la mesa, sonrojándose con fuerza de nuevo.
-¡No puede ser, no puede ser, no puede ser! -Se repitió y tapó su rostro con sus dos manos.
-No se tú, pero tu reacción es mucho más obvia que yo mirándolos. -este comentario aumentó su vergüenza. Se recostó sobre la mesa para esconder su cara entre sus brazos.
-¿No vas a comer? -escuchó a su padre decir.
-S...si, ya voy, p... pero primero iré al baño -Tartamudeo. Se levantó rápido de la mesa y empezó a caminar con pasos apresurados y torpes.
Al entrar a donde había dicho, se dirigió hacia él lavamanos. Tomó algo de agua y se mojó el rostro para que el calor y el sonrojo se dispersaran, ya pasado todo, se secó y se miró al espejo.
-Oh dios, no me pasaba algo así desde hacía años -soltó una risa por la gracia que le daba su situación y la manera en la que se ponía cuando alguien le gustaba.
Aunque debía admitir que era la primera vez que le pasaba con una chica tampoco le molestaba pues ya había descubierto que le gustaban desde bastante tiempo y aún así, nunca llegó a sentirse así por una antes. Pero si se sentía rendida en el ámbito amoroso pues todos sus intereses siempre habían sido fallidos o no recíprocos y estaba segura que esta vez no sería la excepción y ya estaba cansada de sufrir por desastres amorosos.
-Bueno, un enamoramiento de verano no lastima a nadie, nada va a pasar de todas formas, no es como si un día me toque hablar con ella -Pensó en voz alta luego se regañó por hablar sola de nuevo y al final, agradeció que no hubiera nadie más ahí.
Ya disminuido su ataque, volvió al comedor, buscó lo que comería y se dirigió a la mesa donde ya toda su familia estaba, no se detuvo a observar la mesa donde antes estaban los otros tres y se dispuso a comer con tranquilidad; sin embargo, se percató que le faltaba su bebida por lo que se dispuso a ir por ella.
Tenía su jugo en mano pero estaba perdida en sus propios pensamientos sin dirigir su completa atención al frente y aún con su atontada forma de caminar, no se dio cuenta que alguien pasaba frente de ella hasta que volvió en sí pero ya demasiado tarde. Chocó con esa persona y por consecuencia, su bebida se había derramado sobre esta y mojado su ropa, abrió los ojos de par en par y no pudo evitar preocuparse.
-Oh no, lo siento yo... no vi... -antes de que pudiera seguir con su disculpa la otra persona río tenue y ahí fue cuando se percató de quién era.
-No hay problema, me suele pasar muy seguido. -Dijo ella cuando _____ volteó a verla luego miró a su playera y tomó un lado entre sus dedos sin dejar de sonreír- además, ya estaba vieja. -volvió a verla sin dejar su sonrisa. Esto no hizo más que acelerar su corazón.
-"!Es más bella de cerca!" -Gritó en su cabeza. Negó leve para no sonrojarse- A... aún así, lo siento de verdad -miró al piso con vergüenza y comenzó a jugar con sus pies de forma inconsciente.
-Te dije que está bien, es muy normal ser despistado de vez en cuando, !te lo digo yo! ¡que soy la persona más despistada que puedas conocer! -Exclamó con orgullo apuntando a ella misma. La más bajita no pudo evitar reír por eso.
-De acuerdo, si tú lo dices.
Y antes de que alguna dijera algo más, la madre de ______ se acercó a ellas al ver lo que había pasado. Intentó disculparse pero la más alta le dijo lo mismo que a ella por lo que no quedó en nada más.
-Nos vemos luego -se despidió la de lentes y se dispuso a marcharse no sin antes darle un guiño lo que le causó un sonrojo.
Todo eso la mantuvo distraída toda la cena por lo que cuando su madre comenzó a regañarla por su incidente no le pudo importar menos y todo el tiempo mantuvo una sonrisa boba. Llegaron a su habitación y después de tener una discusión sobre quién dormiría acompañado y quien no, comenzó a escribir de nuevo a modo de distracción por su disputa pasada.
Estaba tan concentrada que no se dio cuenta que su hermano la veía con atención. Pensaba en si bromear con lo que pasó más temprano en la cena pero al final sí lo hizo, esperó a que su otra hermana saliera de la habitación para iniciar.
