Más Allá De La Amistad | Fushiguro X Itadori by Akashi at Inkitt
Customize readability
Aa

Más allá de la amistad | Fushiguro x Itadori

All Rights Reserved ©

Summary

Solo un momento de romance clásico entre mi ship favorito 🩷

Genre
Erotica
Author
Akashi
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo Definitivo

La puerta se abrió de golpe.

- ¡Fushiguroooo!

El mencionado rodó los ojos apenas la escuchó.

Aquella voz femenina no le pasaba desapercibida.

Dejó los vasos que lavaba y se giró hacia la pelirroja.

- ¿Te importaría hablar un poco más bajo? Los clientes te están mirando.

Nobara parpadeó y observó a su alrededor.

Tal como dijo, la atención de los clientes ya estaba sobre ella.

Sonrió y saludó alegremente, agitando la mano mientras se acercaba al mostrador.

Ya frente a él, se inclinó ligeramente.

- Ey, Fushiguro, ¿qué tal?

- ¿Vas a ordenar algo?

- ¿Que no pago? ¡Entonces obvio que sí!

- ¿Y por qué asumirías que no te voy a cobrar?

- Dah, soy tu amiga, ¿en serio preguntas eso?

- Sigue siendo trabajo, Kugisaki.

- Ay, qué odioso eres... A si pues, vine a preguntarte si vas a ir esta noche.

Megumi alzó la mirada hacia ella.

- ¿Te refieres a la fiesta universitaria?

- Sip... esa mera.

Soltó un suspiro.

- No voy a poder ir.

La pelirroja arrugó las cejas.

- ¿Cómo que no? ¡¿POR QUÉ?!

- Shh... baja la voz... Kasumi me pidió que tomara sus horas extra, no podrá venir.

Kugisaki hizo un puchero con los labios.

- Pero se supone que los tres íbamos a ir juntos.

- ¿"Los tres"? - Megumi frunció el ceño.

- Sí... ¿no? Itadori también irá.

El pelinegro bajó la mirada por un momento.

Por alguna extraña razón... el ritmo de su corazón se aceleró.

¿Acaso...?

¿Bastaba con mencionar su nombre...?

- ¿Entonces sí vas a venir? - preguntó ella.

Volvió a mirarla antes de aclararse la garganta.

Tomó un paño y empezó a limpiar la encimera.

- Te repito que no puedo.

- Sabes que me molesta cuando uno del grupo se echa para atrás.

- Pues échate tu para adelante, ve con Yūji y disfruta el rato.

Nobara se puso recta y se acomodó el cabello detrás de la oreja.

- Bueno, supongo que así tocó. Tengo que ir a arreglarme. Ya sabes, alguien como yo siempre debe verse bien - le guiño un ojo - Suerte, Fushiguro. Nos vemos después.

Dio un paso atrás y se dio la vuelta para marcharse.

Megumi interrumpió lo que hacía y levantó la vista, viendo cómo se alejaba.

¿Sentía el más mínimo interés por asistir a esa velada?

Ni muerto habría querido ir.

Y no... no tenía problemas para relacionarse con los demás y siempre estaba acompañado de amigos.

También debía admitir que él tenía fama y un atractivo imposible de ignorar.

No era como si nunca hubiese estado con alguien atractivo.

De hecho, había tenido varias parejas sumamente bellas.

Aun así, aquello no era lo que realmente captaba su atención.

Existía una razón mucho más importante por la que quería estar allí.

- ¡Kugisaki! - soltó.

Se detuvo y giró para mirarlo - ¿Um?

- ¿Qué hora habías mencionado que era?

La de cabello cobrizo la miró sorprendida antes de sonreír.

- ¡¿Así que sí irás?!

- Pues-

- ¡Empieza a las 9, paso por ti a las 8 si quieres venir conmigo! ¡¿qué dices?!

Él apretó los labios.

¿De verdad era una buena idea?

Bueno, no importa tanto... ¿qué más da?

Es solo una fiesta.

Al demonio...

Se encogió de hombros mientras fruncía el ceño.

- Nah, no creo que me dé tiempo. Ve tú.

La sonrisa de la chica se borró de golpe y su expresión se volvió aburrida.

- Entonces, ¿para qué mierda me preguntas? - murmuró para sí antes de darse la vuelta y caminar nuevamente hacia la salida.

( 9:50 p.m )

Megumi se quitó la playera que traía del trabajo.

Arrojó la prenda a la cesta de la ropa sucia y se recostó en la cama, soltando un largo suspiro.

