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Jimin suspiró como un tonto al ver a lo lejos a jungsook, la chica de último año que lo traía loco. Se acercó a ella a paso rápido, llamando la atención de esta, quien al oír sus pasitos en los pisos de la cafetería, levantó la mirada de su celular.
—Hola sookie —El pequeño rubio saludó emocionado, sentándose al lado de la intimidante alfa con olor a madera y tierra mojada.
—Hola principito —La chica correspondió al saludo, plantando un beso sonoro y cariñoso en la mejilla rellenita del pequeño omega y un piquito en sus labios gorditos —¿Cómo te fue en tus clases? —Cuestionó interesada, rodeando el cuerpito del menor con uno de sus brazos tatuados.
El omega se acurrucó contra la alfa de manera involuntaria, derritiéndose contra el cuerpo delgado pero fuerte de la chica.
—Pues bien, pero tenía muchas ganas de verte, conejita — Admitió tímido, con sus bonitas mejillas pintadas de un suave color carmín.
La mayor sonrió enternecida, llenando de besos el rostro de ángel de su pequeño. El menor rió cohibido, sintiendo una oleada de mariposas desatarse en su abdomen ante las muestras de afecto de la mayor.
—Ya me tienes aquí, bonito —La azabache susurró suavemente en el oído del rubio, dejando un pequeño besito bajo su orejita.
Jimin sintió escalofríos recorrer su cuerpo ante el beso de la alfa en ese lugar, soltando dulces feromonas con olor a miel y manzanilla. Jungsook disfrutó de las feromonas suaves y dulces del omega, intoxicándose gratamente con estas. Poco a poco, comenzó sentirse caliente, lo que le pareció raro ya que por lo regular, el olor del menor le hacía sentir calma, no excitación. A pesar de todo, comenzó a repartir pequeños besitos por todo el cuello de jimin, sin importarle que hubiese gente a su alrededor.
—J-jungsookie
La voz del chiquillo fue lo único que pudo detenerla, dejando de besar ese bonito cuello marcable y poniéndole atención al pequeño pastelito de arroz.
—Dime
—Es que yo quiero hablarte de algo, pero necesito que sea en privado, ¿podríamos hablar en mi departamento, bunny?—Jimin sonrió nervioso, jugando con sus deditos en una clara muestra de nerviosismo.
—Claro que sí, peque, vamos. —La mayor accedió algo extrañada por la actitud del menor, levantándose de la mesa para comenzar a caminar fuera de la universidad.
El rubio se levantó por igual, tomando la gran mano de jungsook con la suya pequeñita, comenzando a caminar hasta su departamento. Hablaron durante todo el camino de temas triviales, aún tomados de la mano y muy cerca el uno del otro. Jimin tenía que levantar la mirada para hablar con jungsook, ya que su estatura de 1.63 no era suficiente para hablarle de frente a la alta chica de 1.78 m.
—Con permiso —La alfa dijo al entrar a la casa del menor, sintiendo el dulce olor de este extenderse por toda la estancia, aturdiéndola un poco.
—Pasa adelante, sookie, siéntete en tu casita—Jimin dijo adorablemente, quitándose sus zapatitos y dejándolos en la entrada. —¿Quieres algo de tomar? —Preguntó una vez estuvo sin sus zapatos, quedando en calcetines.
—Estoy bien, peque, si quieres podemos hablar de lo que necesitabas —Sugirió la mayor con una sonrisa, acariciando con su pulgar la mejilla del rubio.
—Si, está bien. ¡Sentémonos!
Ambos se sentaron en los sillones de la sala, muy juntos el uno al otro como ya era costumbre.
—B-bueno, yo creo que ya lo has notado por mi olor, pero... mi celo está a unos días de comenzar
Jungsook se sorprendió al escuchar eso, asintiendo algo aturdida ante la información. Así que eso era lo que había cambiado en el aroma del chico.
—La cosa es q-que, quería preguntarte si tú... me acompañarías durante mi celo —Preguntó entre esperanzado y nervioso, viendo a la mayor con ojitos de cachorro.
La alfa contuvo un gemido ante esa propuesta, sintiendo su clítoris palpitar en señal de que su miembro estaba por crecer. Trató de calmarse, evitando pensar en cosas que la llevaran a tener una erección.
