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En un salón de clases de alta tecnología se encontraban varios alumnos concentrados, otros nerviosos e incluso asustados.
—Muy bien, alumnos, el examen inicia ahora —dio la indicación la profesora, y todos los alumnos reaccionaron de inmediato.
El salón se encontraba en silencio mientras los alumnos sentían la presión al máximo; sin embargo, en el fondo del aula no era el caso de una.
Mirando la tableta, comenzaba de manera sumamente calmada: deslizaba la pantalla rápidamente para responder todos los ejercicios y, mientras lo hacía, inflaba una goma de mascar.
Cada vez que avanzaba en el examen, inflaba la goma, hasta que, cuando terminó, esta explotó y llamó la atención de todos en el aula.
La chica, de apariencia de doce años e ignorando las miradas, se levantó de su lugar, se dirigió hacia el escritorio de la profesora y le entregó una pequeña memoria.
—Gracias, señorita Parker, puede retirarse —dijo la docente sin sorpresa alguna, mientras la chica salía del aula con su mochila y mostraba una sonrisa no arrogante, pero sí confiada.
—Igual que su padre —comentó la profesora mientras veía los resultados del examen de aquella chica, que eran un cien por ciento perfecto.
Aquella chica de cabello corto y negro andaba saltando por la academia dirigiéndose a la salida.
—Terminó el ciclo escolar, así que puedo disfrutar más en el laboratorio con tranquilidad. Eres grande, Peni —dijo aquella chica mientras salía de la academia.
Ya estando afuera, tomó un transporte, se puso sus audífonos y escuchó música a la vez que veía el paisaje de la bella ciudad en la que vivía.
Atlas, la ciudad flotante y de tecnología altamente avanzada, hogar de los más grandes eruditos del mundo de Remnant.
Minutos después, el transporte paró frente a un edificio. Ella bajó relajadamente para ingresar.
Mientras tanto, dentro del edificio, vemos a un hombre trabajando en lo que parece ser un traje y, a la vez, examinaba una araña que tenía cerca de él.
—¡Papi, ya llegué! —gritó Peni alegre mientras ingresaba al laboratorio.
—Oh, mi pequeña, ¿qué tal tu último día de clases? —preguntó su padre.
—Cansado, mi cabeza va a explotar de tantos números —dijo Peni, dramatizando de más, mientras se dejaba caer en una silla fingiendo cansancio.
—Oh, siento oír eso. Supongo que no te dejaré ayudarme; es una pena terrible —dijo el padre, dramatizando igual.
—Jajajaja, ¿cómo ha ido el avance? —preguntó Peni.
—Un gran avance. Gracias a tu amiga, la armadura avanzó significativamente en el proceso de sincronización. Me atrevería a decir que mañana podrás iniciar con la primera prueba —respondió el padre.
—¿De verdad? ¡Eso es genial! —gritó Peni de felicidad mientras abrazaba fuertemente a su padre.
—Y tú, pequeña araña, lista y linda, por fin podremos poner a prueba nuestras habilidades —dijo Peni mientras la araña se posaba en su hombro y se acurrucaba en su mejilla.
—Señor Peter Parker, aquí está su pedido —dijo una secretaria mientras traía un carrito con una bandeja tapada.
—Gracias, Betty —dijo Peter mientras ella se retiraba.
—¿Qué pediste, papá? —preguntó Peni.
—Como mi pequeña terminó su ciclo escolar, y mañana podrás manejar la armadura, pedí un festín para hoy —dijo Peter con una sonrisa mientras se acercaba al carrito.
—Espera, ni me digas que... —dijo Peni, petrificada.
—Así es —dijo Peter mientras quitaba la tapa a la bandeja.
—Un festín de dulces y comida rápida —comentó Peter, mientras Peni miraba con asombro los platillos.
—Y claro, no me he olvidado de ti; aquí tengo un frasco lleno de saltamontes —dijo Peter mientras sacaba el frasco debajo del carrito.
—Sp//dr, es hermoso, ¿no lo crees? —dijo Peni a su araña mientras lágrimas salían de sus ojos.
—¿Qué esperan? ¡A disfrutar! —dijo Peter, y todos comenzaron a comer.
Horas después, ya en la noche, vemos a Peni en su habitación a punto de dormir.
—Oh, no puedo dormir, tengo tanta emoción de probar la armadura —dijo Peni emocionada.
