CAPÍTULO ÚNICO
Se suponía que sería un día normal y tranquilo, amaneciendo al lado de su querido alfa con aroma a menta y chocolate que tanto le fascinaba. Sin embargo, fue todo lo contrario ya que Jungkook no pudo sentir la presencia de su alfa, Jimin. Una extraña sensación empezó a surgir dentro de lo más profundo de su ser alterando también a su omega, el cual no dejaba de mostrarse entre abatido, triste y desesperado. Salió de la cama omitiendo colocarse sus pantuflas buscando a Jimin, yendo primeramente al baño de su habitación sin lograr nada; posteriormente, se dirigió a la sala y cocina sin éxito alguno.
Mientras tanto su hogar empezaba a llenarse de un aroma a lavanda y limón entre agrio y podrido, volviendo el ambiente pesado por las feromonas que podría alterar a cualquiera; el alfa entraba corriendo al edificio de su apartamento con una orden de desayuno para él y su hermoso omega en manos sudorosas, las cuales estaban así por el nerviosismo y preocupación que sentía debido a las emociones a través del lazo.
El alfa era amoroso, cuidadoso y protector siendo un joven adulto dos años mayor que el omega, trataba de brindarle y hacerle saber siempre todos esos bellos sentimientos que el menor hacía surgir tanto en su parte humana como en su parte animal. Realmente fue un flechazo directo a su corazón, con esos lindos ojos expresivos y dulces muy parecidos a los de un cervatillo; añadido a eso, le gustaba hacer reír a su omega dando paso a que esas hermosas perlas blancas frontales de mayor tamaño hicieran aparición convirtiéndolo en un tierno conejito.
Finalmente llegó a su hogar, rompiendo el pomo de la puerta principal para poder llegar rápido a auxiliar a su querido Kookie, apodo que decidió ponerle dado lo tierno y bello que era su bebé.
— ¡Amor! ¡Jungkookie! Cariño…— el alfa empezó a llamarlo, pero al no verlo por ninguna parte decidió ir a su habitación luego de haber dejado el desayuno en la mesa ratona de la sala.
Quedó demasiado asombrado por encontrar a su menor hecho una bolita a un costado de la cama, abrazado a una almohada con el aroma del alfa y envuelto entre sábanas de seda de tonos sobrios. Jamás lo había visto así y se preocupó en demasía, lentamente se acercó a la cama para recostarse en su lado libre, colocó su brazo derecho a través de la cintura de su omega brindándole leves caricias.
— Precioso… ¿Qué ha pasado amor, te duele algo? ¿Es tu celo? ¿Qué está mal?— Jimin susurro dulcemente a pesar que su tono era preocupado y dudoso, debido a que su celo estaba próximo a llegar la siguiente semana. Jungkook bajó mínimamente las sábanas que cubrían hasta sus ojos y su cabellera azulada; sin embargo, no dijo nada sólo se apegó más al pecho definido de su alfa.
El mayor intentaba relajarse para poder transmitirle seguridad y tranquilidad a su omega y que pudiera exteriorizar verbalmente lo que lo agobiaba.
Dando ligeros y dulces besitos en la cabellera del menor y abrazándolo un poco más volvió a susurrar — Cielo, estoy aquí contigo puedes decirme lo que te agobia príncipe. Sabes que te amo con toda mi alma y mi espíritu—.
Con voz quebrada el peliazul le cuestionó — ¿Aún me amas alfa? ¿De la misma manera?—. Jimin pudo sentir la duda y la tristeza a través del lazo. Con cuidado trató de girarlo para poder estar frente a frente y decirle con toda convicción pura lo siguiente — Omega eres la luz que ilumina hasta mis días más oscuros, la brisa fresca que tranquiliza mi corazón y me mantiene en paz, eres la calidez más agradable y acogedora en los momentos fríos y tormentosos, ¿cómo no amarte?... cuando eres el omega especial que la Madre Luna me ha permitido encontrar y poder compartir nuestras vidas juntos —.
