Bocadillo de medianoche — JJK + KNJ

Summary

Es media noche, quizás un poco más tarde, JungKook no está seguro. De lo único que él está seguro es de que tiene hambre y de que quiere morder un cuello. Él quizás debería ir con la persona que no lo juzgaría, ni siquiera en una situación como esa.

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1
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n/a
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18+

capítulo único

Jungkook jadeó cuando despertó esa noche, sintiéndose ansioso a más no poder.

Tenía calor, demasiado, y este le estaba cobrando factura porque estaba comenzando a ser insoportable, pero no era algo que pudiera controlar en lo más mínimo.

La noche era fría, tanto como podría serlo una noche de febrero, pero su cuerpo se sentía como si estuvieran a cuarenta grados y el frío se sentía aún peor contra el poco de piel desnuda que se asomaba entre las acolchadas prendas de ropa. Con cautela, se deslizó fuera de su cama con una mano sujetando su mareada cabeza, con pasos lentos y cuidadosos salió de su habitación, observando entre la oscuridad de la noche el largo pasillo lleno de habitaciones.

Pasó saliva, tenía la garganta seca. Su estómago rugía, su cuerpo se sentía como si no fuera el suyo y sabía que eso era una muy mala señal. Dentro de él rugía un deseo insano de comer, una necesidad animal que estaba comenzando a atormentarlo, así que caminó hacia la cocina y abrió el refrigerador, rebuscando con desespero en el compartimiento especial en el que guardaban sus bolsas de comida.

No había nada.

Su alma cayó a sus pies y rebuscó un poco más, revisando de arriba a abajo el refrigerador por si lograba conseguir aunque sea un pedazo de carne cruda cubierta de sangre, pero no había absolutamente nada para saciarlo. Preocupado, miró a los alrededores como si alguien pudiera ayudarlo, pero todos estaban dormidos. Se sintió culpable de inmediato porque él tenía que haber estado atento de avisarle a la empresa de que sus reservas de comida se encontraban vacías para no tener que pasar por esto, pero lo había olvidado, los horarios llenos y el despiste típico de él le habían jugado una mala pasada.

Lo iban a regañar.

Así que, a sabiendas de que probablemente recibiría una patada una patada en culo, caminó hacia la habitación de la única persona que no lo iba a juzgar, con un poco de urgencia en sus pasos torpes porque el tiempo apremiaba y requería saciarse antes de que sus instintos provocaran estragos en la casa, como la última vez.

Abrió la puerta sin tocar, ¿qué más daba? Se acercó a la cama sin mucha cautela, colocando sus manos sobre la espalda del hombre dormido y lo sacudió un poco, buscando despertarlo.

—Hyung… Hyung… —llamó insistente, preocupado también. Su garganta se sentía cada vez más seca, su estómago cada vez más hambriento.

NamJoon se removió entre quejas adormiladas, consternado por el movimiento.

—¿Qué? ¿Quién es? —preguntó absolutamente anonadado, sin entender quién podría estar alterando su sueño. Levantó la cabeza de la almohada, abriendo los ojos sólo un poco, tratando de reconocer el rostro que tenía frente a él—. ¿JungKook? ¿Qué…? —no entendía nada.

—Hyung, necesito ayuda, por favor —habló, casi hiperventilando. NamJoon se pasó una mano por el rostro, escuchándolo con toda la atención que podía lograr en ese momento—. Lo siento mucho por despertarte a esta hora, pero me muero de hambre y…

—¿Qué? —interrumpió incrédulo—. ¿Por qué me tienes que despertar para eso, Jeon? Hazte un sándwich. ¿Qué te pasa? —se quejó.

—Hyung —insistió—. No es ese tipo de hambre —lo movió una vez más porque NamJoon dejó caer su cara contra la almohada, dispuesto a irse a dormir—. Hyung, por favor, necesito comer o va a volver a pasar, no quiero lastimar a nadie. Hyung…

Entonces NamJoon pareció reconocer lo que sucedía y volvió a mirar al maknae del grupo. Se veía preocupado entonces, y es que cayó en cuenta de por qué JungKook lo despertaría en mitad de la noche por el simple hecho de tener hambre como si de un niño pequeño se tratara. Jeon no lo despertaría si no fuera una emergencia de vida o muerte y esta prácticamente lo era: JungKook, en resumidas cuentas, posee herencia sanguínea de vampiros; algún familiar hace cientos de años pensó que era buena idea coger con un chupasangre y en la actualidad el joven veinteañero sufría las consecuencias.