Sp//dr, al verla, también saltaba de emoción sobre la cabeza de Peni.
—Pero hay que dormir bien si queremos que la prueba salga bien, así que a dormir —dijo Peni mientras se cubría con la cobija y Sp//dr se acomodaba en su cabeza.
La alarma sonó, pero fue detenida por una Peni ya vestida y lista para el día de prueba.
—Vamos allá, Sp//dr —dijo Peni mientras su araña subía por todo su brazo y se reposaba en su hombro.
Peni mostró una sonrisa para después ir al área de entrenamiento.
Ya en el área de entrenamiento, vemos a Peni en el vestuario poniéndose un traje de pieza única para ese momento.
—Qué nervios, hasta puedo sentir los tuyos —dijo Peni mientras se veía al espejo con el traje que llevaba.
Peni caminó hasta ver enfrente de ella a su padre.
—Papá —dijo Peni con una sonrisa.
—Mi pequeña, ya llegó el momento —dijo Peter.
—Así es. Sé que he dicho lo emocionada que estoy, pero ahora se me vienen a la mente muchas cosas: que no lo lograré, que lo echaré a perder o que... —Antes de que siguiera, fue interrumpida por un abrazo de su padre.
—Peni, sé que lo que estás a punto de hacer no es solo probar una armadura más, sino que dudas si podrás con el legado de tu madre, pero te diré algo: si no estuvieras lista, no habría dicho nada. Yo confío en ti y en Sp//dr; su conexión es algo que supera por mucho lo que hizo tu madre, y sé que en este momento ella misma te alentaría —dijo Peter mientras su abrazo con Peni se hacía más fuerte.
—Eres un padre increíble, te amo —dijo Peni mientras se separaba de Peter con una confianza renovada.
Peter veía cómo ella se alejaba, mientras él se dirigía al puesto de control.
—Cómo quisiera que estuvieras aquí para ver nuestro más grande orgullo, Cindy —dijo Peter mientras veía una foto de él junto con su esposa e hija.
Minutos después, vemos a Peni frente a frente con la armadura.
Peni dio un suspiro fuerte para relajarse.
—Peni, ¿lista? —preguntó Peter por el micrófono.
—Afirmativo —dijo Peni por el comunicador.
—Ya es hora —dio la orden Peter.
—Sp//dr, tú primero —dijo Peni mientras dejaba a su araña en el centro del pecho de la armadura.
Después de unos segundos tensos, la armadura se activó.
—¡Sí! —dijo Peni emocionada.
—Todo parece estar en orden. Ya es tu turno, pequeña —dijo Peter mientras observaba el diagnóstico en su panel.
—Ok, es lo que has esperado toda tu vida, Peni. Bueno, no es que ya sea una cuarentona, pero he sentido todo este tiempo eterno —dijo Peni mientras la armadura se abría para que ella ingresara.
Peni dio un paso al frente y la armadura comenzó a cubrirla.
Después de varios segundos, esta comenzó a moverse.
—Peni, ¿cómo estás? —preguntó Peter.
—Yo... yo... —dijo Peni entrecortada, preocupando a Peter.
—¡Yo me siento sorprendente! —gritó Peni alegre mientras daba un salto enorme de varios metros de altura.
—No puedo creerlo, se siente genial esto —dijo Peni mientras aterrizaba abruptamente.
—Bien, tus signos vitales y los de Sp//dr son óptimos. Hija, ya diste un gran paso —dijo Peter feliz.
—Mamá, haré que tu legado vaya más allá —dijo Peni.
Durante todo el día, Peni y Sp//dr entrenaron con la armadura, probando las telarañas, la forma en que se adhiere a las superficies y las patas mecánicas que poseía.
—Peni, hemos acabado por hoy —dijo Peter mientras veía a Peni acostada, exhausta.
—Sp//dr, lo hemos hecho —dijo Peni mientras sentía también la satisfacción de su araña.
Las semanas pasaron, y Peni y Sp//dr lograron mejorar su manejo y sincronización con la armadura.
—Uff, te chocaría los cinco, pero no tienes dedos en tus patas; y si tuvieras, sería raro y hasta perturbador —comentó Peni imaginando a Sp//dr con dedos, hasta sentir la molestia de su araña.
—Perdón, pero es que simplemente no puedo creer que realmente estemos dando grandes pasos, y cuando me pongo la armadura es como si mamá me abrazara —dijo Peni mientras mostraba una pequeña sonrisa de nostalgia.
