U N O
Nací el 29 de septiembre de 1994, y hasta ahora, 26 años después, todo ha ido bastante normal.
Estoy recostada en el sillón, netflix puesto en la tele, una copa de rosé en una mano, y el control en la otra. Después de cuatro días trabajando turnos nocturnos de doce horas, al fin tengo los próximos cuatro días para hacer lo que se me plazca; dormir hasta tarde, ver un montón de películas románticas, y beber vino.
Salté un poco en mi sitio cuando alguien golpea fuertemente en mi puerta. Pongo el vino en la mesa de centro, pongo pausa a la película, y camino hacia la puerta.
Es solo cuando abro y veo a un hombre desconocido medio doblado frente a mi puerta, con una mano cubriéndose el lado izquierdo de las cosillas, y sujetándose contra la pared con la otra, que me doy cuenta de que lo único que cubre mi cuerpo es una polera ancha.
Trato de estirarla lo las posible hasta que me cubre casi la mitad de mis muslos.
- Hola, ¿te puedo ayudar? - pregunto amablemente.
- Ho-Hola, - jadea - me preguntaba si podrías ayudarme, - continúa jadeando y se descubre las cosillas. Está sangrando, profundamente.
-Dios mío - tomo su brazo y lo pongo alrededor de mi cuello, soportando casi todo su peso y guiándolo hasta el sillón. - Está bien, siéntate aquí, voy a necesitar mi caja de primeros auxilios.
Lo recuesto donde yo yacía un minuto atrás, sin quererlo él presiona un botón en del control con su cuerpo, y la tele se cambia de netflix a CNN.
Lo dejo sentado en el sillón y corro hasta mi closet. ¿Qué le habrá pasado? ¿Cómo pudo llegar un hombre herido hasta mi puerta? No tengo idea de quién es este hombre, pero no puedo dejarlo desangrándose en la calle, lo mínimo que puedo hacer es curarle sus heridas hasta que pueda ver a un doctor.
- ¿Quién eres, qué te pasó? - le preguntó cuando me siento a su lado. Lo veo bien de pies a cabeza por primera vez. Es guapo, realmente guapo; ojos color miel, pelo rubio, mandíbula marcada, nariz recta. Siento como si lo hubiese visto antes, pero ¿Dónde?
Él sólo me mira y se levanta su camisa manchada de sangre, descubriendo un pecho perfectamente esculpido con una fea herida sangrante en su costilla izquierda.
- ¿Cómo te hiciste esa herida? - preguntó realmente horrorizada. ¿Por qué este hombre vino aquí y no directamente al hospital? Sé por sus pantalones de tela y zapatos italianos que no es por dinero, debe haber algo más que lo mantiene alejado de la sala de urgencias.
-Alguien intentó apuñalarme, logré detener la navaja antes de que corte realmente profundo, pero creo que tal vez necesite puntos. - dice hablando con dificultad -¿Puedes limpiar mi herida hasta que pueda conseguir ayuda de un profesional?.
- Soy enfermera - le comento, enfundándome las manos en guantes de nitrilo. - voy a ver que tan profundo es el corte.
- Gracias - se recuesta. Todo queda en silencio, lo único que se puede escuchar es la voz de la presentadora de noticias de CNN: son las 9 de la noche.
- Entonces, ¿Cuál es tu nombre? - le preguntó mientras abro un pequeño paquete de gasa estéril.
- Benjamín - me dice luego de pensarlo por algunos segundos.
- Bueno Ben, ¿te puedo decir Ben? - intento distraerlo del dolor.
- Supongo - no suena muy convencido, pero también puede ser porque estoy presionando la gasa humedecida con solución salina contra su herida.
- ¿Qué pasó? ¿Te intentaron asaltar?
- No exactamente. - dice escuetamente.
"... No llegó a la cena de estado, dos de sus guardaespaldas llegaron al servicio de urgencia por haber perdido la consciencia, exámenes toxicológicos están siendo realizados ya que una de las hipótesis es que fueron drogados, por mientras, una operación especial se ha desplegado para encontrar al príncipe Benjamín de Santelices"
Me congelo en mi puesto y miró hacia la televisión, en la pantallas muestran una foto de Benjamín, el mismo Benjamín que está sentado en mi sillón, esperando a que cure su herida.
- Necesitas decirme que pasó - me paro y pongo mis manos en jarras en mi cintura. - eres un príncipe que está siendo buscado y estás en mi departamento. ¡Me van a cortar la cabeza!
- No no, no te va a pasar nada - exclama, intentando reincorporarse en el sillón - ah - jadea del dolor. - Alguien me tendió una trampa, y no sé en quién puedo confiar. Por eso vine hasta acá, necesito esconderme un tiempo.
