Jikook | Shameless

Summary

Eso de estar enamorado de tu mejor amigo no es precisamente lo mejor, Jimin puede asegurar eso. Él realmente está cansado de ser espectador de las constantes relaciones de su mejor amigo Jungkook, pero aquello no es nada que una apuesta, un sábado por noche y un bar no puedan arreglar. "Podrás ser mi cosita desvergonzada". ✎Bromance/Comedy ✎Smutt/Fluff ✎Homoerótico ➟ JIKOOK ➟ JM TOP/ACTIVO ➟ JK BOTTOM/PASIVO ➢ HISTORIA ORIGINAL | ©lyanrouss_ ➟ Publicada el 25/07/21 en wattpad (pero fue eliminada) ➟ Resubida el 06/10/22 en Inkitt ⚠ ESTA OBRA ESTÁ PROTEGIDA POR COPYRIGHT (DERECHOS DE AUTOR). ⚠ QUEDA TOTALMENTE PROHIBIDO HACER ADAPTACIONES, COPIAS O TRADUCCIONES DE ESTA HISTORIA. CUALQUIER INTENTO DE PLAGIO SERÁ DENUNCIADO Y TRATADO ANTE Y POR LA LEY.

Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 5 reviews
Age Rating
18+

Única parte

Shameless (desvergonzado)

⚠ Contenido no apto para todo público. Esta historia incluye escenas +18 exageradamente explicitas y uso de lenguaje vulgar. Se recomienda discreción.

Historia censurada. (â ê î ô û)

Nota: Si ven como incongruencias en las palabras (fallas generales de la gramática) les juro que no es mi culpa, es por la plataforma, es como si lo hubiera traducido del inglés cuando se supone que no lo necesita porque es español, pero bueno. Igual espero que sea comprensible.

...

Narrado por Jimin

Las luces neón se mueven de un lado a otro alcanzando a iluminar hasta el más remoto rincón de este bar repleto de gente. Los cuerpos calientes se restriegan unos contra otros en el centro de la pista; y tú estás ahí, con aquel precioso atuendo provocador dejando que tus dulces cabellos, ondeen al mismo ritmo que tus sensuales caderas.

El movimiento es completamente obsceno. Sé que lo haces a propósito, amas completamente cómo todos te devoran con la mirada. Adoras tener puesta aquella diminuta falda negra que te han hecho usar tus otros amigos por la apuesta, y por mucho que te hayas quejado, sabes muy bien lo comestible que te ves. Sabes lo sexy que luces mostrando aquellos hermosos muslos lechosos y gruesos; sabes perfectamente que tus largas y sensuales piernas apenas cubiertas con esas medias negras, pueden hacer pecar hasta al más recto.

Es demasiado. Eres tan jodidamente caliente.

Cualquiera tendría ganas de ver cómo abres esas preciosas piernas completamente y las sostienes mientras recibes una gran pôlla. Unos probablemente estén imaginando lo maravillosas que se verían enrolladas en sus caderas mientras te fôllan desesperadamente; o tal vez el cómo se verían haciendo esfuerzo mientras saltas una y otra vez sobre sus miembros.

Y joder, yo también te estoy imaginando. Imagino lo precioso que te verías rogando para que empuje mi miembro en tu apretado ânô y me corra dentro de ti mientras te convulsionas de placer.

Me estás volviendo completamente loco.

Estoy sintiéndome celoso de cómo tus otros amigos se divierten a tu lado y levantan tu pequeña falda, dándome una increíble vista de las sexis bragas oscuras que apenas cubren tu excitación.

¡Mierda, Jungkook! ¡Deja de hacer eso! ¡Deja de jugar con mi cordura!

Deja de abrir tu dulce boquita de esa manera tan indecorosa, porque me dan ganas de hacer todo tipo de cosas con ella. Quiero alimentarte con mi pôlla, quiero ver cómo te ves tragándote mi corrida, quiero ver mi sêmen escurriendo por los bordes de tus labios cereza y después verte sacando la lengua por más. Quiero que...

