Seducción prohibida

Summary

Perversamente: De forma perversa. Que corrompe las costumbres o el orden y estado habitual de las cosas. Prohibido: Vetado o impedido el uso o ejecución de una cosa. Jungkook no cree que exista el amor, al menos no para él. Jimin está dispuesto a demostrarle que no existen diferencias entre dos personas que se aman. Jungkook debe demostrarle que se enfrentan a algo perverso y prohibido. ¿Sera que lo lograra? **************** • KookMin • Jungkook Activo / Jimin Pasivo • Menciones de otras parejas NamJin VHope • Esta es una adaptación solo para entretenimiento y sin fines de lucro • La temática y los personajes no me pertenecen, los créditos son para su autor original • La historia tiene variaciones en su trama original

Genre
Romance
Author
Juliana
Status
Complete
Chapters
47
Rating
5.0 5 reviews
Age Rating
16+

1

Adaptación: la temática no me pertenecen, los créditos son para su autor original.

—Buenos días, Jennie —saludó Jungkook a su secretaria entrando en su despacho.

La mujer se levantó de su escritorio y entró tras él llevando consigo carpetas y documentos, para ocupar su asiento al otro lado del escritorio de roble.

—Sólo lo urgente —pidió él mientras se dejaba caer en su silla reclinable —Quiero irme temprano.

—Tengo varios asuntos, ya que estarás fuera dos semanas.

—No me lo recuerdes —suspiró

Jeon Jungkook era el presidente de Jeon Holdings, Inc, desde que su padre Jeon Ji Sung, se había retirado diez años antes.

Llevaba trabajando en la empresa desde que había cumplido diecinueve y había acabado el instituto. En todo ese tiempo se había ganado a pulso el título de “Tiburón Jeon” ya que así le consideraban en los negocios, un tiburón.

En los últimos años había realizado adquisiciones de diferentes empresas a lo largo y ancho del globo, y Jeon Holdings ya era una reconocida marca mundial.

Ese día salía en viaje de negocios.

Tenía varios contratos pendientes que le mantendrían un par de semanas viajando por el mundo.

Sabía que contaba con un excelente equipo de trabajo, por lo que no le preocupaba mayormente tener que ausentarse, pero eso de dormir en hoteles, y cambiar de cama cada tres días ya no era para él.

A veces sentía que se estaba haciendo mayor, aunque su padre se burlara de él cada vez que hacía alusión a su edad.

—Bien, —dijo la mujer organizando sus papeles —han vuelto a llamar los de la revista Forbes, quieren una entrevista.

—Deshazte de ellos.

—Lo he hecho pero insistirán.

—Diles que estaré fuera, ya veré cuando regrese.

—De acuerdo. Los Rossi ha cambiado tu reunión en Roma, ya he cargado los datos en tu agenda. Te ha llamado Lisa, dijo que no le contestas al móvil.

Bufó agotado.

—Lo sé. Quiere cambiar el coche. Me niego rotundamente.

—Pero su coche sólo tiene tres años —comentó su secretaria sorprendida.

—Exacto, y siendo que el anterior sólo le duró cuatro… No me la pases si vuelve a llamar. Ya trataré ese tema cuando regrese.

—De acuerdo. —asintió la mujer mirando los últimos papeles que tenía entre manos —Recursos Humanos te ha enviado seis currículums para que veas. Quieren que te encargues de las entrevistas definitivas —explicó la mujer entregándole las carpetas.

Les dio una rápida ojeada.

—¿Para el nuevo abogado?

—Sí.

—¿Estos son los candidatos?

—Han entrevistado a veintiséis y han preseleccionado estos seis.

—Me da igual. Que Namjoon se encargue de entrevistarles, al fin y al cabo trabajarán para él.

Su hermano, Jeon Namjoon, con su título de abogado, era el director jurídico de la empresa.

Seokjin, su esposo desde hacía dieciocho años, estaba embarazado de su tercer hijo, pero su embarazo a los cuarenta y tres años, era riesgoso.

Tenía sólo dos meses de embarazo y le habían ordenado hacer reposo absoluto.

Por esa razón, Namjoon, quien acostumbraba viajar acompañando a Jungkook siempre que había algún contrato que firmar, se negaba a seguir viajando al mismo ritmo. Con ese motivo ya hacía varias semanas que se estaban ocupando de encontrar un abogado que trabajara junto a él.

—Bien. —dijo la mujer recelosa

—¿Algo más? —indagó y vio a su secretaria sonrojarse nerviosa —¿Qué más, Jennie?

—Eun Woo no se ha presentado en los últimos tres días a trabajar y parece ser que no ha comunicado su ausencia.

—Mierda —gruñó furioso —Diles a los de Recursos Humanos que le envíen una notificación por correo urgente. Si no da razón y se presenta en la empresa en el día de mañana, está despedido.

