COWBOY ~KVM

Summary

Park Jimin disfrutó de un beso explosivo con el Sheriff Kim Taehyung y luego el hombre se negó a hablar con él. Devastado, Jimin decide dejar el rancho de la familia y encontrar algún lugar dónde los recuerdos del hombre que ama no lo acechen en cada momento despierto. Jeon Jungkook está encantado cuando el hermano Park más sexy aparece en su puerta, buscando una nueva vida. Había renunciado a la esperanza de tener algo con el hombre cuando descubrió que Jimin amaba a otro. Ahora, Jungkook está determinado a ser el hombre en el corazón de Jimin. El Sheriff Kim Taehyung haría cualquier cosa para proteger al hombre que ama, incluso dejar que Jimin crea que no quiere tener nada que ver con él. Pero si puede descubrir quién está amenazándolo a él y a aquellos importantes para él, podrá traer a Jimin a casa. Cuando la traición viene de la mano de alguien cercano a ellos, Jungkook, Jimin, y Taehyung tienen que aprender a dejar sus diferencias a un lado y trabajar juntos si quieren permanecer vivos. Pero al hacerlo, ¿aprenderán a aceptarse entre ellos o su relación sólo será una de conveniencia?

Status
Complete
Chapters
17
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n/a
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18+

1

El corazón de Park Jimin latió un poco más rápido cuando vio la camioneta del Sheriff Kim Taehyung parar en la entrada. No sabía por qué el sheriff estaba allí, pero Jimin estaba bastante seguro de que no era para verlo a él.

El Sheriff Kim había estado evitando a Jimin durante las últimas semanas, desde que se habían besado. El hombre casi se salía de su camino para permanecer lejos de Jimin. Algo sobre eso hacía que el corazón de Jimin doliera un poco. Otra parte de él decía que era lo mejor. Desear al hermoso sheriff sólo le traería dolor.

Jimin se secó las manos en el trapo de cocina, tirando el trapo en la encimera, y luego caminó a la puerta principal. El sheriff estaba saliendo de su vehículo policial cuando Jimin abrió la puerta y salió al porche.

–Buenas tardes, Sheriff.

–Jimin. –El sheriff miró alrededor–. ¿Están tus padres?

–Lo siento, Sheriff, fueron al pueblo hace un par de horas. No les espero en casa hasta más tarde esta noche. ¿Hay algo con lo que pueda ayudarte?

–¿Y Rourke y Billy? ¿Están por aquí?

–No. –Jimin frunció el ceño–. ¿De qué va todo esto, Sheriff?

–Tengo algunas noticias para ellos sobre Ira Thornton.

Jimin se encongió ante la mera mención del nombre de Ira Thornton.

El hombre era malas noticias y lo habían sido durante años. Ira actualmente estaba en una celda de prisión después de ser encontrado culpable de dos condenas por intentos de asesinato, una condena por asalto, y una condena más por secuestro. Jimin pensaba que deberían haber acusado de más cargos al hombre que todos habían pensado que era el padre de Billy, pero esas eran todas las evidencias que el Sheriff había sido capaz de conseguir contra el hombre.

–¿Qué noticias, Sheriff?

–Ira Thornton y otro preso escaparon de la custodia mientras eran transferidos a otra instalación. Dejaron inconsciente al guardia y se llevaron su coche. No se les ha visto por la zona, pero aun así pensé que lo mejor sería venir aquí y advertiros a todos.

Jimin sintió la sangre drenándose de su rostro, su corazón latiendo tan fuerte en su pecho que podía escucharlo en sus orejas. –¿Cómo coño pasó eso?

–Ira se reportó enfermo en la enfermería. Lo que sea que estaba mal con él fue suficiente para que el doctor de la prisión enviara a Ira al hospital, junto a otro preso enfermo. Escaparon de camino.

Esto no era bueno, nada bueno, para nada. Jimin no tenía dudas de que Ira volvería a Cade Creek e intentaría cumplir las amenazas que había hecho contra toda la familia Park. El tipo había dicho que la familia Park pagaría. Jimin temía que el tipo cumpliese su promesa.

–Aprecio que vinieras a advertirnos, Sheriff. Me aseguraré de que Ma, Pa y todos los demás lo sepan.

El sheriff agarró el borde de su sombrero y le dio a Jimin un asentimiento cortés. –Hazlo.

Jimin casi gimió cuando el sheriff se giró y empezó a volver a su camioneta. No quería que el hombre se fuera, especialmente sabiendo que esta podría ser la última vez que vería a Taehyung en un largo tiempo.