—Y además, desarrollaste una nueva habilidad que ni tu mamá tenía —dijo Peter mientras le entregaba una botella de agua a Peni.
—Sí, la primera vez que lo sentí era una ansiedad abrumadora que pareciera que tuviera migraña, pero gracias a Sp//dr pude manejarlo —dijo Peni mientras tomaba agua.
—En ese caso, ¿cómo la llamarías? —preguntó Peter.
—Pensaba en "sentido arácnido", o, para que no sea algo largo, simplemente "punzada", ya que es lo que siento en la cabeza —dijo Peni mientras jugaba con Sp//dr en su mano.
—¿Con que "sentido arácnido"? Me gusta. Sabes bien qué nombre ponerle a las cosas —dijo Peter mientras acariciaba la cabeza de Peni.
—Peni, mañana no habrá entrenamiento. Tendré que ir a Mantle y después a un lugar algo alejado por tierra de ahí para verificar unas cosas —dijo Peter.
—¿Puedo ir contigo? Porque estar aquí sin entrenar me podré aburrir, y puede que te ayude con eso —dijo Peni.
—De acuerdo. Conociéndote, serás de gran ayuda, mi sabelotodo —dijo Peter de manera burlona.
Al día siguiente, vemos a los tres de camino a una instalación alejada de Mantle.
—Vamos, vamos, un nivel más y lo termino —dijo Peni concentrada mientras jugaba con su consola.
—¡Nooo! —dijo Peni desilusionada.
—Te lo dije, nadie vence a Sub-Zero —dijo Peter burlonamente.
—Estaba tan cerca —dijo Peni mientras lágrimas cómicas se desbordaban.
—Estamos por llegar, Peni. Será mejor que te pongas tu chamarra —dijo Peter mientras veía el GPS.
—Está bi... —No terminó de hablar debido a una fuerte punzada en su cabeza.
—¡Cuidado! —gritó Peni para que después el vehículo en el que iban fuera explotado, lanzando bruscamente a los que iban ahí.
—¡Pe-Peni! —gritó Peter, que estaba en el suelo muy malherido mientras sacaba su celular y activaba un código.
Peter, después de eso, fue arrastrándose hasta donde se encontraba Peni.
—Pequeña, por favor, no... —decía Peter mientras más se acercaba a una Peni inconsciente.
—Tra-tranquila, la ayuda viene en camino —dijo Peter cuando llegó a donde estaba Peni.
En eso, al mirar enfrente, vio cómo un grupo de personas saqueaba los demás vehículos que lo seguían, hasta que uno de ellos se paró frente a Peter.
—¿Qué carajos quieren? —preguntó Peter enojado mientras cubría a Peni.
El hombre se quedó en silencio hasta que le dio una patada a Peter, aventándolo.
En eso, Sp//dr salió por debajo de Peni e intentaba despertarla.
Peni poco a poco recobró la conciencia; lentamente abrió los ojos y, al girar la cabeza, vio cómo un hombre golpeaba salvajemente a su padre.
—¡Pa-papá! —gritó Peni adolorida mientras intentaba levantarse.
—¿A dónde piensas ir? —Peni volteó detrás de ella y vio a una mujer apuntándola con una pistola.
Peni miraba aterrada hasta que un sonido similar a un cohete se acercó. La bandida, al oírlo también, miró arriba y vio cómo un objeto se aproximaba.
Peni, al verlo, entendió de qué se trataba y, de un salto, golpeó a la bandida y salió corriendo.
—Maldita mocosa —se quejó la bandida mientras apuntaba a Peni con su arma.
Peni seguía corriendo hasta dar un salto para acortar distancia con aquel objeto que se acercaba. La bandida, al ver eso, jaló de su gatillo y la bala se aproximaba, pero, para su sorpresa, aquel objeto se incorporó en Peni, haciendo que la bala rebotara en otro.
—No se los diré una vez más: ¡suelten a mi padre! —gritó Peni, furiosa, mientras comenzaba a contraatacar con su armadura puesta.
La pequeña arremetió contra uno por uno, dejándolos en mal estado, hasta que con una telaraña jaló al sujeto que golpeaba a su padre.
—Miserable —dijo Peni con una voz amenazante mientras le daba un golpe en el abdomen, haciendo que el bandido escupiera sangre y cayera inconsciente.