Ya llevaba más de cinco meses trabajando en aquella cafetería, gracias a Kasumi, quien amablemente lo había recomendado.

Siempre fue alguien a quien no le gustaba depender de su padre.

Optaba por ganarse el dinero por su cuenta, confiando únicamente en su propio mérito.

Buscó en el bolsillo del pantalón y sacó su teléfono.

Seguramente, a estas alturas, los de la fiesta ya estaban bastante ebrios por tanto alcohol.

Apagó el celular y lo apartó sobre el colchón, a un lado.

Cerró los ojos, cubriéndolos con uno de sus brazos.

Poco a poco, el cansancio terminó por vencerlo.

No obstante, su corazón dio un vuelco al recordar que...

"Cierta persona" no sabía controlarse con el alcohol.

Retiró el brazo y se quedó mirando el techo.

Carajo... ¿cómo fue posible que lo olvidara?

¿Y si hacía alguna estupidez?

¿Y si terminaba peleándose con alguien?

Itadori siempre se volvía impredecible cuando estaba ebrio.

¿Cómo se supone que...?

Un momento.

¿Estaba... preocupado?

Mmm, a decir verdad...

¿Para qué negarlo?

Ya era inútil esconder lo que sentía por ese chico de cabellera rosada.

Pese a eso... no se sentía del todo cómodo.

Sí, podía admitir con certeza que lo que sentía por él iba mucho más allá de una simple amistad.

Y justamente ese era el problema:

"Toda relación romántica, a fin de cuentas, suele nacer de una conexión entre amigos"

Un dicho TAN repetido que a Megumi siempre le había parecido ridículo.

¿Cómo podía arruinar una amistad solo porque su corazón había decidido decir: "creo que siento algo por él"?

A menudo creyó que debía empezar a tratarlo con la misma indiferencia que usaba con el resto.

Aun así, ¿qué lograba con eso?

Vaya... ¿siquiera eso bastaría para dejar de gustarle?

No, ¿verdad?

No conseguiría nada, salvo el remordimiento de haber tomado distancia.

Su celular vibró sobre la cama.

Posó la vista en él antes de tomarlo.

Su corazón volvió a dar un vuelco.

¿De verdad era Itadori quien lo estaba llamando?

Se incorporó un poco.

Aclaró su garganta y contestó la llamada.

- ¿Bueno...?

- ¡Fushiguro! ¿Dónde demonios estás? Se supone que vendríamos los tres.

Tardó un poco en responder.

Intentó percibir cualquier rastro de alcohol en su voz.

Para su alivio, no lo escuchó borracho.

- Ya sabes que vivo metido en el trabajo - respondió.

- Pero normalmente sales a las cinco, ¿no?

- ¿Nobara no te avisó? Hoy tomé el turno de Kasumi, ella no vino.

- Ah... ya veo, no me habían dicho.

Una ligera arruga apareció entre las cejas del pelinegro - ¿Acaso no te fuiste con Nobara?

Hubo un pequeño silencio.

Solo se oía música de fondo, junto a gritos y risas.

- Yo... - se dejó oír del otro lado - Pensé que era mejor, así que le dije a Kugisaki que nos fuésemos separados.

Frunció aún más el ceño.

- ¿Y eso por qué? ¿Discutiste con ella?

- No... es que... le comenté que iba a esperarte, pero al ver que no aparecías en el parque donde te dije que podíamos encontrarnos... mejor vine solo.

De nuevo se hizo el silencio.

Fushiguro abrió la boca para responder, pero no salió nada.

Es decir...

Para empezar...

¿Había oído mal... o realmente dijo eso?

¿De verdad sus oídos no le estaban jugando una mala pasada?

Sintió su corazón acelerarse.

Sus mejillas sonrojándose.

Dios... ¿lo estuvo esperando?

¿Yūji realmente lo había estado esperando?

Podía parecer raro a simple vista, aunque viniendo de alguien como él, resultaba coherente.

- Yo... - comenzó a hablar - acabo de llegar hace poco y no revisé los mensajes... Lo siento, de verdad.

- Ey, tranquilo... seguro estás agotado por el trabajo, no pasa nada.

- Esque-

- La siguiente vez salimos juntos, ¿sí?

- Pero-

- Y me vas a tener que pagar un helado de vainilla por hacerme esperar.

- Bueno yo-

- ¡ITADORI, OKKOTSU TE ANDA BUSCANDO! - se escuchó un grito proveniente del otro lado del teléfono.