–¿Puedo ofrecerte una taza de café, Sheriff?

–Gracias de todas formas, Jimin. –El corto y rizado cabello rubio rozó las barbudas mejillas del sheriff mientras sacudía lacabeza–. Necesito volver a la oficina. No puedo decir lo que pasaría si estoy fuera demasiado tiempo.

No había nada que Jimin pudiera decir a eso. Si el sheriff no quería quedarse, Jimin no podía obligarlo.

Jimin le dio al sheriff una sonrisa que realmente no sentía y observó al hombre volver a subir a su vehículo.

Con la rapidez con la que el sheriff giró su camioneta y salió de la entrada, Jimin habría pensado que el tipo estaba intentando escapar de una epidemia o algo.

Jimin observó hasta que el vehículo del sheriff desapareció, luego volvió a entrar dentro de la casa. Realmente se estaba cansando de sentirse como si tuviera algún tipo de enfermedad cuando estaba alrededor del sheriff.

Fue un beso, uno simple, apasionado, un beso sensacional, parcialmente estimulado por el miedo y la adrenalina después de que el coche del sheriff hubiera explotado y parcialmente debido a la increíble atracción que Jimin tenía por el hermoso Sheriff.

Había estado anhelando al hombre desde que el sheriff había tomado el trabajo después del anterior sheriff. Jimin nunca había hecho nada al respecto hasta el día en que Taehyung vino para ayudarlos cuando la madre de Ruben intentó matarlos a todos.

Había querido la custodia de la hija de Ruben, Alani, para conseguir la herencia de la niña. Cuando sus amenazas e intimidación no funcionaron, intentó matarlos a todos. Elijah, el amante de Ruben, recibió un disparo, el coche del sheriff explotó, y el resto de ellos temía por sus vidas.

Jimin había descubierto que besar al sheriff era tan bueno como mirarlo. El hombre había dado la vuelta al mundo de Jimin, luego lo destrozó cuando dijo que necesitaban hablar, se alejó y nunca volvió.

Jimin le habría dejado solo y lo habría achacado a demasiada adrenalina si el sheriff no hubiera empezado a evitarlo inmediatamente después. Así que el sheriff realmente no estaba interesado. ¿Y qué? Había sido un verdadero error. Eso no significaba que el sheriff tuviera que tratar a Jimin como si tuviera una enfermedad contagiosa.

Había pensado mucho sobre su decisión de abandonar el rancho de la familia. Era una decisión difícil. Había nacido aquí, justo arriba en el dormitorio de Ma y Pa. Lachlan había nacido en Irlanda antes de que Ma y Pa cruzaran el mar.

Este era el hogar de Jimin, su familia.

Incluso después de que sus hermanos encontraran a sus parejas y se casaran, todos se quedaron, viviendo en sus propias casas en el rancho. Todos se quedaban excepto Jimin. Necesitaba algo más en su vida, algo que no podía encontrar aquí en el rancho ni en el pueblo de Cade Creek, lo cual era realmente malo. Había considerado seriamente abandonar su sueño si el sheriff hubiera estado interesado. No lo estaba, y Jimin se iba.

Sólo tenía que decírselo a su familia.

–Ma, Pa, ¿me preguntaba si podría hablar con vosotros un momento? –Jimin estaba nervioso. Se sentía como si fuera a decirles a sus padres que había suspendido cada clase en el instituto. Había programado su petición para después de cenar cuando sus padres estarían relajándose en el porche principal, sus hermanos fuera haciendo sus cosas.

–Claro, hijo –dijo Pa mientras señalaba la silla junto a él–, siéntate y dinos que pasa por tu mente.

Jimin se sentó rápidamente. Apoyó sus brazos en sus rodillas y recogió sus manos juntas. –He estado pensando en algo por un tiempo y he tomado una decisión. Me voy del rancho.

Tan pronto como Jimin lo dijo, aguantó su respiración y esperó la discusión. Cuando Ma sólo siguió tejiendo y Pa sólo mecía su silla, Jimin empezó a preguntarse si le habían escuchado.

–Ma, Pa, me voy del rancho, me mudo.

–Te hemos escuchado, hijo –dijo Pa.

–¿No tenéis nada que decir?

–Dijiste que habías tomado una decisión, Jimin –dijo Ma, alzando la mirada brevemente de su tejido–. Eres un hombre adulto. Si escoges irte del rancho, es decisión tuya. Mantendremos tu habitación para ti, por supuesto.

