CAPÍTULO ÚNICO
Hoy era un hermoso día soleado, dónde hasta se podía escuchar el trineo de lo pájaros, y es que no era un día ordinario cómo cualquier otro... ¡No señor!
Se trataba ni más ni menos que del cumpleaños número veinticuatro del joven Alfa Jeon Jungkook, por lo que su esposo un bonito y rubio Omega de nombre Jeon Jimin le había organizado una cena especial para celebrar ante sus familias y amigos.
La reunión había sido de lo más amena, el Alfa de cabellos negros se encontraba feliz disfrutando con sus compañeros del trabajo, cuándo de pronto Jimin entró al salón cantando el clásico "Happy Birthday" sorprendiendo a todos con un riquísimo pastel de sabor chocolate que el mismo había horneado con gran esmero.
La cálida sonrisa en Jungkook no se hizo esperar, para el Alfa era increíble como un simple detalle por parte de su omega era más que suficiente para hacerlo sonreír corazones como un bobo.
—¡Vamos Kook ya pide un deseo que muero por comer de ese delicioso pastel! - se escuchó la voz de sus amigos haciéndole todo tipo de bromas, por lo que de inmediato cerró lo ojos, junto sus manos y pidió con fervor su anhelado deseo de cumpleaños esperando que pronto pudiera hacerse realidad, para después apagar las velas del pastel.
Cuándo Jimin le ayudó a cortar y a servir la tarta a sus amigos, el joven Alfa se posicionó detrás del bonito omega para abrazarlo con ternura, al tiempo que besaba la notoria marca que decoraba el blancuzco cuello.
—Gracias amor por la cena, todo estuvo delicioso - expresó Kook besando con delicadeza la fina mandíbula del omega.
—Que bueno que te gustó, Alfa. - musito cariñosamente el rubio para después girarse y besarle en los labios sin importar quién pudiera verlos.
Jungkook miró detenidamente a su omega tratando de analizar lo que éste traía entre manos, lo conocía a la perfección y sabía que algo ocultaba ya que el Alfa pudo detectar lo nervioso que estaba.
—¿Puedes venir un momento a la habitación? - pidió con timidez el omega y Jungkook empezó a inquietarse.
Ya que Jimin siempre ha sido el primero en felicitarlo y darle su regalo de cumpleaños y en ésta ocasión su festejo estaba por terminar, y no es por nada pero... Si a sus veinticuatro años el joven Alfa extrañaba no haber recibido el regalo de su esposo más que el de cualquier otro.
Al llegar a la habitación se podía palpar el nerviosismo del omega, por lo que Jungkook quién ya no podía ocultar su preocupación, y por ende le incitó para que éste hablara.
—¿Y bien, Peque?
Jimin suspiraba mirando hacía todos lados sin saber por dónde empezar, sin pensarlo empezó a jugar con sus manitos por el gran nerviosismo que tenía.
—Jungkookie... Es sobre tu regalo de cumpleaños - aquella frase emocionó mucho al Alfa.
—¿Si?
—¿Si te lo doy prometes que no vas a reaccionar mal? - aquello intrigó más al Alfa.
—Te lo prometo, amor - dijo sin estar cien por ciento seguro de poder cumplir esa promesa.
—Okey - dijo soltando el aire que había retenido, por lo que Jimin se alejó para caminar hacía el armario y al llegar se puso de puntillas alzando la mano ante la mirada curiosa del Alfa, bajando una pequeña caja blanca con un hermoso moño amarillo — feliz cumpleaños, amor - susurro el omega entregándole lo que llevaba entre manos.
— Hay Peque, no tenías porque molestarte - dijo al recibir la pequeña caja, pero lo cierto es que se moría por recibirlo.
—Ábrelo, cielo. - lo alentó mientras se mordía el labio inferior.
Cómo si fuese un niño pequeño, Jungkook lo tomó visiblemente emocionado y con una increíble rapidez lo abrió para ver su contenido.
Jimin esperaba atento a la reacción del pelinegro, pero éste seguía mirando el interior sin ni siquiera parpadear, cuándo por fin alzó la vista, sus ojos estaban acuosos y una delicada sonrisa le hizo temblar el labio inferior.