El solo mencionar a ese chico bastó para tensar a Fushiguro.

Un detalle más que tendía a pasar por alto.

Okkotsu...

Yuta okkotsu.

Apretó la mandíbula.

- ¿Estás con Okkotsu? - preguntó.

- ¿Qué?

- Qué si estás con Okkotsu.

- Pensé que él no había veni-

- ¡YUJI! - gritaron otra vez.

- ¡DILE QUE AHI VOY!... - Contestó el de cabellera rosada - De todos modos, Fushiguro, ¿por qué no vienes? Esto va para largo.

- ¿Para qué?

- ¿Como que para que? ¡Pues para diver-

- No quiero interrumpir el tiempo que seguramente quieres pasar con él.

Mierda...

Cerró los ojos despacio.

Lo había soltado sin pensar, y de inmediato se maldijo en su mente por haberlo dicho.

- ¿Disculpa? ¿a qué viene eso?

- No le des importancia a lo que acabo de decir - trató de arreglarlo para que no se malinterpretara, mas...

- ¿Y ahora qué hice? ¿Por qué te enojaste?

- Para nada, no estoy enojado... ¿de dónde sacas eso?

- Bueno esque-

- Ya olvida esa estupidez.

Se dejó oír una pequeña risa - Ajá, definitivamente estás de malas.

- Mira, tengo que irme, tengo cosas que hacer.

- Pero-

- Diviértete.

- Fushiguro-

- Solo... no te excedas con el alcohol.

- Yo no-

- Hasta mañana.

Sin esperar respuesta, cortó la llamada.

Lanzó el teléfono sobre la cama y lo dejó a un lado.

¿Cómo se le escapó algo tan... así?

Fue inevitable que volviese a recordar a Itadori cerca de aquel chico.

Era irónico cómo los sentimientos de alguien podían parecer tan claros.

¿Porque cada regalo y cada contacto de ese chico le parecían demasiado íntimos para ser amistosos?

A ojos de cualquiera, se les veía demasiado próximos el uno al otro.

Resultaba sencillo imaginarlos juntos como pareja.

Gruñó con fastidio mientras se acomodaba el cabello.

¿Y si termina yendo a...?

No, que estupidez.

Seguro lo van a interpretar como algo más de lo que es.

Van a asumir que fueron celos y que todo giró en torno a su interés amoroso.

Vale, sí, estaba celoso, pero...

Se puso de pie.

Revisó su armario hasta encontrar una polera blanca.

Roció perfume sobre su piel.

Arregló su cabello con crema.

Cambió los zapatos y salió.

(...)

No pasó mucho tiempo antes de que Megumi bajara de un taxi.

Este se detuvo frente a la universidad.

Cruzó la entrada.

Había algunos estudiantes con sus parejas.

Otros se pasaban el cigarro de mano en mano entre carcajadas.

Le llegó el sonido de música a todo volumen desde lo lejos.

Notó que provenía del gimnasio y se dirigió hacia allí.

Una vez dentro, todo era un alboroto:

Luces que se encendían y apagaban.

Humo.

Gritos.

Risas.

Parecía prácticamente un antro.

Eso lo inquietó un poco.

¿Por qué a Yuji le agradaban lugares como ese?

Barrió el lugar con la vista en su intento por encontrarlo.

No obstante, su silueta no apareció entre el gentío.

Se abrió camino entre la multitud.

Al ir avanzando, alguien lo sujetó por el hombro.

- ¿¡Fushiguro!? ¡Oye, espera... ¿eres Fushiguro en serio!?

Volteó, consciente de quién era.

Nobara lucía tan sorprendida como emocionada.

- ¡¿Pero cómo es eso?! ¡Dijiste que no ibas a venir!

El pelinegro se encogió de hombros - ¡Terminé cambiando de opinión!

La chica sonrió.

Lo miró con cara de estar tramando algo.

- ¡Bueno, ya que te animaste a venir, quiero presentarte a unas amigas mías que están interesadas en ti! ¡Ven, están por aquí!

Le agarró el brazo y empezó a caminar, pero frunció el ceño al notar que él no se movía.

- ¡¿Qué ocurre?!

- ¡No vine aquí para distraerme con nadie!

Nobara se cruzó de brazos.

- ¿¡Qué sentido tiene que hayas venido si solo te vas a aburrir!?

Ignoró la pregunta y continuó buscándolo con la mirada.

- ¡Eh, te estoy hablando!

- ¿Hm?

- ¡Fushiguro!

