A L G U I E N
JK entra a la fiesta, lleva puesta una sudadera negra con el gorro puesto. Observa disimuladamente sus alrededores, todas las personas presentes están muy concentradas en sus asuntos como para notar al chico sospechoso vestido de negro con mirada acechadora. Se mueve por la habitación con parsimonia, sin prisa… cual león buscando a su presa. Busca a alguien a quien devorar, no a cualquier presa, busca a alguien en específico. Su “alguien” no tiene rostro, se guía más por sus instintos animales que por sus gustos habituales.
Continúa su escaneo depredador al llegar a la cocina de aquella casa. Sus ojos se detienen por un segundo, el alguien sube la mirada y lo mira a los ojos sin titubear. JK inhala profundo. No es lo que esperaba, pero sí lo que deseaba.
El chico le sonríe con suavidad y timidez. JK da un paso hacia él, no obstante, el estruendo pesado de una puerta cerrándose lo hace detenerse en seco. Un grupo de personas entra a la casa por la puerta del garaje; JK se mezcla con entre la multitud y desaparece de los ojos del chico.
El cambio de temperatura le aclara las ideas y le eriza los vellos. Saca un cigarrillo de su bolsillo y lo prende. Da una calada. Su corazón comienza a trotar en lugar de correr un maratón, suelta el humo al aire cálido de una noche de primavera. Esto siempre le pasa: con las chicas tiene el control, no tiene dudas. ¿Con los chicos? No hay muros y las murallas no se construyen en un día. No se pone nervioso, solo le toma más tiempo descifrar cómo acercarse. Sin embargo, se acerca. Las yemas de sus dedos hormiguean, desea al chico y no piensa irse de ahí hasta tenerlo.
Voltea de forma brusca y agresiva al escuchar el estruendo de la puerta, tiene los sentidos más sensibles que nunca. Maldice en su mente al ver al chico entrando al garaje, quería más tiempo para pensar.
—Solo tenemos el ahora —se dice a sí mismo.
El chico llena un tarro metálico con hielo, está de cuclillas. La mente de JK vuela al verlo en esa posición.
—Se ve pesado, ¿quieres ayuda? —el chico se sobresalta al escuchar la voz grave de JK.
—Ho-hola —tartamudea y se aclara la garganta —. No, no necesito ayuda.
JK observa cómo los tríceps del chico se marcan haciendo que la piel descubierta de sus brazos se tensara ligeramente.
—Ya veo que no, supongo que no está tan pesado como pensé —se da una calada mientras planea su siguiente movimiento.
El chico tensa los labios regalándole una sonrisa tensa a JK y abandona el garaje sin decir nada más. JK suelta el humo de su boca y mira el cigarrillo.
—Bueno —se aclara la garganta —, hay que admitir que fue una pregunta estúpida.
Camina hacia el exterior del garaje, eleva la mirada y observa las estrellas. Se da otra calada y al soltar el humo, su vista periférica le muestra al chico sentándose a su lado con una cerveza sudada en la mano. Una vez más se miran a los ojos y JK siente que el mundo se detiene. Siempre ha tenido lo que ha querido, a quien ha deseado. ¿Por qué este chico le hace sentir que nadie lo ha mirado en toda su vida?
—¿También te aturdiste en la fiesta? —le pregunta.
JK niega con la cabeza.
—Encontré a quién buscaba —se da una calada, el chico se sorprende ligeramente y lo expresa con un gesto facial poco exagerado.
—¿A quién buscabas? De haberla encontrado no estarías aquí solo fumando —JK suelta el humo, el chico se da un trago.
—A alguien —dice sin mirarlo y le ofrece el cigarro.
—No fumo —niega con la cabeza.
—Siempre hay una primera vez —JK lo mira con autoridad.
El corazón del chico deja de trotar y comienza a correr. Toma el cigarro y le da una calada, pero su cuerpo lo rechaza completamente respondiendo con tos. JK sonríe de forma burlona sin reír.
—Parece que no es para ti —se moja los labios, el chico se da un trago de cerveza y le ofrece la botella a JK.
JK mira la botella, la luna refleja su luz sobre el vidrio húmedo por la cerveza y la saliva en la boquilla. Se da un trago del contenido de la botella, aunque desea saborear los fluidos del chico y no tanto el alcohol. El chico mira los movimientos llenos de lujuria de JK, notó que debajo de esa sudadera negra hay un torso descubierto y quiere saber hasta dónde suben los tatuajes de su mano.
—Si quieres, puedo ayudarte a buscar a ese alguien —se moja los labios —. Prácticamente conozco a todas las personas de la fiesta.