—Pero, Jungkook...

—Sin peros, Jennie. No necesitamos este tipo de empleados. Si no se presenta a trabajar responsablemente como es debido, está despedido, sin más.

—De acuerdo —aceptó la mujer levantándose de su asiento para abandonar el despacho.

—Ah, Jennie —le detuvo —el próximo lunes es el cumpleaños de Soobin. Envíale flores, por favor, le traeré algo de Roma.

—¿Rosas?

—¿Eran sus favoritas?

—Sí, Jungkook —asintió la mujer con una sonrisa tolerante.

—Entonces, sí.

—De acuerdo. Que tengas un buen viaje, Jungkook.

—Gracias —dijo mientras se volcaba a su ordenador para organizar los documentos que debía llevarse en su viaje.

*******

Tres días después, Park Jimin entró en su casa y pateó sus zapatos antes de dejarse caer en el sofá.

Yoon Gi, uno de sus compañeros, salió de la cocina comiendo un sándwich de queso y se sentó junto a él.

—Hey, Minie. ¿Cómo te fue?

—Dios, Yoon Gi, estoy agotado. Creo que me he presentado en todas y cada una de las empresas de Seúl.

—¿Qué te han dicho?

—Le llamaremos, señor Park —dijo con un acento agudo.

—Lo siento, Minie.

—Parece que un Summa Cum Laude en Yale no basta para conseguir un buen puesto de abogado en esta ciudad.

—Dale tiempo, Jimin. Acabas de volver.

—Lo sé —gimió —Pero estoy ansioso.

Jimin había regresado de la universidad hacía poco más de un mes y desde entonces había empapelado la ciudad con sus currículums y referencias.

Los últimos años había estudiado leyes en Yale y finalmente tenía un título de abogado que había obtenido con honores.

Pero sus esfuerzos por conseguir trabajo no estaban dando los resultados esperados, por lo que se planteaba volver a trabajar como dependiente o mesero antes de consumir sus últimos ahorros.

Sus amigos intentaban que desistiera de la idea pero no estaba dispuesto a permitir que lo mantuvieran.

Pero como Rose decía, ellos eran su familia, y las familias se ocupan unos de otros.

Y esa era la verdad en todos los aspectos importantes. Choi Rose, Min Yoon Gi y Kim Taehyung eran su familia.

Los cuatro compartían la casa que la tía Mi Sun le había dejado a Jimin al morir, hacía ya cinco años.

Rose y Yoon Gi habían ido juntos al instituto en su ciudad natal Daegu, y luego se habían trasladado de ciudad para asistir a la universidad en Seúl.

Rose se había graduado como financiera y trabajaba en el Seúl Bank. Yoon Gi ejercía como profesor de francés dando clases en el West Seúl High School.

Siempre habían pensado que volverían a Daegu al graduarse, pero durante los años de universidad se habían enamorado de la ciudad y se habían quedado allí.

Taehyung, por su parte, había llegado a Seúl desde Gwangju, para estudiar medicina y actualmente hacía la residencia en el hospital universitario.

Los tres habían respondido al anuncio de Jimin para compartir vivienda, en cuanto la tía Mi Sun había muerto.

Jimin se encontraba entonces estudiando en Yale, pero siempre había sabido que era en Seúl donde quería vivir su vida, por lo que le pareció una tontería deshacerse de la enorme casa de cinco habitaciones que había heredado. Tomó la decisión y alquiló las habitaciones a esos dos chicos y una chica que se habían convertido en sus amigos y su familia.

Siempre había vuelto a la ciudad por las vacaciones, y desde que finalmente había acabado la universidad un mes antes, se había instalado en su casa, para vivir con sus amigos.

Y, dado que ninguno de ellos tenía familia en la ciudad, lo eran todo los unos para los otros.

Sabía que podía confiar en que ellos lo ayudarían con las finanzas hasta tanto encontrara trabajo. Sin embargo, aún confiaba en que éste apareciera antes de que tuviera que darse por vencido.

—Pues entonces te gustará saber que tienes un mensaje en el contestador. —explicó Yoon Gi divertido.

—¿Un mensaje? —inquirió intrigado.

—Si —la sonrisa petulante de Yoon Gi lo hizo dudar.

Cruzó el salón y presionó el botón azul del aparato.

“Este es un mensaje para el señor Park Jimin. Le estamos llamando de Jeon Holdings, Inc, para coordinar con usted una segunda entrevista con el director jurídico de la compañía, el señor Jeon Namjoon.”

Con los ojos abiertos como platos, marcó de inmediato el número que le habían dejado.

Después de concertar una entrevista para la mañana siguiente, se puso a dar saltos sobre un pie antes de lanzarse sobre su amigo para abrazarle exultante y caer riendo sobre el sofá.