- ¿Qué?

- ¡FUSHIGURO!

- ¿¡QUÉ!?

- ¡¿Quién es esa persona que te tiene mirando por todos lados?!

Se crispó.

¿Tan evidente resultaba?

- ¡N-No hacía nada, solo estaba viendo quiénes estaban aquí!

Ella levantó una ceja con curiosidad.

- ¿¡Seguro!?

- ¡Si!

- ¡Fushiguro!

Rodó los ojos - ¡Ahora qué!

- ¡Si te gusta alguien, quiero que tengas claro que puedes confiar en mí, siempre voy a escucharte!

- ¡Si me gustara alguien, ni de broma te lo diría! ¡Eres bien chismosa!

- ¿¡Perdón!? ¡Yo no soy chismosa! ¡Solo tengo un talento natural para interesarme por TODO!

- ¡Sí, sí... como sea. Voy al baño, ya regreso!

- ¡Apúrate!... ¡Y ya que eres tan eficiente, ve a buscar a Itadori, porfis! ¡Que desapareció como si nada!

- Es lo que iba a hacer - murmuró él.

- ¡No te escucho, Megumi! ¿¡estás susurrando o qué!?

- ¡Que no me corresponde estar cuidando niños!

- ¡Ay, no te pongas así. También es tu amigo, ¿no? Creo que anda con Yuta.

Apretó los labios.

- ¿¡Por dónde lo viste!?

- ¡Mmm... si no me equivoco, lo vi cerca de las bancas, aunque no sé bien!

Tras decir eso, comenzó a alejarse.

- ¡Me avisas si no lo encuentras! - alcanzó a gritar ella.

(...)

Megumi estaba a un paso de perder la paciencia por completo.

Pese a recorrer todo el lugar, no logró localizarlo.

Procuró serenarse.

Se suponía que Itadori había venido... más no había ni rastro de él.

¿Y si terminó yéndose?

¿Puede que hubiese ido a acompañar a sus amigos por más bebidas?

¿O se habría ido con...?

Sacudió la cabeza.

Prefería no pensar en eso, le enfermaba siquiera imaginarlo.

Exhaló pesadamente antes de hacer crujir su cuello.

Fue una risa escandalosa la que logró captar su atención.

Buscó con la vista...

Gente.

Personas.

Decenas de ellas por todas partes.

Entre cientos de rostros, sobresalía de tal manera que nadie podría confundirlo.

Al menos en su opinión.

Había un rostro que eclipsaba a todos los demás.

Notó el ritmo de su corazón volverse más rápido.

Se llevó la mano al pecho, tratando de calmarse.

Vio cómo la risa iluminaba sus labios.

Cómo sus ojos se volvían pequeñas medias lunas.

Cómo aquel hoyuelo se marcaba en su mejilla izquierda.

Cómo los mechones húmedos se le pegaban a la frente.

Cómo la polera anaranjada resbalaba ligeramente sobre sus hombros.

Observó aquella forma tan cariñosa de acariciarle el cabello a...

¿Yuta...?

¿Eh?

¿Qué?

¿Por qué...?

¿Por qué era otro quien podía estar así de cerca suyo?

No pudo evitar experimentar un extraño desasosiego al verlo tratar a otro con tanta dulzura.

¿Qué tenía él de especial?

¿Qué tenía él que capturaba su atención de esa manera?

¿Qué lo hacía merecedor de tanto afecto?

Le habría encantado ser el único capaz de captar su atención.

Nada nos delata más que buscar la atención de alguien importante.

No surge por azar ni por una deficiencia personal.

Es un impulso natural del ser.

Cuando aparece la atracción, nace también la necesidad de destacar ante esa persona.

Todos buscamos ser una luz en los ojos de alguien.

Ser apreciados por quien atesoramos con especial estima.

Ocupar un lugar en su mente que dé sentido a la conexión que sentimos.

Anhelamos ser significativos para el otro.

Puesto que en ello también se reafirma el vínculo que percibimos.

La atracción nos impulsa, sin que lo notemos, a volvernos alguien importante en su atención.

Al observar aquella escena, Megumi intuyó que no surgía por azar ni por una carencia...

Era simplemente el impulso de querer ser su luz.

De encontrar un lugar en su corazón.

De ser visto por él de una forma distinta.

Sus miradas convergieron.

Los ojos marrones se iluminaron de repente.

Su sonrisa se tornó más suave.

Intercambió unas palabras con Yuta y sus amigos antes de encaminarse hacia el pelinegro.