JK da la última calada a su cigarro modelando una sonrisa socarrona. Suelta el humo lentamente y sin dejar salir completo, se acerca al rostro del chico para soltar el humo restante sobre los labios rojos de este.
—¿No quieres ser tú ese alguien?
El chico se ríe algo incrédulo.
—¿Me dirás tu nombre primero? —se lame los labios.
—¿Es eso tan importante? —JK se pone una soga imaginaria al cuello, conteniéndose de robarle un beso al chico. No vaya a ser que el chico salga corriendo por su impaciencia.
—Me gusta saber el nombre del dueño del pene antes de dejarme penetrar, ¿sabes? —el chico acerca su rostro al de JK.
«Entonces no es hetero… quién diría que con ese cuerpo sería el pasivo», piensa.
—Jungkook —sonríe al sentir la cercanía no obligada del chico —. ¿Me dirás tú el tuyo?
El chico se inclina hacia el frente y suavemente roza la oreja de JK con sus labios.
—Taehyung —susurra sugestivamente.
JK siente cómo una corriente eléctrica se apodera de su cuerpo al percibir los labios calientes de Taehyung contra su piel.
—Pero dejo que los chicos guapos me llamen Tae —le muerde el lóbulo de la oreja sin dejarse intimidar por la plétora de perforaciones que tiene la oreja de JK.
JK abre los ojos luego de haberlos cerrado involuntariamente, Taehyung lo había domado en menos de cinco minutos. Es la primera vez que esto le sucede, se promete a sí mismo no dejar que el trabajo le impida tener sexo. Su reputación se empezaría a ir al carajo si, solo con susurros, logran que toda la sangre que tiene el cuerpo se le vaya a la entrepierna. La suave risa de Taehyung lo saca de la disociación.
—Bueno, si quieres ser formal, Taehyung será —bromea.
—Te llamaré de otra forma, no me gusta hacer lo mismo que el resto —le da un beso esquimal algo rudo.
«¿Tengo que dar yo el primer paso?», piensa Taehyung.
JK entreabre sus labios para decir algo más, pero Taehyung atrapa el labio superior del perforado con sus labios y abre su boca cuando la lengua de JK pide permiso para entrar. JK profundiza el beso tomando a Taehyung de la nuca, Taehyung pone sus manos detrás del cuello de JK y lo atrae más a él. Sin darse cuenta, JK se encuentra encima de Taehyung mientras este escabulle sus manos en el interior de su sudadera.
Taehyung siente las yemas de sus dedos arder al recorrer con estas cada rincón del abdomen de JK. El de la mano tatuada se aparta de su boca y comienza a besar su cuello, Taehyung le da espacio mientras sonríe mordiendo sus labio inferior hinchado por la constante succión que JK le otorgaba. Taehyung baja sus manos y siente el bulto en los jeans de JK, este le da una lamida larga en el cuello al sentir la mano en su entrepierna. Tae comienza a bajar el zipper de los jeans y JK se aparta del cuello de Taehyung, el último se carcajea.
—¿Quieres que te pida permiso? —dice Taehyung.
—Sí —JK acompaña su afirmación con una mirada sombría, Taehyung siente una mezcla de emociones que no incluye temor; le lanza una mirada entrecerrada muy coqueta.
—¿Me das permiso de tocar? Aunque tal vez la jale un poco también…
Taehyung lo mira con incertidumbre mientras se muerde el labio inferior, pero la espera lo prende más. JK suspira algo malhumorado.
—Aquí no —se incorpora y se pone de pie.
—¿Por qué no? —dice Taehyung aceptando la mano de JK que le ayuda a levantarse del piso.
—Me gusta la privacidad —se mete las manos en la sudadera luego de ponerse el gorro.
«Un gay discreto… quién lo diría», piensa Taehyung.
JK comienza a caminar, Taehyung lo sigue. Acepta el casco cuando JK se lo ofrece, ni siquiera se detiene a pensar en las consecuencias o los posibles peligros… le interesa más averiguar qué tan lejos llegan los tatuajes que se asoman por la muñeca del dueño de la motocicleta.
JK conduce la motocicleta disfrutando de la sensación de los constantes apretones de las manos de Tae que se hacen presentes cada vez que frena la motocicleta. JK estaciona la motocicleta en la acera, luego de bajarse del vehículo, se adentran a un apartamento en el que una oscuridad opulenta y minimalista es la decoración. Taehyung mira toda la casa con atención mientras sigue a JK, quien no ha dicho una sola palabra desde que se fueron del garaje. Al entrar a un dormitorio con paredes negras y luz amarilla muy suave, JK rompe su mutismo.