—Hombre, jodidamente estás babeando por tu mejor amigo —Namjoon interrumpe mis interminables fantasías contigo e intento no enojarme por la burla en su voz—. La última vez que escuché, dijiste que los hombres no eran lo tuyo.

Pongo los ojos en blanco ante el tono punzante de Namjoon.

—Los hombres no son lo mío.

—A excepción de Jungkook —completa Namjoon divertido y yo hago una mueca.

Claro, tú siempre eras la excepción para todo. Pero no podía dejar que Namjoon supiera de mi atracción por ti y fuera corriendo a contarte. Eso podría arruinar nuestra amistad.

—Hombre, yo no estoy babeando por Jungkook, él es mi mejor amigo ¿recuerdas?

Namjoon medio sonríe. Parece que veo compasión en sus ojos.

—Tu mejor amigo y el chico que se la vive en todas tus retorcidas fantasías. Completamente imperdonable. —Namjoon suelta una carcajada—. Probablemente no estás babeando, pero seguro que tu “amigo” no está de acuerdo con esa afirmación, de lo contrario no estaría haciendo un gran bulto ahí.

Siento mi cara caliente cuando Namjoon alza las cejas y señala con su copa hacia mi intimidad.

Apenado me acomodo mejor en el sofá del bar y vuelvo a observarte. Tú aún te diviertes; a Taehyung —el novio de Namjoon— parece fascinarle tener la oportunidad de sostener tu estrecha cintura. Yo siento mis manos cosquillear de solo recordar lo jodidamente bien que se siente sostenerte de esa manera.

Mi miembro se pone más duro mientras recuerdo las innumerables veces en las que he envuelto mis brazos en esa linda parte de tu cuerpo, o de aquellas ocasiones en las que te sientas en mi regazo para contarme algo y yo no puedo evitar acariciarte una y otra vez.

Estaba tan mal por ti, Jungkook. Estaba obsesionado con cada parte de tu cuerpo, con tus masculinos y a la vez tiernos rasgos; con tus lindos ojitos brillantes, con cada lunar que recorría tu sedosa piel, con esos labios rojizos que ansiaba devorar y con cada tatuaje que recorría tu brazo derecho.

Joder, eso era lo que más amaba.

Podías aparentar ser un chico rudo ante los demás, pero solo los más cercanos a ti sabíamos lo dulce que podrías ser. Amaba tanto eso de ti, amaba cómo todo te quedaba maravillosamente, aunque hoy —especialmente— el color rosa y negro decoraban hermosamente tu cuerpo.

Me ponía totalmente.

—¿Sabes? —Namjoon vuelve a interrumpir—. Yo iré a casa con mi novio y te dejaré a solas con Jungkook. Te recomiendo que vayas por él antes de que alguien más lo haga, muchos se ven más que dispuestos —me suelta con la clara intención de provocarme.

Y lo logra.

Me es inevitable soltar un gruñido de solo imaginar a alguien más pasando las manos por tu hermoso cuerpo; siempre me había molestado que fuera alguien más el privilegiado o privilegiada de disfrutarte. Odiaba eso, odiaba que no fueras mío.

—Ya, hombre, ve por él y confiésale cuánto te encanta. Pienso que Jungkook también está loco por ti, solo que los dos son unos cabezotas y no se animan a decirse las cosas o romper esa maldita tensión. Vayan a casa y háganlo toda la noche.

Namjoon se levanta decidido, y mientras me dedico a pensar en cómo armarme de valor para hacer aquello, él me arroja una pequeña botella junto a unos sobres color plata que saca de sus bolsillos.

—Por si no los conoces, la botella es lubricante y los sobres son condones —me dice con burla y yo estoy a punto de arrojárselos en la cabeza para que deje de reír como un idiota, pero me interrumpe—. Me gusta pensar que no tengo que explicarte toda esta cosa de hacerlo con otro hombre, así que suerte, amigo. Disfrútenlo.

