El asistente del CEO

Summary

Jungkook, implacable empresario y dominante, contrata a Park Jimin como su Asistente personal. Un joven tierno e inocente. Lo que comienza como una relación laboral se convierte en un intenso juego de poder, deseo y entrega, donde la dominancia de Jungkook y la inocencia de Jimin chocan y se enredan en una pasión prohibida.

Genre
Lgbtq
Author
JeonCherly
Status
Complete
Chapters
11
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo 1

La mañana en Seúl era fría y húmeda. Park Jimin ajustaba por enésima vez el cuello de su única camisa blanca decente mientras observaba el imponente edificio de cristal y acero que se alzaba frente a él. Jeon Dynamics Corporation. La empresa más poderosa del sector tecnológico y financiero del país, conocida por cerrar contratos millonarios con Europa y por la reputación implacable de su CEO, Jeon Jungkook.

Jimin llevaba casi dos meses buscando trabajo desesperadamente. Sus ahorros se agotaban, el alquiler estaba atrasado y había rechazado ya tres ofertas de trabajos mal pagados que no le permitirían ni comer decentemente. Cuando vio el anuncio en una página de empleos un anuncio que le llamo mucho la atención -"Asistente personal ejecutivo. Alto nivel de exigencia."- supo que era su única oportunidad real. Aunque no cumplía todos los requisitos, decidió intentarlo.

Al llegar la empresa, paso por una primera recepción la cual le informo que venía para la entrevista de asistente personal, la secretaria le informo que debía subir al piso 24 dónde sería la entrevista ,al salir del ascensor se encontró con una realidad que lo intimidó. Más de veinte candidatos esperando en el pasillo. Hombres y mujeres bien vestidos, con portafolios caros, trajes a medida y esa confianza que solo da a haber estudiado en universidades prestigiosas.

Jimin se colocó al final de la fila, apretando su viejo portafolios contra el pecho. Su ropa era sencilla, su currículum modesto y sus nervios evidentes.Pasaban los minutos.

Cada vez que llamaban a alguien, Jimin sentía el estómago dar un vuelco. Escuchaba fragmentos de conversaciones, "He trabajado en tres empresas diferentes", "Hablo cuatro idiomas con fluidez", "Trabajé directamente con el vicepresidente de Samsung". Él solo podía ofrecer dedicación, organización impecable y la desesperación de quien no tiene otra opción.

Después de casi dos horas, finalmente lo llamaron.

-Park Jimin.

Se levantó con las piernas temblorosas y entró al despacho. El lugar era intimidante: paredes de cristal con vista panorámica a la ciudad, muebles minimalistas de lujo y, al fondo, sentado como un rey en su trono, Jeon Jungkook.

Jungkook levantó la vista de los papeles y, por primera vez en toda la mañana, cambió su expresión. Sus ojos oscuros recorrieron lentamente a Jimin. Desde el cabello ligeramente despeinado por la humedad, pasando por la delicada línea de su cuello, la cintura estrecha que la camisa marcaba sutilmente, hasta las manos finas que sostenían el portafolios con demasiada fuerza.

-Siéntate -ordenó con voz grave y controlada.

La entrevista comenzó de forma profesional. Jungkook preguntó por experiencia, fortalezas, disponibilidad inmediata. Jimin respondía con honestidad, aunque su voz temblaba ligeramente. Pero Jungkook ya no estaba escuchando solo las palabras. Observaba cómo Jimin se mordía el labio inferior cuando se ponía nervioso, cómo sus mejillas se teñían de rosa bajo su mirada intensa, cómo cruzaba las piernas con delicadeza y cómo su respiración se aceleraba cada vez que sus ojos se encontraban.

-Una última pregunta -dijo Jungkook, inclinándose hacia adelante-. ¿Estás dispuesto a vivir en mi mansión temporalmente? El trabajo exige disponibilidad total. Viajes, noches largas, y voy a necesitarte siempre cerca.

Jimin parpadeó, sorprendido.

-¿Vivir... con usted?- pregunto Jimin asombrado.

-Exacto. La mansión tiene una habitación privada para asistente. Es parte del contrato.

Los otros candidatos probablemente habrían respondido con entusiasmo profesional. Jimin, en cambio, sintió un escalofrío recorriéndole la espalda. No era solo la sorpresa. Era la forma en que Jungkook lo miraba, como si ya estuviera imaginando cómo se vería él en esa mansión.