Kookie a este momento ya había empezado a sentir picar sus hermosos orbes gracias a la formación de lágrimas, que con cada segundo que pasaba amenazaban con salir y manchar sus lindas y suaves mejillas. El alfa besó su frente y posteriormente su nariz, tomando con su mano izquierda la derecha del contrario para posarla sobre su pecho. El menor pudo apreciar de una forma indescriptible las emociones y sentimientos de Jimin y de su parte animal. Ambos dejándole saber lo mucho que lo amaban, la devoción que tenían por el omega en toda su integridad pura, cuánto darían por él, por su bienestar, felicidad, paz y armonía.
Esta fue la cúspide para que aquellas gotas salinas acumuladas en el peliazul fueran liberadas y bajos sollozos uniéndose a ellas. El mayor apartó varios mechones rubios que adornaban su propia frente debido a la posición; inmediatamente empezó a borrar el rastro húmedo en el rostro de su omega, mediante la ligera y reconfortante presión de sus belfos llenitos.
Jungkookie disfrutaba muchísimo de las caricias delicadas y parsimoniosas que su alfa le brindaba con tanto amor, su lobito se regocijaba tanto que lo sentía brincar dentro de su pecho. Mientras tanto, el de hebras rubias sentía un orgullo inmenso por haberse enlazado con un omega tan hermoso, gentil, inteligente, bondadoso, afable, empático, cuidadoso y a su vez protector, simplemente el omega más especial de todos. Sintiéndose más ligero habló con voz meliflua — Alfa perdón por hacerte preocupar, te amo muchísimo. Gracias por estar siempre a mi lado —.
Jimin solo deseaba que su amado omega jamás olvidara lo importante que era, simplemente acercó sus labios para besar lentamente los contrarios a un compás tan increíble que resultaba inefable. Rodeando la espalda y cintura del menor lo levantó, susurrando palabras de cariño y diciéndole cuanto lo amaba para dirigirse a la sala.
Una vez ahí, Jimin tomó asiento junto al menor en su regazo en el sofá más grande que consistía en tres plazas de un material suave y muy cómodo que incluso tomaban largas siestas ahí. Jungkookie habiéndose sostenido de los hombros de su alfa guió su mano izquierda a la parte posterior del cuello ajeno, y descanso su cabeza en la curvatura entre el cuello y hombro del mayor aspirando su rico aroma a menta y chocolate. El alfa sintió un pequeño beso seguido de una lamida en gesto amoroso sobre su cuello, mientras él brindaba ligeros toques en las hebras azuladas y con su mano derecha acariciaba uno de los bellos muslos de su menor. Esos muslos eran una parte de la anatomía de Jungkook que más le gustaba, gruesos pero delicados y definidos a su vez; en momentos donde la pasión era tan palpable simplemente se dejaban llevar, tanto que el alfa dejaba leve marcas decorando la piel lechosa de estos y en el omega la excitación aumentaba gracias a los mismos.
Volviendo a la media mañana en el hogar de los Park-Jeon, donde las feromonas que se podían apreciar consistían en resiliencia, amor y cariño, ternura y tranquilidad, Jimin recordó que ninguno de los dos había probado algún bocado. Por lo cual, separó ligeramente unos centímetros a su Kookie sin soltarlo diciendo — Jungkookie, ¿tienes hambre cariño? —.
Tan rápido sin dejar que el omega respondiera, el estómago del omega gruñó tan fuerte haciéndolo avergonzar un poco y Jimin dejó salir una leve risita por lo adorable de su pareja. — ¡Minie, no te burles! Madre Luna…que vergüenza — Jungkook expresó tapando su bello rostro con mejillas sonrojadas. A lo que el alfa solo depositó un beso en cada dorso de sus manos, para posteriormente dirigir sus labios a la poca piel expuesta de su frente arrullándolo — Oh bebé, no sabes lo lindo y tierno que te ves ahora mismo. Pero tienes que comer cielo, luego podemos dar un paseo por el parque o ir de compras si prefieres —.