—¿H-hablas en serio?
El chico rubio asintió decidido.
—Claro que si quiero, principito, m-me encantaría —Jeon respondió algo nerviosa, tomando el rostro del rubiecito entre sus manos para plantar un pequeño besito en esos pomposos labios que la traían loca.
Antes de poder separarse, jimin la tomó del cabello, profundizando el beso que comenzó siendo apenas un roce inocente. Ella con gusto correspondió, tomando las caderas del omega y atrayendo a este hasta su regazo, en donde lo dejó bien sentadito a horcajadas. Sus labios devoraron los mullidos y perfectos del menor, usando sus manos para apretar deliciosamente aquel cuerpecito sensual.
Jimin comenzó a restegarse contra jeon, sintiendo como poco a poco, un bulto comenzaba a formarse en los pantalones de esta. Eso lo hizo soltar una gran cantidad de espeso lubricante con su olor característico, humedeciendo sus braguitas e incluso su pantalón. Jungsook notó la humedad en la parte trasera del chico, sintiendo un tirón en su polla ya dura y afuera de su escondite, palpitando dentro de sus pantalones de una manera tortuosa.
Sus manos se dirigieron al gordo culo que se restregaba sobre ella, amasando este entre sus grandes manos, nalgueando aquellas bonitas mejillas. Mandando el poco autocontrol que le quedaba a la mierda, desabrochó de manera desesperada el pantalón del omega, bajando este con algo de dificultad hasta que la prenda estuvo fuera de su cuerpo, quitándole las braguitas de paso.
—S-sookie, fóllame, p-por favor —El omega gimió sobre los labios de la mayor, volviendo a besarla con fervor.
—Ni siquiera tienes que pedirlo, pastelito hermoso
La mayor intercambió posiciones, dejando al pequeño rubio bajo su cuerpo, despojándolo de sus prendas restantes con agilidad. La boca se le hizo agua al contemplar tal obra de arte, sintiendo que la polla se le ponía aún más dura de lo que ya la tenía. La piel blanca y sonrosada del omega le hizo suspirar, sintiendo ganas de besar cada centímetro de ese paraíso, admirando ese cuerpo como era debido. Sin embargo, eso debía dejarlo para otro día, ya que en ese momento, el pequeño omega le rogaba con la mirada que lo follara como era debido.
Comenzó a desnudarse lentamente, bajo la atenta miradita del menor. Se deshizo de su blusa primero, dejando su torso tatuado a la vista del chico, con los pechos aún cubiertos por su bralette de encaje. Tortuosamente, pasó sus dedos bajo las tiras de la prenda, estirado la tela ligeramente y dejando que esta chocara de nuevo contra su piel, tentando al menor quien gemía ansioso por verla desnuda. Por fin, se quitó la prenda de ropa interior, dejando que sus bonitos pechos medianos quedaran a la vista de quien tan ansioso estaba por verla.
—Tienes unos pechos muy lindos, bunny —Jimin admiró los senos de jungsook, tomándolos entre sus manos y apretándolos con suavidad, acariciando luego los bonitos pezones rosados.
La azabache sonrió coqueta, dejando que su pequeño le toqueteara los senos con sus manitas suaves y cálidas.
—Gracias, bebé, puedes chuparlos cuando tú quieras —Sugirió de manera juguetona, tomando las manos que estaban en sus pechos y llevándolas hasta sus labios, en donde repartió besitos cariñosos por todos los nudillos del sonrojado omega.
Dejando de lado los cariñitos, se bajó del sofá para desnudarse por completo de una vez por todas. Se deshizo de sus mom jeans y bragas de espándex, dejando expuesta su polla gruesa por fin, sintiendo un gran alivio ante eso.
Jimin abrió los ojos en grande al ver el pene desnudo de la alfa, gimiendo y soltando una gran cantidad de lubricante.
—¡¿C-cómo la tienes tan grande!? —Exclamó al ver el tamaño del miembro de jungsook, extrañado a más no poder.