Peni, al ver a todos derrotados, fue con su padre rápidamente.
—¡Padre! ¿Cómo te encuentras? —preguntó Peni con pánico al ver el estado de su padre.
—¿Pe-Peni? —preguntó Peter sin fuerzas.
—Sí, soy yo —respondió Peni mientras comenzaba a derramar lágrimas.
—Oh, mi pequeña —dijo Peter mientras sostenía la mano de Peni, hasta que la dejó caer.
Peni, al ver eso, se quedó en silencio mientras miraba con miedo y veía en su mano el reloj de bolsillo que él tenía, con una foto de ella junto a sus padres.
Ella aún estaba en silencio; varias emociones pasaban por su cabeza, sin que su cuerpo se moviera ni un milímetro, mientras su respiración se agitaba más fuerte.
—¡Alerta! ¡Inestabilidad emocional detectada! —decía la interfaz de la armadura de Peni.
Sp//dr, al detectar eso, trataba de ayudar a Peni, pero sin éxito alguno, hasta que alguien tocó el hombro de Peni y ella, con una rabia y tristeza contenidas, soltó un fuerte golpe a la persona. Tal era el impacto que la quijada de aquella persona se desprendió de su rostro.
Peni, aún con la ira y la adrenalina al tope, no era consciente hasta que, al ver mejor a la persona, se dio cuenta de que era un soldado de Atlas.
—¡Arriba las manos! —dijo otro soldado de manera amenazante.
La pelinegra miró horrorizada lo que había hecho mientras veía el cuerpo del soldado y después su puño manchado de sangre.
—¡Abran fuego! —dio la orden el soldado, haciendo que Peni huyera usando los propulsores y se alejara lo más pronto posible.
Horas después, vemos a Peni entrar a una cueva y quitarse la armadura rápidamente.
Ella, estando de rodillas, veía sus manos por unos segundos hasta que soltó un grito ensordecedor.
Ha pasado un año desde aquel incidente, y vemos a una Peni desarreglada, con ropa rota, vagando por las calles de mala muerte de Mantle.
Peni caminó a un puesto de comida rápida de la calle para comprar un hot dog. Ya después de hacerlo, lo iba comiendo en el camión mientras le daba un pequeño pedazo de salchicha a Sp//dr. En eso, al ver un callejón, vio cómo dos hombres asaltaban a una mujer.
—¡Rápido, rápido! —dijo uno de los ladrones mientras le quitaba las pertenencias a la mujer.
—Esta no tiene nada que valga —dijo su compañero molesto.
—Miserable mujer —dijo el ladrón disgustado, que estaba a punto de darle un golpe, pero fue detenido por una telaraña y ser jalado hacia arriba, al igual que su compañero.
La mujer, al ver eso, recogió sus cosas del suelo y salió corriendo despavorida.
Horas después, vemos a Peni refugiándose en una cueva mientras encendía un radio.
—"Otro golpe del arácnido de Mantle: más sujetos detenidos entre sus redes. Ya han pasado ocho meses desde que entró en acción y sigue dando de qué hablar. Aunque la armada de Atlas confirma su aparición desde hace un año por un horroroso acontecimiento, muchos en Mantle poco a poco la empiezan a ver como una heroína. Gracias a esto, ha desatado varias teorías, como la siguiente: ella busca la aprobación de la gente de Mantle para iniciar un golpe contra varios poderosos de Atlas, pero no sabemos qué querrá realmente. Pero algo que sí es oficial es que aún es catalogada como fugitiva altamente peligrosa. Aquí mi nota." —Peni seguía escuchando la radio, sentada en un rincón, mientras Sp//dr reposaba en uno de sus hombros.
En eso, escuchó pasos entrando a su guarida, lo que hizo que activara su armadura.
—Peni Parker —dijo aquel sujeto, dejando helada a Peni por saber su nombre.
—He investigado sobre ti y te he observado. Lamento lo de tu padre; era un gran científico, uno que no usaba su genio para engrandecerse, sino para ayudar a otros, y como he visto, tú has hecho eso en Mantle —comentó aquel señor mientras se dejaba ver.
—¿Qui-quién eres? —preguntó Peni de manera amenazante.
—Mi nombre es Ozpin, director de la academia Beacon —se presentó el caballero, dejando impactada a Peni.
