Spoiled brat - Kookmin two shot

Summary

🚫 clasificación +18 🚫 no apto para menores de edad. lees bajo tu propia responsabilidad. A los ojos de jeongguk, jimin es solamente un niño mimado que siempre consigue lo que quiere de él. • Two shot + extra • Smut, fluff • Explícito, algunas prácticas ßD$M • Daddy kink • Age gap (jm 19, jk 36) • Relación padrastro-hijastro • No se permiten copias ni adaptaciones • Kookmin | jeongguk activo *disclaimer* SI no te gusta este ship o el contenido de esta historia, por favor ahórrate entrar y comentar cosas negativas. Todos los comentarios negativos serán borrados. ‼️ Las partes pueden leerse por separado y aún así tener sentido individualmente. 🚨Yo escribo FICCIÓN, mis historias son para entretener y NO para educar

Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
3.0 1 review
Age Rating
18+

❤️

—¡Jeongguk!

El mencionado escuchó el eco de las pisadas estruendosas desde su oficina, sabiendo que una tormenta se avecinaba al escuchar esa exasperante vocecita aguda.

—¿Y mi madre? —Un chico de contextura fina y rostro agraciado preguntó prepotente, cruzándose de brazos frente a su padrastro una vez llegó a la espaciosa oficina.

El hombre levantó la mirada, con un semblante serio pintado en su atractivo rostro.

—No está, me ha dicho que iría a visitar a tu tía. Probablemente regrese hasta tarde —Contestó cortante, regresando su mirada al costoso portátil en el escritorio frente a el.

—Ugh, ¿me puedes llevar tú a un lugar? Se suponía que ella me llevaría, pero como siempre se le ha olvidado —El chico bufó molesto, preguntando hastiado y arrogante.

—Jimin, deja de fastidiar, tengo mucho que hacer. No puedo llevarte, ve en uber si deseas.

—¡No seas una mierda jeongguk! Llévame— El menor gruñó enojado, vociferando irritante.

—No lo haré.

—¡Por favor!

—No, ya vete.

La habitación se quedó en silencio por un buen rato, y cuando jeongguk creyó que el rubio se marcharía de una vez por todas, su voz volvió a llenar el lugar, sacándole de quicio.

—¡Llévame!

—¡No es no y punto! ¡Ya basta de tanta mierda! —Jeongguk se levantó furioso de su asiento, acorralando bruscamente el pequeño cuerpo del chico contra la pared más cercana.

El menor sintió el miedo recorrer su sistema. Había hecho a su padrastro llegar a su límite, y eso no era nada bueno.

—Cállate ya o te callo yo. No. voy. a. llevarte. Fin de la discusión. —El azabache impuso enojado, ajustando su agarre en los hombros de jimin, presionando su agraciado cuerpo fuertemente contra la pared.

El joven sintió su estómago caer de repente, percatándose de la abrumadora cercanía entre él y su padrastro. Su miedo fue sustituido por expectativa y anticipación, sintiéndose intimidado y cohibido al tener la imponente figura de su mayor casi presionando contra su cuerpo, más aquel agarre dominante y posesivo en sus hombros.

Su mente traicionera le trajo de vuelta los borrosos pero extrañamente vívidos recuerdos de aquel maldito beso entre él y su padrastro. Aquel momento no salía de su mente, sin importar cuantas veces tratara de olvidarlo.

3 meses antes

—¡Cálmate jimin! ¡Me harás chocar si sigues así! — Jeongguk exclamó aturdido, tratando de hacer que jimin se sentara de una vez por todas y dejara de abrir el techo del convertible una y otra vez.

El chico rubio bailaba y cantaba a todo pulmón al ritmo de la canción que pasaba en la radio, borracho y perdido en su propio mundo.

—¿¡Es que no te gusta la canción jeongguk!? ¡Pero si es tan buena! —El menor exclamó eufórico, con el alcohol corriendo por sus venas.—¡YOU ARE THE DANCING QUEEN, YOUNG AND SWEET, ONLY SEVENTEEN! — Cantó ruidoso, exasperando aún más al mayor —¡YOU CAN DANCE, YOU CAN JIVE, HAVING THE TIME OF YOUR LIFE! —Siguió bailando y cantando, volviendo a abrir el techo del convertible.