Pese a que el gen se encuentra lo suficientemente aplacado entre su ADN humano como para que no tenga problemas con el sol o como para que su estómago sea capaz de ingerir algo más que sangre, sí tiene que lidiar con la necesidad animal de morder y chupar el líquido rojo cada determinado tiempo, específicamente cada tres meses, el cual es el máximo de tiempo que podía lograr estar sin tomar ni una sola gota de sangre hasta que su parte vampira despertara para saciarse.

Él había vivido con eso desde pequeño, aplicando sus bestiales necesidades de cazar al chupar una bolsa de sangre justo antes de que su sed se hiciera insoportable y se viera obligado a atacar a una persona, por esto mismo se suponía que él ya estaba acostumbrado a tratar con esos temas, pero los accidentes pasan y ahora necesitaba ayuda.

NamJoon quiso golpearlo, como no. La última vez que JungKook olvidó guardar “comida” terminó atacando a JiMin y casi lo dejó inconsciente. El grupo no tenía problemas para ayudarlo a llenar su estómago de vez en cuando, pero las mordidas en el cuello eran dolorosas a morir y le habían puesto un ultimátum para que fuera más organizado.

—Me tienes que estar jodiendo —a pesar de todo lo comprensivo que pudiera ser su Hyung, NamJoon se veía molesto y era entendible, siendo el líder líder grupo más famoso del momento el adulto necesitaba velar por la seguridad de cada uno y JungKook la estaba vulnerando al ser tan despistado—. Ya habíamos hablado de esto JungKook, necesitas estar atento a tus horarios, si atacas a alguien más puede haber represalias.

La voz de NamJoon no se oía enojada ni mucho menos, solo un poco decepcionada, pero en su mayoría preocupada. JungKook formó una expresión de tristeza, totalmente arrepentido y culpable, provocando que el corazón de NamJoon se escogiera un poco.

—Hyung, tiene que ayudarme, de verdad lo siento mucho, pero necesito comer ahora antes de que mi hambre sea insoportable. Mañana le prometo que voy a conseguir más comida, pero ahora necesito tranquilizarlo —para él, su momento de voracidad lo volvía otra persona, así que siempre habló de ello como “él”.

NamJoon suspiró. ¿Qué más podía hacer? No tenía opción. Al menos Jeon con sus pedidos de ayuda le daban la ilusión de que podía escoger, pero ya qué. Eran las tres de la mañana, no iban a conseguir bolsas de sangre a esa hora y si la casa se encontraba vacía de comida para el maknae entonces no había más remedio que entregar el cuello.

—Bien —bufó—. Ven aquí —llamó, resignado.

Los ojos color rojo de JungKook brillaron emocionados sobre la oscuridad de la noche y el joven pelinegro se abalanzó sobre su Hyung con algo de desespero, aprisionándolo contra la cama. NamJoon sólo se dejó hacer entre pequeñas quejas por lo brusco de su toque, mientras JungKook se acomodaba sobre su cuerpo, salivando con hambre y acercando su boca al cuello del líder como si no pudiera contener su emoción.

JungKook estaba acostumbrado a cortarse las uñas, pero Kim todavía podía sentirlas encajarse sobre la piel de sus brazos por la fuerza en la que el más joven lo sujetaba, como si no quisiera que escapara.

—Hazlo rápido, por favor —pidió nervioso, sin terminar de estar acostumbrado a aquel escenario—. Y sé cuidadoso o te mataré —amenazó, pero el tono tembloroso no encajaba con sus palabras.

—Sí, Hyung —JungKook asintió ansioso, relamiendo sus labios.

Primero olfateo la zona que olía a una suave fragancia de avena por la reciente ducha del líder y luego preparó un poco la piel con un par de lamidas, casi testeando el sabor del otro como si quisiera estar seguro de que iba a disfrutar de su comida en su totalidad. Este era un paso que a NamJoon le ponía más nervioso por obvias razones, pero él no era un semi-vampiro y no podía decirle a JungKook qué o qué no hacer.

Aún así, las suaves lamidas que le dedicaba el semi-vampiro parecían hacer el trabajo de relajantes musculares para NamJoon, quien no demoró en caer hipnotizado por la sensación cálida que recorría su cuello. Suspiró, gustoso por ello, acariciando la nuca de JungKook mientras se dejaba hacer e inclinaba un poco más su cabeza para darle mucho más paso al joven adulto.

Esta era la parte linda, pese a todo.