-Estoy... dispuesto, señor. Necesito el trabajo y estoy comprometido al cien por ciento.

Jungkook sonrió de medio lado. Cerró la carpeta.

-Estás contratado. Los demás pueden irse a casa.

Jimin abrió mucho los ojos.

-¿Así... sin más?- Pregunta Jimin.

-Si joven Park. Lo quiero en la mansión esta misma noche. Mi chofer te ayudará con tus cosas.

Esa misma tarde, Jimin llegó a la mansión con solo dos maletas. El lugar era una obra de arte moderna: jardines enormes, piscina infinita, ventanales del piso al techo y un silencio que contrastaba con el caos de la ciudad.

Jungkook lo recibió personalmente. Ya no llevaba el traje formal, sino una camisa negra con los primeros botones desabrochados que dejaba ver parte de su pecho marcado y tatuado.

-Bienvenido, Jimin -dijo, acercándose más de lo necesario-. Te mostraré tu habitación.

La habitación era más grande que todo el apartamento donde Jimin había vivido. Cama king size, baño privado con jacuzzi y un vestidor vacío que esperaba ser llenado.

-Es demasiado... -murmuró Jimin, sonrojado.

Jungkook se colocó detrás de él, casi rozándolo.

-Te acostumbrarás. Y recuerda... aquí no solo trabajaremos, también conviviremos juntos. Quiero que estés cómodo... pero se obediente.

La primera noche fue eléctrica. Jungkook lo invitó a cenar en el comedor principal. Mientras comían, su pie rozó "accidentalmente" la pierna de Jimin bajo la mesa. Jimin se tensó, pero no retiró la pierna. Jungkook sonrió.

-Eres muy sensible al tacto -comentó en voz baja-. Eso me gusta.

Jimin tragó saliva, sintiendo calor subir por su cuerpo.

Al día siguiente comenzó la rutina.

Jungkook lo observaba todo: cómo Jimin se inclinaba sobre el escritorio para organizar documentos (marcando perfectamente la curva de su trasero), cómo se mordía el labio concentrado, cómo su respiración se volvía irregular cuando él se acercaba demasiado.

Por la noche, mientras revisaban contratos en el despacho privado, Jungkook se colocó detrás de la silla de Jimin. Apoyó las manos en sus hombros y masajeó suavemente, bajando poco a poco por sus brazos.

-Estás tenso -susurró contra su oído, dejando que su aliento caliente rozara la piel sensible de su nuca.

-Señor... -jadeó Jimin suavemente.

Jungkook deslizó una mano por su pecho, por encima de la camisa, rozando un pezón que ya estaba endurecido. Jimin soltó un pequeño gemido ahogado.

-Tan receptivo... -murmuró Jungkook, presionando su erección creciente contra la espalda de Jimin-. Llevo pensando en esto desde que entraste a mi oficina.

Jimin giró la cabeza, con las mejillas rojas y los labios entreabiertos. Jungkook no esperó más. Lo besó con fuerza, dominando su boca, mordiendo su labio inferior mientras su mano bajaba hasta apretar el bulto que ya se formaba en el pantalón de Jimin.

-Señor Jeon... esto es... -intentó protestar débilmente Jimin, pero su cuerpo se arqueaba buscando más contacto.

-Jungkook. Cuando estemos solos, llámame Jungkook.

Lo levantó de la silla como si no pesara nada y lo sentó sobre el escritorio, abriéndole las piernas. Desabrochó el pantalón de Jimin con habilidad y metió la mano dentro, agarrando su miembro caliente y ya húmedo en la punta.

-Mírate... ya estás así por mí -gruñó Jungkook, masturbándolo con movimientos lentos y firmes-. Tan bonito y tan mojado.

Jimin escondió la cara en el cuello de Jungkook, gimiendo contra su piel mientras las caricias se volvían más rápidas.

Jungkook lo besaba, lo mordía suavemente en el cuello y susurraba palabras sucias al oído.

-Quiero probarte entero... quiero que te corras en mi boca por primera vez.

Jimin se deshizo con un gemido ahogado, corriéndose fuerte sobre la mano de Jungkook, temblando entre sus brazos.

Jungkook lo miró con ojos oscuros de deseo, lamiendo sus dedos lentamente.

-Esto solo es el principio, Jimin. Ahora eres mío.