Namjoon se va riendo hacia dónde estás junto a Taehyung, mientras yo escondo la botella y los condones en la bolsa de mi chaqueta negra. Volteo para verte de nuevo y te veo despidiéndote de la pareja y tus otros amigos. Esta vez no sé si lo haces a propósito, pero cada que te inclinas para despedirte, la falda sube por tu respingado trasero. Es una vista maravillosa.

Apenas soy consciente del guiño que me da Namjoon cuando se marcha, porque estoy más concentrado en lo bonito que te ves viniendo hacia mí mientras rechazas todas las invitaciones a bailar.

Mi corazón se acelera y mi miembro se hincha, mientras tú te arrojas encima de mí y comienzas a treparte en mi regazo.

Si supieras lo que he estado imaginando los últimos 45 minutos no te aferrarías tan fuertemente a mí, sin embargo, no lo sabes, y eso es lo que haces. Terminas de treparte y te abrazas como un koala a mi cuello, y como yo también quiero sentirte, correspondo el abrazo rodeando tu cintura y aspirando disimuladamente tu delicioso aroma.

Joder, estaba tan excitado. Ni siquiera podía mirar hacia abajo, la escena seguramente era bastante caliente, tomando en cuenta que tenías tus muslos desnudos y abiertos para mí.

¿Eres consciente de lo que provocas en mí, Jungkook?

Joder, tenía tanto miedo de que te sentaras y pudieras sentir mi excitación, pero también deseaba con locura que eso ocurriera, para poder sentir tu trasero restregándose contra mi miembro.

—¿Qué ocurre, dulzura? ¿Quieres ir a casa? —te pregunto intentando recobrar el sentido. Pero tú niegas con un gemido que hace que mi miembro salte y me embriago completamente cuando siento tu erección restregarse contra mi vientre—. ¿Qué pasa, bebito? ¿Estás borracho?

Tú te ríes un poco y te alejas para sentarte en mis muslos, levemente lejos de mi erección.

—No borracho, solo un poco achispado, pero consciente —dices con un pequeño puchero mientras me miras con dulzura.

Y yo me siento como la mierda, porque en lugar de causarme ternura, me dan más ganas de tomarte fuertemente aquí mismo.

—¿En qué piensas, Jimin? Estás como un poco apagado, no quisiste bailar con nosotros y estás tenso. ¿Te pone incómodo que me haya vestido de esta manera? —me preguntas con inseguridad—. ¿Piensas que me veo mal?

—Pero ¿qué dices, lindo? Claro que no me pone incómodo y mucho menos pienso que te ves mal. Te ves precioso, eres el chico más lindo del universo.

A ti se te iluminan los ojos de felicidad y alivio.

—Gracias, Jimin.

—Claro, dulzura —te digo mientras bajo la mirada, recorriendo detalle por detalle y poniendo especial atención a tus aterciopeladas piernas, las cuales, sin poder evitarlo, comienzo a acariciar mientras escucho tu leve gemido. Siempre habías sido tan sensible—. Lo que sí es cierto es que no me gusta mucho que todos te estén devorando con la mirada.

Me quito mi chaqueta y envuelvo las mangas en tu cintura para cubrir tu trasero. Pareces muy alegre cuando te das cuenta de lo mal que miro a los tipos que te habían estado observando de más.

—A veces eres tan sobreprotector. Déjalos que disfruten la vista.

—Calla, Jungkook, tú no vas a andar mostrándole a todos tu bonito trasero.

—Uy, ¿así que crees que es bonito? —preguntas juguetón y yo me mantengo serio.

—Todo de ti es bonito, Jungkook —te respondo para después volver a pasar mis manos por tus suaves muslos.

Te escucho gemir de nuevo y sé que no debería, pero sigo acariciándote solo para poder escucharte.

—¡Jimin! —me sueltas de forma ahogada mientras hago círculos con mis dedos en tu piel.

—¿Qué pasa, bebé?

—Yo... ¡nhg!

—¿Qué es, precioso? —insisto en un susurro mientras observo tu dulce rostro siendo iluminado hermosamente por las luces del bar.