JungKook parecía preocuparse por tenerlo cómodo, y estar medio ido funcionaba para él. Su cara se sentía caliente y tuvo que tragarse un jadeo cuando las lamidas se transformaron en succiones suaves. NamJoon estiró un poco las piernas, deslizando sus pies sobre la cama para poder descargar un poco sus emociones alteradas con ese gesto, su mano sujetando el cabello de la nuca de Jeon todavía, mientra que su mano libre se enganchaba en la colcha abandonada a un lado de su cuerpo.

Entonces, JungKook respiró profundamente sobre la sensible piel caliente del líder y NamJoon pudo sentir a la perfección cómo una sonrisa se formaba contra su cuello, así como notó la manera en la que el maknae jadeó, una aparente satisfacción apareciendo en JungKook cuando encontró lo que estaba buscando.

El punzante ardor de los filosos colmillos del cantante rompiendo la piel de la zona provocó que NamJoon siseara y luego se quejara en alto, removiéndose adolorido de manera que hizo al otro sujetarlo más firme esta vez. La mano que había estado en su nuca bajó hasta su espalda, rasguñando sobre la tela de su sudadera, y la otra hizo amago de empujarlo desde su cintura, pero el maknae se mantuvo quieto en su lugar como si el movimiento no le hubiera hecho ni cosquillas. NamJoon solo esperaba que JungKook supiera que le dolía y que quería que se apresurara, mientras que apretaba sus dientes para no gritar.

—Mierda —masculló, deslizando sus piernas una vez más contra la cama, aguantando el dolor.

Los ojos de NamJoon ya se llenaron de lágrimas cuando el menor del grupo comenzó a chupar con fuerza, zumbando satisfecho como si estuviera saboreando el mejor de los manjares antes de tomar otro trago de sangre, resoplando y respirando pesadamente en medio de su disfrute.

Su cuerpo seguía sintiéndose caliente frente al toque de NamJoon, incluso más que antes, quien a pesar de haber estado durmiendo bajo abrigadoras colchas no creía que el calor reconfortante de las mismas se acercara a la piel casi hirviendo de Jeon, pero entendía que era normal, aunque le preocupara que este se encontrara atravesando una fiebre mortal.

De repente, las manos del maknae se encajaron en el hombro derecho y el hombro contrario de NamJoon, tragando profundamente cada gota de sangre que podía, suspirando entre bocados para volver a chupar con ahínco. NamJoon sólo jadeaba, tratando de controlar el ritmo de su acelerada respiración. Su cuerpo le daba todas las señales de que se encontraba en peligro, que debía salir corriendo de ahí, pero él sólo dejó que JungKook terminara porque sabía que el joven no lo iba a lastimar, no en ese estado.

—Ten cuidado… —le pidió con un hilo de voz, pero JungKook sólo respondió con un resoplido, como un animal cuya comida estaba siendo amenazada—. Mocoso… —bufó con algo de gracia.

No pasó más de un minuto, pero se sintió como una pequeña eternidad para el líder, quien lloriqueó adolorido en el momento que la boca ensangrentada de JungKook se separó de él finalmente.

Jeon relamió sus labios, jadeando satisfecho. NamJoon suspiró de alivio y observó al otro removerse sobre su cuerpo, aún sin separarse del todo de su cuello, ya que ahora había decidido lamer la zona, quitando el exceso de sangre que salía de la herida abierta con una delicadeza que parecía haber salido de ningún lado porque hace un segundo mordisqueaba al otro como si quisiera comérselo entero.

NamJoon respiraba profundo, queriendo aliviar el dolor punzante que lo hacía lagrimear, aturdido a más no poder porque a pesar de que no era su primera vez siendo usado como bolsa de sangre por JungKook, realmente nunca se acostumbraba a la sensación, mucho menos a la que quedaba luego de la mordida, la cual era comparable a la bruma del sueño y al calor del líbido al mismo tiempo.

Su cuerpo hervía como el de JungKook, pero sería momentáneo. Aunque vaya que iba a estar así un par de agotadores minutos.

—Gracias, Hyung… —murmuró JungKook casi como con ronroneo antes de lamer por última vez, extendiendo su lengua desde la parte baja del cuello del rapero hasta la zona bajo su oreja, como si lo estuviera saboreando todavía su caliente piel y NamJoon estuvo tentado a decir que aquello no había sido necesario, pero le gustó—. Su sangre siempre ha sido mi favorita —suspiró.