—¿Es cierto? - preguntó sin poder ocultar su asombro, a lo que Jimin asintió con rapidez.
—¡Felicidades papá!... - musito el omega al levantarse un poco la enorme polera azul que llevaba puesta, dejando a la vista un pequeño bulto en su vientre.
La reacción de Jungkook no tardó en llegar, quién tras lograr salir de su asombro, dio dos pasos para tomar en volandas al omega para girar con él.
—¡Gracias, gracias mi amor!¡Me has hecho el Alfa más feliz! - dijo mientras besaba con ternura el rostro de Jimin.— ¡Joder, que rápido se ha cumplido mi deseo de cumpleaños! - exclamó con gran entusiasmo.
—¿En serio lo deseabas?
—¡Cómo no tienes idea!, pero ¿Cuándo te enteraste?
—Hace tres semanas...
—¡Tres semanas! ¿Porqué no me habías dicho nada? - espetó con cierto tono de asombro.
—Porque no sabía cómo decirte, además estaba aterrado de que fuera pronto para tener bebés - confesó un poco avergonzado.
—Jimin, llevamos dos años de casados amor.
—Lo sé... -
—¿Y fuiste al doctor sólo? - Kook le interrumpió
—Si, Cielo. - respondió Jimin con timidez, haciendo suspirar al Alfa al escuchar aquello.
—Cariño, no tienes porque ir sólo, quiero que a partir de hoy me avises cuando son tus citas, porque quiero estar a tu lado, la verdad no quisiera perderme nada... ¿De acuerdo?
—De acuerdo...
— A ver dime... ¿Que te dijo el médico?
—Qué voy a cumplir dos meses y qué todo está bien con el bebé, también me hizo algunos estudios de rutina, me dijo que estoy sano y fuerte, así que no hay nada de que preocuparse, sólo tengo que tomar vitaminas prenatales y durante la lactancia.
El pelinegro tras pensarlo un poco sonrió nuevamente al ver el pedazo de papel que traía en la mano para mirarlo con verdadera fascinación.
—¿Así que éste es nuestro bebé - comentó viendo la imagen que traía entre manos, y aunque él no distinguía más que una pequeña mancha con forma de frijol, para Jungkook era el frijol más hermoso que habían visto sus ojos.
—¿Estás feliz?
—Muchísimo, me has hecho un hombre muy feliz amor - susurro el Alfa tras besarle la sien de manera cariñosa.
Una vez más vio el contenido de la caja y tomó el par de zapatitos tejidos en color blanco y una enorme sonrisa se volvió a instalar en sus labios.
—Se verá precioso usándolos - comentó el Alfa y Jimin sonrió conmovido.
—También lo creo - respondió Jimin al abrazar al Alfa por la cintura.
Cuando la pareja por fin salió de la habitación tras acordarse que sus familias y amigos seguían de fiesta en el salón, de inmediato el pelinegro grito a todo pulmón.
—¡VOY A SER PAPÁ! - todos los presentes guardaron silencio al escuchar esa frase para mirar atónitos a la pareja, por lo que Jungkook prosiguió —¡MI PRECIOSO OMEGA ÉSTA ESPERANDO UN CACHORRO!- grito alzando en brazos a Jimin
Los gritos y la algarabía se hizo presente casi al unísono por los que ahí estaban, acompañada de los buenos deseos, así cómo de buenos consejos que no se hicieron esperar.
De inmediato los amigos de Jungkook se acercaron para felicitarlos, y Jimin les regalo dos medias lunas al escuchar un sin fin de piropos.
Cuándo el rubio Omega se retiro para ir con su madre, el joven pelinegro se quedó con sus compañeros de trabajo, quienes la mayoría ya estaban casados y tenían familia, siendo Jungkook era el más joven de todos, estaba atento escuchando cada consejo, así cómo algunas quejas por los achaques de sus parejas, hasta llegar el punto de sentirse un poco abrumado.