Megumi continuó sin moverse.

Lo contempló acercándose.

Entreabrió los labios.

Todo perdía forma a su alrededor, excepto aquella silueta que se aproximaba.

Dios, ¿acaso no podía ser un poco menos hermoso?

¿Es que no tenía ningún defecto?

Qué injusto era que alguien pudiese tener unas facciones tan perfectas.

- ¡Vaya, qué sorpresa! ¡Juraría que dijiste que no vendrías!

La voz de Itadori lo alcanzó cuando se plantó frente a él.

No se dignó a contestar.

Evitó su mirada por un momento.

Yuji ladeó apenas el rostro.

- ¡Eh, Fushiguro, ¿por qué te pusiste de malas hace rato en la llamada!

Lo miró de nuevo.

- No estaba molesto.

- ¡¿Estás seguro?!

- Ya te dejé claro que sí.

El menor lo observó fijamente.

Sonrió a continuación mientras se arreglaba el cabello con evidente nerviosismo.

¿Por qué actuaban de forma tan extraña?

¿Por qué los dos se veían tan inquietos?

¿Tal vez porque se les escapó una verdad que no debían mencionar?

¿Uno se había sincerado con sus celos, y el otro había dicho que decidió quedarse por él?

- ¡Amm... ¿quieres venir con los demás? Quieren hacer una ronda de shots! - río.

- Sabes bien que yo paso de esas cosas.

- ¡Una copa no te hará daño. Además, ¿no se supone que para eso se viene a una fiesta?! ¡Solo relájate un poco!

- Si te apetece beber, entonces vete con ellos.

- ¡Por una maldita vez, relájate y pásala bien!

- ¡Créeme, sé divertirme sin alcohol!

- ¡¿Y cuál es el problema? ¡Yo sí necesito unas copas para entrar en ambiente!

- ¡¿Para actuar como imbécil, quieres decir?!

- ¡Vale, vale, bájale un poco a los insultos!

Ambos evitaron hablar durante unos segundos.

Fushiguro frunció el ceño antes de hablar.

- Tengo que reconocer que me sorprende que sigas en tus cinco sentidos.

Itadori curvó los labios en una sonrisa juguetona.

- ¡Curioso! ¡Juraría que hace un rato me dijiste que no me excediera con el alcohol!

Las mejillas del pelinegro adquirieron un tono rosado y giró la cabeza para esconderlo.

- Basta con que tomes un poco para que pierdas el poco sentido común que tienes. Dejas de pensar antes de actuar y acabas metiéndote en problemas por cosas que podrías haber evitado.

- ¿Qué estupidez podría hacer? ¿Besarme con otra persona solo porque estoy borracho? ¡Jajaja, no funciona así!

- ¡Precisamente por eso no me gusta que tomes!, ¡¿Porque estás tan seguro de que nunca harías algo así que ni siquiera consideras que podrías equivocarte?!

- ¡Ni que fuera a terminar metiéndome en la cama de alguien! ¡No soy tan imbécil!

Megumi endureció la expresión al escuchar lo que acababa de decir.

El estómago se le revolvió al instante.

Tomó aire para responder, pero...

- Itadori, ¿vas a quedarte ahí o vas a venir?

Yuta se colocó a su lado y luego dirigió su atención al peligro.

- Oh, hola, Fushiguro.

El nombrado no contestó.

Se le quedó mirando al de ojos azul oscuro.

Ambos se observaron de arriba abajo.

La antipatía era mutua y evidente.

De más está decir que Okkotsu tampoco le agradaba a Fushiguro.

Tan solo porque Itadori no lo observaba como lo hacía con él.

Con él actuaba diferente.

Con él se reía de una forma distinta.

Con él tenía la costumbre de morderse el labio inferior.

Con él parpadeaba constantemente, como si intentase convencerse de que aquello fuese real.

Con él delante... se le olvidaba cómo comportarse con normalidad.

Qué fastidio., era imposible no notar su interés por aquel chico.

Podría decirse que entre los dos existía algo que muchos llamarían "conexión".

Sin importar la distancia, el tiempo o las circunstancias, terminaban encontrándose.

- Eh... ok, esto es un poco incómodo... - comentó el de pelo rosado - ¿Hay algo que quieran hacer?

- Los demás nos están esperando, Yuji - respondió Okkotsu.

- Lo sé... pero no me gusta la idea de dejar a Fushiguro solo.

- Mmm... entonces... ¿quizá podría venir con nosotros...?

- Él no suele beber alcohol.

