誰誰 (Nadie)
¿Cuánto tiempo tiene que esperar una persona por su alma gemela?
Nadie sabe, y eso nos incluye a nosotros. Muchos, solo dicen que hay que ser paciente, que cada cosa llega a su debido tiempo, pero no asegura de que sea así. Simplemente especula. Algo muy malo, pero ayuda a ser paciente.
Una persona en todos sus sentidos anhela aquella extraña conexión que según los libros de fantasías relatan. La primera mirada, una sonrisa coqueta, el revoltijo de mariposas en tu panza y una final feliz, llenando tu alma de lo que anhelas.
¿Cuántas noches debe pedir ese chico a la luna por su alma gemela?
Según las personas sabias, ella es la única que conoce el destino de las almas que habitan la tierra. Es la que se encarga de que nada interrumpa los sueños de sus denominados hijos.
Ella junto a un hombre, de escaza barba en su rostro, piel como el invierno y mirada azulada. Aquel hombre, es quien ata los lazos de amor, es quien elige a dos almas para que, juntos, puedan ser felices.
Luego están aquellas almas que son olvidadas por el hombre de mirada azulada. Aquellos que vagan por el mundo amando y sufriendo sin encontrar a la persona indicada. No es malo lo que hace el hombre del destino, todo lo contrario, les da la libertad de querer alguien, pero algunos sufren en el proceso.
Aquel chico, que, desde la azotea, deja escapar tristes notas de su guitarra, mientras su voz algo rota, canta la soledad de su vida. Cada noche hace lo mismo, cada noche ruega por encontrar a la persona indicada.
La noche ha vuelto a caer y sigo sin poder encontrarte.
¿Dónde estás? Tú, persona misteriosa que el destino desea que ame.
¿Dónde estás? Tú, que con tu mirada romperás las barreras de mi cordura.
El amanecer está a la vuelta de la esquina, y mi voz está por desvanecerse.
Aparece pronto, corazón. Aparece pronto, por favor.
¿Cuánto tiempo pasará?
Días, meses o puede que años. Aún no lo sabe. Nadie lo sabe.
Y como él hay muchos, que ruegan por su otra mitad.
¿Cuánto dolor va a soportar?
Sigue sin saberlo, puede que mucho.
Quizás su alma halla perecido al momento de que la persona correcta llegue a su vida. Todo es incierto.
Es como una flor en espera de ser regada, para poder abrir sus pétalos al sol.
Estoy harto de esto.
No todos llegan a soportar la espera, casi nadie es paciente. ¿Él será distinto?
Quizás sea por su energía por el día lo que llame la atención. Quizás sea por las amargas lágrimas que con desespero abandonan sus ojos, cuando cae la noche. O será como los demás, rindiéndose.
Nadie sabe… tal vez ella sí lo sepa. Ella lo ve todo.
¿Cuánto le quedará?
Solo ella lo sabe. Puede que, cuando caiga la noche, por fin, baje para escucharlo.
Eso depende de él.
Aquí estoy, otra vez, deseando lo imposible.
Deseando que aparezca un diminuto copo de nieve en mi caluroso verano.
Deseando que la magia existiera, para poder traerte hasta mí.
¿Qué tengo que hacer?
Una flor caer sobre el regazo del chico de ojos tristes, sin embargo, aquella alma que él tanto espera, sigue sin aparecer.