Pero de entre todo lo que estaba escuchando hubo algo que llamó por completo su atención, y se sorprendió cómo un simple tema se había convertido un intenso debate entre sus amigos.
—Cuándo sea el momento, no olvides probar la leche de tu omega, te juro que no te vas arrepentir - manifestó un rubio Alfa de gran altura y hombros anchos, en medio de una gran y escándalosa carcajada.
—Eso es bastante desagradable, además no es bueno para la salud - musito un enorme Alfa de cabellos grises y piel canela.
—¿Cómo va a ser malo si de ahí comen los cachorros? - cuestionó el rubio Alfa de nombre Kim SeokJin, defendiendo su punto.
—Pues yo no tomaría ni loco la leche de Hobi, y menos si de ahí come mi cachorrita - Namjoon de inmediato defendió su punto.
—Dices eso porque no lo has probado, pero si lo hicieras... -
—.... NO, definitivamente eso es algo que no pienso hacer, así que deja de decir esas cosas - se defendió Namjoon.
—Vamos chicos, cada uno tiene su punto de vista y es válido - intervino Jungkook, tratando de mediar un poco la situación, ante el mutismo de Yoongi quién era el único Alfa soltero del grupo y había optado por no tomar partido en la discusión.
—Seokie, ya podemos irnos ya es un poco tarde y no quisiera que los gemelos se vayan a enfermar - dijo un embarazado omega de sonrisa cuadrada a punto parir en cualquier momento.
—Perdón cielo, no quise ser tan inconsciente, ¿qué tal si yo me llevo al par de diablillos en lo que te despides de tus amigos? - el castaño omega asintió haciendo un adorable puchero — sólo no olvides abrigarte bien, no quiero que te vayas a enfermar - dijo de manera cariñosa SeokJin sin importarle que sus amigos miraran lo meloso que era con su omega, para después ir por sus pequeños cachorros de tres años.
—Nosotros también nos vamos, no quisiera que mi Yeye se nos vaya a enfermar, está muy pequeñita para que empiece a tomar medicamentos - por lo que Namjoon se despidió no sin antes volver a felicitar a Kook, para ir por su esposo Hoseok y la pequeña Yerin de seis meses.
De inmediato todos se fueron despidiendo, no sin antes volver a reiterar sus buenos deseos a los futuros papás, quienes ya se encontraban aturdidos con tantos consejos, anécdotas, así cómo sugerencias habidas y por haber.
Definitivamente tendrían un largo camino por delante...
****
El tiempo había pasado rápido para la pareja, afortunadamente todo el embarazo transcurrió de manera tranquila y sin ningún tipo de complicaciones.
Cuando Jimin finalmente dio a luz al pequeño Jeon MinJung, lo primero que pensó la pareja, es que jamás habían visto a un niño tan hermoso y tan perfecto cómo su cachorro.
Pero... ¿Qué se puede esperar si son papás cuervos primerizos?, por supuesto que veían a su bebé cómo lo más hermoso que jamás habían visto y en efecto lo era... Su pequeño cachorro era lo más perfecto que pudiera existir.
El cachorro era pequeñito nació pesando dos kilos novecientos gramos, y media treinta y nueve centímetros, había heredado los finos rasgos de su padre omega con un abundante cabello negro y tenía la piel blanquecina como su padre Alfa.
Y en segunda es que se dieron cuenta de que todos aquellos consejos que les dieron durante el embarazo se habían quedado cortos, en especial el tema de la lactancia.
El pequeño MinJung comía exactamente cada tres horas sin excepción y de lo único que se alimentaba era de la leche del omega, el pequeño se aferraba a las tetillas erectas cómo si no hubiese un mañana y comía sin parar hasta exprimir hasta la última gota, ganando peso rápidamente.
Pará asombro de los recién estrenados padres, es que Jimin producía leche en abundancia al grado de llegarse a sentirse algo incómodo por manchar de manera involuntaria la mayoría de sus prendas, aún cuándo éste usaba los famosos parches para cubrir sus pezones.