Eso no debería sentirse como un halago, pero lo era para él y se sentía bien. Podía ser culpa de la sensación post-mordida, común del veneno de los vampiros para dejar vulnerables y atontadas a sus víctimas, y es que en reiteradas ocasiones había dejado a más de uno de los miembros con el cuerpo caliente y tembloroso, pero seguía siendo raro para NamJoon experimentarlo, mucho más sabiendo lo pequeño que se sentía después cuando era el más grande del grupo.

Kim no se podía mover en ese momento, quieto como si hubiera acabado de despertar y el sueño fuera tan pesado como un yunque. Jeon levantó su cabeza lo suficiente para que el rapero lo viera debajo de las lágrimas cargadas en sus ojos y se veía tan ido como él, aunque sólo un poco. La bruma era algo que el joven peligro había explicado antes, todos los demás en el grupo estaban acostumbrados a ello y JungKook comparaba el cese del hambre como algo casi catártico, tirando ligeramente hacia una sensación orgásmica que bien podría producirle una eyaculación si se dejaba llevar demasiado, y NamJoon no creía que fuera algo incómodo, no cuando todo él se sentía igual.

Lo único que había era una erección en sus pantalones, pero NamJoon podía pretender que eso no había ocurrido.

—¿Satisfecho? —preguntó Kim con voz medianamente dura, tensa por el calor. JungKook asintió, sentándose sobre su regazo con piernas casi temblorosas mientras abría y cerraba la boca un par de veces, como si todavía estuviera saboreando la sangre en su boca—. ¿Vas a aguantar hasta mañana? —JungKook volvió a asentir, su pecho subiendo y bajando lento como su respiración, sus ojos filosos mirando a NamJoon desde arriba—. Bien, ¿puedes traer vendas o algo? —él realmente estaba haciendo un esfuerzo por sonar decente y no como si lo hubieran dejado seco.

JungKook hizo caso, obediente y sin decir palabras. Salió hacia el botiquín del baño, tomando lo necesario para regresar a la habitación de NamJoon, quien yacía sentado sobre la cama con la mano sobre la cabeza, como si estuviera tratando de mantener la consciencia.

—Estoy mareado —dijo NamJoon una vez JungKook se acercó lo suficiente—, es tu culpa —lo miró con aparente reproche.

JungKook lo miró culpable, colocándose de rodillas sobre la cama para gatear hasta NamJoon y así poder sentarse sobre sus piernas. El líder sólo dejó al otro acomodarse como si fuera una acción de todos los días, dándole espacio al otro mientras sujetaba sus muslos. Podía ver la erección apretar contra los pantalones de pijama de JungKook, pero el más joven no parecía querer prestarle atención, NamJoon tampoco, pero su cabeza todavía se sentía brumosa y sus pensamientos revueltos.

Eso también era normal entre ellos, claro.

—Lo siento, le quité medio litro de sangre… —admitió Jeon un poco avergonzado. Cuando NamJoon lo miró con reproche, JungKook se encogió un poco en su lugar—. Ya dije que lo sentía…

NamJoon suspiró y se acomodó en su lugar, inclinando un poco su cabeza mientras JungKook desinfectaba y colocaba una gasa sobre la herida. JungKook podía tomar cinco litros de sangre, incluso más en sus peores días, por lo que aquello en definitiva había sido un bocadillo de medianoche.

—Mañana tenemos que conseguir tus bolsas —dijo NamJoon con sus cejas fruncidas por el punzante dolor que, pese a todo, no se comparaba al dolor de los colmillos enterrados en su piel—, probablemente Bang-PD tenga en sus reservas de emergencia.

—No quiero que sepa que lo olvidé —puchero.

—Es lo único que podemos hacer por el momento, JungKook —sonó un poco más firme.

El menor apretó un poco sus labios, terminando de romper el poco de cinta médica para asegurar la gasa sobre su cuello. Cuando terminó de asegurarse que la herida se encontraba completamente cubierta, palmeó su pecho, buscando su mirada en busca de aprobación. NamJoon suspiró, asintiendo y tomando la cintura del otro con firmeza.

—Vas a dormir conmigo, ¿no es así?

—¿Puedo?

NamJoon trató de parecer serio, pero terminó sonriendo con resignación.

—Ya sabes que sí.