–No sé cuándo volveré.

Ma sonrió. –Mantendremos tu habitación, Jimin.

–¿Ni siquiera queréis saber por qué me voy?

–Si quieres decírnoslo, te escucharemos, hijo –dijo Pa.

Jimin desearía haber mantenido su boca cerrada. Sus razones para irse sonaron correctas cuando las pensó en su mente. Intentar ponerlas en orden para explicárselas a sus padres era otra historia distinta.

–Quiero una familia, Ma. –Por desgracia, el hombre que deseaba que fuera su familia no lo quería a él. Era una pastilla amarga que tragar, pero no todas las cosas acababan felices al final. Jimin tenía la fuerte sospecha de que Kim Taehyung era su leyenda. Sólo que no veía un final feliz para ellos como el que había encontrado el resto de su familia.

–Por supuesto que sí, hijo.

–No voy a encontrar eso aquí.

–Nunca sabes lo que podrías encontrar a menos que lo busques, Jimin.

Jimin estaba casi seguro de ello. Había estado buscando durante años. No había forma de que encontrara lo que buscaba aquí. Los hermanos Park tenían demasiada reputación en Cade Creek. Todos sabían quiénes eran.

Y todos sabían que Jimin era gay. No le dejaba mucho espacio para encontrar a alguien que no hubiera salido, flirteado, o al menos besado a uno de sus hermanos. No había tantos hombres gay en Cade Creek.

–¿Sabes a dónde vas a ir, hijo? –preguntó Ma.

Jimin se encogió. Realmente no había pensado tanto en ello. Su mente había estado demasiado consumida con irse. –Todavía no lo sé. Todavía estoy pensando en esa parte.

Pero sabía a quién podía llamar.

–Jungkook dijo que podía quedarme en su sofá un tiempo si lo necesitaba. –Bueno, Jungkook realmente había ofrecido a Jimin un lugar en su cama, pero eso no era lo que Jimin estaba buscando, no todavía. Quería descubrir que iba a hacer con su vida antes de involucrarse con alguien nuevo. Su corazón todavía estaba herido por la reacción del buen sheriff.

–¿Es esa una decisión sabia, hijo? – preguntó Pa.

–Me gusta Jungkook –sonrió Jimin–. Me hace reír. –Jungkook era un buen tipo. Ciertamente había tomado la iniciativa cuando el clan Park había sido atacado por Janice McCallister, la madre de Ruben. Había ayudado a rastrear al tirador y fue fundamental para mantenerlos a todos vivos.

–La risa está bien –dijo Ma. Sonrió y palmeó el muslo de Pa–. Tu padre siempre me hace reír.

–¿Pero es eso suficiente? –preguntó Pa–. En la vida hay más que risas, hijo.

Jimin parpadeó a su padre, sólo mirándolo. –Sólo me voy a quedar en su sofá, Pa, no mudándome.

–Uh-huh.

Jimin estaba bastante seguro de que sus padres estaban locos. Tenían a casi todos sus hijos o emparejados con alguien o casados. Jimin era el único solo. No es que quisiera estar solo, sino más bien que no había nadie que lo quisiera.

Había pensado un tiempo que el sheriff sería el definitivo, pero eso estaba obviamente mal. Jungkook se había ofrecido a ocupar el lugar del sheriff, pero Jimin no pensaba que el hombre hablara en serio. La oferta de Jungkook era sobre todo de naturaleza sexual, y aunque Jimin encontraba al hombre muy atractivo, quería más que un rápido rollo entre las sábanas.

–Necesito ir a hacer las maletas –dijo Jimin mientras se levantaba. Realmente no quería tener esta conversación con sus padres, especialmente cuando incluía en quién podría estar interesado, y parecía que era justo hacía allí a donde se dirigía la conversación.

–¿Cuándo planeas irte, hijo? –preguntó Ma.

–Pensé en ir a casa de Jungkook mañana. Es fin de semana, y dijo que me mostraría un poco los alrededores–. Volveré el domingo.

–Asegúrate de llegar a casa a tiempo para la cena del domingo, Jimin –dijo Ma–. Y trae a Jungkook si quieres. Si te vas a quedar con el hombre, creo que debería conocerlo mejor. No tuvimos suficiente tiempo realmente para conocerlo cuando estuvo aquí antes.