Jeongguk decidió rendirse, aguantando los gritos de su hijastro y siguiendo con su camino.

Le había tocado que recoger al chico de una fiesta, ya que la madre de este, su pareja, trabajaba hasta tarde. Para su sorpresa, cuando llegó al lugar de la fiesta, el chico estaba ebrio a más no poder. No le dio tanta importancia, pues no era de su incumbencia lo que el menor hiciera, pero si que se sorprendió de su radical cambio de actitud.

El rubio usualmente era reservado y altanero, bastante frío y algo caprichoso. Pero borracho, era una persona totalmente distinta. Tanto así, que al entrar al auto, se abalanzó contra el para darle un desordenado abrazo, algo que el jimin sobrio nunca haría.

Cuando salió de sus pensamientos, se percató de que el chico dormía plácidamente, con su boca abierta y pequeños ronquidos saliendo de esta. Cerró el techo abierto y le bajó el volumen a la radio, sintiendo un poco de paz por fin.

Luego de unos minutos más manejando, llegó a la lujosa casa que compartía con su esposa y su hijastro. Bajó del auto y se dirigió al asiento del copiloto, abriendo la puerta y tomando el maleable cuerpo del menor entre sus brazos. Lo tomó con delicadeza, llevándolo dentro con cuidado de no despertarlo.

Para su mala suerte, cuando estaba por llegar a la habitación del chico, este despertó aturdido.

—No comiences a gritar por el amor de dios, ya estamos cerca de tu habitación. —Suplicó el mayor, haciendo al más bajito reír suavecito.

Meloso y adormecido, el chico se acurrucó en el pecho de su padrastro, enredando sus brazos en su cuello. El mayor se tensó, aún extrañado de lo mucho que jimin podía cambiar al estar ebrio. El chico sonrió, aún entre los brazos de su mayor, sintiéndose estúpidamente protegido por el firme y cálido agarre.

Estaba demasiado ebrio como para pensar claro, por lo que con facilidad, expresó lo que tenía atrapado en el pecho desde hace mucho.

—Gracias jeongguk —Agradeció tímido, arrastrando las palabras y esbozando una suave sonrisita.

—¿Por qué? —El azabache preguntó extrañado, quedándose parado frente a la puerta de la habitación.

—Tu eres el único que hace mis días menos aburridos, eres el único que me presta atención en esta casa, aunque sea solo para discutir conmigo. —Rió bobamente ante su propia afirmación, viéndose adorable ante los ojos del mayor.

—Por eso te molesto tanto, me gusta verte enojado para que así me pongas atención. Siento si a veces llego a ser irritante, pero esa es mi intención — Esbozó otra sonrisa, riendo tiernamente.

Jeongguk se fijó en el sonrosado rostro de jimin y sus pesados ojitos titilantes. Parecía que lo que decía era completamente sincero, y realmente, no le importaba la confesión. Lo sospechaba de cualquier forma.

Su corazón dio un vuelco por la ternura y de sus labios salió una risa algo frustrada. Ese chico era un caso.

—No es nada jimin, entiendo —Respondió con la voz suave, sin ser hostil como de costumbre.

Los ojos de ambos conectaron por un largo rato, solo ellos viéndose el uno al otro, con sentimientos extraños en sus corazones. Jimin no pudo contenerse, rápidamente plantó un besito en el pómulo del contrario, sorprendiendo a este con su inocente acción. Se arrepintió de inmediato al ver el rostro congelado de su mayor.

Antes de poder hablar y pedir perdón por su acto de estupidez, el alto hizo algo que ni en un millón de años se hubiese esperado. Su boca fue gratamente atacada por la de su padrastro, haciéndole soltar un roto y vergonzosamente agudo gemido.

Le tomó un tiempo reaccionar, pero cuando lo hizo, no se contuvo ni un poco, correspondiendo el beso, famélico por más. Con desesperación, el azabache cambió la posición del rubio entre sus brazos, sosteniéndolo por sus muslos ahora. El menor gemía y seguía el beso como todo un experto, chupando codicioso la lengua de su mayor, mientras sentía como este amasaba y apretaba sus nalgas.