Dicho y hecho, luego de haber desayunado en la sala cómodamente entre caricias, risas y besos fueron de compras al centro comercial. Primeramente, visitaron un par de tiendas de joyería adquiriendo unos lindos pendientes de oro blanco para el menor y un brazalete a juego para Jimin. No era un simple juego de joyería, no cuando había un detalle pequeñito pero que conllevaba un gran significado para ambos. El par de pendientes tenían grabado las iniciales del alfa junto a la palabra Iridiscente, porque para el omega esa era la palabra que mejor lo describía, siendo un arco iris en su vida desde el momento en que se conocieron y llenándola del brillo más hermoso y puro como el de un diamante, Jimin era un diamante hecho persona. Mientras el brazalete tenía impreso las iniciales del menor junto a la palabra Etéreo, porque su bello Kookie era alguien tan sublime y extraordinario por dentro y por fuera que cualquiera caería ante él.
Siguieron con sus compras e ingresaron a una tienda de todos los estilos de ropa posibles incluyendo calzado y accesorios como bolsos entre otros. Se dirigieron a la zona de chaquetas y sacos; entre tantas prendas de diversos colores, estilos y texturas, el mayor escogió una chaqueta de cuero negra con aplicaciones doradas en las puntas de las solapas, se veía más guapo como un adonis. Siguieron observando otros tipos de prendas, pero a Jungkookie le llamó totalmente la atención una nueva lencería que había llegado a su tienda favorita. Tomo de la mano a su alfa para acercarse y observar correctamente la prenda que consistía en un pantie* y una tanga de tiras entrecruzadas estilo crotchless**, ambos eran de encaje negro con patrón único. — ¡Alfa! ¡Mira que bello juego de lencería! — exclamó el peliazul muy emocionado por haber encontrado algo tan hermoso y sexy, no le cabían dudas de que lo luciría perfecto. El mayor abrió sus orbes muy sorprendido por el llamado del omega, a pesar de que estaba justamente dos pasos atrás de él. — Ve al probador amor, estaré esperando y si necesitas ayuda me dice — con la última frase dicha, Jimin le guiño un ojo de manera coqueta sonriendo de lado. El menor sintió una pequeña chispa empezar a formarse en su centro, sabía exactamente que estaba a merced del alfa cuando coqueteaba tan descaradamente.
Dentro del cubículo de los vestidores, el menor fue despojándose prenda por prenda quedando absolutamente como vino al mundo, para tomar el conjunto de lencería entre sus grandes dedos y colocar en cada espacio correspondiente cada uno de sus pies, deslizando por sus hermosas y largas piernas lechosas hasta acomodarlo en su lugar. «¡Oh por la Madre Luna! Me veo realmente espectacular, segurísimo le encantará a alfa» pensó el omega siendo más consciente de la figura que presentaba de esta forma; él siempre ha sabido que es hermoso, pero verse en un conjunto tan sexy, provocativo y con un diseño único realmente lo asombró.
El alfa sintió un tirón de emoción en consecuencia de la reacción del menor, empezó a crearse escenas con la sensual figura de su amado omega y la forma candente en la que sus cuerpos podrían unirse y formar un solo ser.
Lentamente se acercó a tocar la puerta café del cubículo ocupado por su omega, quien abrió la puerta quedando frente a frente con el mayor. Jimin lo escaneó de pies a cabeza, centrándose en la lencería que hacía ver al peliazul más apetecible de lo que ya era con esos muslos que lo invitaban a querer posar sus labios rojos por estos y dejar leves mordidas.
— Omega, te ves tan sensual así. Tan magnífico como solo tú puedes serlo, eres el omega más hermoso de todos y mío, mi Kookie especial — denotando posesividad mediante un leve gruñido. Dejando al lobito omega sentirse orgulloso y encantado por las palabras expresadas por su alfa, dando paso a un brillo azulado en los orbes de Jungkookie.
Inmediatamente, el cabellera rubia apresó a su omega entre sus brazos, no sin antes asegurar la puerta del cubículo. Empezó a dejar leves caricias en la espalda baja del menor rozando el inicio de la curvatura de ese par de redondos, suaves pero a la vez firmes glúteos como si un cincel hubiese creado tremendo arte que era. El omega rodeó el cuello contrario con sus brazos disfrutando de toda la atención que su alfa le brinda, sintiéndose cada vez más emocionado y un poco acalorado pensando que era la excitación del momento, y el pequeño espacio en el que se encontraban empezándose a llenar de feromonas mezcladas.