—¿Pero cómo...? —siguió preguntando Peni, incrédula.
—Como había dicho, te he observado, y lamento el horrible suceso que provocó que terminaras aquí —dijo Ozpin mientras observaba el lugar.
Peni, aún sin confirmar, solo se quitó el casco de la armadura, dejando ver su rostro apagado.
—Muchas personas que pasan por algo así regularmente tiran la toalla, pero tú has seguido de una manera peculiar: ayudas a las personas indefensas y no ves por ti misma a pesar de lo afectada que estás. ¿Por qué? —preguntó Ozpin.
Peni se quedó callada mientras recordaba una conversación con su padre cuando tenía diez años.
**Flashback**
Peni estaba sentada en el suelo del laboratorio de su padre, rodeada de planos y piezas de metal. Su araña caminaba sobre sus dedos mientras ella la observaba con fascinación.
Su padre, arrodillado frente a ella, con un destornillador en una mano y una pieza del SP//dr en la otra, tenía una sonrisa cansada pero cálida.
—¿Sabes por qué tu madre se ponía la armadura, pequeña? —preguntó Peter.
—¿Para pelear contra los Grimm? —respondió Peni con otra pregunta mientras seguía jugando con SP//dr.
—No. Los Grimm son solo un síntoma. La verdadera razón es más simple —comentó Peter.
Peni levantó la vista. Su padre dejó la pieza y la miró con seriedad.
—Hay gente en este mundo que no puede protegerse sola. Gente que no tiene Aura, o que no puede empuñar un arma. Gente que es débil, o vieja, o pequeña, o diferente. Y el mundo, a menudo, los aplasta —dijo Peter.
Peni parpadeó. La araña se movió hacia su muñeca, como si también escuchara.
—Esto no es un arma para hacer daño. Es un escudo para aquellos que no tienen uno. Si tienes el poder de proteger a alguien, y no lo haces... entonces, ¿para qué sirve ese poder? —dijo Peter mientras señalaba los planos de la armadura.
—Cuando era joven, mi tío Ben siempre decía que el poder no es para dominar, sino para servir. Eso no es casualidad. Es una responsabilidad —dijo Peter, acercándose a Peni nuevamente.
Peni y SP//dr se miraron entre sí, sorprendidas por las palabras de Peter.
—Un día, cuando portes esta armadura como tu madre, tú tendrás que decidir qué clase de persona quieres ser. Y cuando llegue ese día, recuerda esto: el poder no se mide por lo que puedes destruir, sino por lo que puedes salvar.
**Fin del flashback**
Peni parpadeó; las luces de su refugio parpadearon y Ozpin seguía allí, esperando.
Peni desactivó su armadura, que volvió a ser una mochila, y lo miró directamente.
—Mi padre le construyó esta armadura a mi madre para proteger a los que no podían protegerse solos. No para la gloria, no para Atlas, no para la guerra. Para cuidar —dijo Peni, seria.
Ozpin inclinó ligeramente la cabeza.
—Cuando murió, huí y me refugié aquí; y tan solo al recordar lo que le hice a ese soldado, quise destruir esta armadura por completo, pero no lo hice. Porque si lo hacía... si dejaba que su sueño muriera... entonces él habría muerto en vano —comentó Peni mientras una lágrima se deslizaba por su mejilla.
Ozpin guardó silencio un largo momento.
—Tus padres te enseñaron algo que muchos cazadores aprenden demasiado tarde, o nunca aprenden: que el poder sin propósito es solo violencia —comentó Ozpin con una voz calmada y cálida.
Peni lo miró nuevamente. Sus ojos tenían cansancio y tristeza, pero también una chispa de algo más.
—No te estoy ofreciendo un lugar en Beacon para que pelees en mi guerra. Te lo ofrezco para que tengas un lugar donde elegir tu propia forma de proteger —dijo Ozpin mientras se acercaba más a Peni.
Peni lo miraba fijamente, pero aún sin responder.
—Piensa en ello. Te lo dejo a tu libre elección —dijo Ozpin mientras se daba la vuelta y salía del refugio.
Ya en la madrugada, Peni se encontraba acostada, aún pensando en lo sucedido hacía rato.
—Nos ofrecieron un lugar en Beacon.
SP//dr no se movió, pero Peni sintió su curiosidad a través del vínculo, una vibración suave, como una pregunta silenciosa.
—No sé si confío en él —dijo Peni.