—¡Fôllâmê, Jimin! —me sueltas inesperadamente mientras te acercas para restregarte contra mi muy duro miembro. Yo suelto un siseo, pero obviamente no me alejo, al contrario, tomo eso como una clara invitación para capturar tus labios y pasar mis manos por debajo de tu falda para encontrarme con tus lindas bragas.

Sin embargo, debo asegurarme de que estás seguro de esto.

—Jungkook...

Tú gimes contra mis labios como si fuera una especie de protesta.

—Tócame, Jimin. Haz con mi cuerpo lo que te plazca.

—Pero...

—Nada, Jimin. Te deseo tanto, he querido esto por años. V-vamos —me dices meciéndote contra mi miembro.

—Mierda —suelto un gruñido cuando siento el líquido pre-seminal mojar mi bóxer por tus sensuales movimientos—. Yo también llevo deseándolo tanto tiempo.

Sin esperar un segundo más, te tomo de la nuca y enlazo nuestras bocas en busca de tomar todo de ti. Entre jadeos pausados, casi con sincronización, cerramos nuestros ojos y las sensaciones se vuelven más abrumadoras.

El beso es lento, apasionado y duro. Estoy devorándote como tanto había deseado. Disfruto pasar mi lengua por tus rojizos e hinchados labios y succiono con vehemencia tu pequeña lengua rosada.

Me deleito con el sabor dulce de tu boquita, tu delicado aroma me transporta a otra dimensión, una donde no hay nadie más en este lugar, solo tú y yo disfrutando de este momento mientras las luces neón iluminan nuestras figuras.

El sonido desesperado de tus gemidos en mi boca hace que la poca cordura que tengo se deslice lejos. Todo mi cuerpo cosquillea con ganas de sentir tu piel chocando con la mía. Quería hacerte todo tipo de cosas, Jungkook.

Vuelvo a pasar mis manos por tus muslos, las deslizo lentamente por tu piel hasta llegar a tu precioso trasero, el cual aprieto fuertemente cuando muerdes mi labio inferior. Llevo una mano hacia adelante para tomar tu miembro y me deleito al descubrir que el encaje de tus bragas se ha mojado levemente, y joder, es tan caliente el gemido entrecortado que sueltas cuando te aprieto levemente.

—¡Ngh! ¿Jimin?

—¿Qué sucede, cariño? —te susurro mientras comienzo a dejar leves besos en tu cuello.

—La gente podría vernos si lo hacemos aquí —me dices tímido y hasta ese momento caigo en cuenta que seguimos en el bar, la música sigue sonando y la gente sigue acumulándose.

Sin embargo, no me importa.

—¿Y no sería más rico hacerlo aquí? —te pregunto con la voz ronca y puedo jurar que te has sonrojado, pero no te escucho protestar cuando vuelvo a besarte y meto mis dedos entre tus bragas para dirigirlos hacia tu entrada.

¡Y vaya sorpresa!

Gimes tan alto cuando mi dedo medio empuja el pequeño juguete que tienes tan hundido y apretado en tu agujero.

—¿Has tenido esto todo el tiempo? —te pregunto mientras intento sacar el juguete con mis dedos, ya que este se ha encajado hasta el fondo.

—Sí —dices apenas en un susurro—. Lo he metido casi por completo porque se deslizaba fuera a cada rato.

—Mierda, Jungkook —digo con la voz ahogada cuando siento lo caliente y escurridizo que estás.

Me encanta como tu cavidad se cierra alrededor de mis dedos mientras intento sacar el consolador.

Cuando por fin logro sostener el objeto y deslizarlo levemente hacia afuera, te veo cerrar los ojos con fuerza y abrir la boca en un gemido silencioso. Tus expresiones me dejan fascinado, así que vuelvo a empujarlo adentro con ímpetu; así una y otra vez mientras observo cómo te mueves en busca de obtener más.

—Quiero sentirte ahora mismo —me dices desvergonzadamente.