Cuando Jimin bajó completamente sus manos para acunar los glúteos contrarios pudo apreciar el reflejo de la espalda tonificada y esos sabrosos globos en el espejo. La excitación era tan palpable que ambas entrepiernas estaban acariciándose mutuamente, el encaje que adornaba la creciente erección del omega le brindaba un toque tan delicioso que lo hacía desear más y más. Como si el alfa leyera sus pensamientos revoltosos, soltó su glúteo derecho para posar su mano en esa preciosa semi erección y acariciarla en toda su longitud.
— Aah… alfa más, sigue Jiminie… — el calor adueñándose cada vez más y más dentro de las entrañas del omega. Al rubio le gustaba mucho complacer a su omega deseoso de más contacto, para satisfacerlo adentró su mano izquierda en la lencería, acercando su dedo medio al borde de su fruncida entrada para acariciarlo. — Estás tan excitado omega, empiezas a lubricar mnh… tan necesito por mí y solo para mí — ante estas palabras el peliazul sintió una corriente eléctrica recorrer toda su espina dorsal y causó un tirón doloroso en su miembro más despierto.
Suplicando a su alfa porque lo tomara ahí mismo giro sobre su eje haciendo que el dedo enterrado en su interior saliera junto con un poco de lubricante, el cual fue saboreado por la lengua del mayor. — Sabes tan delicioso Jungkookie, tu aroma y sabor son únicos mi bello omega — finalizó con un beso dado al cuello del menor, dejando una marca caliente en ese mismo lugar.
Con tanto calor en su interior y la necesidad de fusionarse tanto con su alfa, el menor como pudo bajó sus pantalones azul marino y empezó a frotar su trasero ansioso en la entrepierna totalmente erecta del contrario.
Ante esto, Jimin tiró su ropa interior para liberar su dolorosa erección con el glande pintado de un rojo furioso, una perla de presemen asomada en su hendidura y las venas alrededor de su falo totalmente marcadas. — Primero quitaremos esto, precioso príncipe. Debemos pagar por él al salir, pero puedes quedarte con el crotchless dulzura — susurró Jimin con tono seductor, tomando el pantie del borde deslizándolo por la piel sedosa y perlada por gotitas de sudor del cuerpo del omega. La vista que presentaba el menor usando únicamente esa tanga de tira abierta que adornaba su pubis con el trocito de encaje hacía incrementar su deseo, las dos perlas colgantes en ambos costados de las tiras brillaban espectacularmente convirtiéndolo en un muy apetecible postre.
A sabiendas que no tenían mucho tiempo y estaban en un lugar público, el alfa envolvió sus dedos en su falo grueso guiando la punta de su miembro a una de las mejillas traseras del contrario, lugar donde realizó trazos con el líquido brillante que se asomaba más y más. Jungkook solo pudo gemir de gusto ante el contacto y separó sus piernas instintivamente. A este punto, el mayor dirigió su imponente erección entre las mejillas rozando todo a su paso, se ubicó finalmente entre los muslos del menor soltando entre un gruñido y gemido mezclado.
— Solo tenemos tiempo para esto, precioso. Te haré sentir tan bien que pedirás más y ansiarás tanto estar en casa pidiéndome que realmente te tome — pasando sus manos por los costados del peliazul, Jimin acarició con su aliento tibio una de las orejas contrarias jalando su lóbulo delicada pero candentemente como incentivo.
Separó sus caderas del menor empezando la tortuosa pero satisfactoria fricción de esos gruesos muslos que tanto amaba alrededor de su miembro, metía y sacaba lentamente hasta formar un ritmo que los elevaba a ambos. Se deseaban inmensamente, Jungkookie estaba extasiado con el rose, ya que la parte interna de sus muslos eran una zona muy erógena para él. Se sentía desfallecer por lo bien que lo estaba pasando, incluso su visión se nubló dejando sus orbes con el destello azul en ellos pero algo resultaba diferente más abrumador. — Al-fa…mgh..más rápid-... Jimin mmh — dijo entrecortado el omega jadeando y gimiendo casi sin aliento. El de cabellera dorada conectó entonces el porqué su Kookie estaba más sensible de lo normal y ese destello que emitió diferente, su celo se había adelantado.