Por lo que en afán de ayudarse un poco, no tuvo más opción que usar el extractor de leche que les habían regalado Taehyung y SeokJin, así podrían guardar el exceso de leche en unas bolsitas especiales transparentes para almacenar en el refrigerador y otras tantas en el congelador, ya que gracias a los consejos y las recomendaciones de Taehyung, Jimin había rotulado dichas bolsas con fecha y hora ya que estás podían durar congeladas hasta por seis meses sin ningún problema.
Cada que Jimin amamantaba a su pequeño, el Alfa miraba completamente embelesado la escena entre sus dos grandes amores, y desde que tuvo aquella conversación con sus mejores amigos, no había podido quitarse de la mente aquel debate que negaba a salirse de su cabeza.
Entre más miraba cómo su hijo se aferraba con ahínco al pezón erguido para succionar hasta la última gota, el Alfa no dejaba de preguntarse ¿que sabor tendría esa leche para que su hijo se prense de esa manera?
Así estuvo durante los primeros cuatro meses cuestionandose la misma pregunta, y cada vez se le hacía más difícil dejar de pensar en ello, peor cuando miraba la misma escena que ya había visto cientos de veces, hasta el punto de llegarse a sentir incómodo.
Pero tampoco quería dejar de perderse ningún detalle a la hora de que Jimin alimentaba a su cachorro, por lo que el Alfa seguía mirando detenidamente cómo el pequeño se atragantaba hasta el punto de que la dicha leche se salía de la pequeña boca y agitaba las manos y pies en desesperación por seguir comiendo.
Y aunque en ocasiones prefería no mirar... No podía apartar la vista, si que estaba en un completo debate mental.
Por un momento pensó en que debía consultar con sus amigos aquello que tanto rondaba por su cabeza, pero en vista de que éstos tenían diferentes puntos de vista, y lo más seguro es que se fueran a burlar de él, decidió que era mejor dejar a un lado su curiosidad.
Ésta por demás decir que la estabilidad emocional del joven Alfa había empezado a hacer de las suyas, y aún más cuándo de manera inconsciente Jimin tras dormir al su cachorro tomaba asiento al lado de Jungkook para ver alguna película y el omega aprovechaba esos momentos para usar el extractor de leche.
Cada que Jimin usaba el famoso aparato, la respiración en el Alfa se volvía pesada, de momento ya no era capaz de concentrarse en nada, menos cúando miraba de soslayo cómo su precioso omega empezaba a ser ordeñado por un aparato en lugar de ser él quien le estuviera succionando, y la sola imagen mental había sido más qué suficiente para hacerle gruñir provocándole semejante erección.
—¿Tienes que hacer eso justo ahorita? - cuestionó el Alfa al sentir cómo estaba empezando a perder la cordura.
Jimin le miró confundido tragando en seco al ver cómo la mirada del Alfa empezaba a cambiar de color, por lo que de inmediato dejó a un lado el extractor, pero ya había sido demasiado tarde.
A la velocidad de la luz, Jimin ya se encontraba a horcajadas de Jungkook quién le devoraba sin pudor la boca, y encajaba su ya dolorosa erección en el pequeño trasero del omega.
—Jungkookie... - jadeo en la comisura de sus labios.
—Shhh... Sólo disfrutalo cariño - jadeo el Alfa mordisqueandole el cuello.
—¿Pero y MinJung?... Ahggg
—Ésta dormido, así que hay que aprovechar el tiempo. - con gran agilidad, Jungkook tomó el pequeño cuerpo de Jimin para recostarlo en el sillón.
—Alfa... - jadeo débilmente el rubio al sentir los delgados labios recorrerle la piel, dejando besos húmedos por su paso.
La preocupación que tenía Jimin se había ido al carajo en cuestión de segundos, al estar sumergido y embriagado de placer con cada toque, cada estímulo que recibía, cada palabra dicha por el Alfa le hacía hervir la sangre, logrando que empezara a lubricar en exceso y eso volvió loco a Jungkook.
Quién dejando a un lado su constante debate mental, hizo lo que más deseaba hacer en ese momento, así que sin pensarlo dos veces tomó entre sus labios el duro pezón erguido, y simple y sencillamente lo succiono con tal fuerza qué de inmediato sintió cómo la leche tibia entraba en su boca.