Desesperado comienzas a desabrochar mi pantalón y cuando lo logras, bajas mi bóxer para sacar mi pêne y empezar a acariciarlo.

Es sexy el hambre con la que observas mi miembro. Es tan caliente ver cómo lo acaricias y pasas tu pulgar por la punta para después esparcir el pre-sêmen por toda la punta. Pero lo que es más enloquecedor es ver cómo llevas el líquido a tu dulce boquita y lames tu dedo con parsimonia.

—¡Maldición! —suelto mientras continúo deslizando el juguete en tu entrada de manera lenta; torturándote como tú me torturas a mí.

—Tu pôlla es tan grande —me dices comenzando a acariciarme con ambas manos—. Quiero tenerla tan dentro de mí, quiero que jodas mi boca y la hundas hasta el fondo de mi garganta. Quiero probar tu corrida, sentir tu esencia deslizarse por todo mi rostro, por mis labios y mi lengua. Quiero apestar a ti.

—Joder —gimo empujando mi miembro entre tus manos que estimulan con tanta dedicación. Sabes perfectamente qué hacer conmigo, sabes cómo tocarme y hacerme venir—. Voy a tomarte tan bien, será tan bueno.

—Sí, hazlo, te lo ruego.

El calor es tan abrumador cuando nuestras bocas se vuelven a encontrar y tú sacas el consolador de tu apretado agujero.

Sin dudarlo, tomo el encaje de tus bragas y lo aparto levemente para que la punta de mi miembro logre encajar contra tu palpitante y resbaladiza entrada. Siseo cuando la carne se roza suavemente entre sí, y ambos aguantamos el aire cuando comienzo a hundirme en tu delicioso y estrecho agujero.

Pierdo la noción del tiempo. Todo se vuelve silencioso mientras tú continúas bajando. Puedo sentir como tu húmeda entrada comienza a empapar toda la parte superior de mi miembro, y maldita sea, no puedo creer lo apretado que estás aun cuando habías tenido aquel objeto por tanto tiempo.

—¡Ngh! —gimes con dificultad cuando vamos a la mitad—. Es tan grande —medio sollozas con lágrimas en tus ojitos—. No sé si va a entrar toda.

—La haremos entrar —te susurro mientras dejo unos cuantos besos en tu rostro y seco tus pequeñas lágrimas.

—Sé suave —me dices con un puchero.

—Claro, cariño —comienzo a besar tus labios para distraerte. El beso se torna fogoso rápidamente, y no pasa mucho tiempo antes de que mi miembro logre estar completamente atrapado entre tus estrechas paredes y comiences a montarlo con parsimonia.

—¡Mgh! ¡Es tan deliciosa, Jimin! Se siente tan bien —declaras desvergonzadamente sin parar de mover tus caderas de arriba a abajo, de manera rápida y lenta, sintiendo todo con intensidad, disfrutando de mi pôlla a tu manera.

Los movimientos me vuelven loco, la manera en que tu agujero aprieta mi pêne es tan exquisita.

—¿Te gusta, bebé? ¿Te gusta la pôlla de hyung?

—¡Sí! La pôlla es tan gorda y larga.

—Eso es, amor. ¿Y no te gustaría que todos vieran lo delicioso que te ves montando la pôlla de hyung?

—¡Sí!, quiero que todos vean lo bien que hyung me fôlla, quiero que vean lo abierta y escurridiza que está mi entrada por la pôlla de mi mejor amigo.

Ambos gemimos mientras yo desato las mangas de mi chaqueta de tu cintura y muestro a quienes estén volteando lo preciosa que se ve tu entrada tan llena de mí. Nos importa una mierda todo en este momento; lo único primordial es el cómo mis manos se clavan en tu trasero y la manera en que comienzo a joder bestialmente tu agujero.