SP//dr bajó por su mejilla, caminó hacia su mano y tejió un pequeño hilo entre sus dedos. Era un gesto que Peni conocía bien.
—Papá siempre decía que el poder era para proteger. Y eso lo veía bien con mamá. Pero aquí, en Mantle, he visto a gente con poder usarlo para aplastar a otros. Atlas, los bandidos, los cazadores... todos tienen su propia guerra. ¿Y si Beacon es solo otra guerra? —preguntó Peni mientras veía la foto de ella con sus padres.
SP//dr se detiene. Peni siente un tirón suave en su mente, como si SP//dr le recordara algo.
Peni cierra los ojos y recuerda.
Flashback
Peni terminaba una de sus sesiones de entrenamiento mientras su padre se acercaba, y SP//dr estaba en su hombro, tranquila.
—Peni, dime: ¿qué es lo que más temes? —preguntó Peter, aún sin despegar la vista de su tableta.
—No poder proteger a los que quiero —dijo Peni después de pensarlo un rato.
—Ese es un miedo bueno, porque significa que amas algo más que a ti misma. Pero hay otro miedo, más peligroso —dijo Peter con una leve sonrisa.
—¿Cuál? —preguntó Peni, confundida.
Peter dejó de mirar la tableta y la miró fijamente.
—El miedo a intentarlo y fallar. Ese es el miedo que paraliza, el que hace que la gente se quede quieta mientras otros sufren. No tengas miedo a perder, Peni. Ten miedo a no hacer nada —respondió Peter mientras Peni lo veía sorprendida.
—Si algún día alguien te ofrece una oportunidad de hacer el bien, y tú la rechazas por miedo... ese día habrás perdido algo más importante que una batalla. Habrás perdido tu propósito —dijo Peter mientras acariciaba la cabeza de Peni.
Fin del flashback
Peni abre los ojos. Una lágrima resbala por su mejilla.
SP//dr, al ver eso, se posa sobre la lágrima, como si quisiera atraparla.
—Tienes razón. Él siempre tenía razón —dijo Peni, seria.
—Vamos a ir. No va a ser por Ozpin. Va a ser porque papá no reconstruyó la armadura de mamá para que yo la escondiera en un agujero en Mantle —dijo Peni, decidida.
SP//dr, al oírla, vibra. Peni siente calor en el vínculo, como un eco de orgullo.
—Vamos a intentarlo. Por mis padres. Por los que no pueden protegerse solos. Y... tal vez, también por nosotras —dijo Peni, mostrando una sonrisa después de mucho tiempo.
SP//dr sube hasta su cabello y se acurruca allí, mientras Peni cerraba los ojos para dormir.
Al día siguiente, vemos a Peni frente a su refugio, y minutos después ve a Ozpin acercarse a ella.
—He pensado en lo que me ofreciste. Y he pensado en todas las razones para decir que no —comentó Peni.
—¿Y cuáles son? —preguntó Ozpin, ya estando frente a ella.
—Que soy demasiado joven. Que no confío en Atlas. Que no confío en nadie, en realidad. Que no sé si soy lo suficientemente fuerte para proteger a otros sin perder lo que me queda de mí misma —dijo Peni con un poco de temor.
Ozpin la escuchaba sin interrumpirla.
—Pero también he pensado en lo que pasaría si dijera que no. Si me quedara aquí, en Mantle, escondida, protegiendo a algunos pocos pero sin atreverme a hacer más. Si dejara que el miedo me paralizara mientras otros... como yo... sufren a mi alrededor —siguió hablando Peni con voz temerosa.
SP//dr baja de su hombro y camina por su brazo hasta su mano. Peni la mira.
—Mi padre no reconstruyó la armadura de mi madre para que yo la guardara en un armario. Lo reconstruyó para que yo... para que nosotras...
Peni hace una pausa. Cierra los ojos un momento.
—Quiero aceptar tu oferta. Pero no por ti, ni por Beacon, ni por Atlas. Voy porque quiero aprender a ser más de lo que soy ahora. No quiero ser una soldado. Quiero ser alguien que pueda elegir proteger, sin que nadie le diga cómo —dijo Peni mientras abría sus ojos y dejaba ver una gran determinación a través de ellos.
Ozpin solo se limitaba a sonreír, no solo por la aceptación, sino porque veía a alguien que perdió casi todo y aún así no decidía rendirse.