Prologo
Todo empezó como una broma.
Una simple, estúpida broma.
Park Jimin, famoso modelo y socialité, estaba comprometido con Lee Min-ho, el hombre “perfecto”. Rico, atractivo, estable. El tipo de prometido que hace llorar a las tías en las bodas.
Y por eso, sus mejores amigos —Taehyung y Hoseok— decidieron hacerle una despedida de soltero digna de un escándalo internacional.
¿El destino?
Las Vegas.
¿El plan?
Alcohol, fiesta, tragos con fuego, stripper con alas de ángel y cero consecuencias.
¿La realidad?
Se casó con el hombre más poderoso y deseado de Corea al día siguiente.
Porque sí.
En algún momento de esa noche alucinante, Park Jimin se emborrachó hasta el punto de bailar sobre una tarima, besar a un desconocido con sonrisa de asesino y decir “sí, acepto” frente a un imitador de Elvis.
Y ese desconocido resultó ser Jeon Jungkook.
CEO, magnate, dueño de medio país… y hombre con una obsesión inmediata por su esposo accidental.
Cuando Jimin despertó, colgado en una suite de hotel con resaca, mordidas en todo el cuerpo y un certificado de matrimonio con sello legal… todo cambió.
Intentó borrarlo.
Negarlo.
Esconderlo.
Pero Jungkook no era de los que se rinden.
Y cuando Jimin quiso volver a su vida con su prometido y su boda ideal…
Jeon Jungkook apareció con pruebas de infidelidad, una sonrisa torcida y un contrato de divorcio con la leyenda:
Puedes firmarlo, pero solo después de que me devuelvas cada beso, cada noche que soñé contigo…