Yuta se rió - ¿De verdad estás diciendo eso? ¿y qué carajos hace aquí?

- ¿Y a ti qué carajos te importa? - contestó el pelinegro.

- Ah, solo digo... qué raro venir a una fiesta y no tomar alcohol.

- ¡Lo mismo le dije! ¡Jajaja! - replicó Itadori - ¡Pero en fin, no tienes que beber si no quieres. Trataré de no tomar mucho, ahorita te alcanzo, Megumi!

Okkotsu enseguida reaccionó y lo alejó tomándolo del brazo.

Ambos comenzaron a alejarse nuevamente en dirección a los chicos.

Parecía haber impedido que pasaran tiempo juntos, de no ser por...

- ¡Suficiente, ustedes dos!

El de cabellera rosada apenas iba a voltear para ver quién había gritado.

- ¿Qué carajos...? - soltó al sentir que alguien lo tomaba del brazo y lo jalaba - Fushiguro, ¿qué estás haciendo?

- Voy con ustedes, punto.

El menor parpadeó, confundido.

- ¿Qué, vas a beber?

- Sí... de repente se me antojó tomar algo. Vamos.

- Oye, explícame qué te pasa, estás actuando extraño.

- ¿Qué tiene de raro querer tomar algo de vez en cuando?

- Justamente por eso, porque no es algo que suelas hacer.

- Sí, Fushiguro, no vale la pena beber únicamente por presión social.

- Yuta, ya es suficiente, por favor - le dijo itadori.

- Déjalo, está haciendo un gran trabajo intentando que lo golpee - habló el mayor.

- ¿Tanto quieres golpearme? Entonces hazlo de una vez.

- Yuta. Fushiguro, compórtense de una vez.

- ¿Qué tienes con él para defenderlo tanto?

- ¿De verdad crees que lo estoy defendiendo? Lo único que estoy haciendo es evitar que actúes impulsivamente. Al final, ¡eres tú quien quiere iniciar la pelea!

Un incómodo silencio se instaló entre ellos.

Okkotsu observó al de ojos marrones y, con calma, se aferró a su brazo entrelazándolo con el propio.

- Itadori, acompáñame, será mejor irnos.

Megumi mantuvo la vista fija en aquel gesto.

Suspiró con pesadez.

Intercambió una breve mirada con Yuji.

Se dio media vuelta y se alejó.

Pese a oír su nombre a lo lejos, no se detuvo.

¿Alguna posibilidad le quedaba?

¿Realmente el orgullo merecía la pena si el resultado era alejarse mutuamente?

Bajo tales circunstancias... era lo único que podía hacer:

Marcharse.

Desaparecer entre la multitud.

Cada vez que se sentía culpable o inseguro, su primer impulso era "alejarse" de todo.

Se sentía enojado, sí, y tenía razones de sobra para estarlo.

Le guardaba un profundo rencor a ese estúpido mocoso enclenque de ojos ojerosos.

Eso, sin embargo, no impidió que una ligera decepción se hiciese presente al recordar a itadori.

Para empezar, prefirió quedarse a beber con sus amigos.

Y para rematar, prefirió defender a "Okkotsu"

Puede que esté actuando como un niño berrinchudo y egoísta, pero...

¡La sensación persiste, obstinada!

Salió finalmente del gimnasio.

El aire soplaba con un ligero frío.

Cabía esperar que su padre ya hubiese salido del trabajo para entonces.

Sin embargo, no tenía ganas de escuchar ni de dar explicaciones sobre dónde había estado.

Por lo pronto, optó por caminar durante un rato.

¿Alguna relevancia había en eso?

Era consciente de lo avanzada que estaba la hora y, pese a ello, la consideraba perfecta.

Ustedes captan la idea:

La noche serena, la luna y el cielo lleno de estrellas lo envolvían todo en belleza.

Consiguió llegar a un árbol grande, bajo el cual había una banca de madera.

Veía en sí mismo a alguien dejado atrás en la orilla de la ciudad, varado en un lugar que nadie notaba.

Con la débil esperanza de que "alguien" lo encontrase antes de que el sol asomara.

Que peculiar resulta cómo el resentimiento tiene la facultad de sentirse opresivo y suave al mismo tiempo.

Reposaba en aquel viejo asiento, completamente envuelto por el frío.

No comprendía la magnitud de sus sentimientos.

Jamás imaginó que su amor era capaz de hacer arder el cielo mismo.