JungKook sonrió y abrazó a NamJoon, cayendo sobre él encima de la cama, en absoluto brusco a como había sido hacía un rato, más bien juguetón y cariñoso. NamJoon siseó una vez más, pero el mareo le estaba ayudando a recuperar el sueño perdido de la reciente sesión de comida, así que se acomodó en cama mientras JungKook colocaba una pierna sobre la cintura del otro, a la par que su brazo se extendía por su abdomen y su nariz se metía en el lado del cuello que no se encontraba vendado, olfateando el delicioso aroma de la sangre a través de la piel de NamJoon.

Ellos podrían irse a dormir en ese momento, quizás, pero había algo que estaba captando la atención de NamJoon en demasía.

—¿Vamos a fingir que no tienes una erección apretando contra mi muslo? —preguntó entonces el mayor de los dos, con los ojos cerrados tratando de recuperar el sueño perdido.

Una suave risa se oyó de fondo, medianamente traviesa.

—No soy el único que tiene una —respondió suave, NamJoon le reconoció aquello con un zumbido y JungKook lo miró con atención—. ¿Quiere que lo ayude a encargarse de eso o nos vamos a dormir? —levantó su cabeza para mirar mejor al otro, una pequeña sonrisa decorando su boca.

NamJoon lo miró con un ojo medio abierto, pensando en ello. ¿Podría quedar inconsciente por eyacular luego de que medio litro de sangre fuera arrebatada de su cuerpo? No estaba seguro, probablemente sí.

«Creo que es algo que deberías saber si convives con un semi-vampiro tan hormonal como JungKook», le dijo su cabeza y estuvo de acuerdo.

—No lo sé, Kookie… —murmuró sin estar seguro, quizás era mejor irse a dormir.

El menor se apretó más contra él, un poco insistente en su tacto, y NamJoon pasó saliva.

—Ya hemos hecho esto un par de veces, Hyung —le recordó como si fuera una explicación razonable para hacerlo una vez más, tomando su rostro con delicadeza—. ¿Sí?

—¿Este fue tu plan desde el principio? —decidió preguntar, dudando un poco al respecto.

JungKook negó.

—No soy tan inteligente para eso —admitió divertido, relamiendo sus labios mientras antes de mordisquearlos ansiosamente.

Claro, NamJoon estaba perfectamente consciente de que lo habían hecho antes, la cuestión era que todavía seguía tratando de procesar las veces anteriores. Aun así, no era novedad para nadie, ni siquiera para los demás miembros quienes habían tenido que compartir sesiones parecidas con JungKook, el maknae mimado que siempre requería atención de cualquier tipo.

Sin considerarlo mucho más, NamJoon sólo mordisqueó el interior de su mejilla y tomó la mano que reposaba sobre su rostro, guiandola hacía abajo mientras mantenía sus ojos fijos en los ajenos. JungKook no demoró en entender a dónde iba el juego y se apresuró en meter su mano dentro de los pantalones del líder, quien apretó la mandíbula frente al tacto del otro.

—Yo lo ayudo con eso —le dijo Jeon contra su boca, besando su comisura con suavidad, mientras NamJoon aceptaba gustoso.

No pasó mucho tiempo para que JungKook estuviera sosteniendo ambas erecciones, una contra la otra, usando el presemen para acelerar sus movimientos en busca de una rápida liberación mutua. NamJoon sostenía la espalda de JungKook con uñas aferradas a su cuerpo, su nariz oculta en su cabello mientras el maknae jadeaba contra su cuello. Por un momento, NamJoon consideró esto como una compensación por haberse dejado morder, así que iba a aceptarlo gustoso, esperando que la herida no se abriera porque vaya que era estúpido masturbarse con un par de pequeños agujeros cerca de la yugular, pero qué más daba, no creía que erección fuera a irse de otra manera sabiendo el calor que le produjo Jeon.

JungKook gruñó, moviendo ahora sus caderas contra su mano con un poco más de desespero, lleno de energía a diferencia del líder, rozando con dureza el miembro del otro mientras NamJoon jadeaba y gemía en voz baja, esperando que nadie en la casa escuchara el pequeño espectáculo que se desataba bajo la oscuridad de la noche y mezclado entre las sábanas de su cama.

—No se mueva mucho —le dijo JungKook, jadeando sobre su cuello, mirándolo con ojos profundos color sangre que NamJoon no podía ver debido a la posición—, la herida puede abrirse y si la sangre brota creo que enloqueceré —pareció sonreír, enseñando sus colmillos.

NamJoon pasó saliva y no quiso pensar demasiado en lo bien que se sentía haber sido deseado de esa manera, aunque fuera literalmente un deseo hambriento de comida, como si fuera un pedazo de carne, pero en el buen sentido.