Los besos se hicieron más necesitados y calientes. Jeongguk entró a la habitación por fin, recostando el cuerpo de jimin en el colchón y posicionándose él encima. Entre gemidos ahogados y toques codiciosos, el menor se atrevió a bajar su mano por todo el abdomen de jeongguk, llegando hasta su polla ya dura entre sus pantalones.

Antes de que siquiera pudiese bajar la cremallera, su padrastro se tensó y se alejó de inmediato, dejándolo aturdido y necesitado de más, acostado de piernas abiertas sobre su colchón. Con la vista nublada y borrosa, pudo percibir la silueta del mayor alejarse de su cama y dirigirse hasta la puerta a pasos rápidos y desesperados, dejándolo ahí, solo y confundido por lo que acababa de pasar.

Por otro lado, jeongguk se dirigía a la habitación que compartía con su esposa; si, su esposa, la madre del chico al que acababa de comerle la boca. Su cabeza era un lío, lo que acababa de suceder en la habitación del menor no tenía justificación. Él era un hombre muchísimo más mayor que jimin, quien apenas tenía diecinueve años.

Era claro que su matrimonio con la madre de jimin era por conveniencia, y que ambos estaban juntos por los beneficios financieros que el estar casados les otorgaba. No había amor, pero lo que acababa de hacer no dejaba de ser una infidelidad hacia haeun... con propio hijo.

Se sentía asqueroso en ese momento.

Si, sentía una atracción tremenda por el joven, no podía mentir y negar eso, pero no había justificación para lo que acababa de hacer. Se sentía confundido y estúpido, pero por sobre todo, se sentía culpable por haberse aprovechado de jimin y de su estado de embriaguez.

En un ataque de adrenalina, corrió hasta la habitación del menor, con toda la intención de disculparse aunque el chico no entendiese ni una palabra en ese momento gracias a todo el alcohol nublando sus sentidos. Al abrir la puerta, se encontró con la imagen de su hijastro durmiendo, hecho bolita y temblando levemente por el frío de la noche.

El arranque de energía que había tenido se desvaneció y lo único que pudo hacer, fue quitarle los zapatos al chico y arroparlo con las cálidas sábanas de su cama. Salió de esa habitación una vez más, caminando hasta la suya y quedándose dormido de una vez por todas, con una opresión de culpabilidad en el pecho.

Actualidad

Sus recuerdos de esa noche eran lejanos, pero recordaba de manera perfecta los salvajes besos y toques entre él y su mayor. Luego de eso, su padrastro comenzó a ser aún más frío con él, dejando de prestarle atención casi por completo.

Estaría mintiendo si decía que eso no le dolía.

—¿Qué mierda tengo que hacer para que te vayas a tu habitación y me dejes tranquilo? ¿Mmh?

El azabache lo sacó de sus pensamientos con su ronca voz y mirada desafiante. Su respiración se había vuelto pesada en ese corto periodo de tiempo. No importaba cuanto tratara de odiar al hombre, la verdad era que le tenía unas ganas tremendas, y eso... no podía ocultarlo más.

—Fóllame —Pidió con determinación, observando directamente a los ojos de su acompañante.

—¿Qué? — La voz de jeongguk se escuchó grave y tensa.

—Lo que que has escuchado, fóllame y te dejaré tranquilo, de una vez por todas como tanto lo deseas —Reiteró sin temor, sintiendo la adrenalina correr por su sistema.

El lugar se quedó en silencio por lo que pareció ser una eternidad, con el único sonido siendo sus irregulares y tensas respiraciones. Jimin no dejó de hacer contacto visual con jeongguk en ningún momento, tratando de descifrar lo que su pesada y misteriosa mirada transmitía.

Al paso de los segundos, se sintió como un completo estúpido, comenzando a dudar de la veracidad de sus recuerdos de aquella noche. ¿Realmente se había comido la boca con jeongguk aquella noche? O todo había sido producto de su imaginación.

Su mirada por fin bajó, y lágrimas de vergüenza llenaron sus ojos. Se sentía como un niñato ridículo. Cuando estaba a punto de largarse a llorar a su habitación, lo que deseaba que volviese a suceder sucedió. El mayor tomó sus labios en un beso brusco y demandante, tomando su cintura de manera posesiva. Aliviado y gustoso, siguió el desesperado beso, enredando sus dedos entre el sedoso cabello azabache de su padrastro.