Debía sacarlo rápido de ahí, para llevarlo a casa y darle todos los cuidados que merecía. Por lo cual, incrementó su ritmo haciendo frotar su glande hinchado en la parte posterior de los testículos de Jungkook. Entre más gemidos y jadeos el omega se corrió — A-aah… mgh… ¡Alfa! ¡Sí! Delicioso Jiminie —. Jimin no detuvo sus movimientos hasta poder llenar de su esencia los muslos del omega, para hacerlo un poco más sucio separó con una mano sus mejillas y rozó la rosada entrada lubricada con su glande mezclando su propia esencia, era una caricia ligera que se sentía como un besito dado que hizo rodar los ojos al menor. Luego de vestirse y arreglarse lo mejor que pudieron, pagaron por el conjunto de lencería y se dirigieron al auto con un Jungkook bastante excitado y desesperado, su calor no paraba de aumentar.
De camino a su hogar, el omega había desabrochado y bajado hasta sus rodillas el pantalón de mezclilla, no pudiendo aguantar la fricción tortuosa que se aplicaba a su miembro erecto nuevamente. Viendo la necesidad elevada que el omega presentaba por querer liberarse en otro tan ansiado orgasmo, el alfa sujetó el volante con una mano y guió la otra para envolverla alrededor del miembro tan apetecible de su peliazul. — Pronto estaremos en casa mi amor, podrás correrte tan deliciosamente como lo ansias omega — aclaró pasando su pulgar reiteradamente sobre el glande hasta formar círculos en su hendidura.
Un sollozo escapó de los lindos y finos labios color cereza de Jungkookie, los cuales fueron besados y un poco mordisqueados al encontrarse en un semáforo en rojo. — ¡Mmgh! A-ah…alfa te necesito adentro… duele ungh.. — no pudo seguir emitiendo palabras coherentes, solo gemir y jadear mientras su cuerpo se sentía febril y un poco tembloroso.
Al fin lograron llegar a casa luego de 10 minutos en tránsito donde el omega en celo se había corrido un par de veces, la primera gracias a las caricias suaves y firmes que Jimin otorgaba a su miembro; la segunda por la sensibilidad de sus pezones habiendo sido frotados y jalados ligeramente por el mayor, mientras el de hebras azul marino jugaba con dos dedos en su entrada chorreando lubricante natural por todo el asiento de cuero más no les importó a ninguno, al contrario a Jimin le encantaba sentir todo el aroma de su bello omega inundar el auto.
Jimin sin perder el tiempo tomó al menor de la parte posterior de sus muslos haciendo que se enrollaran en su cintura, el omega se sujetó de los hombros de los alfas y empezar a besar los labios dulces, suaves y llenitos de Jimin en una danza tan hambrienta que sonidos obscenos se empezaron a presenciar cuando sus lenguas se tocaron muy deliciosamente. Dentro de su lujoso apartamento estando en la misma posición sus entrepiernas más despiertas que nunca se sentían asfixiadas bajo sus prendas, el peliazul empezó a retirar su camisa de forma brusca y el mismo procedimiento realizó con la prenda de su alfa. Se dirigieron directamente y a tropezones hacia su habitación, dónde el mayor depositó sobre su espalda a un omega lloroso por la necesidad de contacto y de liberación.