Sea como fuere, esas preocupaciones parecían insignificantes cuando se hallaba en el único sitio que le otorgaba algo de serenidad.

Si somos honestos, yacía en un estado emocional lamentable. Y, contra toda lógica...

Cuán hermoso resultaba experimentar un sentimiento tan profundo.

Pese a que ese sentimiento no era más que la desilusión provocada por alguien que jamás supo reconocer su valor.

Las hojas se elevaron en un breve remolino cuando el viento las envolvió.

Una oleada de escalofríos le atravesó el cuerpo.

Sintió el peso de una mirada sobre su espalda.

Giro lentamente el rostro.

Le tomó un momento darse cuenta de que itadori se encontraba allí.

Su aspecto cansado, acompañado de una respiración desigual, sugería que había venido corriendo.

El menor se acercó.

Una vez junto al banco, pidió permiso para sentarse.

El asintió, y no hizo falta decir nada más mientras compartían aquel sitio.

Fue el joven pelirrosa quien se animó a hablar, sin atreverse a mirarlo de frente.

- Lo siento por lo de antes, no era mi intención hacerte sentir mal, solo trataba de-

- Dejalo - lo interrumpió el mayor.

- ¿Puedo terminar? - se giró para mirarlo.

Aquel de cabello negro tambien lo miro, arqueando una ceja.

Itadori se aclaró la garganta.

- Sé que últimamente he estado demasiado cerca de Yuta, y entiendo que eso pueda haber generado dudas o malentendidos. Pero no hay nada entre nosotros, nada romántico, nada que deba preocuparte. No estamos saliendo, no somos pareja. Solo somos amigos, y eso es todo.

Ya intuía hacia dónde se dirigía aquella conversación.

- Y... ¿por qué tendría que saber eso?

Una breve risa escapó de Yuji.

- ¿De verdad hace falta que lo explique?

Megumi frunció el ceño.

- ¿Qué parte necesita explicación?

Yuji mantuvo la mirada unos segundos antes de hablar.

- Megumi, ¿de verdad lo que sientes por mi es amor o solo algo momentáneo?

El mencionado abrió los ojos sorprendido.

No vio venir aquello.

No había anticipado algo así.

¿Todo ese tiempo...?

- ¿Lo que siento...? ¿por ti...?

- Venga, no soy estupido. Y, sinceramente, no sabes disimular, lo cual me hace gracia.

- Ah, bueno. Menos mal.

- Lo cierto es que me parece bastante tierno.

El más alto abrió la boca para hablar, aunque no consiguió formular una respuesta.

Apartó la mirada para disimular el rubor que le subía por las mejillas.

Justo entonces...

No pudo evitar sobresaltarse cuando unas manos lo hicieron volver el rostro hasta quedar frente a aquellos ojos color avellana.

- No obtuve respuesta a mi pregunta - la voz del más bajito se hizo oír.

Otra vez, ambos se encontraron atrapados en la mirada del otro.

Era fácil notar lo que intentaban comunicarse mutuamente:

Seguridad.

Decisión.

Certeza.

Voluntad.

Sin retorno.

Pero, bajo toda esa apariencia... Amor.

Sin ignorar que quizá todo estaba ocurriendo demasiado... ¿rápido?

Sosteniendo su rostro entre las manos...

Deslizó los pulgares por sus mejillas casi sin darse cuenta.

Resultaba difícil de creer que alguien con una expresión tan fría tuviese una piel tan suave.

Los latidos de Fushiguro se volvieron cada vez más rápidos.

No hizo nada más que quedarse allí, mientras su atención se desplazaba de sus ojos a sus labios.

El otro pareció percatarse de ello e hizo exactamente lo mismo.

No obstante, el nerviosismo fue creciendo a medida que la distancia entre ellos se hacía cada vez menor.

A nada de que sus labios se tocaran, Megumi reaccionó y se apartó rápidamente.

- ¿Eres plenamente consciente de lo que esto significa, verdad? - dijo con la respiración algo agitada - Tú y yo somos hombres.

- Soy consciente de ello.

Frunció el ceño - ¿No te causa cierta inquietud eso?

- Bueno-

- Y, si no me equivoco, nunca te han gustado los hombres.

- Podría decir exactamente lo mismo de ti - replicó Itadori.

- No siento atracción por los hombres en general, pero...

- ¿Pero...?

Torció los labios con fastidio.