Jeongguk se dejó llevar, mandando su autocontrol y sentido común a la mierda, devorando la boca del chico sin ninguna compasión. Con facilidad, levantó el cuerpo de jimin entre sus brazos, como si este fuese una plumita insignificante, comenzando a caminar escaleras arriba.

Los besos entre ambos no cesaron, solamente se hicieron aún más incontrolables, calientes y húmedos. No se contenían ni un poco, al contrario, solo aumentaban cada vez más la intensidad y codicia.

Llegaron a la habitación del menor, con sus ropas comenzando a molestar de manera desesperante. Jimin fue posicionado delicadamente en el colchón, con la camisa a medio poner y los pantalones abiertos.

Jeongguk no perdió tiempo, terminó de desnudar al menor con jalones desordenados, quedando atónito ante la vista de su bonito y bien formado cuerpo. Jimin se sonrojó, dejando que jeongguk se lo comiera con la mirada tanto como quisiese.

Sus manos grandes y varoniles acariciaron desde sus pectorales hasta la piel clara y suave de su estrecha cintura, bajando cada vez más hasta llegar a sus generosos muslos. Las caricias cesaron ahí, y los ojos oscuros de su acompañante hicieron contacto con los suyos.

Aquella mirada indescifrable volvió a escrutinarle, poniéndolo nervioso y ansioso. El silencio inundó la habitación por lo que parecieron ser horas, hasta que...

Un bonito y agudo gemido salió de los labios del rubio, su cabeza cayó hacia atrás y los deditos de sus pies se curvearon cuando su miembro fue atacado sin previo aviso por la boca de su mayor. Sus piernas temblaron como gelatina y su cuerpo cayó rendido en el colchón, sintiendo aquella boca hacer maravillas con su miembro. Sus gemidos se hicieron más agudos y sus caderas comenzaron a moverse hacia arriba involuntariamente, empezando a follar la boca del azabache. Jeongguk tomó las caderas del chico con firmeza, motivándolo a seguir follando su boca a su antojo, a buscar su propio placer. Jimin gimió ahogado, entendiendo la señal.

Tomó entre sus manos las hebras de cabello oscuras a su disposición, comenzando a mover las caderas con más ímpetu. Al cabo de un rato, sus caderas fueron detenidas por el mayor, sacándole un quejido molesto.

—¿Tienes lubricante? —El azabache preguntó, sacando el pequeño pene de su boca.

Vio el asentimiento aturdido del chico, señalando su mesita de noche posteriormente. Estiró su mano hasta que abrió la primera gaveta, encontrando el contenedor de lubricante sabor a cerezas. Lo tomó y con delicadeza abrió las piernas de jimin, encontrando su pequeña y apetecible entrada, rosada y palpitante.

Con sus dedos embarró una cantidad generosa del lubricante en el bonito ano estrecho, esparciendo este por donde fuera necesario. Luego, lamió suavemente el lugar, haciendo a jimin estremecer y gemir desesperado.

Volvió a repetir su acción unas cuantas veces más, desesperándose cada vez más por comer aquel bonito culo como era debido. Sin embargo, se contuvo con toda su fuerza de voluntad, volviendo a centrar su atención en el miembro del menor.

—M-mierda, decídete de una puta ve- AAAH — Las quejas del chico fueron interrumpidas por una fuerte palmada en su muslo y un largo dedo haciéndose paso en su interior.

Sus fuerzas para quejarse se desvanecieron una vez más, en vez, se deshizo entre balbuceos y gemidos mal contenidos, subiendo sus piernas a los hombros del mayor para que este tuviese mejor contacto con su necesitada entrada. Jeongguk se concentró en follar la entrada apretada con sus dedos, agregando otros dos a la preparación mientras jimin aún movía sus caderas contra su boca.

Su boca hacía el trabajo de succionar mientras que con sus dedos se dedicaba a estirar al chico, empujando estos profundamente.

Cuando se dió cuenta de lo cerca que estaba el menor de acabar, sacó el pequeño miembro de su boca y sus dedos de su interior, y antes de que este pudiese quejarse, su lengua de hizo paso dentro de su agujero.