Según él, las alfas no tenían miembros tan grandes y gruesos como el que jungsook tenía, pues al ser una protuberancia extra en sus cuerpos, esta no podía crecer demasiado. No era común semejante tamaño entre las alfas hembra.
—P-pues... ¿g-genética? No lo sé jimin, no me hagas avergonzar así~ —Jeon rascó su cuero cabelludo, sintiéndose insegura de repente por tener una polla de 20 centímetros.
¿A jimin no le gustaban las pollas grandes?
—N-no te avergüences, sookie. M-me gusta tu... miembro, pero no sabía que las chicas alfas la podían tener así de grande —Jimin se explicó de manera tímida, jugando de nuevo con sus deditos como suele hacer al estar nervioso.
Jungsook sonrió ante eso, recuperando las esperanzas y la confianza en su polla. El menor juró ver orejitas de conejo en la cabeza de la mayor, alzándose felices ante su confesión.
—No interesa porqué la tengo así de grande, solo disfruta de ello, nene. —Dijo por último, haciendo que el rubio se sonrojara violentamente.
La azabache procedió entonces a bajar con besos desde el pechito del omega, hasta su entrada palpitante y húmeda, en donde dejó besitos suaves, probando el lubricante natural que salía por borbotones del pequeño ano rosa. Una vez probó tal delicia, no pudo dejar de hacerlo, lamiendo al omega una y otra y otra vez, haciendo que este gimiera chillonamente.
—Aaagh bunny, así, más por favor aah~ —El menor gimió agudamente, con las piernas bien abiertas mientras era comido por la boca experta de la mayor, sintiéndose en el mismísimo cielo.
》S-sookie, me comes taaan bien ngh —Susurró entre gemiditos agudos, acariciando el largo cabello azabache de la chica entre sus piernas.
Jungsook sacó su lengua del ano de jimin justo antes de que este se corriera, dejándolo aturdido y molesto.
—¡S-sook! E-estaba por acab- mmgh —Jimin no pudo terminar su queja gracias a los labios de la mayor estampándose contra los suyos, haciéndole suspirar encantado.
—Calla y abre más esas bonitas piernas para mi, bebé — La chica ordenó altanera antes de que el rubio pudiese decir nada, tocando la naricita de este juguetonamente.
El pequeño omega se sonrojó hasta la coronilla, acatando la orden totalmente cohibido. Tomó sus bonitas piernas por debajo de sus rodillas, estirándolas hasta que su pequeño agujero quedó bien expuesto y sus muslos chocaron contra su pecho. Jeon quedó encantada con la vista, paseando sus dedos lentamente por encima de la húmeda entrada del omega, haciendo a este estremecer y gemir agudamente.
—Te prepararé antes de empezar, cielo, no quiero lastimarte — Musitó con voz ronca, dejando un último besito encima del rosado agujero.
Sus dedos se hundieron fácilmente en el ano de jimin gracias a la cantidad tan abundante de lubricante que salía de ahí. Comenzó a penetrar la hendidura, sacando más lubricante del agujero y muchos gemiditos chillones de la boquita de miel del omega. No se empeñó mucho, solamente penetró por unos pocos minutos, pues con el rimming job que le había hecho anteriormente, su entrada se había dilatado gustosa. Sacó sus tres dedos empapados de lubricante y sin dudarlo mucho, los pasó por la mejilla del omega, ensuciando su bello rostro con la sustancia resbaladiza y trasparente. Antes de que el rubio pudiese quejarse, su lengua pasó lentamente por la “mancha” en esa mejilla tan linda y rellenita, succionando suavemente para limpiarla de cualquier rastro de lubricante. Su lengua siguió su camino hasta la orejita del menor, en donde se dedicó a entregar besitos húmedos que hicieron al omega estremecerse.
—¿Me dejarías entrar en ti ya, pastelito? Me muero de ganas por poder follarte—Susurró con la voz ronca y necesitada en el oído del menor, sin dejar los besos cariñosos pero apasionados en toda la piel a su alcance.
—S-si, c-claro que puedes, preciosa, tú y sólo tú—La voz del rubio salió patéticamente desesperada, mientras su entrada chorreaba de espeso lubricante a más no poder.