- No lo sé... Intento convencerme de que solo eres mi amigo, de que todo sigue igual entre nosotros. No obstante, no importa cuánto lo intente, algo dentro de mí insiste en lo contrario. Porque la forma en que pienso en ti, la forma en que te busco y cómo me siento cuando estás cerca... no es algo que sienta por un amigo. Creo que hace tiempo dejé de verte solo de esa manera.

Las confesiones dejaron tras de sí un largo silencio.

Ninguno de los dos dijo nada.

Itadori sintió la boca seca y tragó saliva.

- Los hombres no suelen llamarme la atención, Fushiguro - soltó.

Su compañero apretó la mandíbula.

Puede que hubiese sido mejor expresarse de otra manera.

Puede que hubiese debido morderse la lengua.

Puede que hubiese sido mejor...

- Hay un único hombre que me gusta - Itadori prosiguió sin previo aviso - No fue fácil aceptarlo. Cuando por fin me di cuenta de lo que sentía, me quedé en shock. Nunca me había planteado algo así, mucho menos enamorarme de un hombre. No sé qué vaya a pasar mañana. No sé si estoy haciendo lo correcto. Pero si hay algo que deseo de verdad, es darte una oportunidad... darnos una oportunidad.

- ¿Qué es lo que estás proponiendo? ¿Cómo se supone que nos demos una oportunidad?

- Quiero que seas la primera persona a la que pueda llamar mi novio, el primero con quien quiera dar ese paso y construir algo más profundo que una amistad.

Itadori acabó de hablar y lo observó con atención.

Mordió su labio inferior y después lo humedeció con la lengua.

Movido por el momento, acortó la distancia y lo besó.

Bajo aquel árbol...

Fushiguro quedó momentáneamente atónito por aquella repentina muestra de afecto.

Contuvo el impulso de corresponder, aunque moría por hacerlo, para no parecer desesperado.

Sin embargo, la suavidad de esos labios contra los suyos lo hacía perder todo control.

Eran cálidos.

Casi tentadores.

Pero... ¿sería lo correcto?

¿Estaba bien?

Joder...

Ya daba igual todo...

No importaba ya...

Tomó el rostro del pelirrosa entre sus manos y correspondió al beso.

¿Así de simple?

¿Así, sin más?

¡¿Tan campante?!

¿Lo que vendrá después...?

¿Qué rumbo tomará todo...?

¿Qué es lo que está por venir...?

Al final, solo tenemos una vida.

Creo que lo más importante es enfocarnos en el presente.

Disfrutarlo de manera auténtica.

No vivir atrapados en la ansiedad de lo que vendrá después o en el miedo a la opinión de los demás.

Cuando el amor es genuino, uno hace todo lo posible por no perder a la persona que ama.

¿O estoy interpretando todo esto de forma incorrecta?

Conclusión.

Let Akashi know what you thought about this chapter!
Love this

0

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

Merry Christmas - Adventskalender 2025

Aelyn Raven: Wieder eine tolle Geschichte. Leider bin ich erst jetzt dazu gekommen sie zu lesen, aber das tut der Geschichte keinen Abbruch *g* ich freue mich schon auf den nächsten Adventskalender

Read Now
Die Wölfe von Welby

maryketteler: Ich bin von diesem Roman sehr angetan. Es handelt sich um eine wunderschöne Geschichte, die durch ein tolles Happy End abgeschlossen wird.

Read Now
Stripped Shadows

bm: Sehr gutes Schreiben. War total in der Geschichte und habe mitgefiebert, wie es weiter geht. Konnte das Buch kaum zur Seite legen Sehr spannend geschrieben. Freue mich auf Band 2 Hätte gern das Ruby mit Beiden lebt.Und es fehlen noch sehr viel Antworten

Read Now
My Blacksmith Savior

Martina partsch: Eine liebenswerte,nette Liebesgeschichte mit einem emotionalen Happy End,fast wie im Märchen.Danke für die schöne Geschichte .

Read Now
Broken Halos MC

cbell558: Writer is very good at balancing just enough descriptive information with moving the story along. Some writers go too far with describing motivations of the characters and their mindset. Their stories move agonizing along at a snails pace. This writer gets you hooked at the beginning and keeps you ...

Read Now
The Alpha's Exiled Mate

Andres: XOLOAS AMERICA MEXICO UFC USA BOX WWE

Read Now
What We Never Healed

Austriangirl: Another hot afternoon spent in a haze of romance reading this lovely story. What more could I want, except a man just like Harvey!

Read Now
The Mate he couldn't have

Akthea: Relato corto pero muy bueno no necesita mas

Read Now
Más allá de la amistad | Fushiguro x Itadori