Jimin besó nuevamente sus labios con gran parsimonia, deleitándose con su sabor y textura hasta besar ese lunar bajo su labio inferior que lo hacía lucir muy adorable; amaba cada parte de él, cada lunar, incluso aquella pequeña marquita de cicatrices que tenía en su mejilla que fue besada también. El alfa siguió un camino de besos desde su mejilla bajando a su mandíbula que mordisqueó ligeramente, sabía a que a su omega le encantaba. Siguió bajando hasta llegar a su cuello específicamente a su glándula de aroma, donde inhalo profundo empezando a marearse un poco por las feromonas espesas de excitación. Lamida tras lamida, besos y succiones que posteriormente dejarían marcas en esa zona hacían que el omega se sintiera tan eufórico que arrancó su pantalón y se abrió de piernas exponiéndose ante su alfa. No queriendo sentirse atrasado, el mayor se despojó totalmente de su ropa dirigiéndose a uno de los pezones de contrarios, posando su lengua en ese botoncito color carne tan suculento lo empezó a lamer flexionándolo un poco y luego enrollando su lengua. — Mgh… alf-a… mmm… — gemiditos bonitos salían de sus labios, Jungkookie se sentía desfallecer y eso que no había empezado lo bueno.
Mientras su boca se deleitaba con ese pezoncito, el otro era manipulado por su mano izquierda siendo masajeado, pellizcado y jalado levemente le encantaba su turgencia y su tamaño, simplemente perfecto, Jungkook lo era en su totalidad.
Dejó su pecho libre para saborear sus abdominales deliberadamente succionando su lechosa piel, la cual se contraía por el calor interno que concentrada desde su bajo vientre. Jimin no quiso alargarlo más y sujetó su mano derecha alrededor del falo de su omega subiendo y bajando lentamente, finalmente presionando sus pomposos labios sobre el glande hinchado y rojo chorreante de presemen acunó sus testículos para masajearlos como solo él sabía complacerlo. Dejando un beso sonoro directamente en la hendidura que le hizo soltar un gemido tan alto que sus cuerdas vocales vibraron fuertemente, empezó a regar el presemen por toda su extensión entre ligeras succiones para poder tomarlo todo dentro de su boca. — Ji-min… más r-rápido alfa… mmgh — era tan deleitable presenciar las palabras y gemidos entrecortados que el omega emitía. La cabeza del alfa subía y bajaba a una velocidad intermedia y en momentos disminuía esta, aflojando más su mandíbula para poder bajar completamente hasta la base haciendo cosquillas con su nariz en la piel del menor; el glande acariciaba la parte posterior de su garganta, la cual hacía vibrar para complacer más a su omega, quien no tenía un miembro de menor proporción solo por su casta, ambos estaban muy bien dotados.
Luego de mantenerlo así unos buenos segundos, el alfa retiró su boca del menor haciéndose presente un sonido muy obsceno y caliente. No quería que se corriera así, tanteando con dos dedos la entrada altamente lubricada bajó sus labios nuevamente, pero esta vez para besar con ímpetu esos muslos que lo volvían completamente loco, a su vez lamía y mordisqueaba ambas extensiones lechosas. A este punto el omega solo podía gemir y jadear, escapándose unos grititos de sus finos labios al sentir la intromisión de los dos dedos de su alfa. El sonido de chapoteo era tan fuerte y candente que solo hacía avivar más la pasión entre ellos, el ritmo que adoptó Jimin al acariciar las aterciopeladas paredes internas de Jungkookie lo hacían arquear su espalda y un escalofrío recorriendo la misma. Cambiando la técnica el mayor decidió hacer tijeras con sus dedos, a pesar que ya estaba preparado siempre le gustaba cerciorarse de dilatar lo suficiente para no lastimarlo, no se perdonaría si en algún momento consciente o inconscientemente lo llegara a dañar.
— ¡Al-alfa! Ya…mmm…est-estoy mgh… ¡listo! — Jungkook gritó al sentir su orgasmo atravesarlo, sin darse cuenta que se había empezado a formar por la deliciosa presión que el rubió aplicaba justo en su próstata. Largas tiras de líquido nacarado se posaron su abdomen e incluso lograron llegar a la mejilla y mandíbula del alfa, quien lo recolectó entre sus dedos llevándolos a su boca lamiéndolos y soltando un ligero mmm de puro gusto por el suave sabor de su Jungkookie gracias a su alimentación. Su miembro lubricado previamente con el abundante lubricante natural del omega se alineó a su entrada adentrándose a un paso constante y firme. — Te sientes tan bien omega… suave y cálido en tu interior mmh… me aprietas tan bien — el alfa lo halagó, comenzando un vaivén lento para luego aumentar la velocidad a un ritmo que ambos solo podían emitir gruñidos, gemidos y jadeos.