- ¿Qué? - ¿este hombre está loco? - Señor, ¿por qué yo?
¿Señor? ¿Debería decirle así, o su majestad?
- ¿Me preguntas a mi o a Dios? - el ríe, pero pronto su cara se transforma a una mueca de dolor por el esfuerzo. Le ha vuelto a salir sangre. Me vuelvo a sentar y presiono la herida con una gasa limpia, mantengo la presión para detener la hemorragia.
- A usted, su majestad, ¿Por qué vino hasta mi casa?
- No es necesario que me llames así. Vine por que fue la primera casa con una luz prendida.
- No te puedo tener aquí. - lo vuelvo a tutear, se me hace extraño hablarle de usted a alguien que tiene casi mi misma edad.
- Nada te va a pasar. Por favor, deja que me quede aquí un momento, hasta que sepa que es seguro salir.
- ¿Cuándo será eso?
- No lo sé.
- Puedes pasar esta noche aquí, pero después debes irte, no quiero tener problemas con la ley... Y la realeza.
- No los tendrás, me aseguraré de eso.
- Está bien. Ahora debo seguir limpiando la herida. Necesito ver bien la profundidad del corte, si es mucho, estoy obligada a llevarte al hospital.
- ¿No puedes suturar tú? Dijiste que eres enfermera.
Tiene los ojos cerrados fuertemente, su frente está arrugada por el gesto, una pequeña mueca se forma cada vez que paso la gasa por su herida.
- No, no tengo lo que necesito en casa.
Sigo limpiando, necesito parar la hemorragia para poder ver la herida. La televisión sigue sonando de fondo, aún hablando del príncipe perdido y de cómo, de no encontrarlo, afectaría gravemente al futuro de la familia real.
- Así que, ya que estás en mi casa, por qué no me cuentas lo que sucedió. - le pregunto para romper el silencio incómodo.
- Aún estoy confundido, todo pasó tan rápido. Iba camino a una cena importante, de la nada empezamos a ir más lento, hasta que el auto se quedó completamente inmóvil, no sé quien fue pero me vendaron los ojos y comencé a luchar. Creo que eran dos personas, sé que logré botar una pistola, pero también tenían una navaja, logré moverme justo a tiempo, o el corte hubiese sido aún más profundo.
- Eres un príncipe, ¿No deberías tener guardaespaldas? - pregunto - Necesitas puntos. Vas a tener que ir al hospital, no puedo ayudarte más, lo siento.
- Si, tenía guardaespaldas, escuchaste la noticia, al parecer los drogaron. Y no puedes dejarme así, por favor ayúdame. - Se intentó reincorporarse en el sillón.
- No te muevas, vas a hacer que sangre otra vez. Y no, no te dejaré así, te voy a vendar y te voy a llevar yo misma al hospital donde trabajo, un doctor amigo te puede ayudar. Te voy a poner parches de afrontamiento para mantener la herida junta hasta llegar allá. - Comienzo a guardar todas las cosas, y junto las que debo botar en la basura.
- No me has dicho tu nombre.
- ¿Qué? - su pregunta me tomó desprevenida.
- Yo te dije mi nombre, sabes que soy el Príncipe de Santelices, y que me pasó, pero tú no me has dicho tu nombre - me dijo.
- Bueno, estás en mi casa, ¿no es eso suficiente?
- Me gustaría saber el nombre de quién me salvó la vida. Bueno, además de saber que tiene buenas piernas - me miró de pies a cabeza.
Oh Dios, sigo solo en una camiseta un par de tallas más grandes. Puedo sentir mis mejillas calentándose a medida que se vuelven más y más rojas. - S-Scarlett, mi nombre es Scarlett.
- Es un nombre hermoso, para una mujer hermosa.
- ¿Es en serio? - me río, con las mejillas aún sonrosadas - estás herido, ¿y estás intentando coquetear conmigo?
- No, no, no estoy intentando coquetear contigo, estoy siendo sincero.
- Me voy a cambiar, necesitamos ir pronto al hospital - intento cambiar el tema, no me gusta cuando los hombres coquetean conmigo, me siento increíblemente observada e incómoda.
- Pensé que me tenías que poner un parche o algo así.
- Ah, si, tienes razón - cuando me coquetean o dicen cumplidos me pongo estúpida. Me acerco a él, y con las manos un poco temblorosas le pongo cuatro pequeños puntos adhesivos.
Hola! muchas gracias por darle una oportunidad a esta historia que vino a mi mente un día, por el momento los capítulos se irán subiendo todos los viernes a las 18:00 de Chile.