El pequeño gritó, mientras el azabache se dedicaba a comerle el culo de manera deliciosa y hambrienta, metiendo su lengua hasta el fondo de su ano. Jeon sintió el desespero llenar su sistema, saboreando el delicioso sabor de jimin combinado con el sabor artificial de cereza del lubricante. Comerle el culo a alguien nunca se había sentido tan bien, nunca había estado desesperado por obtener más gemidos de la otra persona cada vez que su lengua arremetía dentro. Inevitablemente, el más joven se vino, con chillidos escandalosos y su espada formando un arco perfecto y sensual.

Jeongguk entregó una última lamida, admirando el rosado ano de jimin brillante por la combinación de saliva y lubricante, y perfectamente dilatado. Subió la mirada poco a poco, admirando con sus ojos el cuerpo perfecto del menor hasta parar en su bello rostro. El chico se veía destrozado de una manera perfecta, con sus labios hinchados liberando respiraciones pesadas. Fue inevitable para él no abalanzarse a besar esos pecaminosos labios rosas, devorando la boca contraria con desesperación.

Jimin gimió complacido, enredando sus brazos alrededor del cuello de su padrastro, con la mente nublada gracias a su reciente orgasmo. Se sentía simplemente delicioso, ser besado por esos expertos labios mientras era sostenido de manera protectora y dominante entre esos brazos fuertes.

—Te voy a follar hasta que no puedas volver a articular palabra alguna, para no volver a escuchar tu maldita vocecita de mierda, niño mimado. —El mayor espetó dominante, palmeando el muslo de jimin con fuerza.

El rubio asintió desesperado, sollozando de excitación. Jeon sonrió socarron ante la reacción de jimin, comenzando a desvestirse frente a la hambrienta mirada de este. Comenzó por su camisa, dejando su torso marcado y bronceado a la vista del menor. Jimin se limitó a gemir como necesitado, esperando paciente a que su padrastro terminase. La respiración del menor se cortó cuando jeon estuvo completamente desnudo frente a él, no sólo mostrando su escultural cuerpo, sino también su gran miembro, duro y erguido, listo para follarlo.

—¿Te gusta lo que ves?

Jimin asintió frenético, soltando pequeños gemiditos agudos al mismo tiempo que jeon sonreía socarrón.

—Abre más las piernas, voy a entrar ya. —El mayor ordenó, dominante y tosco, llenando su erección de lubricante mientras jimin obedecía, dejando sus lindas piernas bien abiertas y su ano expuesto.

Jeongguk se inclinó hacia adelante, alineando su pene con la entrada de jimin y entrando de una sola estocada, haciendo al menor gritar y aferrarse a sus hombros.

—¡Mierda! M-muévete, s-se siente bien, eres tan~ grande. —El rubio suplicó desesperado, sollozando de excitación al sentir como su entrada se estiraba deliciosamente alrededor del eje del azabache.

Jeongguk no se contuvo, comenzó con fuertes embestidas contra el agujero de jimin, tomando entre sus manos las caderas de este en un agarre firme y tosco. Jimin probablemente tendría cardenales adornando su cuerpo al día siguiente. Las embestidas se hicieron cada vez más duras y rápidas, dejando el cuerpo del rubio cada vez más maleable y despojándolo de su conciencia y sentido común. Más gemidos agudos y balbuceos desordenados comenzaron a llenar la habitación, con el sonido de sus pieles chocando haciendo eco en las paredes.

—P-pa... Ngh —Jimin balbuceó entre las embestidas, tapando su boca al darse cuenta de la palabra que estuvo a punto de soltar.

Se contuvo todo lo que pudo para no decir la palabra que rondaba en su mente, pero cuando el mayor dio directamente en su punto dulce, la palabra se le escapó inevitablemente.

—¡Agh p-papi, ahí! —Jimin gritó y de inmediato se arrepintió, soltando un gemido ahogado cuando jeongguk lo tomó por el cuello.

—¿Cómo me llamaste? —El azabache preguntó con la voz ronca, haciendo presión con su gran mano alrededor del cuello de gacela de jimin.