-Entonces... lo de hace rato. -ella no lo volteó a ver. Su manera de hablar, que era entre risas, le daba una idea de lo que planeaba decirle, cosa que la sonrojo y fingió seguir con lo que hacía- la mejor primera impresión.
Ante las leves risas que él soltó, ella gruñó con fuerza y dejó caer su cabeza sobre la mesa con completa vergüenza.
-¡No me lo recuerdes! ¡Le ensucie la ropa! Me distraje y tartamudee terrible -levantó su cabeza para esta vez recargarla en el respaldo de la silla- Solo me había pasado una vez, si sigue aquí mientras estamos en nuestras vacaciones moriré de vergüenza.
-Eso te pasa por distraída -Siguió. Esta vez volvió a poner su atención en su celular.
-Cállate, -se llevó las manos a la cara sin apartar su mirada del techo- No te había tocado verme así pero siempre que alguien me gusta me pongo muy torpe -se volvió a acomodar y apagó su celular para mirar a su hermano- por favor, no le digas a nadie.
-Esta bien.
Justo cuando él dijo eso su otra hermana entró a la habitación. El tema quedó hasta ahí y _____ no dejo de pensar en la situación hasta que se quedó dormida.
En otra habitación, una chica de cabello castaño algo corto, siempre sujeto en una coleta descuidada y lentes, contemplaba el horizonte tranquila más que nada perdida en sus propios pensamientos, algo demasiado común en ella pero que esta vez, parecía estar más de lo normal.
No podía dejar de pensar en esa chica y de lo tierna que se veía con ese sonrojo, una amplia sonrisa se dibujó en su rostro, enternecida por tal escena y por lo nerviosa que se había puesto por su pequeño incidente. Tenía que verla de nuevo y conocerla mejor.
-Oye Hange -le llamó Erwin y captó su atención de inmediato. Vio cómo llevaba la camisa que se puso más temprano esa noche entre sus manos mientras veía la mancha que tenía- ¿No es esta tu camisa nueva? -Preguntó para voltear a verla y alzar la prenda para mostrar a qué se refería.
La mujer sólo sonrió al recordar lo que sucedió temprano en la cena, cuando decidió esperar un rato más en el restaurante mientras Levi y Erwin volvían a la habitación. Tomó la playera con rapidez y miro dicha mancha con una sonrisa más amplia.
-Lo es -respondió ella sin más. Acaricio esta con suavidad con sus dedos -que descuidada soy. -comentó como si nada.
-Estabas tan feliz cuando la compraste ¿porque la arruinaste tan rápido? -preguntó intrigado. La siguió con la mirada mientras ella pasaba a su lado para guardar la prenda en un cajón.
-Ya la conoces Erwin, -salió Levi de la nada. Se recargó sobre la pared mientras cruzaba los brazos- no puede estar cinco minutos alejada de nosotros porque causará un caos.
-Claro, pero para que sepas, mi querido Levi, esta vez no fue mi culpa -se tumbó en su cama y miró al techo sin dejar de sonreír, ante esto Erwin ladeó la cabeza.
-Estás distraída ¿qué sucedió en la cena?
-Nada cejotas, solo fue un percance -deshizo las sábanas y se escondió debajo de ellas- solo creo que he encontrado algo con que entretenerme en estas vacaciones.
-¿Otro amor de verano? ¿Olvidaste cómo terminó eso la última vez? -preguntó Erwin enarcando una ceja.
-No pasará, -quitó la sábana de su cabeza para mirar al rubio- esta vez voy a ser directa.
-La asustarás antes de siquiera hablar, no todo el mundo está dispuesto a un romance de verano -intentó razonar el más alto pero Levi lo interrumpió.
-Déjala hacer lo que quiera Erwin, ya es una adulta, debe saber que sus acciones tienen consecuencias. -Dijo Levi y caminó hacia su propia cama para deshacer las sábanas y recostarse. Erwin solo suspiró.
-De acuerdo, pero sigo pensando que es mala idea. -siguió a Levi, apagó las luces y se acostó al lado de él más bajo.
-Tranquilo, tengo un buen presentimiento de esto. -Dijo sin más y se quedó viendo al techo antes de quedarse dormida.





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