Te encanta esto, ¿cierto? Amas tener todas esas miradas lujuriosas puestas en la manera en cómo se cierran tus ojitos cada que golpeo tu próstâtâ. Disfrutas tanto que todos vean la manera en cómo abres tu boquita para gemir mi nombre, ¿verdad? Te fascina tanto sacar la lengua obscenamente mientras la saliva escurre por los bordes de tus labios cada que mi miembro se desvía y alcanza a golpear tu vientre, ¿no es así?

Eres tan desvergonzado.

Y maldita sea, también estoy disfrutando que todos vean cómo nuestros fluidos bordean tu entrada y la base de mi miembro.

—¡Más duro, Jimin! Enséñales a todos que solo tú puedes follarme así de rico.

—¿Eso quieres, bebé? ¿Quieres que les enseñe lo deliciosa que se va a ver tu entrada siendo llenada por mi corrida?

—¡Mgh! ¡Sí!

Yo continúo jediéndote fuerte y rápido, acariciándote y besándote deliciosamente. Tú eres un completo desastre, lo sabes y lo amas. Adoras la manera en cómo todos observan tu entrada siendo fôllâda por mi pêne de manera tan violenta.

Amas esto, Jungkook. Ambos lo amamos.

—¡Jimin! Ya no puedo —jadeas agitado—, voy a correrme.

—Yo también, amor. Córrete para mí, bebé. Deja que tu cûlô exprima todo lo que la pôlla de hyung tiene para ti.

Con esas palabras, ambos dejamos salir un fuerte gemido mientras tú comienzas a correrte sobre mi camisa.

Es tan exquisita la manera en cómo aprietas mi miembro entre tus paredes, haciendo que mi semilla dispare una y otra vez dentro de ti. Estoy llenándote tan bien.

Y jodidamente muchos observan lo precioso que te ves temblando por los espasmos del orgasmo, pero apuesto a que disfrutan más cuando saco mi pôlla de ti y el líquido blanco comienza a salir de tu agujero, para después comenzar a deslizarse tortuosamente por los bordes de tu trasero y tus preciosos muslos lechosos.

—Vamos a casa, Jimin —me susurras agitado—. Quiero probar hasta dónde llega tu miembro en mi garganta.

Joder...

Un año después

Es tan excitante ver tu precioso cuerpo restregándose desesperadamente contra las sábanas de mi cama mientras pellizcas tus pezônes rojizos; pero es mucho más excitante ver lo húmedo que estás alrededor de mis dedos, los cuales no paran de jôder tu pequeña y sonrosada entrada.

—Hyungie —sollozas—, detente, ya no puedo aguantar más —ruegas para que me detenga, pero estoy castigándote por lo desvergonzado que eras.

Había pasado un año entero desde que vivimos aquella experiencia en el bar. La mañana siguiente después de aquel día no fue del todo incómoda, en realidad, había sido hasta un poco tierna, ya que habías intentado ocultar tu carita sonrojada al momento en que me encontraste observándote totalmente. Estabas tan hermoso.

Al principio creíamos que al volvernos novios las cosas iban a ser muy confusas, e incluso incómodas, porque habíamos sido amigos por mucho tiempo, pero en realidad descubrimos que era mucho mejor, teníamos ahora todos los beneficios de ser mejores amigos sumando al grandioso sêxô.

Y todo fue perfectamente después de que decidiéramos mudarnos juntos, excepto que tú no dejabas de ser tan desvergonzado y te encantaba provocarme a cualquier hora y en cualquier lugar cuando estabas caliente. Amaba eso de ti, éramos una pareja que disfrutaba mucho de tener momentos así... pero ciertamente aquella situación me dejó mal parado frente a tu familia y conocidos de manera constante.

Ellos pensaban que yo era un pervertido. Y eso jodidamente te divertía.

Y justo algo parecido había ocurrido hace un rato, y no había sido muy divertido. Es decir: ¡tu hermana me había encontrado enterrando mi miembro en lo más profundo de tu garganta, en su ​​casa y en su ​​fiesta!

Lo peor de todo es que no te importó; tu hermana salió corriendo despavorida y tú seguiste chupando tan tranquilamente.