El fuerte gruñido de satisfacción que dio Jungkook al paladear y degustar aquel líquido hizo jadear al omega, por lo que el pelinegro sin perder más tiempo comenzó a succionar con más ansías llevando a Jimin al extasis.
—Delicioso... - susurro en el pecho del omega, mientras que la lengua jugaba con el duro y rojizo pezón.
Ver a Jungkook prensado de su pecho lamiendo, succionando y tragando aquel vital líquido con el que alimentaba a su hijo le provocó un fuerte espasmo a Jimin, al grado que juro que iba a correrse en cualquier momento, rápidamente el Alfa le quitó el pantalón para penetrarlo en un sólo movimiento, y ese fue el detonante para el omega, quién al sentirse lleno y sobre estimulado se corrió en cuestión de segundos.
—Aún no he tenido suficiente de ti, Mi Omega - gruñó Jungkook dominado completamente por su lobo, mientras que Jimin jadeaba y se convulsiónaba debajo suyo.
—Alfa-ahhhhg - chillo al sentir un fuerte mordisco en el otro pezón, para comenzar a ser ordeñado con auténtica vehemencia.
Sin perder contacto y sin salir del cuerpo del rubio, Jungkook lo tomó en brazos para sentarse sobre el sillón haciendo que Jimin quedara a horcajadas suyo y que éste lo cabalgara, ya que con en esa posición éste tendría más acceso a las tetillas de su omega.
—Montame - le ordenó el Alfa y de inmediato Jimin olvidando lo exhausto que se encontraba, inició con los movimientos sensuales de caderas, empezó con un vaivén de enfrente hacía atrás, para después ir de arriba a abajo, y rodando las caderas de vez en cuándo para empalarse hasta la empuñadura del grueso falo, sacándose varios gemidos a su paso.
Sentir la calidez de la boca del Alfa succionar con gran arrebato hasta el punto de llegar a ser dolorosamente placentero, hizo que Jimin arqueara un poco la espalda para que Jungkook tuviera más acceso a él sin dejar de saltar sobre el Alfa, cuándo se reincorporó y miró la erotica imagen de cómo su propia leche salía de las comisuras de esos labios que tanto ama, terminó por correrse por segunda ocasión.
En cuánto Jungkook sintió que su omega estaba a punto de desfallecer, por fin se apartó muy a su pesar de los hinchados y enrojecidos y duros pezones, para devorarle la boca y éste pudiera probar su propio sabor, por lo que incremento sus estocadas sin dejar de estimular el goteante miembro del omega quién estaba a nada de llegar a un tercer orgasmo, y eso calentó más al Alfa.
—Correte conmigo - demandó el Alfa, quién entre jadeos y gruñidos aceleró sus estocadas hasta correrse mientras su nudo crecía en el interior del omega, quien caía en un espiral de placer y la máxima culminación para ambos fue cuando el Alfa abrió nuevamente la marca que Jimin llevaba en su cuello.
Completamente exhaustos y sudorosos esperaron a que el nudo bajara, mientras Jungkook no dejaba de lamer una y otra vez la herida para limpiarla y así evitar a que fuera infectarse.
—¿Estás bien? - preguntó el Alfa y Jimin rápido negó con la cabeza asustando al pelinegro.
Aún sobre el regazo de Jungkook, Jimin escondió su rostro en el cuello del Alfa, y eso confundió más al mayor porque no sabía la razón por la cual estaba así su omega
—¿Que pasó? ¿Acaso no te gustó? - preguntó nervioso, pero el que Jimin siguiera guardando silencio no era buena señal. —Vamos Peque, tienes que hablar conmigo, si no lo haces me voy a volver loco.
Lentamente el rubio salió de su escondite con el rostro sonrojado para mirar a unos ojos negros que estaban impacientes por escuchar que rayos había pasado
—¿Que pasó, pequeño? ¿Acaso te lastime?