Jimin sonrió, contento de que parecía que sus padres se estaban tomando su decisión de mudarse tan bien. –Le preguntaré a Jungkook. –Estaba bastante seguro de que Jungkook estaría de acuerdo en venir a cenar. El hombre había alabado con entusiasmo la cocina de Ma durante días después de quedarse a cenar tras el ataque de Janice McCallister.

–Haré pollo frito, puré de patatas, y salsa –dijo Ma.

Jimin sacudió la cabezadivertido mientras entraba en la casa. Se preguntó si había algo que agitara a sus padres. Siempre parecían tan calmados con todo, incluso con uno de su sangre yéndose. La única vez que Jimin había visto a alguno de sus padres indignados era cuando uno de sus hijos estaba en problemas.

Y entonces el infierno estallaba.

Jimin sintió sus pies pesados mientras subía las escaleras al dormitorio en el que había vivido toda su vida. Empujó la puerta abriéndola y miró alrededor de la habitación. Considerando que había vivido en la pequeña habitación más de treinta años, estaba limpia y bien organizada.

Quizás tenía TOC o algo. Odiaba que las cosas estuvieran fuera de lugar. El desorden lo volvía loco. Le gustaba todo en su sitio, organizado, limpio. Incluso sus libros y vídeos estaban colocados en el estante en orden alfabético.

Sí, tenía problemas.

Jimin caminó y se sentó en el lado de la cama y alcanzó su móvil. Sus manos temblaron mientras marcaba el número de teléfono de Jungkook. Sabía que el hombre lo había invitado a que se quedara cuando quisiera, pero realmente hacer la llamada telefónica era abrumador.

–Hey, Jungkook –dijo Jimin cuando escuchó a alguien contestar al otro lado de la línea–. Soy Park Jimin. ¿Esa invitación a usar tu sofá todavía sigue en pie?

La profunda y sexy risa de Jungkook se deslizó por la línea telefónica. –¿Estás seguro de que no preferirías mi dormitorio?

Jimin rio. –Por el momento no, Jungkook.

–No sabes lo que te estás perdiendo, cariño. –Había una nota ronca en la voz de Jungkook que cualquier otro día le habría hecho deleitarse. Sólo que hoy no–. Puedo prometerte que mi cama es mucho más cómoda que el sofá.

-Sí, bueno, probablemente no soy un buen juez sobre lo que es cómodo ahora mismo.

–Bueno. –Jungkook suspiró profundamente como si estuviera seriamente decepcionado por el rechazo de Jimin a su oferta. Por suerte, Jimin sabía que todo eran fanfarronadas. Bueno, esperaba que fueran fanfarronadas–. Si prefieres el sofá, entonces supongo que tendré que aceptarlo.

–Gracias, Jungkook.

–No es problema, cariño. Tengo que trabajar esta noche, un caso feo de divorcio, pero estaré en casa la mayor parte de mañana. ¿Cuándo vendrás?

–Por ahora voy a hacer una bolsa. Conseguiré el resto de mis cosas cuando vuelva el domingo para cenar, lo que me recuerda, Ma quiere que vengas el domingo a cenar. Dice que ya que voy a quedarme contigo, quiere conocerte mejor.

–¿Cena el domingo? –La voz de Jungkook salió en un delgado chirrido como si alguien le acabara de decir que iban a meterle bambú bajo sus uñas.

–Ma va a hacer pollo frito, puré de patatas y salsa.

–¿Pollo frito? –La voz de Jungkook fue mucho más fuerte cuando contestó esta vez–. Oh, voy sin duda.

Jimin sonrió. Jungkook era de estómago grande. –Pensé que podrías decir eso.

–Entonces, ¿cuándo puedo esperarte, hombre?

Jimin agarró fuerte su teléfono en su mano cuando se dio cuenta de que realmente estaba planeando dejar atrás la única casa que había conocido. –Debería estar allí alrededor del mediodía de mañana.

–Vale, Jimin, te veo entonces. Si no contesto la puerta directamente, sólo llama más fuerte. El curro de esta noche podría llevar algunas horas, por lo que podría estar dormido mañana.

–Vale, te veré entonces. –Jimin colgó el teléfono y lo dejó caer en la cama junto a él. Su corazón se hundió mientras miraba alrededor de su habitación. ¿Cuánto tiempo podría llevarle empaquetar toda una vida de posesiones?

Taehyung hizo una mueca mientras escuchaba la voz en su contestador haciendo una larga serie de amenazas. Si sólo la mitad de lo que su acosador decía que iba a hacerle fuera posible, Taehyung estaría más preocupado de lo que ya estaba.