—Hyung, no me castigues —haces un puchero—, yo no vi que te apartaras, al contrario, te derramaste tan deliciosamente —te burlas y yo acelero mis movimientos—. ¡Agh! ¡Hyung!

No escucho tus protestas, solo me dedico a ver lo precioso que te ves con los pezônes hinchados y rojizos, las piernas totalmente abiertas, tu faldita negra siendo levantada por tus manos y mis dedos metidos en tu agujero. Son tan sexys los constantes sonidos viscosos del lubricante que escurre de tu entrada y de mis dedos, mismo que salpica constantemente por mis bruscos movimientos.

—¡Oh, hyung! Sus dedos son tan buenos, pero no tan buenos como su miembro. Hágalo con su enorme pênê, hyung. Sienta como mi entrada palpita ansiosa por ese gordo y largo pedazo de carne. Sienta como aprieto sus dedos. ¿No le gustaría que fuera su pôlla la que estuviera siendo apretada?

—Tú, pequeña cosa desvergonzada —gruño y acelero mucho más los movimientos de mis dedos, golpeando tu prôstata una y otra vez mientras escucho tus gemidos ahogados.

—¡Si! ¡Hyung! Tan bueno. ¡Justo ahí!

Sonrío con maldad cuando te veo tan cerca del orgasmo, pero solo para fastidiarte un poco, me detengo en el último momento.

—¿Oh? —preguntas mirándome con los ojos llorosos. No puedo creer lo tierno que te ves haciendo esos hermosos ojitos, aun cuando estás tan sonrojado y en una posición tan pecaminosa.

—Ponte en cuatro, amor. Abre tu hermoso culo para hyung.

Tú pareces molesto cuando te das la vuelta, pero la manera en cómo sostienes tus nâlgas y las abres para mí, mostrando tu deliciosa entrada rojiza en el centro y rosada alrededor, tan dilatada, palpitante y escurridiza. Joder, demasiado estimulante.

Me deleito con la exquisita vista. Tu agujero se cierra y se abre levemente, como si estuviera ansiosa de recibirme.

¿Es así, Jungkookie? ¿Siempre estás listo para que hyung te tome?

Te veo mover tu trasero de manera provocativa. Estás tratando de incitarme para que te tome como tanto te gusta ¿no es así?

Sin embargo, por ahora solo quiero saborearte, así que, tomando tus nâlgas en mis manos, las amaso un poco mientras acerco la punta de mi lengua a tu entrada y comienzo a lamer con dedicación.

Tus gemidos pronto se convierten en gritos mientras yo no dejo de lamer tu agujero como si fuera mi postre favorito. probablemente lo era, pero no lo diría, porque el único desvergonzado aquí eres tú.

—¿Estás ansioso, cariño? —te pregunto separándome levemente—. ¿Disfrutas de cómo te follo con mi lengua?

—Jimin, fôllame en cuatro —sueltas despacio.

—¿Qué dijiste, amor? No escuché.

—¡Quiero que me fôlles en cuatro, hyung! —gritas aun sabiendo que hay gente que puede escucharnos afuera del cuarto. Pero no parece importarte; te devoro completo, te tomo en cuatro, lo hacemos contra la pared, me montas e incluso te pego a la ventana para que todos observen lo mucho que amas tener mi miembro en tu entrada; pero parece que ya nada te da vergüenza.

Ni siquiera parece importarte que todos sepan que tú eres el chico de aquel interesante video de las luces neón rosa, en donde apareces dándome la espalda, mientras el brusco movimiento de mis embestidas hace que tu miembro se mueva de un lado a otro en un balance sensual e hipnótico.

—Hyung.

—¿Qué pasa, mi amor?

—Es que me duele mucho la entrada de tanto hacerlo, ¿no quieres darle unos besitos para que se cure?

—Pero- ¡JEON!

Bueno, tú eras una cosita tan desvergonzada, pero eras mi pequeña cosita desvergonzada. Solo mía. Así que creo que estaba muy bien con eso.

...

Para más historias pueden buscarme en wattpad cómo @lyanrouss_