—No - respondió el omega con timidez
—¿Acaso no te gustó? - la angustia que tenía el Alfa estaba por demás acabando con sus neuronas.
—No... - esa respuesta descolocó por completo al Alfa, porque esa experiencia le había volado los sesos, jamás creyó que alguna vez le daría la razón a su mejor amigo, pero el haber probado la dulce leche de su omega había despertado en él un gran instinto animal, y la sola idea de que ya nunca más volvería a repetirlo le estaba provocando una crisis existencial.
—Jimin... ¿En serio no te gustó? - preguntó en un susurro de voz con un tono lleno de desilusión, más cuándo bajó la mirada y una vez más vio ese par de botones erectos, rojizos y aún goteantes y una punzada de tristeza se instaló en su pecho.
—Me fascinó - musito Jimin en un hilo de voz, pero había sido lo suficientemente audible para el Alfa.
—¿Lo dices en serio? - escuchar aquello provocó una enorme sonrisa ladina en el Alfa al tiempo que su miembro se volvía a poner duro dentro del cuerpo del omega, haciendo que Jimin abriera los ojos cómo platos.
—¿J-Jungkook? ¿Otra vez?
—Uhum... - respondió lamiendo su mentón —además mira cómo tus hermosos pezoncitos... - ambos miraron el pecho del omega — ya están duros y listos para alimentarme otra vez. - dijo pasando su dedo por el pezón izquierdo para tomar una gota de ese líquido amarillento para llevarlo hasta su boca.
—Si sigues así haciendo eso, vas a dejar a MinJung sin alimento - dijo entre jadeos Jimin al sentir la húmeda lengua del Alfa jugar con su agrietada protuberancia.
—Podemos empezar a darle fórmula - dijo Jungkook mientras atrapaba descaradamente con sus dientes la pequeña tetilla erecta haciendo estremecer al omega de pies a cabeza.
—Eso no vaaa-aghj a suceder... - fue lo único capaz de gestionar el omega mientras era tomado de nuevo por el Alfa.
En ésta ocasión el asalto había sido rápido, intenso y brutal, los dos se habían dejado llevar por sus instintos dominados completamente por sus lobos, y en cuánto culminaron, un llanto se hizo presente rompiendo por completo con su burbuja erotica.
De inmediato el omega se puso en pie para ir a lavarse el torso para después ir por su cachorro, quién tras hacer cuentas, imaginó que había llegado la hora de alimentarlo.
Después de pensarlo un poco y tras ver cómo había quedado de adolorido, en ésta ocasión optó por sacar una bolsita con su leche para calentarla y alimentar a su bebé a través de un biberon, así tendría un poco de descanso, aunque sea de manera provisional.
Sus pechos dolían, en el último ataque Jungkook había sido más brusco logrando mordisquearle en varias ocasiones, y aunque Jimin lo había disfrutado... Una pizca de culpabilidad se instaló en su pecho, pero intentó no pensar en ello.
—¿Todo bien, Peque? - preguntó Jungkook en el marco de la puerta mientras veía cómo su cachorro tomaba el biberon de manera glotona.
—Si, todo bien... - respondió con una mirada coqueta llena de complicidad.
—Acabó de poner café, así podemos terminar de ver la película ya que termines de alimentar a MinJung.
Aquello hizo sonreír al omega, ya que amaba el café recién hecho y que Jungkook lo tuviera presente le hizo sentir bien.
—Te daría de mi taza... Pero éste es único y exclusivo para mí - dijo con un poco de pícardia
—¿Y eso porque?
—Porque tiene de tu leche, - dijo al tiempo que le dio un gran trago a su bebida, en cuánto Jimin escuchó aquello abrió la boca anonadado sintiendo cómo se iba calentando en su interior—¡ah!, y por cierto amor, de mi parte ya no es necesario que vuelvas a comprar leche en el mercado
—¿Y eso porque? - preguntó Jimin con la respiración agitada
—Pues... porque a partir de hoy yo sólo quiero tomar de la tuya - dijo guiñandole el ojo antes de ir a la sala, dejando al omega sonrojado y nuevamente excitado.