—Mientras seas cuidadoso… —jadeó, tratando de recomponerse—, creo que podría soportar otra mordida…

JungKook siseó emocionado por la declaración, tal y como lo hacían los vampiros a punto de morder, pero en vez de encajar sus colmillos en la piel ajena, sólo pegó sus labios al cuello de NamJoon, besando torpemente la zona, chupando sin fuerza, mientras el líder jadeaba y dejaba morir sus gemidos sobre el cabello del menor del grupo.

Cerca del clímax, NamJoon boqueó, pero nada salió, y fue el primero en correrse bajo las veloces manos del semi-vampiro que hacía un momento lo había dejado mareado. Ahora sí podía decir con seguridad que se iba a desmayar, pero al menos podría volver a dormir.

JungKook se levantó un poco para encimarse sobre NamJoon, tomando velocidad mientras usaba el semen del otro como lubricante. NamJoon temblaba un poco por la sobre estimulación, respirando con pesadez sobre la boca semi abierta de JungKook, sus ojos entrecerrados perdidos en la mirada del otro hasta el segundo en el que JungKook se corrió igualmente, gimiendo agudo y temblando sobre su cuerpo.

NamJoon sonrió y dejó al otro recomponerse, tomando su cara para atraer su rostro y plantar un beso desordenado en su boca jadeante porque se veía jodidamente tentadora.

Aunque no fue tan buena idea, el metálico sabor de la sangre seguía ahí bailando sobre su lengua y NamJoon arrugó un poco la nariz por esto antes de alejarse del beso, provocando una risa suave de parte del maknae.

—Mala idea... —murmuró, moviéndose un poco para extender su mano hacia el buró al lado de su cama—. Límpiate.

JungKook aceptó el par de pañuelos que le entregó el líder y limpió la zona mientras el otro se dejaba caer sobre la cama, respirando agitado con la mente en otro lado, sus ojos borrosos mirando el techo mientras el calor bajaba de su cuerpo y la sensación de mareo se extendía como un profundo sueño que lo atacaba como el peor de los noqueos.

—Parece que se va a desmayar —comentó JungKook cuando terminó, dejando caer al suelo el par de pañuelos. Se encargaría de eso luego.

NamJoon asintió, su cabeza moviéndose como un cabeceo.

—Es que me voy a desmayar…

JungKook volvió a tomar su cara, besando varias veces su mejilla mientras se acurrucaba a su lado. NamJoon sonrió, recibiendo el par de mimos cuando el maknae se colocó contra su cuerpo una vez más, volviéndose a abrazar a él de manera posesiva, nariz en su cuello y con el cansancio calando finalmente en sus huesos.

—Ah, espera… —Kim se removió, buscando a tientas su mesita de noche y sacó un pequeño tubo parecido a una inyectadora de insulina, colocándola debajo de su almohada frente a los atentos ojos de JungKook antes de volverse a acurrucar a su lado—. Bien, ahora sí, buenas noches.

En caso de estar bajo emergencia, con el peligro de que JungKook pudiera chupar toda la sangre de alguno de los miembros, lo único que había que hacer era turnarse o inyectar en Jeon el sedante especial que cada uno de ellos tenía en sus habitaciones. Cualquiera pensaría que era algo horrible, quizás aterrador, pero la vida con Jeon era tranquila y mientras se mantuviera controlada su hambre, el chico seguía siendo un idol famoso y una increíble persona, así como un mocoso engreído que adoraba a su Hyung y quien se aprovechaba un poco de las situaciones para poder estar de esa manera con NamJoon. No es que Kim no lo supiera ya, pero no le molestaba, nada que hiciera Kookie le molestaba, ¿cómo podría decirle que no para empezar?

—Buenas noches, Hyung —le dijo sonriente, mostrando sus afilados colmillos, pero luciendo tan lindo como siempre.

NamJoon besó su frente un par de veces, abrazando al joven con cariño antes de colocar la colcha encima de los dos. A la mañana siguiente los demás iban a regañar a JungKook por haber recurrido a la mordida, y quizás sabrían lo que pasó entre los dos porque no era novedad, pero ya qué, eso sería algo de lo que se encargarían sus versiones del futuro. Por el momento, preferían concentrarse en los pequeños mimos que se dedicaban mutuamente antes de irse a dormir.

Esa noche, pese a que su sueño fue técnicamente interrumpido y algo violentado por un joven adulto con sed de sangre, NamJoon podía asegurar que el vivir con un semi-vampiro no era tan malo, después de todo.