— Jiminie mmhp… besa-... mmm— el alfa no lo dejó terminar, tomando posesión de sus labios entre los propios en un beso profundo lleno de amor y pasión, no había necesidad de palabras ya que en ese beso vertían todos sus sentimientos más los del lazo compartido.
Entre los besos que se daban, suspiros se escapan del peliazul y gruñidos del alfa mezclados con sus respiraciones agitadas. El sonido de piel chocando por los encuentros de ambas caderas era alto y ardiente solo los incitaba a más para lograr su ansiada liberación. Jimin tomó las piernas del menor enrollándolas en su cintura para poder ir más profundo, inclinándose a besar el costado del cuello del omega justo sobre su glándula donde se veía la hermosa marca hecha tres años atrás cuando tenía 24 años y su amado Jimin 26.
El mayor aumentó sus embestidas al observar arquearse a su omega cuando tocó su punto dulce, martillándolo repetidas veces hasta sentir sus paredes apretarse alrededor de su miembro en clara señal de que estaba cerca de su liberación. Un calor inminente creció en ambos bajos vientres, el alfa sintió su nudo empezar a hincharse y el omega solo podía lloriquear entre hipidos. — A-nu mmgh anúdame alfa… soy tuyo aaah comple-tamente tuyo — el omega alentaba a su pareja para crear esa hermosa fusión que eran.
El alfa al límite anudo al menor al mismo tiempo en que incertaba sus dientes en la marca sobre la glándula para renovarla, el mejor orgasmo que han podido experimentar los atravesó a ambos llenándolos de mucho placer y amor como si estuvieran volando sobre una suave nube en lo más alto del cielo. Una vez renovada la marca, Jungkookie sintió lamidas sobre ella ayudando a cicatrizar y suaves besos que su amado alfa le otorgaba, su pecho se llenó de puro orgullo por estar enlazado con el mejor alfa del universo, Jimin era su todo. El lobo alfa sentía pura devoción por su omega, era lo mejor que la Madre Luna le hubiera podido otorgar y más de lo que pensaba que merecía.
— Soy todo tuyo omega. En esta, en la siguiente y en todas las vidas que existan solo te pertenezco a ti completamente. Te amo demasiado mi bello príncipe, mi alfa y yo los amamos completamente — susurró con total convicción más un beso sobre los labios de su omega, en un ritmo tranquilo, suave y dulce. A lo que el bello peliazul con mejillas sonrojadas y más consciente sólo pudo añadir con pequeñas lágrimas de felicidad y emoción — Estoy muy agradecido por haberte conocido, eres toda mi alegría y orgullo. Te amo infinitamente alfa, los amamos infinitamente —. Volvieron a unir sus labios en pequeños roces pero muy significativos y brindándose caricias, quedándose así alrededor de una hora luego de que el nudo hubiese bajado.
El calor febril que había consumido al bello omega había disminuido considerablemente posterior a cuantas veces pudo liberar sus orgasmos, sabían que tenían un par de horas para que el calor volviera a atacar; siendo importante que se hidratara y repusiera energías, Jimin preparó una merienda sustanciosa para ambos. Como siempre les gustaba, comieron cómodamente en la sala de estar con los pies del alfa sobre la mesa ratona y el omega recargando sus hermosas piernas sobre las del mayor. Estaban felices, tranquilos y muy enamorados. Ambos eran y son el lugar seguro del contrario, su fortaleza, su corazón, su vida, ese brillo y esa armonía inquebrantable y poderosa. Dos almas fusionadas en un solo ser, un único espíritu, el más increíble y extraordinario que todo lo que han podido conocer.
*Pantie utilizado por JK: https://www.dhresource.com/0x0/f2/albu/g9/M01/A6/61/rBVaVV58ceyAQ25PAAD0HDoRp6c136.jpg
**Tanga estilo crotchless: https://i.ebayimg.com/images/g/92kAAOSw3lxfMGFX/s-l300.jpg