Aún así, no podía desestimar las amenazas. Se estaban volviendo más gráficas con cada día que pasaba, y ahora venían casi cada día. Al principio, Taehyung había desestimado la primera amenaza como una llamada de broma. Con cada nuevo mensaje, el miedo de que estos pudieran no ser amenazas vacías había empezado a inundar a Taehyung.

Había sido amenazado antes. Probablemente cada oficial de la ley lo había sido. Normalmente, eran sólo palabras. Estos estaban empezando a ir más allá que sólo palabras. Había encontrado un gato muerto delante de su porche delantero hacía un par de semanas, justo como había dicho la amenaza.

La Sra. Cleary había amado a ese maldito gato.

Taehyung realmente había esperado que fuera sólo algún adolescente que había arrestado por beber o alguien que hacía las amenazas para conseguir que Taehyung retirara los cargos. Esto era mucho peor. Estas eran verdaderas amenazas contra su vida y la vida de aquellos que le importaban.

Si alguien lo estaba vigilando, entonces con quien hubiera entrado en contacto fuera de su trabajo podría estar en peligro. La mente de Taehyung instantáneamente fue al único hombre que tenía el poder de destruirlo si algo le pasaba.

Jimin Park.

El hombre hacía que a Taehyung le dolieran los dientes sólo por mirarlo. Jimin le quitó el aliento la primera vez que lo había visto, Taehyung casi se había tragado su lengua. No había sido mucho mejor después de eso. Jimin todavía tenía la habilidad de quitarle el aire de los pulmones sólo con una simple mirada.

Besar a Jimin había sido mejor que cualquier orgasmo que Taehyung había experimentado nunca. Quería hacerlo una y otra vez hasta que ambos se desmayaran por la falta de oxígeno. El hecho de que Jimin parecía desear sus besos sólo hacía las cosas mejores.

Sólo necesitaba tratar con esta pequeña situación, y luego podría reclamar a Jimin como su corazón le pedía. El dolor de corazón que tuvo cuando vio el rostro de Jimin hoy cuando no se quedó para el café casi destroza a Taehyung.

No podía pensar en nada que deseara más que en pasar tiempo con Jimin, pero ponerlo en peligro por unos pocos momentos robados no valía la pena. Hasta que Taehyung descubriera quién lo estaba amenazando a él y a aquellos que le importaban, específicamente Jimin, estar con el hombre podría hacer que Jimin acabara herido o peor.

Y nada valía eso.

Sólo esperaba que Jimin esperara por él.

Frustrado más allá de lo que podía creer por la dirección en que iba su vida, Taehyung se pasó la mano por su pelo y luego agarró el archivo del caso en el que había estado trabajando las últimas semanas. La mayoría de su búsqueda e investigación la había hecho en sus horas libres porque no quería que nadie supiera lo que estaba haciendo. Si una palabra salía, su investigación podría desbaratarse, y lo sabía.

El Sheriff Miller estaba sucio. Todo el mundo lo sabía.

Taehyung iba a demostrarlo.

Pasó la mayor parte de la siguiente hora repasando una colección de archivos que había traído a casa desde el trabajo. Sabía que la respuesta estaba en los viejos casos en alguna parte. Sólo necesitaba encontrarla.

Se topó con un archivo en particular que llamó su interés. Era un caso de un desguace, uno que supuestamente el Sheriff Miller había resuelto, llevando a los tipos malos ante la justicia y cerrando el desguace.

El único problema que Taehyung veía en el archivo era que conocía esa tienda de reparaciones de coches. Había estado en funcionamiento durante años. El Taller de Reparaciones Murphy todavía estaba en funcionamiento. Si había sido cerrado por robar vehículos y venderlos por partes, ¿por qué sus puertas estaban todavía abiertas?

Taehyung agarró su teléfono ausentemente cuando sonó. Apenas notó que eran más de las diez de la noche cuando se llevó el teléfono a su oreja.

¿Quién coño llamaría tan tarde por la noche?

–Hey, Sheriff –dijo la voz al otro lado–. Siento mucho molestar tan tarde, y en casa.

Taehyung gruñó sabiendo que esa noche iba a ser más larga. –Está bien, Webber. ¿Qué pasa?

–El jefe de bomberos me pidió que te llamara. Está en la escena de un fuego sospechoso y quiere que te dirijas allí.

–Vale. –Taehyung cerró el archivo y se levantó, alcanzando su chaqueta–.

¿A dónde voy?

–Taller de Reparaciones Murphy.