—Mmg papi —Jimin repitió apenado, sintiendo su respiración fallar cuando la mano del azabache presionó más fuerte en su cuello.

—Dilo otra vez —Jeon sonrió socarrón, concentrando sus embestidas en el punto dulce de jimin, haciendo a este arquear su espalda.

—P-papi m-mas~ —El rubio rogó, sollozando por la estimulación de su padrastro.

Jeon gruñó ante ese apodo, sintiendo la adrenalina correr por sus venas al escuchar la dulce voz de jimin pronunciar esa palabra tan pecaminosa con tanta facilidad. Sus embestidas pararon de repente, haciendo que jimin se quejara de manera caprichosa.

—Cállate y ponte en cuatro —Jeon ordenó tosco al oír la queja de jimin, palmeando duramente su costado para que este obedeciera.

Jimin acató la orden con las manos y piernas temblorosas, dejando su culo empinado frente al azabache. Jeon volvió a entrar en jimin, continuando con sus embestidas bestiales. Tomó un puñado del cabello rubio de su hijastro y hundió su rostro en las almohadas, embistiendo duramente contra la próstata del chico mientras este gemía contra las almohadas.

El rubio se sentía desfallecer, disfrutando como nunca antes el sexo duro y sin compasión que su padrastro le otorgaba. En ese momento no era dueño de sí mismo, se sentía como un muñequito del que su padrastro hacía uso para saciarse y, al mismo tiempo, saciarlo a él. Sus manos se aferraron a las sábanas cuando sintió que su orgasmo se avecinaba, soltando la palabra papi de nuevo cuando jeon soltó su cabello y tomó firmemente su fina cintura con ambas manos, aún penetrando en su interior.

—Eres un seductor nato, tan sexy y delicado —Jeon halagó al rubio al ver su bello rostro deformado en una mueca de placer, restregando su mejilla contra las almohadas mientras se acercaba más y más a su orgasmo.

Jimin sonrió entre su bruma de placer ante ese halago, sintiendo mariposas en su estómago ante las palabras de su padrastro. Estaba tan cerca de su orgasmo, que cuando jeongguk tomó su polla para comenzar a masturbarla, se vino con un bochornoso grito agudo en cantidad, arqueando aún más su espalda.

Ver eso fue suficiente para que el mayor también se viniese, descargándose abundantemente dentro del culo de jimin.

—¡A-aaa p-papi papi! S-se siente b-bien —Jimin gimió agudo cuando su culo fue llenado por el semen del mayor, escuchando el grave gemido de este al terminar de vaciarse en su interior. No mucho después, sintió la polla de su padrastro deslizarse suavemente fuera de su ano, haciéndole soltar un agudo gemidito por la sensación de vacío repentino.

Jeon, por otro lado, admiró el culo del rubio, pasando su dedo suavemente por encima del dilatado y sensible agujero, algo que hizo a jimin estremecer. Luego de eso, jeon manipuló el cuerpo de jimin hasta volver a dejarlo acostado bocarriba, admirando entonces su bello rostro de ángel, con un sonrojo profundo adornando sus mejillas.

Lentamente se acercó al menor, plantando un suave beso encima de sus labios. Jimin abrió sus ojos lentamente ante ese detalle, sonriendo cansado al ver al mayor frente a él. Una vez más, sus ojos hicieron contacto directo, sintiendo el ambiente volverse íntimo de repente. Lo que habían hecho anteriormente no podía ser considerado como íntimo, acababan de follar como animales en celo, un acto carnal y hasta cierto punto banal; sin embargo, en ese momento en el que sus ojos hicieron contacto, todo tomó un sentido diferente, como aquella noche en la que se besaron por primera vez.

—Finalmente has logrado tu cometido —Jeongguk habló, rompiendo el hielo con la voz ronca y dulce, acariciando el pómulo de jimin con su pulgar.

—¿Huhm? —Jimin respondió solamente con ese sonidito dudoso, tan cerca del azabache que podía sentir su pesada respiración hacer cosquillas en su nariz.

—Que has logrado que te folle, niño mimado.

Ambos sonrieron suavemente ante esa afirmación, sin romper el contacto visual.

—Si, lo he logrado. Supongo entonces que si soy un niño mimado.... tu niño mimado.