—Ahora sí puedes desvestirte, aquí donde solo yo puedo verte —dice mientras se sienta en el borde de la cama con las piernas abiertas.
—¿Aquí sí puedo tocarte? —dice Taehyung mientras se arrodilla en medio de las piernas de JK.
JK mueve sus caderas hacia delante dejando su bulto cerca del mentón de Taehyung.
—Quiero que lo toques con el interior de tus mejillas —se apoya en sus antebrazos sin apartar la mirada de Taehyung.
Taehyung se quita su camisa lentamente dándole a JK un striptease breve. JK se lame los labios y tensa la mandíbula al mirar ese torso y pectorales perfectamente tonificados. Baja la mirada a las manos grandes pero delicadas de Taehyung que desabrochan sus jeans sin rastro de ansiedad, el chico con ojos de tigre lo mira mientras baja sus jeans y ropa interior con seguridad.
Las venas resaltan a gritos en la dureza de JK y Taehyung escucha las súplicas de estas por ser humedecidas por sus fluidos. Tae toma el miembro de JK por la base y se mete la punta del pene a la boca y se acaricia el interior de la mejilla derecha con la cabeza de la longitud haciendo que JK gruña con suavidad. Al escuchar lo que sus oídos deseaban, comenzó a chupar y succionar con constancia. Los gruñidos ocasionales de JK se convirtieron en gemidos a medida que este sentía la humedad viscosa de la saliva de Taehyung sobre su miembro.
JK tomó la cabeza de Taehyung y le embistió la boca lenta y profundamente, la garganta profunda de Taehyung lo satisfacía como nada en la vida y deseaba corroborar si ese culo sería mejor que su suave boca. Al sacar su miembro de la boca de Taehyung, un hilo grueso de saliva quedó tambaleando en el aire. JK levanta el mentón de Taehyung con el dedo índice y este lo mira con los ojos ligeramente cristalizados debido a las embestidas.
—Déjame ver qué tan apretado tienes el culo —dice con voz grave y rasposa.
—Mejor di la verdad y dime que te mueres por comerme el culo —dice con voz suave, JK le limpia la saliva de las comisuras de los labios con su pulgar.
«Debería destrozarle el culo luego de esa insolencia», piensa JK. Pero la risa coqueta de Taehyung lo saca de sus pensamientos llenos de superioridad. El chico de la sonrisa cuadrada se sube a la cama y se posiciona en sus manos y rodillas.
—Si vas a destrozarme el culo, que sea en un lugar cómodo al menos —dice Taehyung subiendo las cejas retando a JK.
Lo reta con la mirada mientras se baja el pantalón moviendo las caderas. A JK se le oscurece la mirada cuando ve ese culo redondo y apretado, su mente le da una previsión de lo jugoso que debe estar ese culo.
—Listo cuando tú lo estés —sonríe con seguridad, toma una almohada y se la pone debajo del pecho.
JK se deshace de su sudadera y toma a Taehyung por las caderas. Al ver el ano rosadito y brillante, pasa su lengua rasposa por encima de él. Taehyung gime, JK escupe el área y masajea con el pulgar. Taehyung gime pidiendo más y JK lo complace introduciendo su pulgar en su cavidad, lo embiste lentamente con el dedo.
—Métela ya —suplica.
—¿Qué tanto quieres que la meta? —acerca la punta de su miembro y la introduce.
Taehyung gime más alto.
—La quiero toda —lloriquea.
JK se introduce por completo en Taehyung y apoya su cuerpo en la espalda del que está debajo, con su mano derecha masturba el miembro de Taehyung mientras lo embiste. Taehyung jadea y gime dejándole saber lo rico que siente.
—Quiero que te vengas en mi mano —le susurra agitado JK al oído.
Taehyung lo complace y esto hace que JK acelere las embestidas. La rudeza con la que embiste da un placer incomparable, Taehyung no puede unir sus ideas hasta que siente el fluido caliente en su acompañado de los dientes de JK mordiendo su hombro. JK se separa de Taehyung y este se acuesta boca abajo mientras recupera el aliento. Voltea a ver a JK, quien tiene los ojos cerrados mientras descansa su mano en su frente.
—Lo sabía —dice Taehyung con voz suave y juguetona.
—¿Mmm? —dice JK aún con la respiración inconstante.
—Los tatuajes te llegan al hombro —JK se carcajea suavemente.
«Qué chico tan particular», piensa JK.