Y jungsook lo hizo, se hizo paso dentro del interior húmedo y cálido del omega, sintiendo como todo su sistema fallaba cuando esas deliciosas paredes aterciopeladas la apretaron perfectamente. Jimin chilló cuando la polla de la mayor estuvo enterrada hasta el fondo de su culo, estirándolo placenteramente. Sus labios no tardaron en colisionar con los de su amante, comenzando un beso apasionado que la mayor gustosa correspondió.
—M-muévete —Sus labios entregaron miles de besitos húmedos en los labios contrarios —Destroza mi culito, sookie, p-por favor —Rogó desesperado, sollozando sobre los labios de la mayor con unas ganas desesperantes de correrse.
—Si, si bebé, lo haré con gusto
La azabache no se hizo de rogar, comenzando con placenteras embestidas profundas, lentas y acompasadas al principio, pero que fueron subiendo de intensidad poco a poco. Sus manos reemplazaron las temblorosas de jimin bajo sus rodillas, encargándose ella de abrir esas piernas pecaminosas de par en par. Jimin comenzó a gemir como desesperado, soltando chillidos agudos cada vez que jeon proporcionaba embestidas duras en su ano. Sus manitas buscaron algo de lo que sostenerse, y cuando encontró con qué, no dudó en apretar, sacándole un grito algo agudo a la mayor.
—Así bebé, apriétalos a tu antojo —Jungsook alentó cuando lo primero que las manitas de su omega tomaron fueron sus pechos, dándole motivación de sobra para follar su pequeño ano rosita con una rudeza deliciosa.
Jimin asintió obediente, estrujando los pechos hermosos de la mayor cada vez que esta arremetía en su entrada, cada vez más cerca de su próstata. Bastaron unas cuantas certeras embestidas para que la alfa tocara su punto dulce, haciéndole gritar con fuerza.
—¡A-aah! ¡M-mas ahí!, p-por fis jungsookie, ¡a-ahi!—El rubio sollozó perdido cuando la azabache le hizo caso, torturando su punto dulce con la punta hinchada de su gruesa polla.
No duraron mucho tiempo más. A los pocos minutos, ambos estaban al borde del orgasmo, besándose como desesperados y apretando los lugares correctos en el cuerpo del otro. Una, dos, tres embestidas más en la próstata del omega, y este se vino en cantidad con un grito agudo, seguido por la mayor, quién se vació gustosa dentro del delicioso ano apretado que la acogía, dejando a su nudo hincharse. Ambos soltaron un gemido ahogado ante eso, sintiendo la bruma post orgasmo aturdirlos intensamente.
—M-mierda, que follada tan buena —Jimin logró articular luego de varios minutos, sintiendo la incomodidad del nudo de jungsook estirar su interior.
—La mejor que he tenido en mucho tiempo, diría yo —La alfa admitió somnolienta, besando perezosamente los labios hinchados del pequeño bajo su cuerpo.
El omega se sonrojó totalmente apenado, escondiendo su carita del color de un tomatito en el cuello de la mayor. Con su naricita comenzó a olfatear el delicioso aroma de jeon, recibiendo los besitos que esta repartía cariñosamente por todo su cuello y hombros. Se la pasaron dándose cariñitos hasta que el nudo se deshinchó, logrando separarse por fin luego de 20 minutos. El rubio soltó un último gemidito cuando la mayor abandonó su interior, suspirando aliviado cuando esta se acurrucó en su pecho, abrazándose a él con fuerza. Él correspondió el apretado abrazo con gusto, besando el cabello de la alfa mientras esta besaba su pechito y su cuello.
—¿Estás listo para tu celo, cariño? —Jungsook preguntó luego de varios minutos en los que solo se dedicaron a besarse y acariciarse, riendo al ver como un bello sonrojo se extendía por el rostro del chico.
—L-lo estoy, no puedo esperar, bunny —El omega respondió en un susurro, besando una de las mejillas de la alfa con cariño.
Luego de eso, ambos se levantaron del sofá. La chica tomó al menor en brazos para llevárselo al baño, en donde ambos se dieron una relajante ducha con agua tibia luego de tremenda follada.
Luego de ese día, ninguno de los dos pudo dejar esperar el celo del omega con ansias